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Viernes 13.11.2020 - Última actualización - 14:00
13:54

El VAR y el peligro de sus arbitrariedades

La tecnología propone pero siempre el hombre dispone

El arbitraje de Claus fue malo desde su origen -el propio juez y sus colaboradores- pero continuó con la escasísima -casi nula- colaboración que se hizo desde el VAR.

Messi le reclama a Claus, pero éste se mantiene en la postura de cobrar el penal a favor de los paraguayos. Un arbitraje polémico del hombre que dirigió la final de Colón del año pasado. Messi le reclama a Claus, pero éste se mantiene en la postura de cobrar el penal a favor de los paraguayos. Un arbitraje polémico del hombre que dirigió la final de Colón del año pasado.

Messi le reclama a Claus, pero éste se mantiene en la postura de cobrar el penal a favor de los paraguayos. Un arbitraje polémico del hombre que dirigió la final de Colón del año pasado.



El VAR y el peligro de sus arbitrariedades La tecnología propone pero siempre el hombre dispone El arbitraje de Claus fue malo desde su origen -el propio juez y sus colaboradores- pero continuó con la escasísima -casi nula- colaboración que se hizo desde el VAR. El arbitraje de Claus fue malo desde su origen -el propio juez y sus colaboradores- pero continuó con la escasísima -casi nula- colaboración que se hizo desde el VAR.

Dos aclaraciones previas que merecen ser consideradas y que tienen que ver con lo futbolístico: 1) Argentina jugó mal el primer tiempo, lo empató con dos jugadores que no estaban en el plan inicial del técnico (Lo Celso, el del centro, entró por Palacios y Nicolás González, el del cabezazo, fue titular ante la salida a último momento de Tagliafico) y le costó resolver lo que Paraguay le opuso en el complemento; 2) Berizzo le planteó a Scaloni un partido, desde lo táctico, que pareció inesperado para el técnico de la selección argentina ya que esa decisión de poner a un delantero de "3" fue porque se pensaba un planteo -el de los paraguayos- similar al que hizo Ecuador; y nada que ver.

 

Dicho esto, vamos a lo otro: el VAR y las jugadas polémicas, que quizás no resulten para quiénes arbitran y fallan, pero que dejan un espacio para el cuestionamiento. A saber:

 

* La jugada del gol anulado a Messi: desde el punto de vista del protocolo, la aplicación fue correcta. Ese protocolo establece que cuando la jugada que termina en gol empieza con un foul del equipo que lo convierte, debe ser revisada y anulada. Y que no debería interesar el tiempo transcurrido. Pues bien, así como en el caso de las OMG (oportunidad manifiesta de gol), antes llamadas jugadas de "último hombre" o "último recurso", se tienen que dar una serie de condicionamientos para que sea tratada de esa forma (para la expulsión o no de quién comete la falta), debería revisarse este tipo de jugadas para que se la tenga en cuenta si el gol se convierte en esa misma jugada en la que se comete el foul o en la jugada siguiente, pero no cuando pasaron 27 segundos y se hicieron aproximadamente 20 toques.

 

Esto, al margen de que la infracción de Nicolás González en perjuicio de Romero fue muy evidente y tanto el árbitro como el asistente 1 debieron haberla visto y penado. Fue uno de los errores cometidos por un arbitraje que dejó bastante que desear.

 

 

 

 

* La jugada del penal de Martínez Quarta a Almirón: quizás en esto no haya intervención clara y directa del VAR, sino la interpretación que hizo el árbitro y que podría avalarse con el video si se observa un pie de Martínez Quarta que se despega del piso. Pero queda claro que es una jugada FABRICADA por el delantero, que el defensor está de espaldas y que con Messi se dio una circunstancia IDÉNTICA y el árbitro no la cobró. Distinta interpretación para una misma jugada.

 

* La jugada del foul de Angel Romero a Ezequiel Palacios que termina con la fractura y la salida del volante argentino: parece mentira que el árbitro no la haya visto y también parece mentira que desde la discrecionalidad y la arbitrariedad del VAR, no se lo haya convocado para que la observe. Fue alevosa la acción, merecedora de tarjeta roja y todo esto corroborado con la gravedad de la lesión del volante del Bayer Leverkusen, compañero de Alario, que ahora tendrá que estar algunos meses sin poder jugar. Era roja y el VAR debió intervenir en esta jugada. Vieron el "foulcito" de González pero no vieron el "foulazo" de Romero.

 

 

 

 

De algo estoy seguro: el VAR llegó para quedarse. Para quiénes estábamos en la vereda de enfrente y entendemos que se hará muy complicada su utilización en este fútbol argentino de mucha histeria (salvo que se admita que los partidos duren tres horas), creemos que todavía hay mucho por hacer. Cuando se intentó convencer de su utilización, se usaron tres o cuatro ítems sobre los cuáles se debía actuar. El "gol o no gol", un penal o no penal, un gol en offside, una confusión de identidad o una tarjeta (como lo de anoche con Romero), fueron el punto de partida. Manejado por humanos, el VAR sigue siendo arbitrario en muchos aspectos, más allá de que exista un reglamento que lo encuadre. Aún con VAR, suceden esta clase de arbitrajes con errores muy groseros que no son subsanados por la ayuda de la tecnología. Y siguen siendo interpretativos y pasibles de error humano, algo que ya acontecía sin la tecnología.

 

El VAR seguirá su curso y habrá que aceptarlo como algo que está impuesto y continuará adelante. La Conmebol, en Sudamérica y la Fifa, a nivel mundial, deberán seguir trabajando y capacitando. Y definir algunas cuestiones. Humildemente, el caso del gol de Messi anulado debería ser revisado. Pasó 27 segundos después de la falta, hubo 20 toques, dio lugar hasta para que Romero se recupere, pase la línea de la pelota y se ubique en el lugar que debía estar para trabajar en la recuperación. Y luego, el tema de las manos adentro del área, algo que es imposible de unificar. La última modificación indica que si la pelota pega cerca de la axila, no debe ser penada. Parece hasta muy pretensiosa y detallista. O se cobran todas o se vuelve a algo para lo que el VAR dejaría de tener preponderancia: la interpretación absolutamente subjetiva del árbitro. Salvo que no la vea. Como por ejemplo no vio Pitana aquél penal con el que se abrió el partido final del último Mundial.

 

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Enrique Cruz


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