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Martes 07.04.2020 - Última actualización - 14.08.2020 - 13:05
16:57

Bajantes históricas en Santa Fe

Hacía 50 años que la Setúbal no tenía un caudal tan escaso

Este martes al mediodía el hidrómetro del puerto local midió 1,23 metros, 7 centímetros menos que el lunes. Carlos Paoli, investigador asociado del Instituto Nacional del Agua, explicó las situaciones cambiantes del río desde 1905 hasta la actualidad. En 1971 el Paraná bajó hasta los 42 centímetros, desde entonces nunca había estado tan bajo. 

2020. Así luce en estos días la Setúbal, las orillas de las costas este y oeste se acercaron y en medio de la laguna emerge el fondo lagunar.  Crédito: Fernando Nicola2020. Así luce en estos días la Setúbal, las orillas de las costas este y oeste se acercaron y en medio de la laguna emerge el fondo lagunar.
Crédito: Fernando Nicola

2020. Así luce en estos días la Setúbal, las orillas de las costas este y oeste se acercaron y en medio de la laguna emerge el fondo lagunar. Crédito: Fernando Nicola



Bajantes históricas en Santa Fe Hacía 50 años que la Setúbal no tenía un caudal tan escaso Este martes al mediodía el hidrómetro del puerto local midió 1,23 metros, 7 centímetros menos que el lunes. Carlos Paoli, investigador asociado del Instituto Nacional del Agua, explicó las situaciones cambiantes del río desde 1905 hasta la actualidad. En 1971 el Paraná bajó hasta los 42 centímetros, desde entonces nunca había estado tan bajo.  Este martes al mediodía el hidrómetro del puerto local midió 1,23 metros, 7 centímetros menos que el lunes. Carlos Paoli, investigador asociado del Instituto Nacional del Agua, explicó las situaciones cambiantes del río desde 1905 hasta la actualidad. En 1971 el Paraná bajó hasta los 42 centímetros, desde entonces nunca había estado tan bajo. 

Pocos santafesinos recordarán que en 1971 el río Paraná midió en la zona del Puerto Santa Fe sólo 42 centímetros. Ahora, casi 50 años después, la ciudad vuelve a tener a la laguna Setúbal —su espejo de agua emblema— con un escaso caudal, con orillas que engordan y afluentes que enflaquecen, como consecuencia de los 1,23 metros que se registra en el hidrómetro local.

 

Carlos Paoli, investigador asociado del Instituto Nacional del Agua (INA) y profesor honorario de la UNL, dialogó con El Litoral y dio cuenta de su experiencia: hay que remontarse hasta principios del siglo XX para hablar de bajantes más extremas que las que transcurren en estos días, incluso por debajo de los 0 metros.

 

 

 

“Desde 1905, año desde el que se tienen registros del río, hubo bajantes mucho más pronunciadas. Las bajantes del río Paraná muestran a partir de los años ‘70 una clara tendencia a presentarse con niveles mínimos superiores a los que se producían históricamente, lo que se observa en los registros de los mínimos de la escala del Puerto de Santa Fe. En el período de 67 años —entre 1905 a 1971—, hubo 11 años en que la escala registró mínimos anuales por debajo de 0, siendo el más marcado el correspondiente al año 1944, en que la medida fue de 1,03 m por debajo del 0 y el más reciente, el año 1969, en que el registro fue de 0,14 m por debajo del 0. La mayoría de los mínimos anuales en este período está por debajo de 1 m, lo que hace que el promedio de dichos mínimos anuales sea de 0,83 m sobre el 0”, ejemplificó Paoli.

 

En 2010, El Litoral publicó un informe especial titulado: “Río Paraná: aguas medias y bajantes”, autoría del propio Carlos Paoli, en el que se explican varias aristas a tener en cuenta para interpretar lo que sucede con la situación hidrométrica en 2020. “A nivel de tendencias, se puede observar que el caudal medio anual presentó una tendencia creciente hasta el año 1932, a partir del cual comenzó a disminuir hasta aproximadamente el año 1956. Entre 1957 y 1971, se mantuvo estable con pequeñas variaciones. El incremento es bien notorio entre 1972 y 1998, para mantenerse luego sin variaciones importantes en los últimos 10 años. La magnitud de los cambios, en el período 1972-2008 con relación a la serie total, indica un incremento del caudal medio anual del orden del 15-20 %.”, mencionó en su momento el investigador.

 

 

 

Bajantes de los últimos 50 años

 

—Según los reportes históricos que se conocen, estamos ante la bajante más importante de los últimos 50 años...

