https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Domingo 26.07.2020 - Última actualización - 16:08
12:00

El Potro Echaniz, frontal, directo y sin vueltas, como era adentro de la cancha...

"Ni Echaniz, ni Madelón, a esa final la ganamos todos"

En un partido, ya en Primera, jugó desgarrado para no dejar al equipo con 10 y así, maltrecho y en una pierna, convirtió el gol del empate ante Gimnasia. Era una de las figuras en el ‘89 y se mete en la eterna discusión con la importancia del equipo del ‘79 que perdió la final con River: “Hay cuatro equipos que pasaron a la historia en Unión: el del ‘79, el nuestro, el de Carlos Trullet y el de Darío Kudelka”.

 

La emoción de Echaniz, tapándose la cara con las manos y el festejo del inolvidable profesor Oscar Mazza, un profesional de “10” muy querido por la gente de Unión y exitoso al por mayor, pues fue el preparador físico, además, del ascenso del ‘96. Crédito: Archivo El LitoralLa emoción de Echaniz, tapándose la cara con las manos y el festejo del inolvidable profesor Oscar Mazza, un profesional de “10” muy querido por la gente de Unión y exitoso al por mayor, pues fue el preparador físico, además, del ascenso del ‘96.
Crédito: Archivo El Litoral

La emoción de Echaniz, tapándose la cara con las manos y el festejo del inolvidable profesor Oscar Mazza, un profesional de “10” muy querido por la gente de Unión y exitoso al por mayor, pues fue el preparador físico, además, del ascenso del ‘96. Crédito: Archivo El Litoral



El Potro Echaniz, frontal, directo y sin vueltas, como era adentro de la cancha... "Ni Echaniz, ni Madelón, a esa final la ganamos todos" En un partido, ya en Primera, jugó desgarrado para no dejar al equipo con 10 y así, maltrecho y en una pierna, convirtió el gol del empate ante Gimnasia. Era una de las figuras en el ‘89 y se mete en la eterna discusión con la importancia del equipo del ‘79 que perdió la final con River: “Hay cuatro equipos que pasaron a la historia en Unión: el del ‘79, el nuestro, el de Carlos Trullet y el de Darío Kudelka”.   En un partido, ya en Primera, jugó desgarrado para no dejar al equipo con 10 y así, maltrecho y en una pierna, convirtió el gol del empate ante Gimnasia. Era una de las figuras en el ‘89 y se mete en la eterna discusión con la importancia del equipo del ‘79 que perdió la final con River: “Hay cuatro equipos que pasaron a la historia en Unión: el del ‘79, el nuestro, el de Carlos Trullet y el de Darío Kudelka”.  

Debe ser uno de los nicoleños más famosos (nació en San Nicolás) y ese ojo maestro de Jorge Griffa no se equivocó cuando puso los ojos para llevárselo a Newell’s siendo un jovencito de apenas 16 o 17 años. Pero cuando Gustavo Echaniz llegó a Santa Fe para vivir dos de los años más importantes de su vida deportiva en Unión, ya estaba a punto de cumplir 28 años y esa “polenta” en la que Víctor Hugo Morales se apoyó para ponerle el mote de “Potro”, había aplicado y con goles por Chacarita, Huracán, América, Querétaro y el Puebla de México, San Lorenzo y Lanús. No era poco el recorrido, pero era mucho lo que le esperaba dar y recibir en Santa Fe. Por eso, no duda en afirmar que cada vez que puede le dan muchas ganas de venir a Santa Fe y que aprovecha cada viaje desde Bahía Blanca a San Nicolás para subirse a la autopista y venir a visitar a la Peña Tito Tomé —se nota que hizo una buena amistad con él— o a la gente de Glorioso ‘89 con la que mantiene una permanente vinculación.

 

Un “Potro” auténtico. Afuera de la cancha como lo era adentro, sin guardarse nada, como aquella tarde en la que tuvo que jugar desgarrado durante casi todo un tiempo y así, maltrecho, hizo el gol del empate en un 1 a 1 en Primera ante Gimnasia.

