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Martes 02.06.2020 - Última actualización - 15:47
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Entrevista a Marcelo Rougier

"El Rodrigazo fue un quiebre estructural: entre 1975 y hasta 2001 la economía argentina casi no creció"

En 49 días de gestión, Celestino Rodrigo cambió para siempre la vida de los argentinos. Con la idea de Isabel y de López Rega de romper el modelo de industrialización por sustitución de importaciones y el poder de veto de los sindicatos, implementó un plan de ajuste inolvidable por lo brutal. “El Rodrigazo es la imagen del ajuste, del ataque al bolsillo, de la inflación, de la pérdida de los ahorros”, dice Marcelo Rougier, doctor en Historia y autor con Martín Fiszben de “La frustración de un proyecto económico: el gobierno peronista de 1973-1976”.


Marcelo Rougier es autor del libro “La frustración de un proyecto económico. El gobierno peronista 1973-1976”. Foto: Gentileza
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Entrevista a Marcelo Rougier "El Rodrigazo fue un quiebre estructural: entre 1975 y hasta 2001 la economía argentina casi no creció" En 49 días de gestión, Celestino Rodrigo cambió para siempre la vida de los argentinos. Con la idea de Isabel y de López Rega de romper el modelo de industrialización por sustitución de importaciones y el poder de veto de los sindicatos, implementó un plan de ajuste inolvidable por lo brutal. “El Rodrigazo es la imagen del ajuste, del ataque al bolsillo, de la inflación, de la pérdida de los ahorros”, dice Marcelo Rougier, doctor en Historia y autor con Martín Fiszben de “La frustración de un proyecto económico: el gobierno peronista de 1973-1976”. En 49 días de gestión, Celestino Rodrigo cambió para siempre la vida de los argentinos. Con la idea de Isabel y de López Rega de romper el modelo de industrialización por sustitución de importaciones y el poder de veto de los sindicatos, implementó un plan de ajuste inolvidable por lo brutal. “El Rodrigazo es la imagen del ajuste, del ataque al bolsillo, de la inflación, de la pérdida de los ahorros”, dice Marcelo Rougier, doctor en Historia y autor con Martín Fiszben de “La frustración de un proyecto económico: el gobierno peronista de 1973-1976”.

El 4 de junio a la hora de la cena, por cadena nacional de radio y televisión, el ministro de Economía Celestino Rodrigo anunció una serie de medidas económicas que serían una bisagra en la historia económica, social y política argentina y que pasarían a la historia como el “Rodrigazo”, tal como lo llamó el diputado nacional tucumano Juan Carlos Cárdenas, y que para muchos fue el inicio de la decadencia argentina.


Dos días antes de “destapar la olla”, el lunes 2 de junio de 1975, había ido en subte con su familia desde su casa de Caballito a jurar como nuevo ministro de Economía de la Nación en reemplazo de Alfredo Gómez Morales, un peronista histórico.


Un día después de jurar les dijo a los periodistas acreditados en el Palacio de Hacienda: “mañana me matan o mañana empezamos a hacer bien las cosas”.


Las medidas que anunció fueron una devaluación del “peso ley” del 61% en relación al dólar comercial y del 100% para el financiero; el desdoblamiento cambiario para el dólar turista que pasó a costar de 10 a 45 pesos, el aumento promedio de un 100% en todos los servicios públicos y transporte, el alza de hasta un 180% en los combustibles, del 75% en las tarifas eléctricas y una suba del 80 por ciento de los salarios.


El contexto económico en el que se dio este brutal ajuste no podía ser mejor. Desde 1964 el país llevaba 11 años de crecimiento consecutivo que el “Rodrigazo” convertiría en recesión, un desempleo del 2,3 %, una industria dinámica con sectores competitivos y la brecha entre los ingresos del 10 % más rico y el 10 % más pobre era de 12 veces (hoy es más del doble).


