https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Sábado 11.04.2020 - Última actualización - 13.04.2020 - 12:39
13:26

Pobre balance a cuatro meses del comienzo de la gestión Perotti

Ma, goberná lindo, Omar

En el pueblo de descendientes de piamonteses donde me crie, escuchaba todos los días a una vecina rezongar con su hijo, “elomar”. Ma, comé lindo, Omar, le decía. Omar no escuchaba y hacía lo que quería.

 Crédito: Pablo Aguirre.
Crédito: Pablo Aguirre.

Crédito: Pablo Aguirre.



Pobre balance a cuatro meses del comienzo de la gestión Perotti Ma, goberná lindo, Omar En el pueblo de descendientes de piamonteses donde me crie, escuchaba todos los días a una vecina rezongar con su hijo, “elomar”. Ma, comé lindo, Omar, le decía. Omar no escuchaba y hacía lo que quería. En el pueblo de descendientes de piamonteses donde me crie, escuchaba todos los días a una vecina rezongar con su hijo, “elomar”. Ma, comé lindo, Omar, le decía. Omar no escuchaba y hacía lo que quería.

Se cumplieron cuatro meses como gobernador de la provincia para el piamontés Omar Perotti, en un comienzo de gestión de lo más extraño y atípico; y, no sólo por el coronavirus que, en efecto, vino a cambiarlo todo.

 

El comienzo de “elomar” fue raro, antes inclusive de la pandemia, que en todo caso vino a prorrogar cualquier (in) acción política que pudiera ensayarse desde el gobierno.


Perotti eligió como estilo encerrarse en la piecita del fondo, atalonarse, agarrar el tarro de bolitas y quedarse allá, empacado. No juega nadie.


La natural prudencia, terquedad o desconfianza del piamontés (y no tienen que explicármelo: Fenoglio, Vernetti, Bogardi, Grippa son mis apellidos paternos y maternos), se magnificaron al comienzo de la gestión. Y hasta era comprensible: el regreso del justicialismo a la Casa Gris estuvo precedido de largos doce años de mirarla pasar, de afuera y lejos.


Cuando Binner asumió la primera de esas gobernaciones no justicialistas, hasta la persona que le traía el café había sido puesto ahí por el peronismo, que venía gobernando ininterrumpidamente desde el ’83 hasta el 2007 (¡24 años, el doble de estos 12 del socialismo!); y, desde luego, lo mismo sucedía ahora: la estructura entera era “de los otros”.


Perotti simplemente se encerró en el cuartito del fondo, cortó toda relación, todo diálogo, cerró las canillas, las ventanas: todo. Y que vengan a buscarme. Todos enemigos, todos sospechados: empresarios, empleados, periodistas, docentes, contratistas.

 

* * *


Para la concepción simple y binaria del piamontés clásico, las cosas van o no van. Va, va, entonces, primero piano piano si va lontano y después fierro a la tabla y para adelante. Y cuando no va, no va, no va, no va: plantado, enojado, atalonado. No se gasta.


Al principio, también, esa relación tensa -entre te doy la mano, pero no te la doy nada- con su antecesor, Miguel Lifschitz. Depende de los hechos, los días y las horas, creíamos que la falta de diálogo y las dificultades de la transición tenían a uno u otro como responsable, o a ambos. Porque Lifschitz y el socialismo completo debían enterarse por fin y asumir que ya no gobernaban más (y que, de paso, recibieron una paliza electoral que debía solita bajarles el orgulloso copete), y porque elomar buscaba y pedía determinadas condiciones ideales, cambiantes muchas veces para arrancar.


Pero, así como Lifschitz debió enterarse que ya no es gobernador; sería muy bueno que Perotti se enterase que el sí es el gobernador.

 

* * *


Un judío y un piamontés enconados, es cosa seria. También hay relatos y chistes en nuestros pueblos sobre eso. Dicen que el alambrado nació de la pelea entre un judío y un piamontés: ninguno quiso largar la moneda que tenían agarrada, y de tanto tirarla, se desenrolló y formó el alambreà 
Dicen también que el judío está feliz si apaga una luz innecesariamente encendida. El piamontés está contento si, directamente, nunca la enciende. En eso estamos: elomar nunca encendió la luz.

 

Chanzas apartes, esa pulseada entre gobernador saliente y entrante, esa medición constante sobre longitud y tamaño, recién se zanjó (pero no se cerró: volverá a sangrar en cada cruceà) con la sanción de la denominada Ley de Necesidad y ya con la pandemia encima, trastocándolo todo.

 

Perotti se pasó tres meses sin gestionar esperando la ley. Y la misma inercia empalmó funcionalmente con el Covid-19.

 

Los tres primeros meses, entonces, elomar eligió un gobierno de costado, indirecto, mezquino, desconfiado y prácticamente sin medidas ni acciones. Sin políticas. Si hubo determinaciones (como comenzar a desactivar los nodos, no volver a alquilar determinados locales para dependencias públicas, poner nuevamente el manejo de la autopista en manos del estado provincial), buenas o malas, no tuvieron ni explicaciones, ni espesor. Me encantaría charlar con elomar sobre esas y otras determinaciones, ideas, concepciones.

 


Técnicamente, el gobierno no arrancó

 


Uno sabe, escarbando aquí y allá (porque también, en el medio y en el comienzo de gestión, otra cuestión llamativa fue su política de in-comunicación: no da entrevistas elomar, designa un vocero, trae gente de afuera, da marcha atrás, recicla a otros en el área), que van a hablar o están o estarían hablando con este o con aquel para hacer algo de obra pública; o brindar esta o aquella definición sobre prácticamente todas las áreas de intervención del Estado.


Pensar ese tipo de gestión desde el gobierno de la provincia de Santa Fe, con el poder de fuego y de acción que tiene y el presupuesto que puede manejar para hacer, es parte del comienzo raro -equivocado para mí, aun entendiendo o tratando de entender su lógica- de elomar.


En vez de usar poder y presupuesto para hacer, transformar, derramar y que las cosas fluyan; eligió -una vez más- encerrarse con todas las figuritas y aquí no juega nadie. 


Eligió una gestión pasillera, francesa, estudiadamente apática, de palabras al oído y comentarios por lo bajo en vez de una gestión directa y frontal, como se esperaba.


Para quienes creen que luego de la pandemia, por fin con la ley -institucionalmente peligrosa- que quería y con todo “en orden”, la gestión sí va arrancar con todo y será finalmente una gran gestión, pues, hay que pensar que antes del Covid estábamos enterrados hasta los tobillos en el barro y sin caminar.


Y que cuando salgamos (más de media sociedad paralizada y sin actividad, sectores enteros sin ingresos, la cadena de pagos pendiendo de un hilo, la pesadilla de las cuasimonedas y vaya a saber qué más en el aire), estaremos hasta la cintura o hasta el cuello.


Así que, y aun sabiendo que esto es un balance y que ya pasó, y que todo será distinto pandemia mediante, igual: ma va, altro che necesitamos que salgas y gobiernes. Ma, goberná lindo, Omar. Ya es hora.


 

Autor:

Néstor Fenoglio


Temas:



Perotti difiere impuestos y dispone más fondos para Salud, Desarrollo  Social, Municipios y Comunas  - Agosto explicó las nuevas medidas tomadas por el gobierno. -
Política
En el Casco Histórico de Santa Fe reina la inseguridad - El Casco Histórico de la ciudad de Santa Fe golpeado por la inseguridad. -
#Temas de HOY: Rosario  Córdoba  Entre Ríos  Corrientes  La Educación Primero  Un año en pandemia  Boleta Única Papel  Felipe de Edimburgo