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Sábado 01.08.2020 - Última actualización - 5:05
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Fue uno de los símbolos en el Ferro de Timoteo...

Barisio, el arquero que estuvo 1.075 minutos con el arco invicto

El portero de Ferro Carril Oste, José Carlos Barisio, cuando contaba 30 años, el 26 de julio de 1981, vivió uno de los momentos más destacado de su trayectoria deportiva al establecer un récord de imbatibilidad en la primera división del fútbol argentino de 1.075 minutos sin que le conviertan goles, que se mantiene hasta la actualidad.

Carlos Barisio y un vuelo para desviar la pelota en cancha de Gimnasia. Atajando para Ferro formó parte de equipos inolvidables y exitosos y tiene un record que, en la A, aún se mantiene.    Crédito: ArchivoCarlos Barisio y un vuelo para desviar la pelota en cancha de Gimnasia. Atajando para Ferro formó parte de equipos inolvidables y exitosos y tiene un record que, en la A, aún se mantiene.
Crédito: Archivo

Carlos Barisio y un vuelo para desviar la pelota en cancha de Gimnasia. Atajando para Ferro formó parte de equipos inolvidables y exitosos y tiene un record que, en la A, aún se mantiene. Crédito: Archivo



Fue uno de los símbolos en el Ferro de Timoteo... Barisio, el arquero que estuvo 1.075 minutos con el arco invicto El portero de Ferro Carril Oste, José Carlos Barisio, cuando contaba 30 años, el 26 de julio de 1981, vivió uno de los momentos más destacado de su trayectoria deportiva al establecer un récord de imbatibilidad en la primera división del fútbol argentino de 1.075 minutos sin que le conviertan goles, que se mantiene hasta la actualidad.

Tomás Rodríguez

 

Nacido en la localidad bonaerense de San Fernando el 3 de enero de 1951 y falleció el 5 de febrero de este año, Carlos Barisio consiguió esa plusmarca con su modesto equipo de Caballito, clasificado subcampeón de Boca Juniors, a una sola unidad, siendo junto al conjunto xeneize dirigido por Juan Carlos Lorenzo que tenía como estrella a Diego Armando Maradona las dos formaciones que exhibieron mayor jerarquía durante esa temporada. Hasta 1984, la formación del conjunto de Caballito fue animador de las principales competencias de nuestro país.

 

Barisio no fue solamente el arquero con la valla más tiempo invicta del fútbol profesional argentino con 1.075 minutos (11 partidos y 85 minutos), aún imbatible. El arquero bonaerense también fue uno de los símbolos del mejor período deportivo e institucional de Ferro.

 

La página más brillante del fútbol de F.C. Oeste aconteció entre 1981 y 1984, dirigido por el cordobès Carlos Timoteo Griguol, en la primera temporada luchó hasta la última fecha por el título del Metropolitano con el Boca Jrs. de Hugo Orlando Gatti, Roberto Mouzo, Oscar Ruggeri, Jorge Benítez, Marcelo Trobbiani, Diego Maradona y Miguel Brindisi, entre otros, conducido por el inolvidable Silvio Marzolini.

 

Evidentemente, ese certamen prácticamente se resolvió en La Bombonera, la tarde del 2 de agosto en la que Hugo Perotti quedó cara a cara con Barisio y anotó el 1-0 definitivo.

 

Fue una de las mayores alegrías del público xeneize en esos momentos, teniendo en cuenta que faltaban dos fechas para que termine el campeonato. Una semana antes, el 26 de julio, el delantero central Humberto Rafael Bravo, de Talleres de Córdoba, le había quebrado el récord a Barisio de arco invicto.

 

Cabe consignar que Barisio no estaba calificado o considerado entre los mejores del puesto, pero el récord —que le batió a Antonio Roma, de Boca, con 783 minutos, en 1969— le alcanzó para volverse símbolo. Llegó a Ferro invitado por Carmelo Faraone, ex técnico de Unión, que lo encontró entrenando con arqueros libres en Palermo.

 

“Como suele suceder siempre cuando los equipos denominados chicos se ubican entre los punteros, creo que todos nos hicimos hinchas de Ferro”, recordó el escritor rosarino Roberto Fontanarrosa en su libro ‘No te vayas campeón’, donde hace justicia a los equipos grandes y chicos que hicieron historia de la buena. ‘Después de todo, es la revancha de los humildes, la reivindicación de los desposeídos‘, agregó Fontanarrosa.

 

En el Nacional siguiente tuvo la mala suerte de que en su camino se cruzara en la final nada menos que el River Plate de Mario ”Matador” Kempes, Ubaldo Fillol, Daniel Passarella, Alberto Tarantini, Américo Gallego, Julio Olarticoechea, Pedro González y Ramón Díaz, dirigido por el famoso Alfredo Di Stéfano.