“A partir de 1973, con el regreso del peronismo al poder, el principal conductor de la economía va a ser, por decisión de Perón, José Ber Gelbard. Cámpora designa todos los ministros de la Tendencia o de los sectores más revolucionarios del peronismo, pero Peron se asegura el manejo de la economía. Gelbard era un empresario vinculado a la CGE que tenía un programa extremadamente moderado, que va a criticar la línea política de izquierda y le van a hacer la vida imposible”, explica Marcelo Rougier, autor del libro “La frustración de un proyecto económico. El gobierno peronista de 1973-1976”.


“Ese programa moderado - explica Rougier- se basó en el Pacto Social y en la Concertación, un acuerdo entre empresarios y trabajadores con una perspectiva de corto plazo para contener la escalada inflacionaria que venia creciendo desde 1972, congelando precios y salarios por dos años, para después volver a discutir, como lo había hecho el peronismo en la década del 50. La estrategia de mas largo plazo era el Plan Trienal, expresado en una serie de proyectos de leyes, que apunta a impulsar a las empresas nacionales desde el Estado mediante la inversión pública y el aliento a las exportaciones industriales ampliando los mercados internacionales”.


-Las condiciones en las cuales se da este proceso económico son muy favorables, casi como nunca en la historia: el país había crecido una década en forma consecutiva, había casi pleno empleo, el crecimiento en la participación de los asalariados en el PBI estaba cerca del 50%.


-Es un contexto con complejidades políticas y sociales importantes, pero también es el último momento de la edad de oro del modelo de sustitución de importaciones en Argentina. Había problemas y tensiones como el del sector externo y la insuficiencia de divisas y el inflacionario derivado un poco de la puja entre sectores empresarios y obreros; pero era una economía muy madura, pujante, que había alcanzado un nivel de industrialización muy elevado con cierta sofisticación técnica y también con capacidad de exportación del sector industrial. Con sectores muy modernos, con incrementos de productividad. Dentro del contexto latinoamericano funcionaba razonablemente bien. La estrategia de industrializacion, crecimiento y desarrollo que tiene el peronismo en 1973 también se ajusta a esa situación y es bastante acorde a las posibilidades de la economía argentina. Pero ese programa tenía un problema, que no era intrínseco al programa y que tiene que ver con el aumento de los precios de los insumos y equipos importados derivados de la crisis del petróleo.


-Además está el contexto internacional de la primera mitad de la década del 70 donde empieza a desmontarse el estado de bienestar, la crisis del petróleo, la salida de los acuerdos de Bretton Woods en 1971 a partir de la declaración de inconvertibilidad del dólar por parte de Nixon.


-El mercado internacional es mas fluctuante, se empieza a cuestionar el paradigma keynesiano, a los estados de bienestar. De todos modos el problema se va desatar con la crisis del petróleo a partir de octubre de 1973 cuando los precios casi se triplican que desencadenan una recesión y ciertas restricciones en el mercado mundial, en el europeo en particular. A principios de los 70 los precios de los productos que exportaba Argentina eran muy buenos pero a partir de 1973 empiezan a caer porque la demanda internacional empieza a retraerse como consecuencia de estas distorsiones. El Mercado Común Europeo, que es hacia donde había apuntado Argentina, mas que hacia el estadounidense, empieza a comprar menos y se empiezan a generar problemas que terminan por estallar a mediados de 1974. Lo que a fines de 1973 se produce con este incremento de los precios es que los empresarios ven mermada su rentabilidad y comienzan a presionar para aumentar los precios internos, mientras que los trabajadores lo hacen para mejorar los salarios. De algún modo se empieza a desdibujar o a flexibilizar el pacto que se había establecido en 1973. Ahí se desatan una serie de tensiones. Hay un primer acuerdo de flexibilizacion en febrero/marzo de 1974 pero en julio se muere Peron. Que se muera en ese proceso el líder político más importante de la Argentina, que había respaldado el Pacto Social y también contenido en parte la violencia armada, es un hecho muy significativo y entonces las tensiones empiezan a estallar. Gelbard será ministro de economía hasta octubre de 1974.