Un retrato familiar del Potro Echaniz, junto a su esposa Madeleine Carmel Raño Seedorf y su hijo Fabián Gustavo, que es médico anestesista. Conoció a su esposa cuando jugó en México, antes de venir a Unión.Foto: Gentileza

 

—¿Cambió mucho el fútbol, Potro?

 

—Y sí... Mirá, yo tengo mucha amistad con “Pochito” Troyanski, jugué con el hermano, lo conozco bien al pibe que ahora está en Unión... Ahora, los chicos no necesitan casarse, cuando los venden, se van con la novia y listo. No es como antes... El pibito Lautaro Martínez también... Están mejor que nosotros los chicos de ahora.

 

—Sí, pero... ¡Había cada “nene” en aquéllos tiempos...! (risas).

—Seguimos teniendo una gran amistad con los muchachos del ‘89. Formé un grupo de whatsapp y también sumé a los que llegaron cuando ascendimos. Hay un montón... No están todos, es cierto... El feeling sigue estando, pero vos sabés cómo es... Algunos no quieren estar en grupos, no les gusta... Por ejemplo, Humberto (por Zuccarelli) no entró y todos tenemos una gran relación con él, pero por ahí no le gusta escribir o no se siente bien en un grupo.

 

—¿Hiciste amistad perdurable con alguno?

—Mirá, nosotros no éramos de juntarnos todos a comer un asado... Ahora, cuando estábamos todos juntos adentro del vestuario y nos poníamos la camiseta, ¡éramos 11 leones en la cancha y 5 en el banco que nos defendíamos a muerte!.

 

—¿Te duele que se recuerde eso del ‘89 como el “Madelonazo”?

—¡No!... A ver, yo tengo claro que a esa final no la ganó ni Madelón, ni Echaniz ni Altamirano, la ganó el equipo, la ganó el cuerpo técnico, la ganó la gente... Ninguno la ganaba jugando solo... Lo de Leo quedó marcado, faltaban cinco minutos, pero la final estaba recontra definida a esa altura del partido, cuado hizo el gol... El camino más grande lo marcamos, con diez jugadores, en la cancha de Colón, en el partido de ida.

 

—¿Así que no te molesta?. Te lo pregunto porque algunos muchachos no están cómodos con la manera en que se recuerda esa final...

—Todos sabemos que la ganó el grupo... Atajaba Tognarelli, pero Huguito Rucci y el Loco Theiler, sus suplentes, también tuvieron su mérito... Y mirá que tuvimos que salir a flote, porque la realidad era que hasta diciembre del año anterior, en la primera parte, no tuvimos un buen torneo.

 

—Hubo tiempos complicados, hace poco lo charlaba —y él lo admitía— con el Flaco Zuccarelli, es verdad. Hasta llegó a decir que la tarde del empate con Cipolletti en Santa Fe, en el final de la primera rueda, cuando entró Corral al vestuario pensó que era para echarlo...

—¿Complicados?... ¡Complicadísimos...! Me acuerdo un día que perdimos 1 a 0 con Banfield de local... ¡Nos insultaban hasta las chicas de la tribuna de mujeres!... Después cambiamos, arreglamos muchas cosas en el vestuario.

 

—Fueron famosas aquellas charlas de vestuario, aunque una de ellas fue en la cancha de básquet, donde hoy está el estacionamiento...

—Antes era distinto... Mirá, seguramente alguno seguirá enojado y me puteará porque es cierto que yo jugué en Colón, pero en Unión dejé la vida... Dejé la vida por el club, por la gente y por mis compañeros... Pero volviendo a tu pregunta, hoy cualquiera te escribe y te arma un puterío... Nosotros no, si había algún problema lo arreglábamos puertas adentro. Y si no se arreglaba hablando, volaba alguna piña... Hoy es todo distinto.

 

—Y si volaba alguna piña, pocos se enteraban...

—Por eso es distinto también... ¡Nadie se enteraba! Hoy se enteran de todo ustedes. Fijate lo que pasa con la selección. Están en el vestuario y por ahí le mandan algún mensajito a algún periodista, ustedes se enteran de la formación del equipo antes que nadie, eso antes no pasaba, lo del vestuario quedaba en el vestuario...

 

—Pepe Castro siempre referencia una charla brava que hubo con el Flaco Zuccarelli cuando las cosas no marchaban...

