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Sábado 16.01.2021 - Última actualización - 8:27
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MÚSICA Y LIBROS

"David Bowie siempre tuvo la voluntad de adelantarse"

Juan Rapacioli, escritor y periodista, escribió y publicó el ensayo “Por qué escuchamos a David Bowie”. Reflexiona allí sobre la disruptiva figura del artista británico fallecido en 2016 y su impronta en el devenir de la música popular del siglo XX. Las claves de su vigencia y la aptitud de su obra para dialogar con el presente.

 

Rapacioli es escritor y periodista cultural, especializado en música, cine y literatura. Escribe en diversos medios del país y dicta cursos sobre la obra de David Bowie.  Crédito: Gentileza del autorRapacioli es escritor y periodista cultural, especializado en música, cine y literatura. Escribe en diversos medios del país y dicta cursos sobre la obra de David Bowie.
Crédito: Gentileza del autor

Rapacioli es escritor y periodista cultural, especializado en música, cine y literatura. Escribe en diversos medios del país y dicta cursos sobre la obra de David Bowie. Crédito: Gentileza del autor



MÚSICA Y LIBROS "David Bowie siempre tuvo la voluntad de adelantarse" Juan Rapacioli, escritor y periodista, escribió y publicó el ensayo “Por qué escuchamos a David Bowie”. Reflexiona allí sobre la disruptiva figura del artista británico fallecido en 2016 y su impronta en el devenir de la música popular del siglo XX. Las claves de su vigencia y la aptitud de su obra para dialogar con el presente.   Juan Rapacioli, escritor y periodista, escribió y publicó el ensayo “Por qué escuchamos a David Bowie”. Reflexiona allí sobre la disruptiva figura del artista británico fallecido en 2016 y su impronta en el devenir de la música popular del siglo XX. Las claves de su vigencia y la aptitud de su obra para dialogar con el presente.  

 

¿A qué David Bowie escuchamos cuando escuchamos a David Bowie? Este es uno de los interrogantes que guiaron al periodista y escritor Juan Rapacioli para construir su ensayo “Por qué escuchamos a David Bowie”. Un trabajo publicado recientemente por Gourmet Musical, que trata de arrojar luz sobre la obra del británico. O, por lo menos, ofrecer variantes para volver a observar su producción, casi siempre disruptiva y multifacética. “Era un artista integral”, aseguró en una entrevista telefónica. Y buscó desenredar la complicada madeja para explicar los motivos que lo mantienen vigente y que hacen que su discografía, desde los fundacionales “David Bowie” y “Space Oddity” hasta “Blackstar”, publicado casi en simultáneo con la muerte de Bowie, a principios del año 2016, cuando tenía 69 años. 

 

Camaleónico

 

-¿Cómo fue tu primer acercamiento a la figura de David Bowie y cuando, para usar un término adecuado para hacer referencia a su figura, te fascinó al punto de dedicarle este ensayo?

 

-Hace muchos años que vengo escuchándolo y hace algún tiempo que lo vengo investigando y estudiando. Pero hace unos 15 años me encontré con “Ziggy Stardust”, que fue como un primer impacto, por todo lo que conjugaba. Me interesó la música, pero también lo visual y lo teatral. Luego empecé a entrar más profundamente a partir de un disco anterior que es “Hunky Dory”. Esa fue la primera puerta a nivel narrativo y poético. Ahí entendí que, además de todo lo que fue, era un gran escritor. 

 

 

-Si hay una cosa que caracteriza a Bowie es que tiene diversas facetas, bien definidas, a partir de las cuales se puede llegar a él como artista.

 

-Claramente. Es un artista integral que combina un montón de disciplinas, de temas y conceptos. Le gustaba trabajar a la manera de un coleccionista. Y pensando en lo que fue el gran arte del siglo XX, el collage, de influencias, estéticas y conceptos. A Bowie se puede entrar desde muchos lugares y se suele hablar mucho, además de la música, de la teatralidad, del artificio, de las máscaras. Pero también me interesaba explorar la dimensión narrativa y poética. A él le importaba mucho el tema de la escritura. Se consideraba un poeta y un escritor. 

 

Construir desde los márgenes

 

-Planteaste que “Bowie fue capaz de hacer las preguntas adecuadas sobre la época extraña que le tocó vivir”. ¿Cuáles fueron esos interrogantes?

