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Martes 09.06.2020 - Última actualización - 11:20
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Mirada desde el sur

El cumpleaños de Binner

Hermes Binner Crédito: Archivo El LitoralHermes Binner
Crédito: Archivo El Litoral

Hermes Binner Crédito: Archivo El Litoral



Mirada desde el sur El cumpleaños de Binner De algunos temas es evidente que Binner sabía. Sabía gestionar, sabía delegar, sabía corregir, tenía ideas claras de cuestiones pendientes. No sabía hablar en público ni era elegante y dicharachero. No era Estévez Boero. Ni Cavallero y su verborragia.

La ciudad de Rosario, no totalmente ni de modo muy ruidoso, recordó el 5 de junio con aplausos y bocinazos el cumpleaños de Hermes Juan Binner, nacido el 5 de junio de 1943 en Rafaela.

 

A la fecha el ex gobernador se encuentra internado en una casa de retiro en la ciudad de Casilda, con una dolencia neurodegenerativa que lo alejó de la vida política activa.

 

Es interesante analizar, desde el punto de vista de la política de la Región Rosario y de la provincia de Santa Fe, la tarea que cumplió el político rafaelino.

 

Binner se inscribe en un fenómeno universitario, luego local (Ciudad de Rosario) finalmente provincial. No tuvo más extensión que la mencionada. En el resto de la República Argentina el socialismo, que de ese fenómeno se trata, no tiene enclaves políticos de importancia, en algunos casos, además, es discontinuo; en otros permanente y focalizado.

 

FIGURITAS Y FIGURONES

 

A la fecha de la aparición de Binner (1960) el socialismo en Rosario tenía dos expresiones claras y algunas más difusas. El Socialismo Democrático (el de Ghioldi, el de Balestra) y el Socialismo Popular, el de Estévez Boero. En ningún caso pasaban de expresiones de cenáculos, claramente minoritarios en votos.
Guillermo Estévez Boero, el antecedente más directo del socialismo en Rosario, era un hombre de ampulosos escritos y clara simpatía en grupos minoritarios. Seductor en el trato y cómodo económica y financieramente. Socialismo Auténtico. Socialismo 1° de Mayo eran excepciones más duras en el análisis. Tenían existencia.

 

Esa “estudiantina” que en Estévez Boero como en Balestra se definían claramente como antiperonistas, tuvieron un punto de inflexión con la renuncia de Horacio Daniel Usandizaga a la Intendencia de Rosario (“Si gana Menem renuncio...”). El rosarino de clase media no quiso al Ingeniero Alberto Joaquín y, en mitad de una provincia peronista, Héctor Cavallero fue electo intendente.

 

Verborrágico, ampuloso, Cavallero era la contracara de Estévez Boero. Estudiante llegado desde Las Parejas su militancia estudiantil fue muy larga. Extensos discursos en eternas madrugadas y la sorpresa: intendente de Rosario con poquísimos concejales, un partido de cuadros, sin inserción en la masa de votantes (radicales que lo ayudaron con 90.000 votos “visibles”, los de Ángel D’ Ambrosio, rezago del sector Usandizaga) y triunfante frente al peronismo.

 

Binner participa en aquel triunfo socialista. Cavallero habilita a varios cuadros políticos. Desarrolla tres áreas. Cultura. Obra Pública. Salud. El Lamberto socialista (ya que son tres hermanos de la Ciudad de Gálvez con pensamiento político partidario diferente) es integrante de aquella llegada histórica al Palacio Municipal. Es una muestra de supervivencia.

 

TRABAJAR Y DESPLAZAR

 

La Administración socialista realizó algo que repetiría años después en la gobernación. Desplaza las jerarquías mayores de una burocracia municipal sin militantes socialistas en sus cuadros. Manda a su casa a descansar a los que son radicales o peronistas y coloca “Directores Políticos” en toda la administración. Lo repetirían en la gobernación. Argumento: los burócratas con altos cargos y de ideología política contraria sabotean la administración. Ese es hoy el argumento por el que se le pide a Omar Ángel Perotti, otro rafaelino, que articule de modo diferente una burocracia ministerial que no es estrictamente peronista y que, en muchos casos, es abiertamente contraria.

 

A Cavallero le sucede Binner en la intendencia con un punto importante a destacar. Cavallero, de largas conversaciones con el FREPASO y sus dirigentes, sostenía que era necesario ampliar la base hacia el peronismo. Cavallero se va.

 

Sin votos populares ni carisma, es Estévez Boero quien sostenía el criterio ganador. El peronismo no es el aliado natural, es el que subsume al socialismo en un par de leyes y poco más. Ese criterio triunfa. Binner pertenece a esa idea madre.

 

Con el mecanismo de la victimización ante dos peronismos (el provincial y el nacional y sobreponiéndose al “fracaso De la Rúa” -al que los biógrafos socialistas evitan pero no hay retorno: Binner apoyaba a De la Rúa-, fueron parte del fracaso) el socialismo se sostiene en Rosario.

