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Viernes 07.08.2020 - Última actualización - 17:30
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Estudio de leucocitos

Investigan si otras enfermedades respiratorias inmunizan contra la Covid-19

Los trabajos actuales se centran en conocer el papel que esta inmunidad preexistente ejerce respecto a la Covid-19 la cual, por el momento, no se sabe si resulta protectora

 Crédito: iStockphoto
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Estudio de leucocitos Investigan si otras enfermedades respiratorias inmunizan contra la Covid-19 Los trabajos actuales se centran en conocer el papel que esta inmunidad preexistente ejerce respecto a la Covid-19 la cual, por el momento, no se sabe si resulta protectora Los trabajos actuales se centran en conocer el papel que esta inmunidad preexistente ejerce respecto a la Covid-19 la cual, por el momento, no se sabe si resulta protectora

Desentrañar cómo funciona la inmunidad frente al nuevo coronavirus no es un trabajo fácil. El interés y las medidas para saber si una persona estaba protegida frente a la Covid-19 se centraron primero en los anticuerpos, indicativos de que el organismo estaba batallando contra la enfermedad o que lo había hecho. Luego entraron en juego los linfocitos y la inmunidad celular, que parecían otorgar a la población una protección más a largo plazo tras la infección por SARS-CoV-2.

 

Ahora se añade una nueva pieza al puzle, pues parte de la población no infectada presenta linfocitos, o al menos un tipo de ellos, el T CD4+, que reaccionan frente al nuevo coronavirus y que son adquiridos por haber padecido un resfriado común. Así lo afirman dos investigaciones independientes, la primera de la revista Nature , que veía la luz el pasado 29 de julio, y la segunda publicada en Science el 4 de agosto. El papel de estas células inmunes de aparición previa a la infección por SARS-CoV-2 no está del todo claro, pero en caso de resultar protectoras frente a la Covid-19 podrían ayudar a entender por qué algunas personas presentan casos más leves que otras.

 

“El sistema inmunológico es complicado y hasta que no haya pruebas sólidas de que la inmunidad preexistente influye en cómo se desarrolla la Covid-19, es peligroso sacar conclusiones precipitadas”, afirma por correo electrónico Alessandro Sette, del Instituto de Inmunología de la Jolla (EE.UU.), quien ha codirigido junto con Daniela Weiskopf, de la misma institución, la segunda de las investigaciones. Una serie de estudios anteriores llevados a cabo en diferentes localizaciones geográficas ya había mostrado que una proporción, que variaba entre el 20% y el 50%, de personas no contagiadas presentaban linfocitos T que reaccionaban frente al SARS-CoV-2. Pero por qué estaban ahí no se conocía bien, aunque entre las opciones se barajaba la exposición a otros coronavirus como los que causan los resfriados, con los que el SARS-CoV-2 está estrechamente relacionado y que circulan ampliamente entre la población.

 

 

 

 

En el artículo de Nature, liderado por Andreas Thiel, del Hospital Universitario Charité en Berlín (Alemania), el equipo buscó células T reactivas a la proteína S del coronavirus -llave de entrada del virus en la célula a infectar- en muestras de sangre tanto de pacientes con Covid-19 como de donantes sanos. En total contaron con 18 y 68 personas respectivamente. Un 35% de los participantes sanos, frente al 83% de los pacientes expuestos a la Covid-19, presentaban linfocitos T que reaccionaban contra esta proteína y que, por tanto, tenían memoria inmunológica. Estos linfocitos eran sensibles tanto al SARS-CoV-2 como a dos de los principales tipos de coronavirus que causan los catarros, el 229E y el OC43, lo que apoya la hipótesis de que la preexistencia de células T en individuos no infectados se origina a partir de respuestas inmunes previas a los resfriados.

 

 

De manera independiente, la investigación de Sette y Weiskopf también relacionó el catarro con la presencia de linfocitos T. En este, caso a los dos tipos de coronavirus que indican Thiel y sus colegas, se les sumaron el NL63 y el HKU1. En el estudio se incluyeron muestras de 18 personas sin Covid-19 cuya sangre había sido extraída entre los años 2015 y 2018, anteriores a la aparición del SARS-CoV-2.

 

¿Mayor protección?

Si bien el grupo de Thiel mostró que estos linfocitos comunes actuaban sobre la proteína S del SARS-CoV-2, Weiskopf, Sette y sus colegas han visto que, además de sobre esta, también lo hacía en otras proteínas presentes en el virus. Este hallazgo es para Sette una buena noticia de cara al desarrollo de vacunas, ya que la mayoría de las candidatas se dirigen principalmente a la proteína S y además permitiría incluir dianas adicionales que resultaran en una potencia mayor.

 

Los esfuerzos actuales se centran en saber cuál es el papel de esta reactividad cruzada en los linfocitos T y si es sinónimo de protección frente a la Covid-19. De ser así, podría explicar, por ejemplo, por qué los niños parecen resistir mejor el virus pues estos sufren más catarros. “Las infecciones previas con los virus del resfriado común podrían ser beneficiosas, pero también podrían tener el efecto contrario y afectar a personas individuales de manera diferente. Simplemente no lo sabemos todavía”, concluye Alessandro Sette.


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