-¿Como sucedió que un día el gobierno decidió cambiar el modelo de la economía? ¿Alguien lo decidió?


-En 1974 gobiernan Isabel y López Rega aunque también está Gelbard que intenta de algún modo recrear el Pacto Social, pero tiene algunas restricciones derivadas de la propia política económica interna. Es necesario hacer algún tipo de ajuste, devaluar. Alfredo Gómez Morales está al frente del Banco Central y se opone a la devaluación de la moneda. En realidad a Gelbard, que estaba amenazado de muerte por la Triple A, se le hace un vacío político. El gobierno no avala el retorno a la política del acuerdo entre empresarios y trabajadores, que se había desmadrado. De algún modo al ajuste que suponía una devaluación, un control de precios, algún limite a la cuestión fiscal que se había desmadrado era necesario. Ajustes hay siempre en la política económica aunque no necesariamente debe ser ortodoxo y brutal como el que va a hacer Rodrigo.


-El ajuste empieza con Gómez Morales, que es el sucesor de Gelbard.


-Así es. Podemos pensarlo con esta lógica. Hay un programa inicial de expansión que es el de Gelbard y después todos los programas económicos que siguen: Gómez Morales, Rodrigo, Bonani, Cafiero y Mondelli son de ajuste, con mayor o menor intensidad, con mayor o menor fuerza, con mayor o menor énfasis, que buscan atacar los problemas que son básicamente la restricción interna y la inflación.


-¿Por que Rodrigo es elegido ministro de Economía? Porque hasta entonces había sido un funcionario de segunda línea, no era un economista importante del peronismo.


-Antes que Rodrigo va Gómez Morales y sucede lo mismo que con Gelbard: le hacen un vacío porque la idea era poner a una persona que hiciera un ajuste importante. Gómez Morales devalúa la moneda, trata de acordar aumentos salariales en paritarias, pero como le cajonean todos sus proyectos renuncia. Y entonces asume Rodrigo que era el hombre que tenían en la cabeza López Rega e Isabel para hacer ese ajuste brutal sobre todo el proyecto de Gelbard. No es un retoque, sino que busca romper el pacto social, es un ataque contra los trabajadores porque supone la eliminación del poder de fuerza que tenían los sindicatos. Rodrigo era un economista importante de segunda línea dentro de los economistas del peronismo que no tenía tantos economistas ni tan buenos. Había otros como Cafiero, que era el candidato natural para dirigir la economía en 1973, pero era un hombre de la concertación y pago algún costo político con Peron por su acercamientos previo a Lanusse. Rodrigo era un hombre que había trabajado como técnico en el primer plan quinquenal en los años 40, había estado también en el Banco Industrial, tenia una trayectoria importante del partido. Ahora, no era un teórico ni tenia nada escrito. Lo único que tenia escrito y esto es muy significativo, es un libro sobre la revolución espiritual.


-A tono con sus jefes políticos.


-Exacto. Es importante destacarlo porque si la idea era en ese contexto la revolución social, Rodrigo apunta a la revolución espiritual, a la revolución interior y es un miembro de la misma orden que López Rega. Creo que es elegido básicamente por eso, por pertenecer al clan de López Rega y a quienes suma al ministerio son personas de la misma secta: Pedro Pou, Ricardo Zinn y Nicolás Catena también. La definición no es de política económica sino de hombres que están vinculados a ese clan esotérico que dirige de algún modo López Rega.


-Nombras a Ricardo Zinn, una persona que fue tan o mas importante que el propio Celestino Rodrigo y que de algún modo es quien arma el plan, es el ideólogo de la gestión. 


