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Domingo 02.08.2020 - Última actualización - 13:41
8:28

Del balcón o el patio, a la mesa

Huertas en casa: una actividad que se triplicó en cuarentena

La agricultura urbana en la ciudad creció en los últimos meses, sólo en el programa Prohuerta del Inta se cuentan unos 2.000 santafesinos. Pueden sembrarse semillas de estación en espacios reducidos, asegurándose varias horas de sol y una fuente cercana de agua. Todas las recomendaciones para producir tus propias verduras orgánicas.

Cultivos en casa. Miles de santafesinos se inclinan hacia la producción de sus propias verduras. En Sauce Viejo, Susana y Luciana tienen un extenso terreno para aprovechar y sembrar.  Crédito: Mauricio GarínCultivos en casa. Miles de santafesinos se inclinan hacia la producción de sus propias verduras. En Sauce Viejo, Susana y Luciana tienen un extenso terreno para aprovechar y sembrar.
Crédito: Mauricio Garín

Cultivos en casa. Miles de santafesinos se inclinan hacia la producción de sus propias verduras. En Sauce Viejo, Susana y Luciana tienen un extenso terreno para aprovechar y sembrar. Crédito: Mauricio Garín



Del balcón o el patio, a la mesa Huertas en casa: una actividad que se triplicó en cuarentena La agricultura urbana en la ciudad creció en los últimos meses, sólo en el programa Prohuerta del Inta se cuentan unos 2.000 santafesinos. Pueden sembrarse semillas de estación en espacios reducidos, asegurándose varias horas de sol y una fuente cercana de agua. Todas las recomendaciones para producir tus propias verduras orgánicas. La agricultura urbana en la ciudad creció en los últimos meses, sólo en el programa Prohuerta del Inta se cuentan unos 2.000 santafesinos. Pueden sembrarse semillas de estación en espacios reducidos, asegurándose varias horas de sol y una fuente cercana de agua. Todas las recomendaciones para producir tus propias verduras orgánicas.

El aislamiento y el mayor tiempo a pasar en casa al que obliga la pandemia, hace que las personas busquen cómo aprovechar el tiempo libre en actividades que puedan ser provechosas. Uno de los pasatiempos elegidos por los santafesinos fue la huerta, una forma de alimentarse de forma saludable, distraer la mente y de también de ahorrar. 

 

“Este año fue particular y se multiplicó muchísimo la demanda, hay lugares en los que se triplicaron los pedidos de semillas. Además muchas escuelas nos pidieron para poder trabajar con los chicos en sus casas porque es una actividad bastante práctica”, comentó Cecilia Paez, licenciada en Trabajo Social y miembro del equipo técnico del programa Prohuerta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) de Monte Vera. 

 

Para tomar dimensión del crecimiento hacia la agricultura urbana, Paez sostuvo que “tuvimos que fraccionar y dividir bolsitas de semillas para poder mínimamente cubrir la demanda. Este año llegaron las semillas en abril y la gente que llegó en junio a pedir semillas estábamos en lo último y ni hablar ahora que ya no tenemos hasta que entren las de septiembre (de primavera-verano)”. 

 

En la ciudad de Santa Fe —contando solamente las personas que reciben semillas del programa Prohuerta— hay alrededor de 2.000 productores urbanos. “También trabajamos con un grupo de productores y productoras de semilla (el caso de Susana Ponce y Luciana Carrizo), ellos también ofrecen sus semillas que producen y también están teniendo demanda, así que seguramente hay muchísimas huertas más”, contó la trabajadora social. 

 

—¿El poco espacio físico es una excusa para hacer una huerta?

—No, para nada. Más que superficie uno necesita ganas, porque se pueden hacer huertas en cajones de verduras, son factibles de hacer en una maceta hasta en un cantero. Las bolsitas de semillas se entregan según las localidades y las características del lugar, por ejemplo en plena ciudad de Santa Fe donde hay poco espacio disponible en las casas, se entregan las bolsitas más chicas y a lo mejor en una localidad con casas de patios más grandes se entregan las bolsas con más variedades. 

 

—¿Qué tipos de cultivos se obtienen en invierno?

—Hay variedades de verduras de hojas que aportan vitaminas y minerales, y legumbres que es lo que aportan la proteína vegetal. Hay semillas para sembrar cebolla, ajo, puerro, brócoli, coliflor, cale, acelga, espinaca, lechuga, perejil, rúcula, zanahoria, remolacha, rabanito, habas, arvejas, entre otras. 

 

—Según las características del espacio a sembrar ¿Qué hay que tener en cuenta?

—Las semillas se adaptan a las características que ofrece el lugar, lo ideal es que se ubiquen en un lugar que dé una buena cantidad de horas de sol, una fuente de agua cerca para el riego, hay que tener en cuenta el tipo de suelo, por ejemplo acá en Santa Fe en el departamento o en la zona de la costa el suelo puede ser más arenoso, se puede hacer huerta perfectamente, lo único que hay que tener mucha más constancia en el agregado del compost. 

 

Foto: Mauricio Garín

 

 
El abono de la tierra, fundamental 

 

 

Al mismo tiempo que una persona toma la iniciativa de armar una huerta en su casa o departamento, lo primero que puede hacer es comenzar con el reciclaje de los restos orgánicos que se generan a diario, sean desechos de frutas, verduras, cáscara de huevo, yerba, saquitos de té y todo esto sirve para hacer un compostaje que después se pueda utilizar para las plantas del jardín y la huerta, ya que aporta ricos nutrientes.

