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Miércoles 13.01.2021 - Última actualización - 16:48
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La histórica victoria de Eusebio Marcilla

A 80 años de las 12 Horas de Rafaela ganadas por el "Caballero del Camino"

El 12 de enero de 1941, el piloto juninense a bordo de su Chevrolet, obtuvo su primer triunfo en la primera carrera de TC llevada a cabo en el circuito de tierra de la ciudad rafaelina.

Eusebio Marcilla. Crédito: Archivo El LitoralEusebio Marcilla.
Crédito: Archivo El Litoral

Eusebio Marcilla. Crédito: Archivo El Litoral



La histórica victoria de Eusebio Marcilla A 80 años de las 12 Horas de Rafaela ganadas por el "Caballero del Camino" El 12 de enero de 1941, el piloto juninense a bordo de su Chevrolet, obtuvo su primer triunfo en la primera carrera de TC llevada a cabo en el circuito de tierra de la ciudad rafaelina. El 12 de enero de 1941, el piloto juninense a bordo de su Chevrolet, obtuvo su primer triunfo en la primera carrera de TC llevada a cabo en el circuito de tierra de la ciudad rafaelina.

Por Tomás Rodríguez

 

El juninense Eusebio Carmelo Marcilla, tres veces subcampeón argentino (1947, 1948 y 1952, los dos primeros detrás de Oscar Alfredo "Aguilucho" Gálvez y el último de su hermano, Juan Gálvez), llegó a la victoria en su tercera participación en el TC, al ganar en "Las 12 horas de Rafaela", el 12 de enero de 1941, piloteando su Chevrolet Nº 9, tras un maratónico recorrido del circuito de 11.757 metros de longitud, en un trazado carretero, a un promedio de 126,597 km/h.

 

A Marcilla apenas le bastó un año y tres meses de su debut en el competitivo Turismo de Carretera de los ´40 del siglo pasado, para ganar la primera carrera. Fue en "Las 12 horas de Rafaela", tras su abandono con gloria en el extenuante "Gran Premio Internacional del Norte", luego de codearse con los mejores; entre ellos, Juan Manuel "Chueco" Fangio, Oscar Alfredo Gálvez, Daniel Musso y Rosendo Hernández.

 

A lo largo de su carrera deportiva, fue fiel representante de la marca Chevrolet, formando parte de un selecto grupo de competidores que corrían con dicha marca, junto a Juan Manuel Fangio, Domingo Marimón, Marcos Ciani y Jorge Descotte.

 

El óvalo más veloz

 

El óvalo de Atlético de Rafaela era en esa época de compacto natural, las pruebas del Turismo de Carretera en los distintos caminos del país y de otros países, congregaban a miles de hinchas y simpatizantes a lo largo de los caminos de tierra en cada competencia.

 

El que años más tarde se transformara en "El Caballero del Camino", fue el primero en imponerse en la histórica prueba rafaelina, competencia que luego se trasladó (hasta el día de hoy) al autódromo pavimentado "Ciudad de Rafaela", con dos circuitos, el óvalo más veloz del país, inaugurado en 1953.

 

La clasificación se realizo el sábado, la competencia se largó de a tres autos por grilla, participaron 25 coches de los 29 inscriptos. Promediando la carrera tuvo lugar un suceso lamentable, producto de la poca visibilidad, al producirse el choque del auto Nº 5 de Víctor Curtesi y el Nº 16 de Manuel Díaz, como consecuencia del accidente falleció el primero.

 

Al pasar la bandera a cuadros el ganador fue el piloto de Junín, Eusebio Marcilla, quien recorrió casi 1.529 kilómetros, tras girar en el óvalo rafaelino durante 129 vueltas, a un promedio de 126,597 km por hora. La velocidad máxima establecida por la Dirección Nacional de Vialidad establecía los 120 kilómetros horarios.