-Que en realidad se llamaba Mansueto pero no le gustaba su nombre. Zinn era una persona bien formada que había participado en la Direcciona Nacional de Industria durante el primer peronismo, había sido gerente de Siam cuando la empresa encara su reestructuración económica, había sido asesor del ministro de Industria de Ongania y fue una especie de viceministro con Sourrouille de Aldo Ferrer 1970. Tenia una larga trayectoria, no necesariamente liberal. Es el pragmatismo mas absoluto. Y lo que impulsa es un ajuste brutal contra el poder adquisitivo buscando generar condiciones para bajar los costos salariales, mejorar la competitividad de la economía argentina, aumentar las exportaciones y resolver el problema del sector externo, y por otro lado tratar de que los precios de los salarios no subieron a ese nivel.


-Después estuvo con Martínez de Hoz, con Menem y con Estesonsoro, con quien muere en un accidente de aviación en 1995. Es como una especie de delegado permanente del poder económico en los gobiernos.


-Ahí jugaría mas con otra idea que también esta en Guido Di Tella de tipos que son intelectuales muy importantes, que eran industrialistas, que estaban con la idea del desarrollo industrial, de perfeccionarlo. Zinn desde Siam o desde el ministerio con Ferrer, Di Tella desde su empresa y desde su desarrollo teórico; pero que después de la experiencia de 1975 y desde 1976 en particular pegan un volantazo y adoptan las ideas liberales o neoliberales. Di Tella va a decir que la mejor política industrial es no tener ninguna. Son tipos que se trasvisten de algún modo al neoliberalismo y se convierten en ultradefensores de este tipo de políticas. Lo significativo de ese grupo de intelectuales es que de algún modo abandonan decididamente la idea del desarrollo económico mas inclusivo con impulso industrial por las recetas neoliberales, el consenso de Washington y la globalización como determinantes de las políticas económicas internas.


Fin de una epoca


-¿El Rodrigazo fue el principio del fin de la era de los salarios altos en Argentina?


-Si, pero no tienen un efecto directo sobre el salario real en ese momento porque si bien en junio y julio la inflación anualizada daba el 400 %, los salarios también aumentan, hubo gremios que consiguieron hasta el 220 % de suba al mes siguiente. Lo que hubo es una licuación de deudas y ahorros. En realidad el efecto del Rodrigazo es prácticamente nulo desde el punto de vista de los salarios. Pero inicia un proceso megainflacionario brutal que lo termina arrastrando a Rodrigo y también a López Rega porque los sindicatos no avalaron ese ajuste. Cafiero con Di Tella de viceministro intentan volver a una especie de pacto social, a recuperar las políticas del viejo peronismo, pero ya esta todo bastante difícil como para poder contenerlo.


-Además por entonces ya están activos los militares.


-Si y Cafiero lo admite de alguna manera cuando dice que hacía política económica pero estaba esperando el golpe, que había sido anunciado en diciembre de 1975 por Videla. El ultimo ministro de Economía es Mondelli, que va en el mismo sentido del Rodrigazo y que busca “ganarse” a los militares con una política de shock. De alguna manera lo que Isabel les dice es “no es necesario que hagan el golpe porque al ajuste lo hago yo”. La idea de Isabel y de López Rega es romper con el modelo de industrialización por sustitución de importaciones, con el poder de veto de los sindicatos. En síntesis, con el modelo peronista. Como en el menemismo.


-Dos cuestiones que lego el Rodrigazo son el inicio de una etapa de alta inflación y el endeudamiento externo.


-Con el Rodrigazo se inicia una etapa de megainflación que deriva en los 80 en la hiperinflación. El tema del endeudamiento todavía no es importante. No lo inician ellos. Ya Gómez Morales quería acercarse al capital extranjero, al FMI. Cafiero también. Eso se va a venir con Martínez de Hoz donde ya había otro contexto internacional que terminó de conformarse después de la crisis del petróleo cuando había una gran afluencia de capitales dando vueltas por el mundo, los petrodólares, que van a permitir y alentar este tipo de estrategias.


