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Sábado 21.11.2020 - Última actualización - 15:19
13:31

Los hinchas tatengues se empiezan a familiarizar con algunos nombres "desconocidos"

Una vuelta a la historia del "vamos los pibes"

La acumulación de partidos y la doble competencia hace que Azconzábal piense en los más chicos y estos le están respondiendo. Sin descensos, la apuesta se acrecienta y algunos están aprovechando la oportunidad.

El abrazo de Luna Diale, importantísimo en el segundo tiempo, con Troyansky en el final del partido. Misión cumplida con creces en Sarandí. Crédito: Rubén Paredes - pool ArgraEl abrazo de Luna Diale, importantísimo en el segundo tiempo, con Troyansky en el final del partido. Misión cumplida con creces en Sarandí.
Crédito: Rubén Paredes - pool Argra

El abrazo de Luna Diale, importantísimo en el segundo tiempo, con Troyansky en el final del partido. Misión cumplida con creces en Sarandí. Crédito: Rubén Paredes - pool Argra



Los hinchas tatengues se empiezan a familiarizar con algunos nombres "desconocidos" Una vuelta a la historia del "vamos los pibes" La acumulación de partidos y la doble competencia hace que Azconzábal piense en los más chicos y estos le están respondiendo. Sin descensos, la apuesta se acrecienta y algunos están aprovechando la oportunidad. La acumulación de partidos y la doble competencia hace que Azconzábal piense en los más chicos y estos le están respondiendo. Sin descensos, la apuesta se acrecienta y algunos están aprovechando la oportunidad.

Generalmente, en el fútbol de Santa Fe hubo más de necesidad que de convencimiento. Hace poco, en una linda nota con César Toyé y el Patón Rossi, recordábamos lo que pasaba en Unión en aquéllos primeros años en la A, en la década del 60. "Un día, en el '69, le empatamos al Boca campeón de Alfredo Di Stéfano con un equipo integrado ciento por ciento por jugadores surgidos de las inferiores de Unión". Por aquél entonces, verdaderos próceres como Raimundo Panetto, Neato Grasso o el recientemente fallecido Adio Frana y alguno más que se escape al conocimiento, habrán estado felices por esos chicos que se hacían grandes de repente. Eran otros tiempos. Después, la realidad marcó que a los jugadores del club siempre les ha costado más, han tenido que rendir de manera infalible y pocas veces hubo un ascenso en "manada", generalmente obligado por las circunstancias. Y esas circunstancias eran el fracaso en la política deportiva con la venida de refuerzos que no rendían. El "vamos los pibes" de Trullet en el '96 o el remake de Oyeras en el 2004, son dos evidentes ejemplos.

 

Hoy el hincha de Unión empieza a familiarizarse con nombres que hasta hace poco eran desconocidos. La doble competencia intensa a la que obligó la pandemia, más el inevitable detalle de la supresión de los descensos, hace que algunos clubes apuesten a sus inferiores. Lanús lo hace, con un plantel que en un 65 o 70 por ciento está integrado por jugadores surgidos de sus canteras. Y a Unión le tocó la hora también, con el regocijo de un par de buenos resultados que lo han puesto en una posición ventajosa para pelear por algo importante en un torneo armado casi de relleno y que ha perdido los atractivos naturales que ha tenido casi siempre el fútbol argentino.

 

Hace tres años y medio, Unión formó un plantel que no sólo posibilitó la clasificación para dos copas y engordó el promedio, sino que también permitió el ingreso de una millonaria suma en dólares. Madelón lo hizo, tiene su gran mérito y quizás el agotamiento le impidió estar en esta situación para transitar por el mismo camino de Azconzábal.

 

 

 

 

Al Vasco no le ha temblado el pulso. Y hay también méritos de Zuccarelli, responsable de la llegada de algunos jugadores como Luna Diale y Cañete (a préstamo hasta junio y ambos con opción) procedentes de Boca o Federico Bonansea, el arquero de 22 años que fue uno de los puntos altos en el rendimiento en Sarandí, que llegó a prueba después de haber estado en Belgrano y en la filial del Villarreal. "Bonansea tiene una particularidad: como se ve en las prácticas, se ve en los partidos", le confió a El Litoral alguien que lo conoce bien.

 

La salida de Yeimar Gómez Andrade al fútbol norteamericano le dio la chance a Franco Calderón. Madelón lo puso, le dio continuidad y el zaguero respondió. A Azconzábal no lo deslumbró. El Vasco metió mano con Blasi, trajo a Nani y a Galván y quedó relegado Calderón. Pero nadie puede discutir -más allá de que tuvo algo de responsabilidad en el gol de Arsenal- que es un buen proyecto.

