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Sábado 21.11.2020 - Última actualización - 16:39
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La empresa de Arditti y Morgenstern, un emblema para la región

CAM, constructora del 1 al 100

CAM (que son las siglas de la Constructora de Arditti y Morgenstern, socios fundadores) es una pujante empresa santafesina que, a punto de cumplir treinta años de actividad ininterrumpida, tienen el orgullo de poder presentar a su emblemático edificio número 100, una capacidad que muy pocas del rubro en el continente pueden ostentar.

 Crédito: Guillermo Di Salvatore
Crédito: Guillermo Di Salvatore

Crédito: Guillermo Di Salvatore



La empresa de Arditti y Morgenstern, un emblema para la región CAM, constructora del 1 al 100 CAM (que son las siglas de la Constructora de Arditti y Morgenstern, socios fundadores) es una pujante empresa santafesina que, a punto de cumplir treinta años de actividad ininterrumpida, tienen el orgullo de poder presentar a su emblemático edificio número 100, una capacidad que muy pocas del rubro en el continente pueden ostentar. CAM (que son las siglas de la Constructora de Arditti y Morgenstern, socios fundadores) es una pujante empresa santafesina que, a punto de cumplir treinta años de actividad ininterrumpida, tienen el orgullo de poder presentar a su emblemático edificio número 100, una capacidad que muy pocas del rubro en el continente pueden ostentar.

Arditti y Morgenstern (la A y la M de CAM: la C, obvio, es Constructora) se asociaron para constituir en Santa Fe la empresa en 1991 y desde allí no pararon -literalmente- nunca de construir. Hicieron muchas cosas, siempre comandadas por esa primera palabra que los identifica: "Constructora". Construyeron casas, estudios, comercios, canchas de fútbol cinco, cocheras, trabajaron en la peatonal y en el rediseño completo de una plaza. Pero lo que hoy los identifica como empresa en la región y ante la sociedad, es que son la principal constructora de edificios en la ciudad. ¡Un centenar de edificios!

 

"Al principio nacimos -coinciden Daniel Arditti y Sergio Morgenstern) como una empresa constructora, casi como contratistas porque trabajábamos en obras pequeñas. Hasta que en un determinado momento inversores bonaerenses nos dieron un empujón importante cuando nos hicieron construir varios fútbol 5 en las ciudades de Santa Fe, Santo Tomé y Paraná. Ese fue el inicio en cuanto a una gran cantidad de gente en la empresa vinculada a la construcción". "Transcurrieron los años -agregan- y la actividad siempre fue in crescendo hasta que luego comenzamos hacer los edificios en propiedad horizontal. Eso fue a mediados de los noventa, junto a un grupo de socios locales que nos apoyaron económicamente para poder empezar a hacer los edificios. Ahí también tuvimos un crecimiento importante y luego la empresa se diversificó mucho respecto del tipo de construcciones que hacíamos. En ese entonces hacíamos mucho para terceros además de los edificios, incluso construimos muchos locales comerciales en diferentes puntos de la ciudad".
 

Fue después de la crisis de 2001 que la empresa empezó a tomar volumen y peso dentro del mercado. "La sinergia que veníamos trayendo ya traccionaba y en 2005 o 2006 hubo como una explosión. Y empezaron a aparecer hitos determinados que apuntalaron ese crecimiento. Uno es el puerto. Creo que la consolidación de los desarrollos inmobiliarios fue a mediados de la década del 2000, después de la gran crisis".
 

Y completan: "transcurrimos la debacle del 2001 y el parate del 2002, pero luego llegó un período de una expansión muy grande donde pudimos terminar de consolidar el modelo de empresa que tenemos y donde se sumaron muchas obras y edificios. Hasta este presente, que nos encuentra muy sólidos y posicionados, con mucha experiencia y obra hecha, y con un gran equipo de trabajo".

 

Constructora, siempre
 

Pero está claro que el ADN de CAM es la construcción, desde el principio y también ahora. "Siempre empezamos como una empresa de ejecución de obras. La parte de proyecto, y profesional era un complemento de la parte de ejecución. Al principio, en los primeros años, hacíamos todo nosotros, el proyecto, todo. Cuando fuimos entendiendo que por ahí uno no es bueno para todo, o que hay gente que hace cosas en determinados rubros mejor que uno, decidimos por ejemplo contratar para los proyectos de edificios a profesionales más capacitados que nosotros. Pero quiero decir -enfatizan- que empezamos y somos una empresa constructora. La desarrolladora de edificios, que es un término que apareció en los últimos años, es una consecuencia de la empresa constructora".

