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Martes 20.10.2020 - Última actualización - 16:28
16:27

#MeToo - Dinamarca

Renunció el alcalde de Copenhague acusado de múltiples casos de abuso sexual

Su dimisión llega después de que el periódico Jyllands-Posten haya publicado informaciones sobre acosos sexuales a varias mujeres durante los 30 años de su carrera política

 Crédito: Reuters
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#MeToo - Dinamarca Renunció el alcalde de Copenhague acusado de múltiples casos de abuso sexual Su dimisión llega después de que el periódico Jyllands-Posten haya publicado informaciones sobre acosos sexuales a varias mujeres durante los 30 años de su carrera política Su dimisión llega después de que el periódico Jyllands-Posten haya publicado informaciones sobre acosos sexuales a varias mujeres durante los 30 años de su carrera política

La segunda ola del movimiento #MeToo en Dinamarca se ha llevado por delante a una de las figuras más destacadas de la política danesa. El alcalde de Copenhague desde el 2010, Frank Jensen, anunció ayer que abandona la política de forma inmediata tras haber admitido acosos sexuales a varias mujeres, lo que implica tanto la renuncia al cargo de alcalde como a número dos del Partido Socialdemócrata danés.

 

Su dimisión llega después de que el periódico Jyllands-Posten haya publicado informaciones sobre acosos sexuales a varias mujeres durante los 30 años de carrera política de Jensen. Su nombre ha monopolizado los medios de comunicación daneses desde el sábado, cuando el diario publicó el testimonio de dos mujeres, lo que precipitó una reunión de crisis del grupo municipal socialdemócrata. Pocas horas antes del encuentro, el domingo por la tarde, el mismo periódico informó de ocho casos más de acoso por parte del alcalde, que se sumaban a otros dos que ya se hicieron públicos hace años. “Quiero pasar de ser parte del problema a ser parte de la solución”, dijo para salvarse, inútilmente

 

Jensen compareció el domingo por la noche para anunciar que contaba con el respaldo de la mayoría del grupo municipal y que, por tanto, no solo seguía como alcalde, sino que tenía intención de volverse a presentar en las elecciones del año que viene. “Quiero ser una parte positiva del proceso de cambio cultural que ha empezado con la segunda ola del #MeToo; quiero pasar de ser parte del problema a ser parte de la solución”, arguyó entonces, tras admitir los acosos y pedir perdón. Al preguntársele si podrían aparecer nuevas acusaciones contra él, respondió que no podía descartarlo.

 

El resurgimiento del movimiento #MeToo en Dinamarca afloró a finales de agosto tras el testimonio de la presentadora de televisión Sofie Linde durante una gala, y desde entonces no han parado de aparecer nuevos casos. Jensen argumentó que no fue hasta que leyó uno de los relatos en el Jyllands-Posten que reflexionó sobre sus propios comportamientos. “Empecé a reflexionar sobre el hecho de que yo también fui un acosador”, dijo en la rueda de prensa del domingo, donde también sugirió que reduciría su consumo de alcohol en los eventos públicos, ya que los doce casos conocidos relacionados con el alcalde ocurrieron en fiestas. Varias mujeres han relatado que Jensen puso la mano en su entrepierna por debajo del vestido o que intentó besarlas. Al menos siete de ellas lo han denunciado a los servicios jurídicos del Partido Socialdemócrata, que han abierto una investigación.

 

Pese a la ratificación de Jensen el domingo, los acontecimientos se aceleraron ayer por la mañana, especialmente después de que la primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, subrayara que el caso no estaba cerrado. “Me tomo estas acusaciones muy en serio; es obvio que en el Partido Socialdemócrata también tenemos problemas, y esto tiene que cambiar ahora”, aseveró. Pocas horas después, Jensen convocó una rueda de prensa para anunciar su dimisión. Después, la primera ministra consideró que había sido “la decisión correcta”, aunque también ensalzó su buen trabajo como alcalde y el impulso de Copenhague.

 

Jensen, de 59 años, ha pasado los últimos 33 en política. Ha sido reelegido dos veces como alcalde de la capital danesa, y antes fue ministro de Investigación y de Justicia en el segundo gobierno de Poul Nyrup Rasmussen. Ahora, el presidente del grupo municipal socialdemócrata, Lars Weiss, ejercerá de alcalde accidental hasta las elecciones, que se celebrarán el 29 de octubre.

 

El #MeToo danés se cobró la primera víctima en el mundo político hace dos semanas, cuando dimitió el hasta entonces líder del Partido Social Liberal (Radikale Venstre) –cuarta fuerza parlamentaria y principal apoyo del gobierno socialdemócrata– y exministro de Educación e Interior, Morten Østergaard. Días antes, una compañera de partido aseguró que había sufrido tocamientos en un evento de la formación. Aunque no reveló el nombre del acosador, Østergaard acabó confesando que había sido él y que había protagonizado otros episodios similares.

 

 

 

Desde la confidencia de Sofie Linde el 29 de agosto, los medios de comunicación daneses se han llenado de testimonios, manifiestos y denuncias públicas de cientos de mujeres contra el acoso sexual en sus puestos de trabajo. Empezaron siendo las profesionales de la industria mediática, en apoyo a la presentadora de televisión, y les siguieron políticas, investigadoras, médicas, enfermeras y escritoras, que reclaman acabar con una cultura permisiva que ha propiciado que todos estos casos hayan quedado tapados, en ocasiones, durante décadas.

 





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