VIVO

Mirá en vivo CyD Noticias 2° Edición

Expandir

Comprimir
https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Viernes 23.10.2020 - Última actualización - 20:51
20:45

La peste en mi pago

Hablé con Juanito

 Crédito: Guillermo Di Salvatore
Crédito: Guillermo Di Salvatore

Crédito: Guillermo Di Salvatore



La peste en mi pago Hablé con Juanito La Peste y este encierro ya se parecen demasiado a lo desconocido, a una sombra a la vuelta de la esquina. Deberíamos empezar a conjugar algunos verbos con mandato, verbos sinceros: entender, preparar, aprender, sostener.

La Peste en mi Pago cambió algunos conceptos y frases hechas, que son unas, pero aparentan otras.

 

Parece una metáfora, siempre hay un Juan para indicar al común, al cualquiera, al Juan Pueblo. Siento desbaratar, lo siento. Primera persona del singular: yo hablé con Juanito.

 

Hola Juanito, estamos llegando a noviembre. Si ya lo sé, no me llamarás para relatarme el almanaque por teléfono. No, para eso no, pero para decirte que esto viene más que para largo, viene para muy largo. Si, ya lo sé, también leo los diarios, no me olvidé de leer. No hay modo que aparezca la vacuna o que el bicho se vaya solo y por eso te llamo. Decime algo que no sepa. Bueno, Juanito, el humor se te está poniendo como menos flexible, menos plástico o más rancio, eso se advierte y por el tono de la voz, un poco ronca, parecería que no estás hablando tanto. No es que parecería, es que pasa, casi con nadie, con algunos a veces si tocan equivocados el timbre de los departamentos, con mis hijos un poco, con los muchachos del Delivery frases, sí, sí, estoy hablando poco pero todavía sé hablar… (respiré, porque la conversación claramente se endurecía)

 

He dejado de recibir memes y emoticones tuyos con chistes que vienen de varios lados, tus conexiones son muchísimas y en variadas ciudades de distintos países. Si querés averiguar si sigo trabajando te digo que sí, conexiones diarias con todos, nunca pasan dos días sin que nos conectemos, si querés preguntarme por mi humor te digo que es pésimo y no mando más dibujitos porque me parece tonto ponerme a re enviar dibujitos o chistes pavos sobre algo que está cambiando el mundo… (el asunto se complicaba porque no soy un adulto mayor tolerante y sabio, todo lo contrario, ni sabio ni tolerante).

 

He notado que muchos cambian el humor, que el humor social cambió, que el humor de los medios de comunicación ha cambiado y que muchos de nuestros gobernantes no entienden que, en mitad de una crisis donde la identidad se persigue a sí misma, donde los mensajes se toman a la ligera o al pie de la letra según cifras, horarios, parientes fallecidos, donde la llaga se mantiene y llueve y sigue la intemperie, nosotros somos parte de un vendaval y allí vamos. Respiré, decidí dejar que vuelen solos mis pánicos y torné a Juanito.

 

Juanito, yo sé que cumplís todo como dicen los folletos, prospectos, protocolos de salud, pero hay una miserable certeza, vamos para el verano del hemisferio Sur y esto seguirá igual, tal vez peor o tal vez con variables de sube y baja pero algo tenés que hacer con tus días. Si, y qué querés que haga… salgo a veces hasta el banco que está a dos cuadras, voy a la hora que va menos gente, llevo guantes, el barbijo y la media escafandra de plástico, parezco un soldador de autógenas, pongo la tarjeta, saco dinero, lavo la tarjeta con un pequeño paño recién lavado, vuelvo, llego al departamento, empiezo a respirar mejor, mando la ropa al rociador eléctrico, los zapatos los dejo sobre el trapo embebido en alcohol, detergente y cloro que está en el suelo, me calzo las pantuflas y sigo en el living. En el mismo sillón que conozco, el azul. Claro que sí, o pensás que voy a cambiar muebles en mitad de esta Peste y para que voy a cambiar muebles…

 

¿Hablás con tus hijos Juanito? Con uno muy poco, ha decidido que lo suyo es salir a la calle, comer al aire libre, comprar en el súper, calzarse el barbijo y quedarse en el bar, en esas mesas que tienen marcadas las posiciones; dos veces se juntó a comer con amigos en sitios públicos, no quiero ni pensar qué cosas hará sin contarme, a ese lo hablo poco y, de hecho, acá no entra ni con una orden del juez…

 

Parece una metáfora, siempre hay un Juan para indicar al común, al cualquiera, al Juan Pueblo. Siento desbaratar, lo siento. Primera persona del singular: yo hablé con Juanito.

 

Está claro que hablé, que hablamos. Tal vez oscurece todo la Peste. Alguien debería entendernos. A Juanito, a mí, al hijo de Juanito. Tal vez haya muchos “juanes”, muchos más hijos.

 

La Peste y este encierro ya se parecen demasiado a lo desconocido, a una sombra a la vuelta de la esquina. Deberíamos empezar a conjugar algunos verbos con mandato, verbos sinceros: entender, preparar, aprender, sostener.

 

La insistencia irrita pero la Peste ataca la piel, es la que raspa y altera. Insisto: estamos en el Siglo XXI, se cayó la sábana y aquí estamos.

 

Ni Eladia Blázquez nos salva: “Vení, charlemos, “sentáte” un poco, la humanidad se viene encima. Ya no podemos, hermano loco, buscar a Dios por las esquinas; se lo llevaron, lo secuestraron y nadie paga su rescate. Vení que afuera está el turbión de tanta gente sin piedad, de tanto ser sin corazón. Si a vos te duele como a mí la lluvia en el jardín y en una rosa, si te dan ganas de llorar a fuerza de vibrar, por cualquier cosa…”

 

“A un semejante”, de Eladia. Parecería (condicional) que por ese rumbo va la cosa de aguantar. Si todos somos semejantes Juanito no esperará el Delivery en vano. Un día de estos le van a traer la llave.





#Temas de HOY: Fondo Solidario de Empresarios por Santa Fe  La Educación Primero  Clima en Santa Fe  Día de la Construcción