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Domingo 25.10.2020 - Última actualización - 12:36
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Un mano a mano con Claudio Chena, el "9" de los tiempos pobres que enamoró al hincha...

Claudio Chena: "Que Pizzi me haya dicho que yo era su ídolo en Colón, no tiene precio"

No le gustaba la escuela y el padre lo mandó a trabajar: "Acá vagos no quiero", le dijo. A los 17 años debutaba en Colón y se emociona recordando la cara de felicidad de sus padres el día del gol a Hernandorena. "Cuando Carlitos Bustingorria me dijo que Juanchi Pizzi me quería conocer porque iba a la cancha, de chico, a verme a mí, pensé que era una joda".

Claudio Chena, un jugador que descolló en tiempos muy complicados de Colón. Hoy, seguramente habría sido un futbolista que le hubiese dejado enormes dividendos económicos al club. Casado con Liliana, tiene 3 hijos (Natalia, Guillermo e Ignacio), un nieto (Matías) y otro por venir (Manuel). Crédito: Guillermo Di SalvatoreClaudio Chena, un jugador que descolló en tiempos muy complicados de Colón. Hoy, seguramente habría sido un futbolista que le hubiese dejado enormes dividendos económicos al club. Casado con Liliana, tiene 3 hijos (Natalia, Guillermo e Ignacio), un nieto (Matías) y otro por venir (Manuel).
Crédito: Guillermo Di Salvatore

Claudio Chena, un jugador que descolló en tiempos muy complicados de Colón. Hoy, seguramente habría sido un futbolista que le hubiese dejado enormes dividendos económicos al club. Casado con Liliana, tiene 3 hijos (Natalia, Guillermo e Ignacio), un nieto (Matías) y otro por venir (Manuel). Crédito: Guillermo Di Salvatore



Un mano a mano con Claudio Chena, el "9" de los tiempos pobres que enamoró al hincha... Claudio Chena: "Que Pizzi me haya dicho que yo era su ídolo en Colón, no tiene precio" No le gustaba la escuela y el padre lo mandó a trabajar: "Acá vagos no quiero", le dijo. A los 17 años debutaba en Colón y se emociona recordando la cara de felicidad de sus padres el día del gol a Hernandorena. "Cuando Carlitos Bustingorria me dijo que Juanchi Pizzi me quería conocer porque iba a la cancha, de chico, a verme a mí, pensé que era una joda". No le gustaba la escuela y el padre lo mandó a trabajar: "Acá vagos no quiero", le dijo. A los 17 años debutaba en Colón y se emociona recordando la cara de felicidad de sus padres el día del gol a Hernandorena. "Cuando Carlitos Bustingorria me dijo que Juanchi Pizzi me quería conocer porque iba a la cancha, de chico, a verme a mí, pensé que era una joda".

"¿Sabés lo feliz que soy yendo a jugar los sábados con los muchachos a la liga de veteranos?... Y mirá que no voy porque después me quedo a comer el asado del tercer tiempo... ¡Yo voy a jugar y a ganar...!... Y le agradezco a Dios que me permita jugar a los 56 años", cuenta el "Gordo" Chena. En realidad no tan "Gordo", porque está en línea este Claudio Ubaldo Chena que se crió en Barranquitas, que no tenía ningún problema en que los clubes lo prueben antes de contratarlo porque sabía que quedaba, que jugó cinco años en Colón y no pudo comprarse ni siquiera un auto y que tiene un millón de anécdotas para contar.

 

-Así que oriundo de Barranquitas...

-Córdoba y Francia, enfrente de la canchita... Ese fue mi primer patio (risas)... Y un día, un vecino, Mario Paya, me dice: "vos tenés que jugar en un club, vamos a Gimnasia". Era muy chico para ir caminando por la vía, pero fui y me probé. ¿Sabés quién era el que elegía?, Raimundo Panetto. Nos hacía sentar y nos preguntaba: "¿Quién es arquero?"... Ahí no levanté la mano, pero en todos los otros puestos sí... ¿A que no sabés en qué puesto me anoté primero?

