https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Sábado 16.01.2021 - Última actualización - 19:27
19:26

Peisadillas

El barbijo, m´hijo

 Crédito: Ilustración Lucas Cejas
Crédito: Ilustración Lucas Cejas

Crédito: Ilustración Lucas Cejas



Peisadillas El barbijo, m´hijo En estas épocas pandémicas, los jóvenes en su alegría de andar y de vivir multiplican con sus actos y sus inacciones (no usar tapabocas y otras costumbres adquiridas) el virus que tanto nos preocupa.

"Los jóvenes hoy en día son unos tiranos, contradicen a sus padres, devoran su comida, y faltan el respeto a sus maestros." Sócrates

 

Los sueños y el comportamiento de los jóvenes cambiaron al mundo, de eso no hay dudas. La juventud es la fuerza motora de los cambios sociales, culturales y es además la responsable de las transformaciones estructurales que se sucedieron a lo largo de la historia, desde el mismo momento en que el hombre, que se comportaba como mono, se empezó a comportar en grupo como animales, o sea, se hizo hombre inserto en una sociedad.

 

Nuestra juventud actual, hacedora casi exclusiva del nuevo mundo, es esa que con sus ágiles manos prensiles, digita en sus móviles, laptops y tablet´s las ideas, los pensamientos y el nuevo humor que se propaga por los dispositivos a la velocidad de la banda ancha, como el llamado "meme". ¿Qué es un meme? El meme es simplemente el humor gráfico digital; puede ser una imagen, foto o video y que representa visualmente alguna situación, algún pensamiento, reflexión o "tomada de pelo" a algo y/o alguien, y que tienen en su gran mayoría algún componente cómico o una situación ridícula o graciosa que se "viraliza" en sitios web o a través de las redes sociales. El término "Meme" tiene varias décadas. Muchísimo antes de que las computadoras y los teléfonos inteligentes sean parte del paisaje humano, fue inventado por un biólogo británico llamado Richard Dawkins. En palabrerío científico él explica en su libro "El gen egoísta" que: "La transmisión cultural es análoga a la transmisión genética en que, aun siendo básicamente conservadora, puede permitir la emergencia de una forma de evolución". Sigue en su análisis: "Necesitamos un nombre para el nuevo replicador, tal que conlleve la idea de unidad de transmisión cultural, o unidad de imitación: 'Mimeme'". La cuestión que el autor de la palabra termina abreviando ese concepto en la palabra "Meme". Presten atención a las palabras "replicador" y "transmisión cultural", todo eso, más todo lo anterior, es un meme ¿simple no?

 

Pero el meme no solo es gracioso, también es un catalizador que además, y en su mayoría, carga implícitamente un mensaje crítico y denunciador de los comportamientos de nuestros políticos y gobernantes, de la farándula vernácula y de famosos anónimos que se hacen conocidos por el tamaño de su pene o por el gemido irreverente de una gozante dama gritona que se cuela por el altavoz dejándonos impávidos y colorados de la vergüenza y con la mejor cara de "yo no fui". El meme es un arma cargada, su mensaje va más allá del mero chiste gráfico, el meme es hoy lo que fue el grafiti en el siglo pasado.

 

¿Quiénes portaban los aerosoles? Los jóvenes. ¡Cuándo no! Eso mocosos revoltosos...

 

¡Lo parió! ladraría Mendieta; éstos jóvenes siempre se comportan como… jóvenes.

 

Es que cuando se es adolescente, o un joven en ciernes, se cree que es eterno, inmortal; entonces el comportamiento, de por sí temerario e irresponsable, se manifiesta inducido por esa sangre que arde en deseos de aventuras y descubrimientos y, en el trajín de vivir lo que a la larga todos vivimos alguna vez, van dejando tras de sí algo más que sus propias experiencias y que tanto servirán en la autodeterminación y como parte fundamental de su crecimiento. En estas épocas pandémicas, ellos, en su alegría de andar y de vivir, multiplican con sus actos y sus inacciones (no usar tapabocas y otras costumbres adquiridas) el virus que tanto nos preocupa. La fortaleza de su corta edad los hace inmunes y en el peor de los casos asintomáticos, ellos no se dan cuenta del peligro que corren sus congéneres en el diario andar de vivir, de moverse en grupo, de obviar la enfermedad, de andar en rebaño con la fortaleza y las ganas de vivir que se tiene en esa edad.

