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Martes 24.11.2020 - Última actualización - 23:55
23:39

El rendimiento individual de un equipo que dejó todo

Moyano, pese al penal, más la frescura del pibe Nardoni

Quizás haya sido Troyansky, que llegó a las tres amarillas y estará afuera en la revancha, el único que no pudo gravitar. El planteo ofensivo, en cuanto a nombres y postura, hizo que Unión hiciera lo suficiente para no perder el partido. Douglas, el arquero bahiano, fue una de las grandes figuras.

Cañete y Nardoni, uno de los mejorcitos de Unión, aprietan a un rival. Hubo un despliegue enorme de los volantes, aunque dio la impresión de que sufrieron el cansancio. Azconzábal dijo que no lo vio así. Crédito: Gentileza ConmebolCañete y Nardoni, uno de los mejorcitos de Unión, aprietan a un rival. Hubo un despliegue enorme de los volantes, aunque dio la impresión de que sufrieron el cansancio. Azconzábal dijo que no lo vio así.
Crédito: Gentileza Conmebol

Cañete y Nardoni, uno de los mejorcitos de Unión, aprietan a un rival. Hubo un despliegue enorme de los volantes, aunque dio la impresión de que sufrieron el cansancio. Azconzábal dijo que no lo vio así. Crédito: Gentileza Conmebol



El rendimiento individual de un equipo que dejó todo Moyano, pese al penal, más la frescura del pibe Nardoni Quizás haya sido Troyansky, que llegó a las tres amarillas y estará afuera en la revancha, el único que no pudo gravitar. El planteo ofensivo, en cuanto a nombres y postura, hizo que Unión hiciera lo suficiente para no perder el partido. Douglas, el arquero bahiano, fue una de las grandes figuras. Quizás haya sido Troyansky, que llegó a las tres amarillas y estará afuera en la revancha, el único que no pudo gravitar. El planteo ofensivo, en cuanto a nombres y postura, hizo que Unión hiciera lo suficiente para no perder el partido. Douglas, el arquero bahiano, fue una de las grandes figuras.

Dicen que en Bahía se vive el carnaval más grande del mundo. Pues allí, Unión se trajo la decepción más grande, al menos en esta era Azconzábal, porque no pudo plasmar en el resultado todo lo bueno que supo construir durante 90 minutos de juego. El resultado fue injusto, Douglas fue figura y justo se vino a equivocar, en Unión, el que casi nunca se equivoca. Moyano (6), que había atajado tan bien como siempre, tuvo un error de cálculo y se lo "llevó puesto" a Rossi -uno de los que entró en el segundo tiempo- para cometer el penal que permitió que Bahía consiga una victoria que le da una ventaja -no muy justa en cuanto a los merecimientos- para venir a jugar la vuelta a Santa Fe. El cero en su propio arco, hasta pasada la media hora del segundo tiempo, se sostuvo con dos o tres excelentes intervenciones. Pero ese error de cálculo de Moyano le costó caro a Unión.

 

En el fondo, Vera (6), cumplió, más allá de que en el primer tiempo tuvo algunos sobresaltos en el arranque del partido. El hecho de jugar un partido abierto, con volantes ofensivos por los costados y con delanteros que retrocedían para dar una mano. Empujó, tal cual es su costumbre y le puso ganas siempre. Blasi (5) no dejó de mostrar su altísima entrega aunque llamó la atención el hecho de salir muy arriba a marcar, sobre todo en el primer tiempo. Si bien jugó como primer central, en un equipo que marca en zona como Unión, fue de los dos zagueros el que decidió salir más adelante a "romper". Galván (6) tuvo un partido correcto, sólido en el mano a mano cuando debió enfrentar a algún rival que llegaba con pelota dominada y ganando en el juego aéreo defensivo. Intentó meter pelotazos largos y esta vez no estuvo tan peligroso en los tiros libres como lo demostró el viernes pasado en cancha de Arsenal. Corvalán (5) alternó algunas buenas intervenciones -como una barrida a tiempo en el segundo tiempo- con otras en las que no pudo resolver adecuadamente. Igual que Blasi, hay algo que no se le puede discutir: su entrega total y un temperamento inclaudicable.

 

Fessin intenta superar la marca de Federico Vera. Fue en el primer tiempo, cuando al juvenil defensor tatengue lo desbordaron en un par de ocasiones. Después se afirmó y empujó desde el fondo. Foto: Gentileza Conmebol

 

En la mitad de la cancha, sin dudas que fue Nardoni (6) el que estuvo a la altura de las circunstancias y cumplió con creces. Bien parado, con una gran dosis de entrega y sacrificio, el juvenil (tiene apenas 19 años) demostró que la elección de Azconzábal fue la correcta, "jugándosela" porque de los "5" que le quedaban, era el menos parecido a Leyes. Si se iba a jugar con un solo "5" de contención, lo más lógico hubiese sido Assis. Sin embargo, Azconzábal no lo vio de esa manera y acertó. El pibe rindió, por momentos fue uno de los mejores de Unión y hasta estuvo cerca del gol porque una vez que recuperaba la pelota, de inmediato se proyectaba y se convertía en un factor sorpresa para la defensa rival. Así, llegó, por ejemplo, en aquella jugada en el arranque del segundo tiempo cuando no llegó a tocar un centro desde la derecha que se le escapó por muy poco.