 

Recuerdan además que "nosotros teníamos un equipo, éramos una constructora que ofrecía trabajos a terceros. Pasaron un par de años y empezamos a estar medio obsesionados por dar continuidad al trabajo. Porque como contratista vos estás con un proyecto dos meses, seis meses y ese proyecto se termina y tenés que ir por otro… Pensábamos entonces en la continuidad, para cuando no tuviéramos obras de terceros, seguir con el trabajo y manteniendo ocupada a la gente que trabaja con nosotros, los albañiles, los carpinteros… Así, empezaron a salir los edificios".
 

Los socios y amigos sostienen que uno de los valores importantes de CAM es "el cumplimiento". Y que ese compromiso tiene al menos dos facetas que en la construcción muchas veces "se mueven": los presupuestos y los plazos. Estuvo mucho tiempo instalada la idea de que si construías, los plazos y los costos no eran fijos. CAM salió a pelear frontalmente contra eso y a darle certeza a ambos componentes.
 

"Nosotros decimos que vamos a terminar tal obra en tal momento, y esa obra va a estar ese día. Ese fue el nicho principal que aprovechamos cuando comenzamos con lo nuestro. Santa Fe en los 90 no tenía una cultura de cumplimiento. Vos te hacías un local entonces y el constructor te decía en dos meses está; y después te demoraban el doble o más. Nosotros fuimos muy estrictos con nosotros mismos en materia de cumplimiento".
 

Algo parecido ocurrió siempre con el tema de los presupuestos. "Son las dos cosas que le quitan a la construcción su racionalidad: no tener un presupuesto bien calculado y cerrado y no cumplir con los plazos".
 

 

El Puerto: un gran acierto
 

Otra de las decisiones que terminaron de apuntalar a esta importante empresa constructora de la región Centro, fue la de apostar a construir en el Puerto santafesino. Ahora, con los desarrollos ya ejecutados y los proyectados, sería fácil plantar allí una inversión millonaria. Pero en ese entonces, el Puerto era una promesa, una idea. Y allí estuvo CAM, centralmente para empujarla y darle forma.
 

"Cuando empezamos en el puerto -coinciden-, en 2010, nos dijeron que nos quedáramos tranquilos que en dos años iba a haber gas, calles, iluminación en la zona. No hubo nada. Todo lo que ves cuando entrás al puerto, lo hicimos nosotros. No por el hecho de haberlo ejecutado, sino por generar los recursos para que se materialicen. No es una crítica. Pero el Estado aportó sólo la parte proyectual, pero no dinero para que el Puerto se desarrolle. Luces, cloacas, desagües. Y decí que nunca creímos, como nos dijeron, que iba a haber gas. Hoy habría edificios sin habilitar. Hicimos edificios y departamentos que no dependían del gas, sino ciento por ciento de la electricidad, como sucede en muchas partes del mundo. Fue un acierto..."
 

En el caso del Puerto, agrega, "era casi una cuestión de decantamiento natural. Una ciudad como Santa Fe, vecina del río, que siempre lo vio como enemigo o se ubicó a espaldas, tomándolo como una amenaza. Y hoy se ha concretado un desarrollo donde la gente convive con el río en el lugar más lindo de la ciudad. "Nadie veía al Puerto, y nosotros decidimos apostar en el lugar. Hicimos un primer edifico y hoy ya hicimos seis o siete

 

CAM 100: Un nuevo ícono para la ciudad
 

Daniel Arditti y Sergio Morgenstern tienen una especial atención en el CAM100, que la empresa santafesina comenzó a construir en Av. Alem y Alvear, frente al puerto santafesino. "Elevamos la vara porque creemos que la ciudad está para desarrollos superadores", dijeron.

 

"Empezar el edificio número 100 pudiendo contar los otros 99, debe ocurrir en pocas empresas del país y la región". El proyecto del edificio centenario de la empresa santafesina CAM demandó especial atención por parte de todo el equipo de profesionales. La expectativa generada es alta y así lo certifican los recursos destinados por la firma desarrolladora para esta futura mega obra que se emplaza en barrio Candioti Sur.

 

Un edificio "que pueda trascender a futuro" es el desafío que se fijaron los titulares de la empresa. A propósito de la obra que se denominará "Torre Santa Fe", los socios explicaron que "por una cuestión de orgullo y de superación, a este edificio le dedicamos mucho tiempo, porque creemos que lo ameritaba. Para nosotros, el hecho de presentar en sociedad y en una ciudad como Santa Fe un edificio número 100, pudiendo todavía contar los otros 99, es decir sin que fuera un dato comercial sino que es una realidad, implicaba todo un desafío".

 

Foto: Gentileza.