 

Aparece una contradicción histórica. Es el 2007 el año de mayor épica de NK. Crecimiento a “tasa china” desde 2003/2004. Una provincia de Santa Fe con superávit económico, pleno empleo y mucha Obra Pública. El gobernador es Obeid. Si no fue traición fue envidia personal -debía retornar el sector Reutemann al poder-, la contradicción no tiene explicación. Sucedió. En el momento más alto del peronismo nacional se pierde la provincia de Santa Fe.

 

LA BALANZA VUELCA AL SUR

 

Reutemann y Obeid suman 16 años sin que Rosario tenga injerencia provincial. La cobardía de Obeid, que no reforma sino que quita la Ley de Lema, provoca el fenómeno.

 

Nada más cruel que Wikipedia para explicarlo: “Las elecciones generales de la provincia de Santa Fe de 2007 se realizaron el 2 de septiembre del mencionado año para elegir Gobernador, vicegobernador, 19 senadores provinciales y 50 diputados provinciales, de la Provincia de Santa Fe. Fueron los primeros comicios desde la abolición de la controvertida ley de doble voto simultáneo, por lo que la provincia retomó el sistema de escrutinio mayoritario que había utilizado en las elecciones para gobernador hasta 1987. Estos comicios fueron considerados de carácter histórico tanto a nivel provincial como a nivel nacional, ya que Hermes Binner, candidato del Partido Socialista y apoyado por la coalición Frente Progresista, Cívico y Social, se impuso con el 52.67% de los votos válidos, superando por más de diez puntos al oficialista Rafael Bielsa”.

 

“Binner se convirtió de este modo en el primer socialista en ser elegido gobernador de una provincia en la historia argentina, e interrumpió veinticuatro años de dominación del Partido Justicialista sobre la provincia, siendo también el primer candidato a la gobernación santafesina desde el retorno de la democracia en obtener más de la mitad de los votos válidos por sí solo”. Atención: sin Ley de Lemas Obeid nunca, nunca hubiese sido gobernador.

 

“SABER Y NO SABER”

 

De algunos temas es evidente que Binner sabía. Sabía gestionar, sabía delegar, sabía corregir, tenía ideas claras de cuestiones pendientes. No sabía hablar en público ni era elegante y dicharachero. No era Estévez Boero. Ni Cavallero y su verborragia.

 

El peronismo debe avergonzarse. Es Binner quien dispone “Trabajo” como un ministerio.

 

El peronismo debe asustarse: es Binner quien dispone que Cultura es un ministerio (y una herramienta de dominación fundamental).

 

El peronismo debe observarlo: Binner intenta dividir la provincia, los votos, la dominación territorial con los “cinco nodos” administrativos. Aumentó la burocracia.

 

El peronismo debe resolverlo: Justicia y Policía, entran en meandros que personajes como Superti, Cuenca, aquel Lamberto, terminan por empantanar y dejar con las tripas al aire en trámites de tribunales, jurisdicciones, y la policía liberada de jefaturas políticas sanas en el momento exacto en que el sistema de corruptela y de crecimiento de la droga, como fuente de divisas, se hacía más profundo, más promiscuo, más necesitado del control del Estado. Después algo pasó. Sin que aún se sepa qué pasó.

 

El peronismo debería tener en cuenta: la Salud de Rosario es un modelo eficiente, de alto costo y poco práctico... si no hay acuerdo económico, de gestión y de participación de lo privado en sinergia con el Estado. Es ése el secreto de la Salud de Rosario. Es ese el problema que impidió el traslado absoluto a la provincia y es esa la economía presupuestaria que ha destrozado a la ciudad. Rosario tiene, desde Cavallero intendente, 30 pesos de cada 100 de recaudación destinados a salud y no le alcanzan.

 

PAPELES Y ESCRITORIOS

 

Es obvio, pero necesario. Bonfatti, como Lifschitz son herederos directos de aquella impronta. Sin la “estampita” Binner ninguno de ellos ganaba y, de hecho, Bonfatti pierde en una campaña donde ya no estuvo Binner. El socialismo debe seguir sin Binner. Eso es lo que hay.

 

El poder volvió al centro norte aun cuando Perotti, tan rafaelino como Binner, no es de la ciudad capital, pero tampoco es del sur.

 

En varios ministerios peronistas aquella impronta socialista (y los cuadros medios) impregna estos meses de escritorios y papeleos administrativos. Entorpece a quienes, por su parte, deben seriamente gestionar. Ya. Ya mismo.

 

El coronavirus cambió el eje. Acaso ocultó planes pre existentes. Acaso. Quién sabe... El actual Gobierno nos debe el Plan Pos Pandemia y el Santa Fe: Lo Que Vendrá. Es la salida o no salimos más.

 

Así como el coronavirus quitó la sábana de las miserias económicas, los desniveles e injusticias del país, el CoGobierno con Provincia de Buenos Aires, la calidad de “unitario” que tiene Alberto Ángel Fernández, el porteño, esa misma sábana dejó al descubierto que el socialismo rosarino (único lugar de vida verdadera) debe aplaudir a Binner en su cumpleaños. Lo que queda del socialismo triunfante en el 2007 es aquel recuerdo, aquella memoria, esos aplausos.

 

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