 

Hay una cita del escritor norteamericano Stephen King que en un par de palabras simplifica lo que es vivir cuando se es joven: "A los diecisiete años el futuro es algo estrictamente teórico.". ¡Maestro! el maestro del terror. Este gran escritor, considerado como el rey del terror, sintetiza en esa ya sintética frase la alegría que conlleva ser joven, su inmunidad con respecto al miedo del paso del tiempo, los inmuniza del miedo a la muerte, ellos van por la vida sin pensar en lo que vendrá, pues lo que viene, para ellos, está en otro plano.

 

No es fácil ser joven en estos días en los que venimos arrastrando con todo el peso de la pandemia. Ellos no son los responsables, ni es mi texto una denuncia, nada más lejos, es solo la opinión de quien ve en su comportamiento la normalidad y la generalidad de comportamiento de su franja etaria en un estado de anormalidad y la verdad es que nadie tiene en claro quién posee la verdad con respecto a lo que sucederá. El virus muta y permuta con nuestras vidas, nuestras vidas son la moneda de cambio. El virus cuesta vida, nada menos.

 

Cuidarnos es cuidar a los demás, tiene que ser ley intrínseca regida por nuestra consciencia, legislada por derecho del corazón y aplicada por la fuerza de la razón; cuidarse y cuidar, colaborar simplemente a que aquellos que no lo hacen se den cuenta de que aquella otredad es parte de nuestra comunidad y que el peligro es para todos.

 

Las ilusiones están puestas en las vacunas, creo que al menos se va superando el problema suscitado a través de los medios por el origen de las mismas, el "made in" que tanto dividió a la sociedad, tan sensibles somos en eso de ponernos en un bando o en otro. Se sabe que beber cloro no es bueno y se descubrió, gracias a científicos argentinos, que el suero equino es bueno para personas con graves trastornos respiratorios por causa del Covid (por ahora 19, ya que no se sabe qué cepa anda dando vueltas ahora…). Pero el remedio sigue siendo aquel que se pregonó al principio, cuidarnos, evitar aglomeraciones, no salir por salir, usar las medidas higiénicas y, ante todo, usar barbijo.

 

La voz de los jóvenes siempre suena más fuerte, ellos saben hacerse escuchar y su comportamiento moldea la realidad. Es a partir de ellos que tiene que renacer la fuerza para poder cambiar los destinos de esta nueva normalidad, que ellos sigan siendo lo que son y haciendo lo que hacen, pues es la voz de su naturaleza. Pero m´hijo, por favor, usa barbijo.

 

Cuidarnos es cuidar a los demás, tiene que ser ley intrínseca regida por nuestra consciencia, legislada por derecho del corazón y aplicada por la fuerza de la razón; cuidarse y cuidar.

El virus muta y permuta con nuestras vidas, nuestras vidas son la moneda de cambio. El virus cuesta vida, nada menos.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
Ediciones Anteriores | Edición Impresa


Temas:



Santa Fe insegura: dos crímenes en menos de una hora en la capital provincial -  -
Sucesos
Armaron un TEG con el mapa de Santa Fe y se hicieron virales - Primeras partidas del TEG santafesino -
Área Metropolitana
Alberto Fernández llega al Congreso: ¿Cómo será la ceremonia? -  -
Vacunación Vip en Santa Fe: Perotti le pidió la renuncia al director del Hospital de Reconquista - Hospital de Reconquista. -
#Temas de HOY: Rosario  Córdoba  Entre Ríos  Corrientes  La Educación Primero  Clima en Santa Fe  Coronavirus