Copa Sudamericana: Las escenas de Bahía vs. Unión

A los costados, Cañete (5) tuvo algunos pasajes de protagonismo y otros en los que sintió el esfuerzo físico. El técnico resolvió mantenerlo hasta el final, más allá de que sintió el rigor de un partido que fue intenso y en un campo de juego que pareció siempre grande. Algo parecido ocurrió con Carabajal (6), aunque en su caso, tuvo mayor gravitación en las jugadas de ataque y provocó también un par de revolcones de Douglas. Jugó condicionado por una amarilla recibida en la parte inicial del partido, pero fue importante para darle claridad al juego. En la parte final también sintió el esfuerzo físico.

 

Arriba, fue interesante lo de Juan Manuel García (6), a quién el técnico sacó en el primer cuarto de hora del segundo tiempo, seguramente por haber sentido el esfuerzo físico y porque afuera estaba el "9" que Azconzábal considera titular, como es el Cuqui Márquez. Pero lo de García fue bueno, no se quedó quieto, trató siempre de salir del radar de los centrales de Bahía, bajó algunas pelotas, peinó otras y estuvo al acecho. Un cabezazo suyo fue desviado en forma estupenda por Douglas, con "mano cambiada", cuando la pelota se le metía en el ángulo más lejano. Buen partido.

 

Jonathan Galván esconde las manos para evitar que el centro le rebote y genere una maniobra polémica. Fue interesante su partido, el mejor en el trabajo defensivo. Foto: Gentileza Conmebol

 

Por los costados, Cabrera (5) fue pura voluntad, un duelo "sin cuartel" con su marcador pero poca claridad para definir la jugada, mientras que Troyansky (4) estuvo muy atento a retroceder en la cancha por el sector izquierdo, arrancando desde atrás, pero con poca gravitación ofensiva. La idea con ambos fue que bajaran para colaborar con un mediocampo que tuvo mucho despliegue pero entre los que no había jugadores que entiendan la marca como el objetivo prioritario. Se esmeraron en cumplir con ese precepto estratégico que les pidió Azconzábal.

 

Respecto de los ingresados, Márquez (5) tuvo una jugada muy propicia en la que no alcanzó a definir con precisión ingresando por el medio hacia una posición muy ventajosa para un centrodelantero. Después, Azconzábal prolongó en el tiempo la llegada de las otras modificaciones. Luna Diale ingresó para ocupar el lugar de Cabrera y Elizari reemplazó a Carabajal. Fueron dos cambios para refrescar ocupantes de posiciones que no variaron. Son jugadores parecidos, los reemplazantes y los reemplazados. No llegaron a meterse de lleno en el partido. Mucho menos lo que ocurrió con Zenón, que entró cuando estaba a punto de cumplirse el tiempo reglamentario.

 

La sensación de poca cosa es indiscutible. Si el fútbol fuera justo, Unión no debería haber perdido el partido. Por lo menos, Unión se merecía el empate. No hubo ventajas. Y de a ratos, el que asumió la iniciativa fue Unión, que redondeó un buen primer tiempo y tuvo un arranque del complemento muy interesante y hasta asumiendo no sólo el control sino también el dominio del partido. O cuánto menos, la iniciativa.

 

 

 

 

Quedó todo abierto para la revancha. Los equipos brasileños, generalmente, tienen un comportamiento más agresivo cuando juegan de local y disminuyen el rendimiento afuera. No se da siempre, pero Unión lo experimentó en la primera fase ante Mineiro. El fastidio de no haber podido traerse un resultado positivo debe ser, sin lugar a dudas, el peso que Azconzábal le tiene que sacar rápidamente a sus jugadores. No es fácil pero tampoco inaccesible que Unión pueda revertir esta historia. Unión no merecía volverse de Bahía con las manos vacías. Tenía todo para armar su propio carnaval, pero el fútbol tiene de estas cosas cuando resuelve negarse a la justicia e inclinar la balanza para uno de los dos lados cuando, la realidad de las cosas, ponía al partido en una situación de equilibrio casi total. Inclusive, con dos arqueros que se empeñaron en defender el cero en sus arcos y lo hicieron bien, hasta que uno de ellos cometió una imprudencia y le abrió la puerta de la victoria a su rival.

 

3 Amarillas

Son las que acumuló el "Pocho" Troyansky, por lo cuál no podrá estar en la revancha del próximo martes a las 19.15 en el 15 de Abril.

 

Autor:

Enrique Cruz


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