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Sábado 08.08.2020 - Última actualización - 11:30
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En el sur provincial

La nueva normalidad complica la vida comercial en Funes y Roldán

Dos municipios que se prepararon para atender la demanda de nuevos pobladores y del contacto diario con los rosarinos acusan recibo de una crisis que pegó de lleno en el sector mercantil.

 Crédito: El Litoral
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En el sur provincial La nueva normalidad complica la vida comercial en Funes y Roldán Dos municipios que se prepararon para atender la demanda de nuevos pobladores y del contacto diario con los rosarinos acusan recibo de una crisis que pegó de lleno en el sector mercantil.

Patricio Dobal | region@ellitoral.com

 

Que la pandemia de coronavirus hizo saltar por los aires cualquier previsión económica sin distinción de rubro se corrobora cada mes conforme avanza el año y se conoce el alza de la curva de contagios. La “nueva normalidad” impacta en los hábitos de consumo y exige la adaptación de los mercantiles para intentar evitar el cierre, desenlace que parece inexorable en algunas situaciones particulares.

 

Dos ciudades que cambiaron su fisonomía en los últimos 20 años al calor del desarrollo inmobiliario son Funes y Roldán. Ambas localidades que viraron de la atmósfera pueblerina a los avatares propios de urbes en constante crecimiento demográfico son las mismas que ahora se las ingenian ante un inusitado parate en las ventas con la ausencia de los visitantes que, en gran medida hasta la irrupción del COVID-19, llegaban desde la vecina Rosario.

 

Ambos municipios registran niveles históricos en cuanto a descenso de la actividad comercial, cierres y mudanzas de negocios en busca de alquileres más bajos. El perjuicio es aún más complejo ya que los habitantes de los loteos nuevos de la periferia siguen eligiendo comprar en las grandes superficies de Rosario por sobre los locales de cercanía.

 

Nueva y penosa normalidad

 

“Antes del COVID había 1.100 habilitaciones comerciales en Funes y en términos generales frente a ese panorama ahora registramos por lo menos un 30 o 35 por ciento de desocupación de locales. Esto va en crecimiento si no encontramos una alternativa para que la población empiece a consumir. Hay que poner dinero en el bolsillo de la gente”, sugiere Germán Nocera, presidente de la Asociación Empresaria de Funes (AEF), entidad que realizó una encuesta entre los comerciantes durante mayo para mensurar el impacto de la crisis.

 

El relevamiento dejó datos complejos para el futuro. Según la foto de mayo con la prolongación de la cuarentena, casi el 13% de los comercios y empresas encuestados en Funes deberán cerrar y el 42% tendrá serias dificultades en el corto y mediano plazo.

 

Siguiendo con el análisis, el 61% de los encuestados en el “Jardín de la Provincia” ha tenido que renegociar deuda, pedir préstamos para cumplir obligaciones o reducir personal y el 73% se enfrentó a situaciones que ponen en serio riesgo la continuidad de su negocio.

 

“Se hace muy difícil sostener las estructuras si pensamos que el panorama pre covid también era desfavorable y experimentábamos una caída de la actividad el orden del 30%” añadió Nocera a Mirador Provincial, el dirigente solicita medidas urgentes “sobre todo desde el punto de vista tributario para los comerciantes”.

 

Sin una entidad formal que represente al comercio minorista, en la vecina Roldán el panorama es similar. “Hay negocios que han tenido que cambiar de rubro”, expresó Germán Leidi, uno de los comerciantes de calle López, corredor a cielo abierto que busca organizarse formalmente como organización gremial y que concentra a unos 50 locales a lo largo de seis cuadras del casco histórico de la localidad. El referente mercantil citó el caso de una agencia de viajes y una casa de bijouterie, transformadas en dietéticas. “Hay muchos vendedores que pasaron a ofrecer artículos de alimentación y limpieza, productos de primera necesidad”, expresó.

