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Domingo 03.05.2020 - Última actualización - 20:25
14:55

Cuarentena guionada

Viviendo como actores de reparto

Carlos Scolari, reconocido académico del mundo de la comunicación, considera que el lenguaje es un eje vertebrador de nuestra especie y observa cómo la crisis provocada por la pandemia del coronavirus nos conduce a construir nuevas narrativas. Señala que la “hiper-incertidumbre” activa en el Homo sapiens la “búsqueda del relato perdido”. Y cree que en el camino se encuentra la “saturación” de las teorías predictivas, el “descreimiento” del discurso político y la “influencia” de la comunidad científica. 

 

Fuera de escena. Las ciudades aguardan un regreso protagónico.  Crédito: Pablo AguirreFuera de escena. Las ciudades aguardan un regreso protagónico.
Crédito: Pablo Aguirre

Fuera de escena. Las ciudades aguardan un regreso protagónico. Crédito: Pablo Aguirre



Cuarentena guionada Viviendo como actores de reparto Carlos Scolari, reconocido académico del mundo de la comunicación, considera que el lenguaje es un eje vertebrador de nuestra especie y observa cómo la crisis provocada por la pandemia del coronavirus nos conduce a construir nuevas narrativas. Señala que la “hiper-incertidumbre” activa en el Homo sapiens la “búsqueda del relato perdido”. Y cree que en el camino se encuentra la “saturación” de las teorías predictivas, el “descreimiento” del discurso político y la “influencia” de la comunidad científica.   Carlos Scolari, reconocido académico del mundo de la comunicación, considera que el lenguaje es un eje vertebrador de nuestra especie y observa cómo la crisis provocada por la pandemia del coronavirus nos conduce a construir nuevas narrativas. Señala que la “hiper-incertidumbre” activa en el Homo sapiens la “búsqueda del relato perdido”. Y cree que en el camino se encuentra la “saturación” de las teorías predictivas, el “descreimiento” del discurso político y la “influencia” de la comunidad científica.   

El mundo parece en pausa porque el acto humano se detuvo. Una infección respiratoria nos dejó sin voz y la distancia social echó por tierra nuestro papel protagónico. El aislamiento nos privó del escenario de lo normal y la naturaleza se encargó de demostrar que no nos necesita. En el guión de la cuarentena, vivimos como actores de reparto: esperando un libreto que nos tenga en consideración.

 

“En busca del relato perdido”, considera Carlos Scolari que nos encontramos ante este contexto pandémico. Bajo el paraguas del lenguaje, el reconocido comunicador traza un analisis en el explica que sufrimos ante la falta de narrativas, a las que define como “una de las principales maneras que tenemos para interpretar el mundo”. Ubicando este padecimiento en que son ellas quienes nos “permiten ‘poner orden’ en el caos que nos rodea, ver quiénes son los actores de la historia y evidenciar los programas de acción”.

 

Aunque nacido en la provincia de Santa Fe, en la ciudad de Rosario, Scolari vive hace años en España, desde donde dirige el departamento de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra, en la ciudad de Barcelona. Desde allí, tomó la palabra en una charla virtual y abierta organizada por el Instituto de Investigación en Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad Nacional de Río Negro. Como investigador en medios digitales, interfaces y ecología de la comunicación, indicó que “en poder contar historias” radica la “importancia que la forma de pensar tuvo en nuestra evolución”.

 

Según explicó, gran parte del progreso de nuestra especie se lo debemos al storytelling (“aquello donde se distingue lo que va sucediendo en formato narrativo”): “Permanentemente suceden cosas a nuestro alrededor a las que los Homo sapiens interpretamos como causa y efecto, generando una historia, que nos deja más tranquilos y nos permite darle un orden a todo lo que vivimos. Un antropoide que desarrolló la capacidad de generar microficciones, imaginar escenarios y elaborar hipótesis tuvo una gran ventaja comparativa respecto de las demás especies. Eso es algo que ya viene inscrito en nuestro adn y que forma parte de nuestro motor de pensamiento”, dijo.