 

Campeones

 

Después de dos frustraciones en un año, aquel Ferro se dio el gusto de salir campeón invicto en el Nacional de 1982. Barisio alternaba con Eduardo Basigalup, quien se quedaría con el puesto.

 

De las cuatro zonas en que se dividía el torneo, a Ferro le tocó la “B”, en la que se clasificó primero con 29 puntos. Para percibir el rendimiento del equipo, tal vez sirva como dato que sus dos segundos, Unión e Independiente, sumaron 23 puntos.

 

En la zona también estaban Argentinos Juniors, Atlético Concepción de Tucumán, San Lorenzo de Mar del Plata, Unión San Vicente (Córdoba) y Estudiantes de Santiago del Estero. Otro dato: Ferro dejó afuera del campeonato a Independiente al ganarle en Avellaneda 4 a 0.

 

En la ronda siguiente le ganó 1 a 0 a Independiente de Mendoza y en Caballito empataron 0 a 0.

Luego 4 a 0 a Talleres y en la revancha, en Córdoba, 4 a 4; así llegó a la final, ante Quilmes. En la ida terminaron 0 a 0 y en el definitivo, en Caballito, Ferro ganó 2 a 0, siendo Juárez y Rocchia autores de las conquistas. Además de terminar invicto con 16 triunfos y 6 empates, tuvo al goleador del torneo, Miguel Juárez, con 22 tantos.

 

Aplastó a River

 

Aquel ciclo de Ferro terminaría en 1984, con otro Nacional en el que habría revancha ante River Plate. Dividido en ocho zonas de cuatro, Ferro ganó la suya con 9 puntos, seguido con 7 por Instituto de Córdoba y Platense; en tanto. Altos Hornos Zapla, de Jujuy, apenas había sumado un punto.

 

En la clasificación le tocó Huracán, con el que definió (y ganó) por penales en Caballito. En la ronda siguiente le tocó uno de los mejores Independiente de la historia.

 

En la ida, como local, terminaron 1 a 1, pero lo definió a su favor por 1 a 0 en el tiempo suplementario de la revancha, en Avellaneda. En la semifinal recibió a Talleres de Córdoba, al que le ganó 1 a 0 y en la vuelta terminaron 1 a 1.

 

En la primera final ante River en el Monumental, Ferro ganó 3 a 0 con goles del paraguayo Adolfino Cañete, Hugo Noremberg y Márcico, con un baile histórico. En la vuelta, en Caballito, se impuso 1 a 0, con otra diana del “Fino” Cañete, inteligente, hábil, armador de juego y con llegada al gol, una pieza vital en el F.C. Oeste del exigente Griguol. De catorce partidos, aquel Ferro inolvidable ganó 8, empató 5 y perdió uno.

 

“Me echaron de Tigre y por eso fui a River”

 

“Como era hincha de Tigre me probé allí y el resultado fue que me echaron y aconsejaron que me dedicara otra cosa. Me quedé en el barrio y jugaba en un equipo que dirigía el ex futbolista y árbitro Francisco Lamolina (p). Cuando tenía 12 años fuimos a jugar un partido amistoso con River Plate, donde me observó Carlos Desiderio ‘Barullo’ Peucelle, junto a Renato Cesarini, notables figuras del futbol nacional y verdaderos maestros del balompié, instructores, orientadores y descubridores de jugadores; me incorporaron para la prenovena. Tenía 12 años y fui escalando hasta que llegué a primera, donde alternaban como porteros: José Alberto ‘Perico’ Pérez y Hugo Carballo”.

 

“En 1975 River Plate me transfiere junto a Edgardo Roberto ’Chiva’ Di Meola a Gimnasia y Esgrima de La Plata por sugerencia del ‘Vasco’ Juan Eulogio Urriolabeitia, quien había sido mi DT en el equipo de la banda y me pidió para los ’triperos’, donde estuve una temporada. De allí pasé a All Boys, que había ascendido de Primera “B”, donde estuve dos años y medio”, apuntó Barisio.

 

Explicó que “cuando llegó como DT Roberto Iturrieta, prefirió contratar otros dos arqueros. Estábamos Antonino Rodolfo Spilinga y yo; aparecieron Antonio Mércuri (que luego atajó en Colón) y Carlos Aurelio López; me dieron el pase libre que pedí, pero una vez iniciado el campeonato cuando estaba cerrado el libro de pases; entonces no me quedó más alternativa que entrenarme solo en Palermo.

 

Ferro jugaba en el ascenso dirigido por Carmelo Faraone, también iba a adiestrarse a Palermo, en esa excelente zona de Buenos Aires para cumplir con las prácticas diarias y el adiestrador me invitó a entrenar con ellos. el titular era Rubén Omar Sánchez, un tipo fuera de serie. Después, siendo él un ídolo de los hinchas, sufrió un desgarro frente a Talleres de Córdoba, entonces entré yo y no salí más”, admitió Barisio. 

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