 

El "Caballero del Camino"

 

En 1940, regresando desde Lima y en dirección a Arequipa, junto al piloto Julio Pérez rescató de un precipicio a los hermanos Gálvez. En 1948, cuando se disputaba la famosa carrera a Caracas, Marcilla vuelve a repetir el gesto rescatando esta vez al balcarceño Juan Manuel Fangio y al infortunado navegante Daniel Urrutia, luego del accidente acaecido en tierras peruanas.

 

De no haber sido así, seguramente la carrera máxima de la historia del Turismo Carretera hubiera sido suya, debido a que resultó segundo de Domingo Marimón por tan solo 12 minutos y algunos segundos, muchos menos de los que gastó en socorrer a sus compañeros caídos.

 

Marcilla siempre tuvo un sueño, ganar un Gran Premio de la República, pero jamás pudo sobreponerse al deber de ayudar al compañero accidentado; un deber que estaba más allá de cualquier victoria, por soñada que fuera. Había nacido en la ciudad de Junín, en el norte de la provincia de Buenos Aires, el 16 de julio de 1914.

 

El reconocido piloto bonaerense poseía un taller mecánico que estaba ubicado en la avenida Julio Argentino Roca entre Ataliva Roca y Justo José de Uquiza, de Junín, ciudad en la que una plaza lleva su nombre, a la vez de que una estatua emplazada en dicho espacio verde rememora el episodio del rescate a Daniel Urrutia en el "Gran Premio de la América del Sur".

 

Así era Eusebio Marcilla, un caballero, un señor vestido con mameluco blanco, que se sentaba detrás del volante de un auto de carrera para hacerlo volar; simple, sincero, humilde y sensorial a la vez, era dueño de una personalidad imposible de no ser querida. Autor de verdaderas hazañas, jamás estas fueron reflejadas en su verdadera dimensión, simplemente porque a Marcilla no le gustaba hablar de él, era de los que ahora se dan en llamar de perfil bajo.

 

Debe ser por todos sus atributos personales que causó hondo dolor su fallecimiento, que ocurrió el 14 de marzo de 1953, en el transcurso de la quinta edición de la Vuelta de Santa Fe. Una curva mal trazada en el empalme de la ruta provincial N° 70 pavimentada entre Rafaela y Recreo, en la intersección con la RN 11, fue la causante. El corredor del norte bonaerense venía en ese momento punteando a más de 180 Km/h de promedio.

 

El auto destrozado tras el accidente que le costó la vida a Eusebio Marcilla.Foto: Archivo El Litoral

 

Cabe señalar que para dicha competencia Marcilla había decidido modificar la posición de la cabina de mando, pasando el volante y los mandos al asiento izquierdo. El piloto juninense recibió de lleno el impacto al haberse sucedido el choque sobre ese lateral.

 

La prensa reflejaba que Marcilla avanzaba por la recta a gran velocidad, con un absoluto control del auto; al llegar a la RN 11, frente al puesto caminero, apareció la curva y de pronto, al representante de Junín, se le torció el volante al intentar una corrección imposible; el coche se levantó en el aire volcando y dio de lleno contra una columna de hormigón armado que sostenía una línea de alta tensión; la trompa prácticamente se fundió con la cola del Chevrolet; así de terrible fue el impacto; el tanque de nafta se abrió y el liquido se encendió al contacto con alguna chispa.

 

De nada valieron los esfuerzos del dueño de una estación de servicio del lugar, Orlando Benzi, quien apagó las llamas con su matafuego, aún a riesgo de su propia vida; como así tampoco el gesto de Jorge Orduna, quien pagó con la misma moneda que usaba Marcilla, siendo trasladado en forma urgente hasta un hospital de esta capital.

 

Sin embargo, todo ello fue demasiado tarde, el "Caballero del Camino", se había ido a los 38 años en un veloz viaje a la inmortalidad. El inconfundible Chevrolet, de color negro, con la inscripción de Junín en su frente, ya no transitaría más con su caballeresco andar los caminos del turismo carretero.

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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