-La gestión de Rodrigo solo duró 49 días, que fueron suficientes para trazar una raya en la historia económica, social y política de Argentina.


-Si y las estadísticas lo marcan. Más allá de la cuestión inflacionaria y de los precios, 1975 es un año de caída del PBI, se derrumba la industria y la construcción y se rompe el crecimiento ininterrumpido que venia de 1964. A partir de 1975 y hasta 2001 la economía argentina no crece. El sector industrial solo crece en promedio el 0,7 por ciento anual. En este sentido el quiebre del Rodrigazo es importante. No directamente por los efectos concretos de ese momento sino porque en una mirada estructural uno encuentra un corte ahí. Y en 1976 ya hay un cambio de política. Uno podría decir que el Rodrigazo fue un ensayo de esas políticas neoliberales que cristalizan después de 1976 y que son las predominantes hasta la explosión de la convertibilidad, con algunos vaivenes en el medio.


-Hoy se usan muchas de las expresiones que se escuchaban entonces como que el ajuste el ajuste es inevitable, la necesidad de achicar el Estado, de sacrificios actuales a cambio de un futuro mejor que nunca llega porque nunca alcanza lo que se hace. También se instala en el discurso publico expresiones y temas que antes no estaban.


-Yo diría que lo que se instala a partir de 1975 es una discusión sobre el tema fiscal, monetario y el tema del endeudamiento sobre todo después de 1976. Es como que los economistas y la sociedad argentina empiezan a discutir estos otros temas que son mas de ajuste y vinculados al corto plazo que lo que se discutía antes de 1975 que son temas vinculados a estrategias de desarrollo, de perfeccionar la industria, la planificación, etc. Este debate desaparece y aparece un debate más vinculado al corto plazo, a a dinámica del corto plazo, a como ajustar, a como resolver las tensiones.


-¿Cual fue el legado que dejo en la vida política argentina?


-Fue un hecho importante y muy simbólico para lo que siguió. Quedo como un gran intento de ajuste que se frustró en ese contexto, que no fue exitoso ni mucho menos. El Rodrigazo es la imagen del ajuste, del ataque al bolsillo, de la inflación, de la pérdida de los ahorros. Y por otro lado es el punto de ruptura estructural del modelo de sustitución de importaciones.


-Varias veces ha pasado desde entonces que se economistas, periodistas o personas que lo vivieron advierten sobre la posibilidad de que ocurra otro Rodrigazo.


-O se le asigna al Rodrigazo cosas que no fueron. Todo es Rodrigazo, cuando aparece una devaluación es el Rodrigazo. Pero es porque esta en el imaginario de la gente esa imagen de ajuste, de perdida de los ahorros. Son como esloganes que se vende pero no siempre se ajustan a la realidad.

 

Curriculum

Marcelo Rougier es magister en Historia Económica y doctor en Historia. Se desempeña como investigador del Conicet y como profesor titular en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado entre otros libros: “Industria, finanzas e instituciones. La experiencia del Banco Nacional de Desarrollo” (UNQ); “Las grandes empresas no mueren de pie. El ocaso de SIAM”, en colaboración con Jorge Schvarzer; “The Politics of National Capitalism. Peronism and the Argentine Bourgeoisie, 1946-1976”, en colaboración con James Brennan; “La frustración de un proyecto económico: el gobierno peronista de 1973-1976” con Martín Fiszbein; “Estado y empresarios de la industria del aluminio en la Argentina. El caso Aluar”; “La banca de desarrollo en América Latina. Luces y sombras en la industrialización de la región”; “La industrialización en su laberinto. Historias de empresas argentinas”, entre otros, además de numerosos artículos en revistas especializadas.

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El gobierno anunció medidas para contener al dólar - Martin Guzmán, ministro de Economía de la Nación. -
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