 

Pero este proceso ha posibilitado que Francisco Gerometta y Federico Vera peleen el puesto de lateral por derecha, uno con 21 y el otro con 22 años -Vera- y un paso al estilo de Bruno Pittón por Sportivo Las Parejas para foguearse. También le ha dado chances a Lucas Esquivel, un lateral de buen físico, de apenas 19 años y en Sarandí volvió a tener su chance -ya había jugado allí con Madelón- Franco Godoy, otro de primer contrato que puede ser central o lateral.

 

Llama la atención, aunque muchos digan que la extensión del contrato sea relativo, que así como la mayoría de los primeros contratos se celebraron hasta el 2021 o 2022, haya dos que tengan vencimiento en 2023: Juan Ignacio Nardoni y Kevin Zenón. En el caso del primero, con tan sólo 18 años y ya algo de experiencia anterior. En el del correntino, con 19 años y autor de una jugada magistral que seguramente se verá y mucho durante todo el fin de semana como el gran lujo de la fecha.

 

Otro que sorprendió gratamente a Azconzábal fue Lionel Bucca, un esperancino surgido de San Lorenzo, al igual que Mariano Gómez , de tan sólo 20 años y al que el Vasco lo puso de "5" pese a que su pasado lo lleva irremediablemente a puestos más ofensivos (supo jugar de enganche y se nota en el buen manejo de la pelota). Gastón Comas e Imanol Machuca son nombres que se suman en ese sector de la cancha, sin dejar de lado a un jugador que ha desaparecido en este tiempo del radar -Lucas Ríos- y al que Madelón le había dado chances en el 2019.

 

El cuadro se va completando con más nombres. Gastón González es otro de los que tiene contrato hasta el 2023, tiene apenas 19 años y un antecedente muy válido: fue sparring de la selección en la Copa América y en reserva marcó 8 goles en 10 partidos, uno de ellos picando la pelota en un penal al más puro estilo Abreu. Flaco, alto, de buena zancada, parece tener buenos atributos, corta edad y un futuro promisorio que ya fue contemplado por el Vasco.

 

Juan Carlos Portillo (viajó a Sarandí y juega de lateral), Joaquín Gómez (el cuarto arquero), Brian Duarte, Alfredo Pussetto, Lisandro Tablada son nombres que van completando un escenario de mucha juventud con el que ya empiezan a familiarizarse los hinchas de Unión.

 

Hay dos nombres más y una realidad que no pueden dejarse de lado. El primer nombre es el de Eduardo Magnín, entrenador de la reserva que peleó un campeonato y que utilizó y moldeó a varios de estos chicos; otro es el de su sucesor, el Tato Mosset, quien tomó la posta y continuó con ese rodaje previo indispensable. Y la realidad que no puede eludirse es que hace falta que se lleve adelante un proceso consciente, sólido y que tenga nombres propios duraderos. En los últimos tiempos, Unión cambió de coordinador en tres oportunidades en menos de tres años. A uno no se le renovó el contrato (Marcelino Galoppo), otro se fue a trabajar a Chile (Martín Cicotello) y otro se fue a Ecuador (Martín Minella). Es cierto que el proyecto debe ser institucional, pero mucho tiene que ver el hombre que lo ejecuta, que le da su propio matiz y su impronta. La apuesta la hacen los dirigentes, pero hay que buscar al mejor "gerente" que la lleve a cabo. Posiblemente, este sea el objetivo inmediato. Mientras tanto, es bueno saber que cuando tienen chances y le dan confianza, las soluciones pueden encontrarse adentro y no afuera.

 

 

 

 

La exquisitez de Zenón

 

Si bien los dos primeros goles habían sido dos "regalos" de Arsenal (el primero de Gagliardo y el segundo por el cabezazo en contra de Candia), el tercero tapó todo por la jugada magistral que hizo Kevin Zenón, con talento y desparpajo para habilitar a García.

 

La jugada arrancó en el propio volante por izquierda de Unión, de buen partido en Sarandí, quien encaró desde el medio hacia la derecha llevándose consigo todas las marcas. García le pasó por atrás y se la pidió. Zenón, sin verlo porque tenía a sus espaldas a su compañero, le metió el pase con un taco formidable, lo dejó solo y Juan Manuel García definió. Golazo por la jugada previa, que seguramente dará vueltas por todos los noticieros y "show de goles" de la fecha y por varios días más.

 

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Enrique Cruz


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