 

-Cualquiera, menos de delantero...

-¡De 4...! A la segunda pelota, ¿sabés adónde estaba el "4"? (risas). ¡De la mitad de la cancha para adelante...! A la práctica siguiente me puso de 8 y después de 10... El tipo se dio cuenta enseguida de que era un mentiroso (risas)... Y ahí estuve hasta los 15 años...

 

-¿Quién te lleva a Colón?

-El Gringo Zuliani, que dirigía un seleccionado de chicos de mi edad... El me dijo que tenía que ir a Colón y le dijo a los de Colón que me lleven... En ese tiempo, yo trabajaba...

 

-¿Cómo que trabajabas?, ¿había que parar la olla en tu casa?, ¿no alcanzaba el mango?

-Soy único hijo y dejé la escuela... Y mi viejo me dijo: "Acá, vagos no quiero"... ¡No me gustaba la escuela!... Fui a Fátima hasta tercer grado, repetí en la Don Bosco primer año y me mandaron a la Avellaneda de la costanera. Ahí pasé primero de casualidad... ¡Pero en segundo año me llevé a marzo hasta las hamacas que había enfrente!... Así que me fui a trabajar de cadete... Hasta que Colón me compra en el año 80... Ahí mi viejo se dio cuenta que podía "apostar" por mí y me dijo que dejara de trabajar y me bancó otra vez. A la guita la puso el Pajarito Rossi... No sé si se la habrán devuelto, yo jamás lo ví pero le estoy muy agradecido...

 

-Tiempos "fuleros" en Colón...

-Uff... Yo jugué un par de partidos en reserva, después que Colón se fue de la cancha con Boca en el '81 y aparecieron varios pibes en el equipo principal... En el 82 viene Etchegoyen a dirigirnos en la B y habían quedado Erni, Mercado, Huens, Inderkumer, Wermer, Isidori, Godano, Marioni, Carmona, Bustingorria y vinieron varios de afuera... ¡Ni en primera de la Liga había jugado...! Me citaron y arranqué con 17 años... ¿Sabés qué día debuté?, el 3 de abril del 82, al día siguiente de la toma de Malvinas. Entré por Torres, un uruguayo. Ganamos 3 a 0. Al mes y medio o dos fui titular, hice el primer gol contra Temperley en el arco del Fonavi, ganamos 3 a 1 y fue todo rápido... ¡Hasta me citaron para un juvenil!

 

-Era para armar el seleccionado que iba a participar de los Juegos Cruz del Sur...

-¡Claro...! Hice dos goles en cancha de Español, el técnico era Menotti, yo no lo podía creer... En una de esas prácticas se me acerca y me preguntó si había venido en avión... Y que nos veíamos al año siguiente... Por "h" o por "b", o porque era de Colón, no fui citado más... En ese plantel había cada "nene": estaban Islas, Basualdo, Theiler, Oscar Acosta, el de Ferro, "Chicho" Gaona, el "Luli" Ríos...

 

-Como le pasó a tantos otros, Claudio, te tocó el momento más difícil de Colón...

-¡Complicadísimo...! El club quedó devastado, teníamos problemas con  los hoteles, los colectivos... Fue terrible, quedaron pocos jugadores, al que venía no le cumplían... Si algo envidio es que quisiera jugar en una cancha como la actual... ¿Te acordás lo que era la cancha de Colón en ese momento?... Una mata al lado de otra, toda pelada, el túnel inundado y teníamos que pasar por una tabla, los cables colgando, la lamparita esa que alumbraba... Yo nunca tuve auto en Colón, me tomaba dos colectivos para ir a entrenar. Vivía en San Juan y Castelli, me tomaba el 9, me bajaba en Unión y de ahí el 14 o el 5... No pagaba nunca porque me conocían los colectiveros... ¡Y los de Unión que me veían, me saludaban!... Eran otros tiempos, no había maldad... Y tiempo después me enganchaba con alguien que tuviera auto, la "Vaca" Mercado, "Paquito" Gerold o alguno que viniera del norte... ¿Me dejás que te cuente algo de cuando fui a Central Córdoba de Santiago del Estero?