 

-Es lo que pasa con los grandes artistas, logran producir muy buenas preguntas más que dar las respuestas. Las producciones de los grandes artistas tienden a dejar instalado un interrogante profundo que uno pueda seguir teniendo en su cabeza, seguir interpretando y encontrando diferentes vueltas y significados. A lo largo de su carrera, Bowie fue planteando esto. De alguna manera, siempre se paró en un punto bisagra, en un punto límite entre la época que estaba viviendo y lo que estaba por venir. Es como que, de alguna manera, siempre encontró ese borde, ese límite. Por eso se alimentó de lo que estaba al margen, de lo que estaba al costado, de lo outsider, de lo lateral. Eso le permitió visualizar lo que estaba por venir. De alguna manera, lo que siempre quiso es es ser un catalizador. En ese sentido, la época lo atraviesa a él. A veces logró darle forma, otras veces fue víctima de las circunstancias. Pero me parece que en cada etapa logró plantear ciertos interrogantes.

 

 

-Estaba un paso más adelante de su tiempo.

 

-El siempre tiene la voluntad de adelantarse. El intento y el impulso de adelantarse. Pero no quiere decir que eso le vaya a salir igual todo el tiempo, lo cual también lo hace interesante, un artista que se relaciona con el error y con el fracaso de una manera dinámica. No es que siempre todo le salía bien, sino que siempre estaba buscando arriesgar para encontrar un nuevo resultado. En los ‘60 le cuesta bastante, porque se está buscando mucho artísticamente. Intenta adelantarse pero no encuentra mucho. En los ‘70 si lo encuentra, porque ayuda a definir la cultura rock. En los ‘80 vuelve a perderse de alguna manera. En los ‘90 recupera esa pulsión y la lleva al extremo. Luego, hacia el fin de su carrera, logra sintetizar toda su obra y la lanza hacia el futuro. 

 

-No es casual que una de las primeras canciones que hizo en la década del ‘70, cuando se empezó a encontrar como artista, haya sido “Cambios”.

 

-Claro. Me parece que ese es uno de los temas que definen su poética y es uno de los puntos claves de su hoja de ruta. Cómo si hubiera escrito un programa de obra y hubiera temas que condensan toda su poética. A lo largo de su carrera están esos temas, que son las. “Changes” expresa eso.

 

 

Un radar siempre encendido

 

-Recordaste en una entrevista que en una de sus últimas etapas las reflexiones de Bowie giraron sobre la pérdida de convicciones y el caos. ¿No tiene esto una gran actualidad?

 

-Si. Sobre todo el disco “Outside”, que realizó hacia fines del siglo XX y es muy ambicioso. Trabaja temas como la muerte, el caos, la incertidumbre. Habla de que el siglo XX se está muriendo. Y es un disco que hoy se escucha mejor que en su momento. Es un disco que dialoga, por ejemplo, mucho mejor con “Black Star” (su último trabajo), que en su momento, cuando no se lo comprendió, porque parecía demasiado obsesivo. Es que había sido un investigador de la muerte del siglo XX en todos sus discos. Llega hacia fin de siglo con la idea de que lo único que tenemos es el caos. Por eso, sin duda, hoy se puede escuchar mejor que antes.  

 

-También pusiste hincapié en que el músico fue alguien a quien le importó siempre pensar la realidad pero con su reverso de engaño, ilusión, artificio y teatro. ¿La era de las redes sociales no tiene algo de esto?

 

-La realidad es un tema problemático para él desde el comienzo. Y su forma es ir por el lado de quebrarla como algo dado. Y en esa fisura, abrir un portal hacia la fantasía, hacia la ilusión. No es una forma de negación, sino que tiene que ver con un intento de reflexionar sobre lo real. Es la idea de la máscara y el artificio pero para develar algún tipo de verdad. El tema de Internet era un preocupación para él. De hecho, fue uno de los primeros artistas que hablaron en forma muy entusiasta de lo que iba a pasar con eso. Ya muy tempranamente dijo que iba a cambiar completamente lo que entendemos por medios de comunicación.  

 

Foto: Gentileza del autor

 

-Es un artista que siempre estaba atento a su tiempo y lo que podía deparar.

 

 

-Tenía las alarmas puesta en donde pensaba que iba a estar el futuro. En qué zonas se estaba produciendo lo que iba a definir el sonido del futuro. Rápidamente trataba de saltar a eso y asimilarlo. A veces le salía bien, otras no. Pero siempre estaba esa idea de tratar de escuchar. Pero todo el tiempo tenía encendido el radar.

 

Militar la fantasía

 

-¿Por qué considerás que se lo sigue escuchando y se lo seguirá escuchando a David Bowie?

 

-Pasaron cinco años desde su muerte y está muy vigente. Una respuesta podría ser por el lado de que las distopías que pensó, esas ideas de la Tierra pudriéndose, sobre los mundos que se destruyen, están muy presentes. Un escucha sus historias y forman parte de la actualidad. Después está todo su trabajo con la fantasía y la fuga ilusoria también están muy presentes. Es una forma de habitar también la diferencia. Por esas razones se lo sigue escuchando y, en algún sentido, no envejece.





 

Autor:

Juan Ignacio Novak


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