 

Realidad anti-spoiler

 

El catedrático señaló que vivimos un momento de “hiper-incertidumbre”, producto de una realidad que “nos muestra que un tercio de la población mundial está confinado en sus casas”. Encontró a este escenario como un caldo de cultivo para la “proliferación narrativa”, debido a que “de todo lo que estamos viviendo surgirá gran cantidad de material de análisis para los próximos años”. “Estamos desesperados leyendo y consumiendo información para intentar procesar la que está sucediendo. Un comportamiento muy del recorrido evolutivo de nuestra especie”, observó.

 

Sin embargo, dijo que esto puede derivar en un “efecto de saturación”. Indicó que los “enunciadores pueden caer en una sobreproducción de discursos de tipo predictivo”, que debiera ser ajeno al de las ciencias sociales. Como ejemplo, citó la reciente publicación “Sopa de Wuhan”, primer compendio en español de los más reconocidos teóricos sociales donde pronostican las consecuencias del Covid-19 sobre la humanidad: “Son reflexiones en caliente, y están muy bien. Pero al elaborar escenarios radicales, a veces se proyectan miedos y deseos propios. Los análisis necesitan ser más sosegados, creo que hace falta reconocer que ignoramos muchas cosas”.

 

¿Dudar o creer?

 

Scolari dijo observar un retraimiento de la política frente a las explicaciones de las ciencias duras: “En general, los políticos no cuentan con una gran reputación sobre su palabra; entonces, se la ceden a los científicos ya que ellos ‘son los que saben’. Creo que de una situación así, saldrán fortalecidos los verdaderos estadistas, que no es lo mismo que cualquier político‘, puntualizó.

 

Por el contrario, dijo que “los expertos en virus están en su gran momento”, aunque resaltó que la características propia de los científicos de “dudar de sus propias palabras, señalando: ‘hasta acá sabemos’”. Como ejemplo de su influencia, señaló el caso de España respecto a la toma decisiones sobre la cuarentena según territorio y no por comunidades autónomas, siguiendo recomendaciones científicas.

 

A su vez, manifestó su “sorpresa” ante la “baja enunciación religiosa”, aunque especuló con futuros discursos donde “todo lo pasa es por un castigo divino”. En un apartado, destacó la “gran puesta en escena hecha por el Vaticano” y ya que apuntó que un asesor de imagen es el encargado de ello, por lo que la manifestación estuvo “más ligada a la imagen que a lo discursivo” que “se asemejó a una producción del director Paolo Sorrentino”.

 

Otras reseñas

 

Carlos Scolari. Foto: Archivo

 

 

Metáfora bélica

 

Ubicó al discurso bélico como el más extendido, aunque con distintas “modalidades”. De “ataque”: “todos combatimos al coronavirus y el que no lo hace es un traidor”. De “resistencia”: “Me encierro en mi fortaleza, en defensa del invasor enemigo”. 

 

Alerta xenófoba

 

Se refirió al término “virus chino” adoptado por Donald Trump y su impacto discriminatorio: “Resucita aquel discurso del ‘peligro amarillo’ que la sociedad norteamericana supo tener ante el imperio japonés”. Como el caso del “malvado” emperador Ming. 

 

Ventaja artística

 

Sobre las progresiones culturales, dijo que “el arte siempre corre con ventaja en esto”. Aunque reconoció que será un retroceso para la ya vapuleada industria literaria, encontró un paso adelante en el reciente festival One World: “el Live Aid de esta generación”.

 

Registros políticos

 

Sin la rigurosidad de un estudio comparativo, observó diferencias en los modos de comunicación pública: “En Alemania hay una gran sorpresa por el rol didáctico asumido por primera vez por Angela Merkel. En Francia, Macron relució el típico discurso estatal centralizador francés. En España se apostó por un modelo metafórico militar, donde el jefe general de la Guardia Civil brindaba una conferencia diaria, aunque ahora tomaron nota y dicen que lo irán atenuando”.

 

Por el contrario, dijo que “América Latina presenta una gran variedad de modelos de enunciación, donde claramente no es lo mismo el discurso de Bolsonaro en Brasil que el de Fernández en Argentina”. Sobre el presidente argentino, lo encontró “predecible en su registro pedagógico por su trabajo como profesor universitario”, por lo que “a nadie le sorprendió su variedad de recursos. “Incluso -dijo- derivó en muchísimos memes del presidente utilizando la pizarra”. 

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Mauro L. Muñoz


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