—Es que no fue solamente con Humberto, todos teníamos responsabilidades... Y el Unión de la segunda rueda fue bravísimo... ¡¿Y el de la Liguilla?!... Si la Liguilla final, en lugar de 6, tenía 16 o 18 partidos, Unión no perdía ninguno... Te lo firmo ya.

Una imagen del Potro enganchando en un entrenamiento, ante la atenta mirada de Carlos González, el Flaco Zuccarelli y, más atrás, Leo Madelón.Foto: Archivo El Litoral

 

—Y si el torneo duraba un par de fechas más, ¿Unión lo pasaba a Chaco For Ever y a Lanús y era campeón?

 


—¡No tengas dudas!... ¡Y guarda con Colón!... Nosotros sabíamos que el rival a vencer era Lanús o Colón, no teníamos dudas. Capaz que si ascendíamos nosotros, después Colón lo hacía en el reducido.

 

—Es cierto que se le ganó a Colón una final, pero, ¿se magnifica ese logro al extremo?

—Yo veo, leo, escucho lo que se dice en Santa Fe... Tengo amistad con el Loquito Marzo, lo sigo a Zurbriggen, a Eduardito Magnín... Yo sé que ellos no tuvieron la trascendencia de jugar una final con el clásico rival, pero dejaron su huella en Unión, son tipos muy importantes para el club... ¿Sabés qué pasa?, es lo mismo que la final de la Libertadores en Madrid. Se puede ascender o ser campeón, pero si lo hacés ante tu rival de siempre, es otra cosa.

 

—Otra de las cosas que se discute es el tema de la importancia de los logros. ¿Es más lo del ‘89 que lo del ‘79, por más que no se logró el título?

—¡Unión jugó una final de Primera A!... ¡Y la jugó con un River impresionante!... Mi pregunta es: ¿volverán a ver en Santa Fe algo así?, tengo mis serias dudas. Por eso, a Pumpido, Alí, Ribeca, el Chango Cárdenas y el resto, mis respetos... Vos me preguntás: ¿qué fue más?... Siempre lo dije: los cuatro partidos, los dos nuestros con Colón y los dos del equipo del ‘79 con River, son lo más importante y tienen la misma trascendencia. ¿Sabés qué pasa?, River o Boca pueden jugar con el San Pablo o Peñarol una gran final de una Libertadores y ser campeones, pero no tendrá la misma trascendencia que lo que pasó en Madrid.

 

—¿Te imaginás lo que sería un partido así como aquél del ‘89 en este momento?

—¡Tendríamos que ir a concentrarnos a Jujuy...! (risas). Pensar que esos partidos se jugaron con las dos hinchadas en las dos canchas, cuesta pensarlo para estos tiempos, ¿no?... Pero volviendo a aquél equipo del ‘89, ahí se lograron cosas increíbles.

 

—¿Como qué?

—Como que Unión tuvo un “8” que era de selección como Carlos González, los dos laterales (Humoller y Altamirano) y los dos carrileros (Rabuñal y Carlos González) fueron tremendos durante todo el año y hoy se pelearían los equipos grandes para tenerlos, porque física y futbolísticamente eran impecables... Aparte, ¡lo que cabeceaban Carlos González y Dante Fernández!... El Flaco Zuccarelli, en cuatro jugadores, encontró 50 goles, ¿la tenés a esa?....

 

—La verdad que no tengo a mano el cálculo de goles, ¿a ver?

—Sumá: hizo 18 el Pepe, 12 Dante, 11 yo y 9 Carlitos González. ¿En cuántos equipos encontrás 50 goles entre tres titulares y uno que era suplente?...

 

—Y eso que Carlitos González vino de “9”...

—Pero, ¿sabés una cosa?, a Carlitos le quedaba mejor la cancha de frente que de espaldas, ¿me entendés?. Arrancando de “8”, tenés la cancha de frente; y de “9” tenés que jugar bastante de espaldas, con la marca encima y siempre con la obligación de rebotar o de darte vuelta... Yo siempre veo a Duvan Zapata, el de Estudiantes, que es el jugador que mejor juega de espaldas. Hay delanteros que no saben jugar de espaldas...

 

—¿Defecto de formación?

