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Sábado 25.07.2020 - Última actualización - 3:56
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Libro “Rosalía y el revés de las cosas”

La esclavitud colonial con mirada de niña

Julia Broguet es la autora del texto que recoge investigaciones de Magdalena Candioti y fue ilustrado por Romina Biassoni. La huella familiar y el rigor investigativo enlazados en un material destinado a las infancias pero con alcance universal, con herramientas didácticas que permiten desmontar una historia por muchos años “blanqueada”.

Magdalena Candioti, aquí con Lucía Molina, poco antes de inaugurarse la muestra sobre “Las huellas de África en Santa Fe” que volverá a abrir luego de la pandemia.     Crédito: Flavio RainaMagdalena Candioti, aquí con Lucía Molina, poco antes de inaugurarse la muestra sobre “Las huellas de África en Santa Fe” que volverá a abrir luego de la pandemia.
Crédito: Flavio Raina

Magdalena Candioti, aquí con Lucía Molina, poco antes de inaugurarse la muestra sobre “Las huellas de África en Santa Fe” que volverá a abrir luego de la pandemia. Crédito: Flavio Raina



Libro “Rosalía y el revés de las cosas” La esclavitud colonial con mirada de niña Julia Broguet es la autora del texto que recoge investigaciones de Magdalena Candioti y fue ilustrado por Romina Biassoni. La huella familiar y el rigor investigativo enlazados en un material destinado a las infancias pero con alcance universal, con herramientas didácticas que permiten desmontar una historia por muchos años “blanqueada”.

“Rosalía y el revés de las cosas cuenta la historia de una niña afrodescendiente en situación de esclavitud durante el período colonial. Nacida en la Santa Fe de comienzos del siglo XIX, la pequeña Rosalía narra en primera persona su vida cotidiana y construye un universo de magia y ternura para enfrentar un mundo hostil”. Hasta aquí, parte de la reseña del libro escrito por Julia Broguet (Lic. en Antropología-UNR), con ilustraciones de Romina Biassoni y editado por Listocalisto, que recupera la presencia de afrodescendientes en nuestro territorio e imprime una nueva perspectiva a la historia argentina, y por supuesto a la local.

 

El texto fue concebido como recurso pedagógico y en estos días de distanciamiento también se compartió entre docentes y estudiantes a través de la virtualidad. Su autora cuenta cómo gestó la narración que se enlaza con su propia historia de vida. Y suma como aporte invalorable la investigación de Magdalena Candioti (Dra. en Historia-UBA y Lic. en Ciencia Política-UNR). Ambas dialogaron con este diario.

 

Julia Broguet, antropóloga y autora del libro. Foto: Gentileza

 

- ¿Por qué decidiste centrar la historia en una niña?

 

Broguet- La decisión de centrar la historia en una niña y contar el fenómeno de la esclavitud a través de Rosalía, que es un personaje infantil, tiene que ver con acercar esta historia a las infancias de nuestra región, nuestro país, y volver próxima esta experiencia que puede parecer lejana en el espacio y el tiempo. Sin embargo, Rosalía, durante la jornada en que transcurre el relato, vive situaciones que podemos entender como comunes en este período de la vida, como es el juego, el descubrimiento, la fantasía.

 

Por eso nos interesaba que el relato pudiera generar identificación entre sus lectores, que pudiera reconocerse en distintas situaciones del cuento y que estas identificaciones pudieran ir habilitando el intercambio, conversar de este tema desde estas experiencias y así comprender el pasado, la esclavitud y las experiencias de infancia que existieron y existen.

 

El objetivo era que esto aconteciera en el aula, porque el libro fue pensado como un recurso pedagógico. Pero es interesante como, de cara a esta modalidad virtual en que está transcurriendo la escolaridad por las medidas de aislamiento social y obligatorio, nos están compartiendo muchas situaciones de padres y madres que leen este libro y estas conversaciones, preguntas e inquietudes surgen en el espacio doméstico.

 

Además, nos parecía que la voz de las infancias ha estado muy poco representada en la construcción del relato histórico y, en ese sentido, resultaba un posicionamiento desde el cual entendimos que iba a revelar algo nuevo. Es una posición social que representa uno de los eslabones más frágiles de ese contexto colonial.

 

Fuera de los estereotipos, el personaje de Rosalía relata otra parte de la historia. Foto: :Ilustración: Romina Biassoni

 

En síntesis, un motivo central para elegir que una niña afrodescendiente en situación de esclavitud cuente esta historia fue ubicar a quienes serían los principales interlocutores y además reconocimos que la voz de una niña iba a permitir sensibilizar a un público más amplio, no solamente infantil. Y de esa manera esperábamos deconstruir algunas representaciones sobre las poblaciones africanas y afrodescendientes en contexto de esclavitud colonial que están muy generalizadas, fuertemente naturalizadas y que, contrariamente a esta búsqueda de sensibilizar en el tema, nos han insensibilizado respecto de esta etapa de la historia porque han vuelto objeto y han estereotipado las experiencias históricas de estos sectores sociales.

 

- ¿El nombre de la protagonista es casual?

 

- No es casual, sino que tiene que ver con el encuentro con mi historia familiar a partir de lo cual conocí a una parte de mis antepasados por vía materna. Una de las personas con las que me encontré fue Benita Rosalía Villamonte, una niña descendiente de africanos que nació en Paraná en 1828, hija de Manuel y de María, que era una pareja en situación de esclavitud trasladada a Santa Fe por Francisco Antonio de la Torre, quien los compró en la ciudad de Córdoba a principios del siglo XIX. Una vez que Manuel compró su libertad se trasladaron a Paraná, donde se quedaron a vivir y nació Rosalía y donde, luego de varias generaciones, nací yo. Soy paranaense.

