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Jueves 12.11.2020 - Última actualización - 19:46
19:27

La peste en mi pago

Sida, Dengue y Covid19

Tapabocas contra el coronavirus, fumigación contra el dengue. Crédito: Guillermo Di SalvatoreTapabocas contra el coronavirus, fumigación contra el dengue.
Crédito: Guillermo Di Salvatore

Tapabocas contra el coronavirus, fumigación contra el dengue. Crédito: Guillermo Di Salvatore



La peste en mi pago Sida, Dengue y Covid19 Catástrofes comunitarias. Lo que une calamidades es que no pueden resolverse. El SIDA es  mundial. El COVID19 también. El Dengue se resiste al DDT. Su vehículo no ha sido vencido.

La Peste en mi Pago, sobre estos días de noviembre, que las autoridades tratan de mostrar como diferentes, finalmente lo consiguen ya que, en realidad, lo son por acumular calamidades que  se presentan diferentes… pero concurrentes. Para Argentina (y mi pago está incluido) todo comenzó con un decreto nacional del 20 de marzo del 2020.

 

Somos Lavoissier, nada perdimos, todo lo transformamos. Somos socráticos, solo sabemos que  no sabemos nada. En estos días de noviembre hay retratos sociales que tienen lo dicho: concurren.

 

Entrañables amigos hace años que con sus remedios oficiales (el Estado provee los retrovirales para el HIV, algunas obras sociales también) más los otros paliativos que consiguen individualmente o mejor, privadamente, han logrado cambiar de agudo a grave y, finalmente, a enfermedad crónica un flagelo que fue / es  terrible, malo social e individualmente y lo peor: discriminador. No ha cesado nada, el escarnio ha pasado a la sordina. Es una mejora. La lucha continúa. No hay cura, hay insensibilidad social y del Estado y la pelea es para siempre. Hasta que aparezca la vacuna.

 

En el Barrio Estación, y atención: tiene otros nombres pero desde la Estación de Colectivos Interurbanos hacia Cruce Alberdi y “Cabin 5”, de los viejos patios de maniobras de los trenes,  puede identificarse de tal modo: Barrio Estación, donde lo riguroso es el peligro ya que en ése barrio el Dengue aparenta endémico. Dos razones visibles y no tanto: Estación y Pasajeros que llegan. Estación de colectivos Mariano Moreno. A la izquierda o lo dicho, hacia la zona de trenes, el barrio aloja a la prostitución clandestina, de los departamentos, y la “ceguera oficial” o mejor: desde que diversas ordenanzas y leyes quitaron la “libreta sanitaria” y el escarnio que representaba y más, cerraron todos los sitios con “alternadoras” y el asunto se puso menos visible y no tanto, porque no desapareció, sino que el Estado no lo vigila como antes, en fin… Muchas de las que se encuadran en esas odiosas definiciones se encuentran en esas casas (hay departamentos también) y viven como pueden. Los mosquitos no vuelan tanto, tampoco viven mucho tiempo, las personas con el dengue en la sangre sí. Otro mosquito los picará y hará el traslado.

 

La Peste en mi Pago redujo ambas mecánicas: pasajeros y prostitución clandestina pero el Dengue no se rindió. Está y más. En cada re infección aumenta el peligro de la morbilidad. No hay vacuna contra el Dengue. No efectiva y se sabe, pero no mucho más que eso, que hay varios tipos de Dengue.

 

Acumulamos calamidades que son diferentes… pero concurrentes. Llegó el coronavirus. No hay vacuna. Se suma a la ausencia de soluciones a las dos enfermedades anteriores. En SIDA y Dengue la sangre está presente. En el coronavirus parece que no pero al final del recorrido los alvéolos inflamados, obturados, la sangre que no se oxigena y el hematí que termina siendo el ejecutor de la orden del virus que llegó en la sangre… (no soy médico ni infectólogo, ni siquiera periodista especializado en temas medicinales).

 

Catástrofes comunitarias. Lo que une calamidades es que no pueden resolverse. El SIDA es  mundial. El COVID19 también. El Dengue se resiste al DDT. Su vehículo no ha sido vencido.

 

La Peste en mi Pago agregó un elemento a la concurrencia de fatalidades. No reconoce pelo ni marca, ni edad ni poder adquisitivo. El peligro en 360 grados, una suerte de amenaza panóptica soliviantó la sensibilidad y no le agregó conocimiento. Una trinchera en redondo no es una trinchera, es una fosa alrededor del castillo, castillo que es atacado igual. Paranoia y Pandemia. Peligro y prohibiciones. Poder y Pobreza. Una sábana volteó la sociedad siglo XX. Siglo desnudo el que apareció. Es otro. Aún se desconoce el paisaje.

 

Hay cierta mecánica de acertijo en el coronavirus y el azar define a quien y cuándo y si grave, leve, asintomático, agudo o lo peor: mortal.

 

No permite la risa tanta desgracia innominada e indiscriminada. No lo permite. Tampoco debería permitir, esta desgracia comunitaria, que las ilusiones cambien esperanza por mentira pasajera pero ay, sucede.

 

Los de la cofradía de los mensajes se han perfeccionado. Vacuna Anti Sida. Mosquitos sin Dengue. Coronavirus pasajero y coraza de anticuerpos. Periodismo. Literatura. Embaucamiento. La ciencia viene una vuelta atrás. Las ilusiones no, esas están delante, como la vieja zanahoria. Nada ha cambiado, ni siquiera el burro.

 





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