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Lunes 26.10.2020 - Última actualización - 8:09
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Es argentino y fue postulado a un Nobel

Alejandro Roisentul: "En tiempos de guerra y de paz el destino de los servidores de salud es curar"

La tarea humanitaria que desarrolló el profesional durante cinco años en un hospital de Israel, junto a un heterogéneo equipo de colegas, fue reconocida en distintos lugares del mundo. Aquí, su opinión sobre cómo el país que abrazó hace décadas para vivir y ejercer transcurre la pandemia por Covid-19, como enfrenta esta "guerra" contra un enemigo invisible y cómo se prepara para vivir en un mundo "distinto, más distante".

En Safed, Israel, donde dirige la Unidad de Cirugía Oral y Maxilofacial del Ziv Medical Center, hospital universitario de la Facultad de Medicina que atiende a 250 mil habitantes de la Alta Galilea y de Altos del Golán..     Crédito: ArchivoEn Safed, Israel, donde dirige la Unidad de Cirugía Oral y Maxilofacial del Ziv Medical Center, hospital universitario de la Facultad de Medicina que atiende a 250 mil habitantes de la Alta Galilea y de Altos del Golán..
Crédito: Archivo

En Safed, Israel, donde dirige la Unidad de Cirugía Oral y Maxilofacial del Ziv Medical Center, hospital universitario de la Facultad de Medicina que atiende a 250 mil habitantes de la Alta Galilea y de Altos del Golán.. Crédito: Archivo



Es argentino y fue postulado a un Nobel Alejandro Roisentul: "En tiempos de guerra y de paz el destino de los servidores de salud es curar" La tarea humanitaria que desarrolló el profesional durante cinco años en un hospital de Israel, junto a un heterogéneo equipo de colegas, fue reconocida en distintos lugares del mundo. Aquí, su opinión sobre cómo el país que abrazó hace décadas para vivir y ejercer transcurre la pandemia por Covid-19, como enfrenta esta "guerra" contra un enemigo invisible y cómo se prepara para vivir en un mundo "distinto, más distante".

Estornudar en el pliegue del codo, usar barbijo, mantener el distanciamiento social y evitar las aglomeraciones son algunas de las recomendaciones que desde marzo escuchamos o leemos todos los días quienes vivimos en Santa Fe y en cualquier otro punto del país. Son las claves para prevenir contagios por Covid-19 que, como se sabe, adquirió categoría de pandemia y requiere de las mismas precauciones en todo el mundo. También en Israel, ubicado a miles de kilómetros de la Argentina y con una diferencia horaria que equivale a la cuarta parte de una jornada.

 

Allí vive Alejandro Roisentul, médico nacido en el barrio porteño de Almagro, egresado de la carrera de Odontología en la Universidad de Buenos Aires y especializado en aquel país donde dirige la Unidad de Cirugía Oral y Maxilofacial en el Ziv Medical Center, en la ciudad de Safed.

 

Con Roisentul es posible hablar de los efectos de la pandemia en el país donde reside desde hace décadas y también de su expertise en la profesión que abrazó mientras vivía en la Argentina y perfeccionó fronteras afuera. Pero, sobre todo, se puede abordar cualquier tema vinculado con la salud desde el humanismo: en 2018 su nombre fue impulsado para el Premio Nobel de la Paz por la tarea desarrollada en ese centro de salud durante la guerra civil siria.

 

Días atrás participó, a la distancia, de una conferencia organizada por la Defensoría del Pueblo de Santa Fe. El tema fue "La pandemia: mirada global, medidas sanitarias y sociales", y resultó una excelente ocasión para conocer en detalle cómo atravesó Israel el primer tramo de la llegada del nuevo coronavirus y cuál es el panorama actual, cuáles fueron los errores y aciertos en el manejo de la situación sanitaria. Pero también para saber más del trabajo en el hospital que atiende a pacientes judíos, musulmanes, cristianos y drusos y que, entre 2013 y 2018, recibió a 5000 heridos de la guerra civil de Siria, muchos de ellos niños y mujeres. Una tarea humanitaria qué tanto él como sus colegas describen de manera conmovedora en un video.

 

Roisentul dialogó, también a la distancia y con la virtualidad que imponen estos tiempos y facilita la tecnología, con El Litoral. Hacia Safed, la ciudad donde reside, viajaron las preguntas en plena siesta santafesina y desde allí llegaron las respuestas redactadas en la noche israelí: entre unas y otras mediaron minutos, pero con una diferencia horaria que 6 horas.