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Primero fue la elección del lugar y luego tener un proyecto que esté a tono con esa expectativa, "como mensaje a toda la sociedad de poder decir que somos una empresa que alcanzó a construir su edificio número 100 y que además ese edificio será diferente, emblemático, y sentimos un orgullo especial de lo que estamos haciendo. Por eso lo miramos con demasiado detenimiento, ya que tenemos la expectativa de que esto trascienda a futuro. Si uno busca en Argentina o el resto de la región del continente es muy difícil encontrar empresas que por determinadas circunstancias hayan completado una trayectoria que algún día llegue a decir este es el edificio número 100. En ese sentido es que buscamos que sea el mejor lugar, el mejor proyecto, el mejor equipo, el mejor diseño. Todo lo mejor que nosotros podamos hacer", enfatizaron.
 

"Creemos que el edificio será un ícono en la ciudad por su impronta arquitectónica, por el tipo de departamentos que va a tener, por las visuales únicas, por el emplazamiento dentro de la ciudad y un entorno que es muy difícil de igualar. Y el hecho de que sea una cifra tan significativa sin dudas lo hace especial, así que no es un edificio más".

 

Un Estudio a la altura del proyecto
 

El contacto con el reconocido arquitecto Berardo Dujovne -socio del estudio Dujovne-Hirsch- se remonta a varios años atrás. "Nosotros veníamos de hacer las torres de Puerto Amarras, que también implicaron un gran cambio sobre todo en cómo el santafesino empezó a ver el puerto, que en algún momento estaba amurallado y alguien alguna vez dijo vamos a tirar este paredón, y hubo alguien que hizo un masterplan y otra gente decidió hacer edificios. Esos fuimos nosotros, lo cual significaba una verdadera aventura", expresaron.

 

"Cuando decidimos hacer el grupo de Amarras Center pensamos en dar un salto de calidad, por eso pensamos en traer un arquitecto de renombre internacional para dar ese mensaje a la sociedad santafesina de que Santa Fe puede aspirar a cosas mejores cómo lo hacen las grandes ciudades. Tras varias consultas finalmente nos decidimos por Dujovne, quien además de su sabiduría profesional tiene una calidad humana que es muy compatible con nosotros y los elegimos a ellos para desarrollar el proyecto de Amarras Center. Pasaron los años y fuimos por el CAM100. Así decidimos contratar los mejores calculistas, los mejores directores de obra, los mejores carpinteros, los mejores albañiles y los mejores arquitectos, por eso se le otorgó este proyecto a ese estudio", afirmaron.

 

Indudablemente que existe un atractivo inmobiliario del puerto, que se da por la zona en sí, aunque el desafío es también impulsar el desarrollo de la Av. Alem. "Hoy en Santa Fe tenés un lugar de alta demanda, que es bulevar Gálvez, y diría es la zona más prestigiosa de la ciudad. Cuando empezamos a desarrollar el puerto nos imaginábamos como objetivo a largo plazo que el puerto compita con bulevar como primera opción inmobiliaria para la gente que vive en la ciudad. Creemos que estamos camino a lograrlo, porque a diferencia del bulevar, el puerto tiene una convivencia con el entorno ribereño que es única. Y Alem es una simbiosis entre ambos puntos, lo que sucede es que Alem no es una avenida desarrollada, entonces a esa integración con el puerto se suma este desafío de plantar sobre Alem edificios que sean vistos como construcciones que agregan valor".

 

"La particularidad de esta esquina donde estará el CAM número 100 es que tiene vistas alucinantes hacia diferentes puntos de la ciudad, como el Puente Colgante, la zona ribereña y un rápido acceso a la zona del microcentro -agregan-. A esto se le suma el desafío de que a partir de ahora sobre esta avenida tendremos que hacer edificios con esta jerarquía. Nosotros apostamos a que Alem tendrá un gran desarrollo en los próximos años, porque en las ciudades como Santa Fe, que tienen convivencia con el agua, uno puede ver el río como una amenaza o como un aspecto integrador a la vida de la gente y Alem cumple todas esta cuestión.

 

"Alem tendrá una mutación similar a la que tuvo la zona donde levantamos las Torres Amarras", vaticinan. "De hecho ya empezó a cambiar. Desde el momento en que el Municipio y el ente portuario tomaron la decisión de derribar ese muro, luego el posterior desarrollo de la autovía, además de la implantación de actividades comerciales de determinado target, la zona tiene un destino abismal de crecimiento con diferencia a lo que eran 15 años atrás. Allí estuvimos, allí estamos y allí estaremos para agregarle más valor aún a ese bellísimo sector de la ciudad".

Autor:

Néstor Fenoglio


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