 

—Sí, pero hay que recordar que en 1970 el mínimo fue 0,20 metros; en 1971 fue 0,42 m.; luego de estas bajantes, la más baja es la actual (1,23 mts al martes). En los últimos 50 años, en 22 años hubo mínimos de menos de 2 m. Pero el promedio de registros mínimos en los últimos 50 años es de 2,20 m.

 

—Más allá de la falta de precipitaciones aguas arriba ¿Se puede atribuir la bajante a la cantidad de represas construidas en Brasil?

 

—Los embalses, al contrario, suben los mínimos porque necesitan generar energía. Antes del desarrollo de las represas en los años ‘60-‘70, los mínimos eran mucho más acentuados (ver gráfico de alturas).

 

Mucho se ha hablado de la influencia de las represas en el régimen del río Paraná y poco se sabe respecto de la forma cómo operan, además de tener en cuenta que las mismas han sido construidas en distintos períodos. En el plano proporcionado por el Comité Intergubernamental Coordinador (CIC) de los países de la Cuenca del Plata, se observa que se disponía de un registro de 48 aprovechamientos hidroeléctricos ya en el año 1998, excepto la presa de Yacyretá —compartida en territorio argentino-paraguayo—, el resto de los emprendimientos se encuentra en territorio brasileño.

 

—¿Cómo se regula ese “paso de agua” por las compuertas?

 

—En el análisis efectuado para el año 2009 por especialistas del Ente Binacional Yacyretá (EBY) y de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, se estima que la capacidad de almacenamiento disponible es de unos 120.000 hm3 —hectómetro cúbico es una unidad de volumen que representa un millón de metros cúbicos—. Sin dudas, esta capacidad de almacenamiento es muy importante, sobre todo para una situación de aguas medias y bajas, razón por la cual se estima que su influencia ha sido importante a partir de los años ‘60-‘70 en que comenzaron a construirse los embalses más importantes.

 

Dado que la mayoría de estos embalses tienen por finalidad principal la generación de energía, su influencia es beneficiosa para mitigar las mayores bajantes, ya que durante estos períodos erogan mayor cantidad de agua de la que reciben de aportes de lluvia, mientras el volumen almacenado se lo permite.

 

—Teniendo en cuenta que la última mitad del 2019 el río tuvo una bajante pronunciada ¿Cómo se analiza este ciclo?

 

—Crecidas y bajantes son parte del régimen hidrológico del río, que tiene ciclos con años húmedos y muy húmedos, y otros con años secos y muy secos. Para las situaciones extremas de crecidas y bajantes, estas tendencias adquieren características particulares, por lo es importante observarlas en forma separada, dado que son las situaciones extremas las que tienen mayor incidencia en las actividades económicas asociadas al río (navegación, tomas de agua, defensas e infraestructura, ganadería de islas, etc.).

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Situación meteorológica

 

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene diariamente la información referente a la perspectiva meteorológica en toda la cuenca. Según el pronóstico extendido para esta semana —del 6 al 12 de abril— se esperan escasas lluvias sobre territorio argentino. “Las pocas lluvias esperadas para Misiones no alcanzarían montos significativos. Se interpreta que continuaría el escenario de escasas lluvias sobre el resto de la cuenca del Plata”, menciona el informe.

 

 

 

Mientras que para las semanas que siguen, el panorama según el SMN indica: “Se espera un aumento acotado de la actividad sobre la región, concentrado sobre el extremo noreste del país. Se interpreta que la mejora podría extenderse a la cuenca del río Iguazú, la cuenca de aporte directo al embalse de Itaipú y la alta cuenca del río Uruguay”.

 

1963. Ese año la altura del río en Santa Fe tuvo una mínima de 31 centímetros. En la imagen se visualiza el “hilo de agua” de la laguna Setúbal.Foto: Archivo El Litoral / Gentileza Horacio Cavallero

 

 

 

Las cosas por su nombre

 

El geólogo Carlos Ramonell, estudioso de las variaciones de la laguna Setúbal a lo largo del tiempo, hizo un llamado de atención y explicó porqué no se tiene que denominar “banco de arena” al suelo que emerge cuando el río baja y se evidencia en la laguna. “Son sedimentos fangosos, mucho más fino que la arena. Ni siquiera son bancos, lo que está emergiendo es el fondo lagunar, si bien tiene la Setúbal una morfología de ‘plato’, en algunos lados hay pequeños desniveles donde se acumulan sedimentos finos y eso es lo que se está viendo. Nada tiene que ver con los sedimentos arenosos que llegan del norte y quedan en el delta del Leyes (arroyo que desemboca en la laguna)”, aclaró Ramonell.

 

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Tomás Rico


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