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Martes 05.01.2021 - Última actualización - 08.01.2021 - 0:42
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LITERATURA

Una pesquisa para redescubrirse

“El enviado y el prosélito” es la primera novela de Javier Martín. Es una mezcla de misterio, romance, suspenso y toques humorísticos. La trama se desarrolla en escenarios de la ciudad de Santa Fe, entre ellos el Hospital Cullen. 

 

Una noche, un extraño caso conmociona al personal del servicio de guardia del Hospital Cullen. Así comienza la primera obra literaria de Javier Martín. Crédito: Gentileza DunkenUna noche, un extraño caso conmociona al personal del servicio de guardia del Hospital Cullen. Así comienza la primera obra literaria de Javier Martín.
Crédito: Gentileza Dunken

Una noche, un extraño caso conmociona al personal del servicio de guardia del Hospital Cullen. Así comienza la primera obra literaria de Javier Martín. Crédito: Gentileza Dunken



LITERATURA Una pesquisa para redescubrirse “El enviado y el prosélito” es la primera novela de Javier Martín. Es una mezcla de misterio, romance, suspenso y toques humorísticos. La trama se desarrolla en escenarios de la ciudad de Santa Fe, entre ellos el Hospital Cullen.    “El enviado y el prosélito” es la primera novela de Javier Martín. Es una mezcla de misterio, romance, suspenso y toques humorísticos. La trama se desarrolla en escenarios de la ciudad de Santa Fe, entre ellos el Hospital Cullen.   

 

A Javier Martín se lo conoce en Santa Fe sobre todo por su rol de empresario y referente de distintas organizaciones. A la par, siempre mantuvo vivo el interés por la escritura y creación literaria, que logró plasmar en “El enviado y el prosélito”, su primera novela, editada recientemente por Dunken. Hay en ella misterio, romance y suspenso, condimentados con una pizca de humor, a través de una trama en la cual un policía, José González, tiene que investigar un complejo caso que arranca una noche en el servicio de guardia del Hospital Cullen. El oficial, solitario y hosco, cambiará su vida cuando empiece a abrir la madeja que se presenta ante sus ojos. 

 

“El enviado y el prosélito” está ambientada enteramente en Santa Fe y Esperanza, en espacios como la plaza España, el palomar, la Estación de Ómnibus, la comisaría primera y el propio Cullen. Esta característica se advierte ya en la portada, donde se observa una una ilustración de la fachada del centro de salud ubicado en Avenida Freyre. “La temática del libro no es la que más conozco, de hecho, tuve que investigar mucho previamente. Sí conozco la ciudad. A pesar de eso, una nota de color es que, preparando la documentación para el libro, investigando y leyendo, redescubrí lugares que yo pensé que conocía bien”, explicó el autor.

 

 

Largo proceso

 

 

-¿Cuándo y cómo arranca la escritura de la novela? 

 

-Siempre supe que iba a escribir, nunca supe el cuando. Hace unos cinco años empecé con un proceso de formación, a hacer cursos y a leer muchos libros sobre escritura. Hasta que tomé la decisión de empezar a escribir, tres años atrás. Después, tuve un primer año en que trabajé muy fuerte, un segundo año en el cual me quedé un poco y un tercero en que me decidí y terminé el libro.  

 

-¿Por qué decidiste ambientar la novela en Santa Fe?

 

-Tenía la idea del libreto o el guión original. Y, cómo es una temática que requería algún hospital, me pareció que lo mejor era el hospital Cullen porque en nuestra provincia es un centro de referencia y si fuese a suceder esta historia, sería en ese hospital. Y también quería que esta primera novela tuviera una referencia local. También el lenguaje es típicamente santafesino, no es académico, florido o totalmente correcto, porque de algún modo representa lo que somos en Santa Fe y la manera en que hablamos y nos expresamos. 

 

Minuciosa investigación

 

-¿Cuáles fueron las fuentes que usaste para reconstruir la historia de lugares muy emblemáticos de la ciudad?

 

-Busqué bibliografía y también leí mucho en Internet. Tuve reuniones con personal médico. En el libro, en la parte de los agradecimientos, lo menciono. Hablé con una persona que maneja una ambulancia y por lo tanto conoce el equipamiento y las prácticas. Me explicaron también cómo funciona el servicio de guardia del Cullen, que recibe a los accidentados. Un bioingeniero me dio detalles del funcionamiento médico. Y también hablé con quien en ese momento era una de las principales autoridades de la Policía de Santa Fe, que en una entrevista de casi cuatro horas me enseñó los principales conceptos que maneja un policía investigador, cuales son las cosas que encuentra día a día, cómo se relaciona con la Justicia y con los fiscales, como funciona una comisaría. Cosas que, en general, resultan desconocidas para todos. Fueron fuentes de información de primera mano. 

 

Influencias

 

-La trama de la novela (el investigador solitario, las vueltas siniestras, la hermosa mujer misteriosa, los secretos) parecen evocar elementos del policial negro ¿Hubo alguna influencia en particular al momento de escribir?

 

-Siempre me gustaron las novelas de Agatha Christie, los cuentos de Edgar Allan Poe y los casos de Sherlock Holmes. Pero, en general, eso está presente sobre todo al principio. Porque la mujer es familiar de la víctima y es la que, en última instancia, va pedir que se comience a investigar qué pasó con el cuerpo de su padre. Pero, a partir de ahí, no es más una novela negra. Creo que es un tributo a los grandes escritores del género, pero solo al principio. 

 

Protagonista en transformación

 

-¿Cómo construiste el personaje de José González? 

 

-Es una persona solitaria que ha tenido la desgracia de perder a su mamá de chico, que casi no se habla con su padre, es muy hosco con los compañeros de trabajo. Y con quien más habla es con su perro. Es muy profesional, el mejor para la investigación, pero con cero empatía y cero inteligencia emocional. Justo le toca un caso donde puede aportar desde lo científico, pero tiene que empezar a abrir su mente a cosas que lo ayuden a descubrir que pudo haber pasado. Y lo que sucede después, en el desarrollo de la novela, es que cuando empieza a investigar comienzan a tejerse situaciones en las que se empieza a relacionar el pasado de la víctima con su propia historia familiar. Todo eso lo lleva al personaje a ir haciendo lo que en literatura se llama arco de transformación. Va cambiando algunas cosas que creía que tenía firmes y se comienza a cuestionar paradigmas que lo llevaron a estar tan solo y distanciado de su padre y sus compañeros. Se produce un cambio que explica el título del libro. 

 

-Es una novela policial, pero también de autodescubrimiento.

 

-Por eso yo digo que es policial en cuanto a la investigación y cómo arranca. Después, tiene mucho de misterio, romance y hasta humor. Intenté que tuviera contenido, que no fuera superficial. Hay muchos diálogos que son bastante profundos, que son de la vida real, que podrían pertenecer a cualquier persona. Pero, en el fondo, parte del viaje que hace el protagonista es como cambiar una situación donde está contento porque nadie lo molesta, pero interiormente se siente infeliz porque se siente aislado. Entonces, hay un todo un proceso que contiene un mensaje.

 

Disponible

 

La novela “El enviado y el prosélito” se encuentra disponible en las principales librerías de Santa Fe y también de Buenos Aires. A su vez, se puede conseguir a través de www.dunken.org

 

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Juan Ignacio Novak


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