 

Los rosarinos se van

 

El boom inmobiliario que se desarrolló en las últimas décadas tanto en Funes como en Roldán se explica por la necesidad de los rosarinos de acceder a un techo propio que era más ventajoso fuera de los límites de la Cuna de la Bandera. Así se gestó un proceso de intercambio diario de personas en el área metropolitana, que sumado al turismo hacia las casas quintas los fines de semana y en los meses de verano, fue un factor de crecimiento de la oferta comercial en las dos localidades. El escenario pandémico cambió las reglas del juego.

 

“Salvo el consumo de proximidad que se da sobre todo en el rubro alimentación y limpieza, el 60% de las compras de los funecinos se sigue registrando en las grandes superficies de Rosario”, se animó a mensurar Nocera sobre los hábitos de su gente. “La situación persiste en medio del coronavirus ya que hay vecinos que históricamente trabajaron en Rosario y aprovechan para comprar allí cuando vuelven desde sus puestos de empleo todos los días”, aclaró sobre una impronta que no consiguen torcer.

 

El desafío que trasciende la emergencia por el coronavirus es capitalizar las ventas a los nuevos vecinos, más allá de los artículos de primera necesidad. “La pandemia nos hizo profundizar aún más el análisis que evidencia que los comerciantes de Funes debemos fomentar aún más al compre local”, sumó el mercantil.

 

Claro, desde el Asociación Empresaria de Funes aseguran que la ausencia de políticas municipales de fomento de la actividad explican el fenómeno, sumado al déficit de obra pública. “Desde los desarrollos inmobiliarios de la periferia es más fácil acceder a Rosario que al centro histórico de Funes. Falta pavimento y un ciclista, por caso, debe quedar expuesto a un accidente por circular por la ruta 9 para llegar a los negocios”, puntualizó.

 

En Roldán en el último tiempo se dieron otras particularidades, si bien el distrito forma parte del área metropolitana de Rosario, integra, a diferencia de Funes, el departamento San Lorenzo, por lo que quedó afuera de la autorización de circulación dentro del departamento Rosario en hasta hace pocas semanas rigió. Dicha normativa posibilita a los comercios de cercanía captar en aprte la demanda de muchos nuevos pobladores de los loteos que se volcaron a la oferta roldanense.

 

Visitas, cosa del pasado

 

Si algo caracterizó a lo largo de la historia, primero a Funes, y con el paso de los años también a Roldán, es ser los sitios receptores de miles de visitantes de fin de semana desde localidades de la región y de rosarinos sobre todo en busca de horas de relax en las quintas. En una coyuntura dominada por el aislamiento y la prohibición de reuniones familiares y afectivas, desde ambas localidades ni se atreven a calcular cuánto representará en términos de ingresos la ausencia del turismo.

 

“En el caso de Funes, recibimos entre 10 mil y 15 mil personas durante el invierno los fines de semana. Es el denominado miniturismo que hoy está afectado y condicionado, generando por lo tanto menos movimiento comercial. La ecuación trastoca el volumen mensual de facturación del rubro que se te ocurra”, graficó Nocera.

 

Ante un panorama de incertidumbre al verano, a los mercantiles funesinos les corre un frío por la espalda. “En una temporada estival normal son unas 10 mil las familias que llegan a Funes desde noviembre, comenzando a ser parte de la actividad diaria, eso perdura hasta marzo con el comienzo de las clases” explicó el titular de la AEF y aventuró: “de no existir el movimiento turístico en los meses de verano realmente las consecuencias en los comercios van a ser drásticas”.

 

En el caso particular de Funes, la población estable, según el censo de 2010, es de 23.520 habitantes, aunque desde las instituciones locales creen que la población se puede hasta haber duplicado. En ese contexto la ciudad se preparó para una demanda en crecimiento en el comercio y los servicios. Con la pandemia, las previsiones quedaron en el suelo.

 

Roldán tiene una cantidad menor de habitantes que su vecina. El censo 2010 arrojó 14.299 pobladores, aunque desde allí también se estima que si la foto sería hoy, el resultado sería diferente. Es que hace una década muchos de los loteos que hoy tienen casi ocupación completa estaban en la etapa inicial de desarrollo.

 

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