 

- ¿Cómo está atravesando Israel la pandemia por Covid-19? ¿Se mantienen las restricciones?

 

- La pandemia en Israel nos esta enseñando que todo lo que sabíamos y estábamos seguros positivamente de nuestros conocimientos y caminos de la ciencia, no nos sirvió para nada. Si, literalmente para nada. Empezamos todo de cero, descifrando el código de un virus nuevo, preparando protocolos de conducta, de salud y de tratamiento; y descubrimos después que no funcionaban. Todo el mundo, y también aquí en Israel, está 100 por ciento dedicado a descifrar la manera de combatir y eliminar el virus de la faz de la Tierra. Pero pareciera que el virus vino para quedarse y vivir entre nosotros. ¿Nos tendremos que acostumbrar a vivir con él?

 

Israel fue el primer país que cerró herméticamente sus fronteras (siendo éste virtualmente una "isla", con sus fronteras cerradas del lado del Líbano y Siria, y muy limitadas del lado de Jordania y Egipto) y el tráfico aéreo. Fue una medida drástica, que dio excelentes resultados y permitió bajar la curva después de casi 3 meses del comienzo de la pandemia. Pero aquí vino la primera lección del virus: supimos cómo entrar en la cuarentena pero no supimos cómo salir de ella. Estando ya con cero enfermos diarios, se decidió "abrir la tranquera" y ese fue, visto en retrospectiva, el gran error. Evidentemente el Covid estaba entre nosotros y comenzó así la "segunda curva" que tanto temíamos.

 

Lo que estamos aprendiendo en estos momentos, y reforzado por la Organización Mundial de la Salud, es que el confinamiento general prolongado es, a la larga, infructuoso. En Israel hoy estamos pagando con las vidas de más de 2000 personas, y con casi 300.000 infectados. En los hospitales estamos viendo ahora las secuelas del virus, en síntomas extraños y desconocidos que los pacientes están viviendo después de recuperarse.

 

Por todo esto, el gobierno ha decidido abrir de a poco toda la industria y la educación, por supuesto cuidando las medidas estrictas de distancia y el uso de mascarillas, y prohibiendo por ahora las aglomeraciones, sobre todo en lugares cerrados. Es un mundo distinto, más distante.

 

- ¿La pandemia modificó la forma de atención en el hospital, la de su especialidad en particular?

 

- Con respecto a los hospitales, la atención ha cambiado radicalmente. nos vimos obligados a cerrar áreas enteras para dedicarlas a la atención de infectados de corona que requieren el aislamiento completo tanto para su recepción como para su atención. Tengan en cuenta que si una mujer tiene que dar a luz en una cirugía de cesárea y sufre de corona, la sala de cirugía debe estar completamente aislada y esta es una situación que afecta los servicios efectivos del hospital.

 

Para los enfermos de corona se aislaron tres pisos del hospital y cerramos la mitad de las salas de cirugía para su atención.

 

Los odontólogos, asistentes dentales, higienistas dentales y cirujanos maxilofaciales, son parte de la comunidad de más riesgo de infección del virus; esto sucede por la transmisión que se produce a través de la saliva y los aerosoles que se generan durante el tratamiento. Es por eso que se reforzaron las medidas de protección personal, que ya son rígidas pero se profundizaron aún más. En lugares con gran cantidad de infectados, se deben usar camisolines, máscaras n95 y visores, entre otras previsiones.

 

"Al servicio del prójimo"

 

- ¿Cómo es Safed? ¿Por qué decidió ejercer su profesión en Israel?

 

La ciudad de Safed está situada en el noreste del país, en la alta Galilea; y el hospital Ziv está ubicado en una de las colinas que mira al monte Meron y al histórico y hermoso lago de la Galilea.

 

Mas allá de la historia milenaria de Safed, y siendo ésta una ciudad mística y la cuna de la Cabalá, el hospital de Ziv donde dirijo la Unidad de Cirugía Oral y Maxilofacial, está a 10 km. de la frontera del Libano y a solo 40 km. de la de Siria, lo que nos pone en un lugar geográfico muy peculiar. He llegado aquí hace unos 20 años , los cuales me enseñaron, por un lado, a recibir víctimas de los ataques de los misiles lanzados desde el Líbano y, por el otro, a recibir heridos de la guerra civil de Siria. Este contraste entre la tensión de escuchar las sirenas de guerra y los estruendos de los misiles alrededor y "dentro" del hospital, y la experiencia de haber dado ayuda humanitaria a los heridos de un país enemigo pocos años mas tarde, me ha enseñado que en la vida, un servidor de la salud debe estar al servicio del prójimo, indistintamente si este es amigo o enemigo, si está en un hospital de frontera o céntrico. Si estamos bajo fuego o en tiempos de paz nuestro destino fue y será siempre el de curar.