 

-Ahí pasé un año espectacular, inolvidable... ¡Hasta me invitaron para los 100 años!... Un día me lleva un hincha a la casa, fui con Ariel Gómez, un mendocino que había jugado en Lanús... Era una familia humilde y nos invitaron a comer empanadas... El tipo iba a los entrenamientos, un fanático... Por ahí, la mujer, que estaba embarazada, nos dice: "Este niño que llevo en la panza se va llamar Claudio Ariel por ustedes dos...! Me acuerdo de eso y se me caen las lágrimas... No, no, le decíamos nosotros... ¡No lo podíamos creer!... Y en el taxi me pasan cosas parecidas... Un día, un pasajero me dijo: "Me acuerdo el gol de chilena que le hiciste a Chicago. ¿Sabés por qué me acuerdo?, porque ese día se murió mi mamá...".

 

-¿Sabés qué equipo era realmente bueno?, el que armó Carlos Hurtado en el '83, ¿te acordás?...

¡Cómo...! Wermer, Juncos, el Bicho, Pighín, Mir, Cototo Balbuena, Pesoa, Copito Andrada, la Vaca Mercado... El Pelado Hurtado era un fenómeno, fue el mejor técnico... ¿Sabés lo que hacía?, los mandaba al resto a correr la vuelta al lago y se quedaba conmigo en la cancha, a hacer piques y alargues, pero cortitos... Es que yo tenía explosión... Entonces, a ese tipo no le podía fallar.

 

-O no te gustaba entrenar (risas)...

(Risas) -Me gustaba, pero no me daba... Te lo juro que era así... En el Parque Sur, Copito, Juan Cabrera y Pesoa daban tres vueltas y yo recién iba por la segunda... Y en Estudiantes, con el Avión Ramírez éramos los más rápidos en piques de 40 metros, pero cuando dábamos dos vueltas al golf, íbamos últimos cómodos...

 

-¿Con qué técnico te llevaste mal?

-Mirá, a mí siempre me trajeron jugadores, pero terminaba jugando yo... Lo trajeron al Tola Scotta, a Victorino... Tuve problemas con Janín, porque él lo quería poner a Saturno... ¿Te acordás ese partido en Paraná contra Argentino de Rosario?...

Jugando para Talleres, un día que enfrentó a Bochini en el Mario Kempes.Foto: El Litoral

 

-¡Dos horas para cruzar el túnel, mirá si no me voy a acordar...!

 

-Me saca a mí y a Cototo... La gente se trepaba en el tejido para putearlo... Yo había hecho la jugada del gol y declaro después que no estaba cansado... Y llega el partido con Racing, ese en el que Cototo me la da y me voy desde la mitad de la cancha con Squeo tirándome patadas, lo eludo a Traverso, la pelota pega en el palo y la mete Carozo Mir... Termina el primer tiempo y Janín me encara y me dice que haga algo más... No llegábamos nunca y la que tuvimos fue adentro, ¿qué más quería que hiciéramos?... Entonces, ahí le digo: "¿Querés ponerlo a Saturno?, ponelo..."... ¡Me quería pegar... Y yo también!... Me fui de la cancha y no ví el segundo tiempo... Me subí al micro y escuchaba a Juan Carlos Morales, que relataba el partido... ¡Mirá vos la locura que tenía!... Después, un día me lo crucé al hijo en una cancha y le mandé saludos...

 

-¿Con Cototo Balbuena era con el que mejor te entendías?

-Fue con el que más jugué, hicimos una relación excelente, era como un hermano, padrino de mi hija... Y después, jugué con varios... Cococho Alvarez, el Negro Alegre...

 

-Con sinceridad, ¿eras de cuidarte?... O más o menos...

