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Lunes 18.05.2020 - Última actualización - 6:51
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Recta final

La negociación de la deuda ingresó en la semana clave

La adhesión de los acreedoresa la propuesta argentina fue muy baja y abre interrogantes para la definición.

 

Ivan Cachanovsky, de la Fundación Libertad y Progreso: la puerta quedó abierta para seguir negociando. Crédito: El LitoralIvan Cachanovsky, de la Fundación Libertad y Progreso: la puerta quedó abierta para seguir negociando.
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Ivan Cachanovsky, de la Fundación Libertad y Progreso: la puerta quedó abierta para seguir negociando. Crédito: El Litoral



Recta final La negociación de la deuda ingresó en la semana clave La adhesión de los acreedoresa la propuesta argentina fue muy baja y abre interrogantes para la definición.   La adhesión de los acreedoresa la propuesta argentina fue muy baja y abre interrogantes para la definición.  

Días cruciales se viven en estas semanas para la renegociación de la deuda. El 8 de mayo fue el deadline que tenían los bonistas para aceptar o rechazar la oferta realizada por Argentina. El resultado de la adhesión fue demasiado bajo. Si bien, no se publicitó la cifra oficial, se habla de un nivel de aceptación que rondó el 18,5%, ubicándose de esta manera por debajo del 20%. Lejos del 75% deseado y requerido por el gobierno argentino.

 

No obstante, se publicó la resolución 221 por el Ministerio de Economía en el que se informó que el plazo de aceptación se extiende hasta el 22 de mayo a las 17 horas de Nueva York, fecha en que vencen U$ S590 millones de los bonos globales que, si no se abonan, Argentina entraría en default.

 

Según el analista Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, la propuesta rechazada por los acreedores contemplaba una quita del capital del 5,4%, una quita de intereses del orden del 62% y un período de gracia de tres años. A pesar de las rispideces entre el ministro Martín Guzmán y los acreedores, la puerta quedó abierta para continuar negociando.

 

Ahora la pelota está del lado de los acreedores, quienes trabajan en una contrapropuesta.

 

Allí también hay aguas divididas entre los acreedores que tienen títulos de los años del kirchnerismo y aquellos que poseen títulos del gobierno de Macri.

 

Se especulaba con una oferta de los acreedores para esta semana, aunque podría ocurrir que llegue en la semana entrante.

 

Sin embargo, opinó el economista, se descarta que será rechazada y que luego vendría una segunda propuesta por parte del gobierno. En este marco, se baraja la posibilidad de que el gobierno elimine la quita del capital y que mejore el período de gracia haciéndolo menor a tres años y a la vez capitalizar intereses durante ese período, cuestión que no estaba presente en la propuesta original.

 

La puja en la negociación continúa por ahora en los mismos niveles. Los bonistas insisten en una oferta debería acercarse a un valor cercano al 60%, mientras que el gobierno piensa en un 40%.

 

Por el momento, el manejo del ministro Guzmán en la negociación de la deuda no fue muy acertado.

 

Continúa sin mostrar un sendero hacia un superávit fiscal primario, clave para poder pagar los intereses de la deuda. Además, en su hermetismo ha perdido días valiosos para entablar una negociación más ordenada.

 

Según Cachanosky, “todo esto se da en un contexto donde se filtró la propuesta que, de manera reservada, había formulado el fondo de inversión BalckRock al gobierno”.

 

Por el contrario, los principales acreedores (BlackRock, Fidelity, Pimco, Ashmore, entre otros), parecieran estar más coordinados. De existir un acuerdo, el gobierno tendrá que ceder bastante más de lo que tenía planeado, añadió el especialista.

 

Las contrapropuestas de los acreedores abrieron un nuevo escenario y las diferencias con el Gobierno se achicaron. Cerrar el canje con una aceptación mayoritaria, sin embargo, podría demorar varias semanas o incluso meses.

 

Buenas y malas

 

Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso consideró que de las probabilidades de arreglo de la deuda se puede identificar una buena y una mala noticia.

 

La buena es que considero que el Gobierno, por lo menos los que deciden en la negociación, no quieren entrar en default y, además, los acreedores tienen incentivos a llegar a un acuerdo; aunque debería ser con una quita razonable.

 

La mala es que la negociación fue muy mal encarada y aunque nadie quiera una cesación de pagos, podemos terminar en ella.

 

Y lo explicó con un ejemplo.” Supongamos que el dueño de una Pyme le debe dinero y va por novena vez a pedirle que le reestructure la deuda. Usted sabe que es así porque mal maneja su empresa, entonces le pregunta qué va a hacer para empezar a administrarla bien y tener alguna vez la posibilidad de cobrarle lo que le debe. Entonces, el empresario le dice que ese no es problema suyo, que el negocio es de él y lo gerencia como quiere, así que usted sólo debe reestructurarle la deuda y listo. La verdad que su buena voluntad para la negociación va a ser muy baja; porque sabrá que él va a seguir gestionando mal su empresa y que en el futuro le pedirá una décima reestructuración”.

 

Y prosiguió: “Ahí se decide a empezar una negociación y, al tiempo, viene su deudor y le dice que sí o sí le va a tener que refinanciar el préstamo con una gran quita, ya que no puede pagarle porque su hijo se contagió de coronavirus y tiene muchos gastos. Es muy probable que usted, armándose de toda su paciencia disponible, le explique que él no puede pagarle lo que le debe porque mal manejó su empresa y no porque su hijo enfermó. Esa es la situación argentina hoy”, subrayó.

 

El FMI toma posición

 

El director por el Cono Sur ante el directorio del FMI, Sergio Chodos, aseguró que “si los bonos globales entran en default, el impacto no será mayúsculo” y diferenció la situación actual de Argentina con respecto a la del 2001: “Estamos en la mitad de un proceso de diálogo, no es un proceso de caída libre”, explicó.

 

“En 2005, Argentina reestructuró y negoció una deuda que venía en default desde 2001. Aunque llegase a pasar el default de esos bonos, el impacto no será mayúsculo porque estamos en la mitad de un proceso de diálogo, no es un proceso de caída libre en default como el de 2001, no veo ese escenario.

 

No veo que la fatalidad de la fría letra del contrato tenga un arrastre en la negociación”, explicó Chodos.

 

Enfatizó en que “la prioridad es tener una deuda sustentable coherente con la capacidad de repago”.
Al respecto, confirmó el recibimiento de tres propuestas que están siendo evaluadas por el equipo económico.

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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