 

- ¿Que opina del uso de metáforas bélicas para describir la situación de Covid cuando allí están efectivamente cerca de conflictos armados?

 

- Esta "guerra" es contra un enemigo invisible. Por otro lado, nos hizo "visibles" a nosotros, a nuestras debilidades como seres humanos. Nos está demostrando que debemos actuar en forma solidaria. El egoísmo mata a la sociedad.

 

Nuestra vida está conectada con la de los demás, y nuestra salud también. Si no me cuido, estoy dañando al prójimo: mi privacidad se hizo pública.

 

- ¿Cómo recibió en su momento la postulación al Nobel de la Paz? ¿Qué es lo que más lo enorgullece de su trabajo?

 

- Hace un tiempo se propuso promover a los médicos del hospital de Ziv a que reciban el premio Nobel de la Paz por su labor humanitaria con el tratamiento de los heridos de la guerra civil de Siria. Como argentino-israelí y como trabajador de la salud, estoy convencido de que la paz llegará por estas almas que han venido al mundo con un solo objetivo, el de curar. Es un ejemplo de trabajo en equipo, sin diferencias de género, raciales o sociales. Un microcosmo de luz hacia la humanidad.

 

Perfil

 

Foto: Gentileza

 

El Dr. Alejandro Roisentul nació en Almagro, Buenos Aires, en 1964. En 1986 se graduó en la Facultad de Odontología de la UBA y luego se trasladó a Israel donde terminó su especialidad en Cirugía Oral y Maxilofacial, unidad de la que es director en el Ziv Medical Center, ubicado en Safed.

 

Entre otros numerosos desempeños, es delegado regional por Asia de Cirugía y Traumatología maxilofacial.

 

Fue declarado Persona Destacada en el ámbito de los Derechos Humanos en agosto de 2017 por la Legislatura de CABA, y homenajeado por el Senado Argentino. Recibió además la Mención Especial del consejo directivo de la Asociación Americana de Cirujanos Orales y Maxilofaciales, el premio de la Sociedad Española de Cirugía Bucal y un reconocimiento especial de la Universidad de , entre otras distinciones.

 

El contexto

 

Foto: Gentileza

 

El Dr. Alejandro Roisentul participó el jueves 15 de la conferencia magistral "La pandemia: mirada global, medidas sanitarias y sociales", organizada por la Defensoría del Pueblo de Santa Fe. Fue a través de la plataforma Zoom y contó con la presentación del titular del organismo, Raúl Lamberto, con la coordinación de Raúl Allín, presidente del Colegio de Odontólogos de la 2° Circunscripción, y Gonzalo Pucheta, delegado en el Consejo Asesor del Colegio de Odontólogos de la 1° Circunscripción. El cierre estuvo a cargo de Marcela Calcaterra, directora General de Asistencia Técnica Ambiental de la Defensoría del Pueblo.

 

 

En primera persona

 

- "Hace un tiempo escribí un artículo que se llamaba 'Atendidos por el diablo'. Para los sirios éramos 'el diablo' y con nuestra tarea demostramos que no y que ellos tampoco eran los malos. Hay que entender que estas guerras no nos pertenecen a las personas; son cosas de los gobiernos y nosotros somos seres humanos hechos por la misma mano".

 

- "Hay una imagen de mis manos con sangre de un paciente sirio y ese fue un momento clave para mi. Ahí pensé: Mis manos han tocado la sangre del enemigo no por desgarrar su piel sino para curar sus heridas".

 

- "Con la pandemia en Israel supimos cómo cerrar pero no tuvimos en cuenta cómo salir de ese cierre: después de la primera curva de contagios salimos muy rápido y la gente se volvió a infectar. Ahora estamos viendo cómo abrir de a poco".

 

- "El gobierno está invirtiendo dinero en el desarrollo de la vacuna. Cuando esté, ¿quién la va a recibir en primer lugar? Ese va a ser un problema social, ético que vamos a sufrir. Va a tardar años hasta que toda la población esté vacunada".

 

- "Esto (la pandemia) nos tiene que enseñar para trabajar juntos. Escuchar a la gente y tener empatía. Los servidores de la salud no tenemos intereses políticos sino humanitarios".

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Nancy Balza


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