 

Cuento esta historia porque es una necesidad compartida, grupal de quienes formamos el proyecto “Rosalía y el Revés de las cosas” que tiene que ver con problematizar el relato histórico “blanqueado” que ha construido nuestro país desde una mirada que contemple la pluralidad étnica, los conflictos, las tensiones, las experiencias dramáticas sobre las que se han fundado, en general, nuestras sociedades latinoamericanas. En lo personal, nombrar a Rosalía fue una forma de reconocerme en esa historia y compartirla. Y a partir de compartir esta historia familiar que es también social y que fue omitida, me fui encontrando con muchas otras historias similares de otras personas que también necesitaban hablar del tema. En ese sentido, no es un aspecto del pasado sino que hace a los silencios históricos y a sus consecuencias en la actualidad de las cuales el racismo argentino es una de las más graves.

Tantos y sin voz

 

Un día en la vida de una niña esclava. Ese es el motor del texto que, por ahora, se comparte en la virtualidad. Foto: :Ilustración: Romina Biassoni

 

- ¿Cuándo comenzó tu interés por la investigación de la esclavitud en Santa Fe?

 

 

Candioti: - Mi interés como historiadora por la esclavitud en Santa Fe empezó hace más de diez años. Durante mi doctorado trabajé con cientos de expedientes judiciales del siglo XIX donde encontraba todo el tiempo a pardos y morenos, esclavizados y libres, y me preguntaba ¿por qué hay tantos si no nos hablan de ellos? Cuando volví a Santa Fe, empecé a indagar en esta historia en nuestra ciudad. Había algunos trabajos clásicos, como los de Catalina Pistone, pero no había ninguno centrado en la experiencia y en las trayectorias de esas personas esclavizadas. Y comencé a indagar.

 

A la indagación profesional se le sumó un interés personal o biográfico. En mi caso, de acuerdo a relatos familiares, había una antepasada que era negra o indígena. Entonces, usando los mismos instrumentos que utilizamos en la indagación histórica, di con Clara Basualdo, una “parda libre” que era mi tatara abuela. En esas búsquedas, también Julia dio con sus antepasados que no eran sólo franceses y españoles como imaginaba, ¡sino esclavizados! Los rastreamos en las fuentes en Córdoba, Santa Fe y Paraná.

 

Creo que la historia académica que escribimos tiene inconvenientes para poder interpelar nuestra memoria y nuestra identidad como ciudadanos. Por eso, la necesidad de organizar distintas estrategias de visibilización de esa historia para públicos más amplios y con múltiples actores interesados en la temática.

 

En ese espíritu se gesta el proyecto de Rosalía cuyo objetivo es presentar relatos sobre la vida cotidiana de infancias afrodescendientes en la Provincia de Santa Fe que puedan leerse y utilizarse en la escuela

 

Nos parecía que la voz de las infancias ha estado muy poco representada en la construcción del relato histórico (...). Es una posición social que representa uno de los eslabones más frágiles de ese contexto colonial”.
Julia Broguet

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- ¿Es un libro destinado a las infancias o a personas de todas las edades? ¿El objetivo es que se conozca la otra parte de la historia, sobre todo cuando se celebran las “fiestas patrias” en que negros y negras aparecen como personajes pintorescos?

 

- El libro interpela especialmente a las infancias. La verdad es que la única ocasión en que se construye memoria sobre la presencia africana en Argentina es en las fiestas patrias donde se representa a negros y negras vendiendo alegremente empanadas o velas. El libro busca desafiar esa representación. La historia de Rosalía intenta mostrar qué significaba ser esclavizado en Santa Fe. La idea es que podamos pensar en ese pasado, poniéndonos en el lugar de una niña pequeña que no puede vivir con su mamá, que trabaja, que tiene amigos de otros sectores populares (como Remigia que es indígena), que sabe que las personas tienen precio. En ese sentido, el libro está pensado para un público de niños y niñas pero creo que también va a interpelar a los adultos. Todas las situaciones puntuales que vive Rosalía son ficticias pero están fundadas en las historias y las experiencias que hemos reconstruido sobre lxs eslcavizadxs en Santa Fe, son nuestra historia.

 

+ Info

Instagram: rosaliayelreves
Rosaliayelrevesdelascosas.wordpress.com


Un proyecto más amplio

 

En la investigación que se materializó en un libro participaron muchas personas e instituciones aportando desde sus saberes y recorridos. Así lo afirma Magdalena Candioti y menciona a la Casa de la Cultura Indo-Afro-Americana, especialmente Lucía Molina y Mirta Alzugaray; Rosa García del Museo Etnográfico; Vanina Cánepa, María Laura Corbalán, María Navarro, Gabriela Orbe y Romina Biassone, que es la ilustradora. “El apoyo de Espacio Santafesino, en su convocatoria de Serie Editorial, fue clave para hacerlo posible”.

 

De ese interés, nació también el proyecto de Negros. Descendientes de africanos en Santa Fe (que se realizaron con Litus TV y se emiten actualmente en Canal Encuentro los miércoles a las 20.) y la idea de curar una muestra como Huellas de África en Santa Fe que todavía se va a poder ver cuando reabra el Museo Histórico Provincial.

 


La única ocasión en que se construye memoria sobre la presencia africana en Argentina es en las fiestas patrias donde se representa a negros y negras vendiendo alegremente empanadas o velas. El libro busca desafiar esa representación.”.
Magdalena Candiot

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Nancy Balza


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