(Risas) -Más o menos... Ojo que a los partidos jamás llegaba mal, pero con el diario del lunes, como se dice, hubiera aprovechado más... Es que pensaba que siempre me sobraba... No es por mandarme la parte, creéme, pero el que juega bien tiene un plus... Para mí, probarme en un club no era problema.... Me pasó cuando volví de Bolivia y fui a Estudiantes. Estaban Capria, Trotta, Cariaga, el Pelusa Cardoso, el hermano de MacAllister, Peinado, Prátola, Yorno, excelentes jugadores... En Talleres, jugué con Valencia, Ludueña, Magallanes, Tedini, Fiori, Ovideo, Comizzo, Baley... ¡No lo podía creer!...

 

-Como vos decís, con el diario del lunes, ¿harías algo distinto?

-¡Yo dí todo lo que tenía y si no jugué en River o Boca es porque no me daba!... En Central Córdoba me fue bárbaro, hice 20 goles y sólo falté a un partido. En Bolivia hice 39 goles en dos años...

 

-¿Tu momento más feliz?, ¿esa foto que siempre querés mostrar?

-Tal vez el primer gol, el que le hice a Hernandorena contra Temperley... Se te cae todo lo prometido, lo soñado... Miraba a la tribuna y los veía a mis viejos, muy fanáticos, que habían ido a la cancha... Me acuerdo y se me pone la piel de gallina, me emociono... Gracias a Dios los tengo vivos a los dos... ¡Me transmitían Porta y Raviolo!...

 

-¿Tenías algún ídolo?

-Hugo Villarruel, el Chavo Comas... Me encantaba verlos jugar... Pero te cuento una cosa que es increíble: un día me llama Carlitos Bustingorria, porque Juanchi Pizzi estaba haciendo el curso de técnico y le preguntó si me conocía. "Invitalo a un asado, porque Claudio era mi ídolo", le dijo.. . ¡Casi me muero!... Cuando llegué, me dio un abrazo y me dijo: "Yo iba a la cancha, de chico, a verte jugar a vos"... Yo decía: "Este tipo jugó en el Barcelona y me está diciendo esto..."... ¡Increíble!

 

-Para estas generaciones, ¿quién juega como Chena?

-... ¡Cristian Castillo!... Mirá, hoy se corre mucho, el estado físico es primordial y por eso juegan jugadores no tan técnicos... Antes, si tenías la "10" era porque la movías... Hoy me encantaría jugar en la cancha de Colón, en ese césped que está bárbaro... Antes, jugar en Defensores de Belgrano, Chicago, Argentino de Quilmes, Laferrere, era un suplicio... ¡Ni la regaban, parecía que estábamos en el asfalto!... Volviendo a tu pregunta, se hace fácil jugar con gente de buen pie... Bueno, yo jugué con Carozo Mir... Un fenómeno, pero se la dabas y te tiraba un adoquín (risas)... Eso sí, pateaba y la clavaba en el ángulo o la tiraba al Salado... Una vez, contra Gimnasia, le tiró a Castagnetto como desde la mitad de la cancha. ¡Lo estábamos puteando cuando pateó y abrazándolo a los dos segundos porque la clavó!...

 

-¿Cuál es la mayor tristeza que te dio el fútbol?

-En Estudiantes... Jugábamos con Mandiyú y yo no calzaba en el equipo... Estaba en el banco ese día, Eduardo Solari me dice: "Calentá"... Me paro y me empezaron a putear. "¿Vos vas a entrar?, andá a sentarte", me gritaban... Y Solari me hizo sentar... Perdimos 2 a 1, volví a mi casa y le dije a Liliana, mi mujer, que dejaba el fútbol... Lloraba como un chico... Pero después vino lo de Central Córdoba y viví el mejor momento de mi carrera... Pero así también te cuento que en Estudiantes me lesiono, en un partido con San Lorenzo, me operaron y no fui al club por 40 días. Cuando vuelvo a entrenar, Craviotto, el capitán, me dice que vaya por la sede que había un sobre. "Usted se lesionó en el partido y le corresponde todos los premios", me dijo la chica que me pagó...

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Enrique Cruz


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