https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Lunes 16.03.2020 - Última actualización - 20:24
20:18

Por Claudio H. Sánchez

El Hombre Invisible

El Hombre Invisible Crédito: Captura de InternetEl Hombre Invisible
Crédito: Captura de Internet

El Hombre Invisible Crédito: Captura de Internet



Por Claudio H. Sánchez El Hombre Invisible Se estrenó una nueva adaptación del clásico publicado en 1897. Aunque la película no da ninguna pista sobre cómo un objeto puede hacerse invisible, en la novela el autor dedica todo un capítulo a explicarlo.

Por Claudio H. Sánchez (*)
 

Acaba de estrenarse “El hombre invisible”, escrita y dirigida por Leigh Whannell y con Elisabeth Moss y Storm Reid en los papeles principales. Se trata de una nueva adaptación del clásico del mismo nombre, escrito por el inglés H. G. Wells y publicado en 1897. El protagonista es un científico talentoso pero malvado llamado Griffin que descubre un procedimiento para volverse invisible.

 

Aunque la película no da ninguna pista sobre cómo un objeto puede hacerse invisible, en la novela el autor dedica todo un capítulo (adecuadamente titulado “Algunos principios importantes”) a explicarlo.

 

Cuando la luz ingresa en un objeto transparente, sufre una cierta desviación. Es el fenómeno conocido como refracción. Si tenemos un vaso de agua sobre una mesa, la luz que pasa a través del agua se desvía de una manera mientras que la luz que pasa por los costados, a través del aire, no. Cuando la luz llega luego a nuestros ojos, podemos distinguir la que llegó directamente de la que pasó a través del vaso, entonces podemos decir “ahí hay una mesa y, sobre la mesa, hay un vaso con agua”. 

 

Supongamos ahora que dentro del agua hay una esfera de vidrio. El poder de refracción del vidrio (su capacidad de desviar la trayectoria de la luz) es muy parecido al del agua. De modo que cuando la luz pasa del agua a la esfera, no sufre ninguna desviación importante que nuestros ojos puedan identificar: no distinguimos la luz que pasó solamente a través del agua de la que, además, pasó a través de la esfera. En esas condiciones, la esfera resulta invisible dentro del agua. Este es esencialmente el método usado por el Hombre Invisible de la novela, en la imaginación del autor. Así lo explica el propio protagonista:
“Si ponemos una hoja de cristal en agua [...] desaparecerá casi completamente, porque al pasar del agua al cristal la luz apenas se refracta. Será casi tan invisible como un chorro de metano o de hidrógeno lo es en el aire. Y exactamente por la misma razón”.

 

El protagonista, que se llama Griffin como en la película, descubre una forma de hacer que los tejidos humanos se vuelvan tan transparentes como el aire y así se convierte en el Hombre Invisible.

 

Para ser invisible, el protagonista debe permanecer desnudo ya que su ropa no es afectada por el proceso de invisibilidad. La lluvia, la nieve y la suciedad depositadas sobre su cuerpo también revelan su presencia y afectan su invisibilidad. En un momento Griffin reflexiona sobre lo inconveniente que resulta ser un hombre invisible en una ciudad sucia, fría y lluviosa como Londres y especula sobre las ventajas de escapar a España o al norte de África. En otros capítulos nos enteramos de que los alimentos ingeridos por el protagonista se mantienen visibles hasta ser asimilados.

 

Hay una dificultad adicional que parece haber eludido al autor. Fue señalada en 1913 por el divulgador ruso Yakov Perelman en uno de sus libros de ciencia recreativa: un hombre perfectamente transparente como el Hombre Invisible no podría ver y sería completamente ciego. Efectivamente, la visión requiere que una cierta cantidad de luz sea recogida por los ojos y enfocada sobre la retina. Si los ojos del Hombre Invisible son totalmente transparentes, la luz los debe atravesar sin interactuar con ellos. En esas condiciones, la visión no sería posible. El Hombre Invisible sería el Hombre Invidente.

 

Aunque esta dificultad no es comentada en la novela, es posible que el autor haya sido consciente de ella. Cuando Griffin cuenta su actitud luego de volverse invisible dice:
“Fui al espejo y no vi nada. ¡Nada!, excepto una pequeña mancha donde debían estar mis ojos”.

 

Tal vez, después de todo, los ojos del Hombre Invisible conservaban la capacidad de absorber la luz y permitían la visión. Sin embargo, este detalle no es mencionado en el resto de la novela, donde se da entender que su invisibilidad era completa.
(*) Docente y divulgador científico.

 

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
Ediciones Anteriores | Edición Impresa


Temas:


La Provincia ya recibió $ 138 millones de Nación - Imagen ilustrativa. -
Economía
En detalle: el primer mes del coronavirus en Argentina  -  -
#Temas de HOY: Inseguridad en Santa Fe  Clima en Santa Fe  El Litoral Podcasts  Alberto Fernández  Colón  Unión  Coronavirus  Tiempo de Delivery  

Recomendadas

Descargá gratis la aplicación de EL LITORAL, ¿Desea Instalarla?