https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Domingo 21.02.2021 - Última actualización - 18:16
18:15

Por Herbert A. R. Norman

Linchamientos, una visión distinta



Por Herbert A. R. Norman Linchamientos, una visión distinta

Por Herbert A. R. Norman

 

I

 

Hace unos 30 o 40 mil años, cuando el hombre andaba todavía a la intemperie, sufría las inclemencias del tiempo y los ataques de los animales. Sus disputas con los vecinos referirían a problemas de pareja, rencillas por la apropiación de frutos naturales, ocupación de áreas o zonas consideradas exclusivas que anticipaban la figura de la posesión, y milenios después del derecho de propiedad.

 

El hallazgo de la caverna atenuó parcialmente las querellas, otorgando cierta privacidad con beneficios para la convivencia.

 

El pacto tácito de no agresión entre los miembros de las primitivas comunidades incluía severas sanciones a los transgresores. Inicialmente era un simple "linchamiento", que con centurias o milenios de experiencia fue evolucionando hacia la delegación del castigo a manos del jefe de la tribu, del brujo, o tal vez de un consejo de ancianos. Se sustraía al transgresor de la sanción multitudinaria porque la clave era la acción de justicia en manos de la jefatura.

 

Un caso de cierta analogía desarrolla Lope de Vega en su famosísima obra teatral de fines del Siglo XV "Fuente ovejuna", que trata sobre dicho pueblo sometido por los abusos del Comendador, que exaspera a su gente motivando un enojo generalizado. La población invade su palacio y mata al Comendador. En el posterior juicio el juzgador indaga al conjunto: "¿quien es el responsable de la muerte?", a lo que el pueblo responde "Fuente Ovejuna señor, todos a una".

 

Sacarse de encima al tirano es un derecho primordial ejercido por los pueblos desde los tiempos primitivos. Sea en conjunto, como masa indignada, o siguiendo a un libertador que los lidera, el fenómeno se repite a través de los tiempos, porque el hombre fue creado libre y solo resigna esa libertad ante un gobernante juzgado probo, eficaz, pragmático y justo, pero también casi omnipresente en la defensa del grupo.

 

Cuando esa omnipresencia se torna abúlica, y el malvado aprovecha esa dejadez para atentar contra la paz y los derechos de los particulares, es muy difícil impedir la reacción multitudinaria y livianamente condenar la defensa ejercitada por el grupo ante la omisión del gobernante, que a tal fin, ha pasado a ser el responsable de la alteración del sistema de la paz.

 

La abulia del desgobierno es multifacéticamente responsable.- Veamos.- a) Por su falta de presencia; b) por la liviandad de las sanciones; c) por su falta de acento cultural en la formación de la juventud; d) por su falta de ejemplo en las conductas de los Dirigentes; e) por su falta de respaldo y garantías a -policías y jueces- quienes deben poner en ejecución el monopolio de la fuerza.

 

II

 

Hay un concepto parcializado, tuerto, de los derechos humanos, que se apresura a sancionar al servidor público por una violencia ejercida al delincuente, y poco y nada de defensa al ciudadano atacado violentamente en sus bienes, su integridad, su familia y hasta su vida.

 

Por eso, repetir a todo viento que el linchamiento está mal es una verdad, sí, es una verdad, pero no contempla la universalidad del problema.

 

La condena del linchamiento es una apotegma de la civilización, pero no alcanza con repetir esta verdad y simultáneamente autoconsiderarnos civilizados si no ponemos los acentos en los presupuestos previos que supone una sociedad civilizada. Estamos muy creídos que somos muy civilizados, pero la ausencia garantizadora del jefe nos viene autorizando en los hechos a mecanismos de defensa primitivos. No es justo abogar por el delincuente y condenar al mismo tiempo a los defensores contra el atraco, que actúan, sí, por instintos defensivos primarios, pero que no tienen otra alternativa.

 

No es el objetivo de estas cavilaciones levantar polvareda, y que alguien nos diga que estamos levantando la voz en defensa de la metodología del linchamiento. Simplemente pensemos que nuestra organización social es tan burda, y hay tal hartazgo, que induce a una reacción instintiva violenta en el grupo, frente al episodio delictivo.

 

Será siempre más fácil combatir a la delincuencia con la ley y su fuerza, que modificar las reacciones naturales unívocas de la generalidad frente a quienes la atacan y, sobre todo, frente a la pachorra de quienes tienen que poner las cosas en su sitio.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
Ediciones Anteriores | Edición Impresa


Temas:



Santa Fe insegura: balearon a dos personas y quemaron a otra  -  -
Sábado de buen tiempo y calor en la ciudad -  -
#Temas de HOY: Rosario  Córdoba  Entre Ríos  Corrientes  La Educación Primero  Clima en Santa Fe  Coronavirus