 

“Es fundamental hacerlo”, aseguró Paez y entre algunas recomendaciones para que el abono sea favorable, aconsejó: “Que sea lo más crudo posible; no se puede poner algo que herviste en agua con sal o las sobras de una ensalada que ya condimentaste con aceite, sal o vinagre; tampoco las comidas grasas; si es yerba con azúcar en menos cantidad para no atraer a las hormigas; es bueno agregar hojas o pasto seco, un poco de tierra para activar y que los microorganismos empiecen a degradar los restos que vamos poniendo”. 

 

Respecto al tiempo que lleva obtener el abono para la tierra, la técnica del Inta señaló que “en invierno lleva un poco más de tiempo, entre cuatro y seis meses, y después en el verano en sólo tres meses se puede usar. Lo ideal es que cuando se empiece a hacer la huerta, empieces a hacer tu compost al mismo tiempo. Capaz que en la primera siembra se va a tener que buscar la forma de agregar o se va a obtener un resultado más bajo en calidad porque no vas a tener todavía tu compost, pero para la temporada siguiente de siembra ya vas a tener abono para incorporar a la huerta.

 

—¿Cómo prevenir plagas en la huerta?

—Si desde la base el suelo es bueno, la siembra es asociada y en la huerta pones alguna macetita con flores aromáticas, hay una gran posibilidad de que no haya ningún tipo de problemas. 

 


“El día que decidís hacer una huerta, es un camino para toda la vida”

 

Susana Ponce es de Sauce Viejo y comenzó una huerta familiar junto a su amiga Luciana Carrizo. “Tenemos un patio grande con una huerta de unos 10 metros por 15 metros. Nos provee de verduras de estación para cubrir el consumo nuestro y a las familias vecinas y amigos, a quienes le repartimos”, contó Susana, quien aseguró que “tratamos de consumir siempre verduras orgánicas. Este trabajo se justifica para nosotros porque cuidamos la tierra y nos cuidamos entre quienes compartimos. Hace 12 años que iniciamos la huerta. Creo que el día que decidís hacer una huerta, es un camino, que si te gusta, te va a acompañar toda la vida”.

 

Al momento de hablar con El Litoral, la productora estaba de visita en lo de Cecilia, del equipo técnico de Prohuerta, y resaltó que “hay técnicos que nos acompañaron desde un principio con la producción de la huerta”, y agregó que tras años de especializarse en huertas, Ponce comenzó a producir y vender semillas: “Tenemos un grupo que se llama ‘Casa de semillas del Litoral’, es un banco de semillas que producimos de forma totalmente agroecológica. Siempre le explicamos a la gente que compra nuestras semillas en la feria o lleva las de Prohuerta, que lo ideal es disponer de dos o tres plantas de diferente variedad en la huerta para poder tener semillas para el año que viene”.

 

En este sentido, y al ser consultada para saber cómo hacerlo explicó Susana que “por ejemplo si producimos acelga y vemos que ya no vamos a consumir más, dejas las dos plantas más lindas con mejor sanidad y dejas que florezca y produzca semillas”, y precisó que “una vez que la flor está seca se cosecha la semilla, evitando que no sea un día de lluvia, luego se limpia, se seca y se guarda en sobres de papel en algún frasco de vidrio, así se conservan bien hasta la temporada siguiente”. 

Foto: Mauricio Garín

 

Con talleres e intercambios, el municipio fomenta las prácticas agroecológicas

 

 

En la plazoleta Emilio Zola funciona todos los miércoles la Feria Agroecológica de Candioti Sur, donde se ofrecen alimentos y productos libres de agrotóxicos. En ese marco se ofreció una charla sobre huertas y agroecología y se realizó el intercambio y venta de semillas con “Los guardianes de semillas”.

 

En el taller de huerta familiar que estuvo a cargo del subdirector de Gestión Recursos Naturales Urbanos del municipio, Carlos Chiarulli, se abordaron distintos niveles y temas con el objetivo de brindar información y acompañar procesos. “Trabajamos distintos niveles, desde aquel que nunca hizo huerta ni nunca plantó una semilla, damos el abc de cómo preparar un sustrato, un contenedor, un recipiente, a qué profundidad colocar la semilla, cómo se riega hasta que emerge. Aquél que ya tiene práctica en semillas o es horticultor, plantea otro tipo de problemas. La gente pregunta cómo solucionar plagas o enfermedades”, comentó Chiaruli.

 

También, el funcionario compartió que desde la Municipalidad se trabaja actualmente en la creación de un semillero de plantas hortícolas en el Vivero Municipal en complemento al programa nacional ProHuerta que este año cumple 30 años de trayectoria. “El objetivo es distribuir la semillas y acompañar los procesos en cada una de las casas. Nos interesa la expansión de la agroecología a nivel familiar y acompañar a los horticultores que por profesión ya lo vienen haciendo”, explicó.      

 

El intercambio de semillas es una práctica impulsada por el movimiento agroecológico con el objetivo de conservar y multiplicar las especies nativas y criollas frente al avance de semillas diseñadas en laboratorios por empresas multinacionales a través de un proceso de erosión genética del material nativo. 

 

Durante la jornada, cada productor, horticultor y persona que practica la siembra trajo sus semillas para su intercambio. Sobre esta propuesta, Chiarulli se explayó: “Una persona intercambia 100 gramos de semillas y otra le da otros 100 gramos de otro tipo que también cultivó. Ese intercambio no es solo de productos o de semillas, sino que hay un intercambio de saberes. Cuando yo intercambio mis semillas, digo: ‘A esta semilla sembrala acá, es de tal época, necesita este tipo de sustrato, no la riegues mucho porque no es muy amiga del agua, necesita sombra, tené cuidado con tal plaga que aparece’. Entonces, hay todo un saber que uno va transmitiendo junto con la semilla y el otro a su vez lo va recibiendo y lo va multiplicando”.

Las huertas familiares se triplicaron en cuarentena

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Tomás Rico


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