—Sí, claro... Pero además, hay cosas que la vas aprendiendo con la experiencia, con el paso del tiempo. Igual, yo veo muchos defectos de formación en el jugador. Y por eso insisto en que es un error pensar que podés armar un equipo con chicos del club. No todos llegan de la mejor manera a Primera.

 

—¿Te veremos pronto por Santa Fe?

—Siempre vuelvo, siempre... Uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz.

Los 11 que jugaron el segundo partido final. De pie: Humoller, Passucci, Altamirano, Tognarelli, Mauri y Tomé. Agachados: Dante Fernández, Carlos González, el Potro, Rabuñal y Madelón.Foto: Archivo El Litoral

 

“No sé quién fue, pero se pasó...”

 

 

Pasaron 31 años y el Potro Echaniz no sabe quién fue el “culpable” de aquella idea. Pero la reivindica y, por lo que cuenta, se nota que fue algo inolvidable porque el paso del tiempo no puede borrarla de sus recuerdos. Antes del primer partido, el del triunfo por 2 a 0 en el Centenario con un gol de él de cabeza y otro del Negro Altamirano de penal, le pasaron un video a los jugadores en el mismo vestuario visitante, antes de salir a la cancha.

 

—Hablame un poquito de ese video que le pasaron en el vestuario en la cancha de Colón, antes de la primera final...

—¡Uff...! ¡Tremendo!... Fue bravísimo... No sé de quién fue la idea, pero fue algo espectacular...

 

—Se nota que lo recordás muy bien...

—Me acuerdo de todo, de cada instante... Mirá, el Flaco Zuccarelli, “bicho”, nos hizo salir un rato antes del partido a reconocer el campo de juego. El calentamiento lo hacíamos adentro, atrás del vestuario. No es como ahora que lo hacés en la cancha, delante de toda la gente... ¡Nos recontra putearon! (risas)

 

—¡Me imagino!

—Y claro... Caminamos por la cancha para verla... Estaba desastrosa... ¡La de Unión también! Yo veo los videos de esos partidos y me quiero morir. Y mirá que la cancha de Unión estuvo casi siempre muy buena, pero las canchas en ese momento eran un desastre...

 

—¿Entonces?

—Uno más o menos sabía como venía la mano, calculaba los minutos, sabía cuánto faltaba para entrar a la cancha cuando terminaba el calentamiento, cosas que uno va aprendiendo con el correr de los partidos, de la carrera... De repente, nos piden a gritos que entremos al vestuario cuando estábamos poniéndole punto final al calentamiento. Lo primero que pensé es que había pasado algo. Imagináte, una final entre Colón y Unión, se te pasan mil cosas por la cabeza cuando ocurre algo así.

 

—Vos pensaste que había algún lío afuera o en las tribunas y que se suspendía, me imagino...

—Y, no era fácil eso... Pero bueno, entramos al vestuario y nos encontramos con las luces apagadas, todo a oscuras. No entendíamos nada. Hasta que ponen un video sobre una lámina que habían puesto por ahí... Y aparecen los familiares, las esposas, los hijos, las madres... ¡Se te caía todo!.... Imagináte que tu vieja te esté diciendo: “Vamos nene, que no podés perder!... ¡Salís con el cuchillo entre los dientes a jugar!

 

—¿Lloraste?

—La mayoría lloró... ¡Por no decirte todos! Muchos salieron con lágrimas en los ojos a la cancha. Si algo faltaba para dar el golpe final, fue eso. De ahí, desde ese video, no tuvimos dudas de que íbamos a salir campeones.

 

—Inolvidable por lo que veo...

—De esas cosas no te olvidás más por el resto de tus días...

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
Ediciones Anteriores | Edición Impresa

Autor:

Enrique Cruz


Temas:


Guzmán: el acuerdo es un "paso decisivo" pero "no resuelve" todos los problemas -  -
Economía
Jornada con cifras máximas en Argentina: 168 fallecidos y 6.792 nuevos casos de coronavirus -  -
Salud
Explosión en Beirut: la embajada argentina quedó destruida -  -
#Temas de HOY: Fondo Solidario de Empresarios por Santa Fe  Coronavirus  La Educación Primero  Empresas Productivas  Quema de pastizales  

Recomendadas