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Martes 23.02.2021 - Última actualización - 8:04
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Trainspotting: la "Naranja Mecánica" de la década del 90 cumple 25 años

El filme de Danny Boyle que convirtió a Ewan McGregor en estrella se estrenó el 23 de febrero de 1996. Su visión descarnada del sexo, la violencia y sobre todo de las drogas generó polémica. Desde la incorrección política, marcó nuevas pautas para el cine británico. En 2017 se estrenó una secuela, que sigue a los protagonistas dos décadas más tarde.

 

Realizada por un grupo de jóvenes británicos de mucho talento, delante y detrás de cámara, “Trainspotting” pasó a ser una de las películas de culto de la década de los años 90. Crédito: Film4 Productions, Figment Film, The Noel Gay Motion Picture CompanyRealizada por un grupo de jóvenes británicos de mucho talento, delante y detrás de cámara, “Trainspotting” pasó a ser una de las películas de culto de la década de los años 90.
Crédito: Film4 Productions, Figment Film, The Noel Gay Motion Picture Company

Realizada por un grupo de jóvenes británicos de mucho talento, delante y detrás de cámara, “Trainspotting” pasó a ser una de las películas de culto de la década de los años 90. Crédito: Film4 Productions, Figment Film, The Noel Gay Motion Picture Company

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CINE Trainspotting: la "Naranja Mecánica" de la década del 90 cumple 25 años El filme de Danny Boyle que convirtió a Ewan McGregor en estrella se estrenó el 23 de febrero de 1996. Su visión descarnada del sexo, la violencia y sobre todo de las drogas generó polémica. Desde la incorrección política, marcó nuevas pautas para el cine británico. En 2017 se estrenó una secuela, que sigue a los protagonistas dos décadas más tarde.   El filme de Danny Boyle que convirtió a Ewan McGregor en estrella se estrenó el 23 de febrero de 1996. Su visión descarnada del sexo, la violencia y sobre todo de las drogas generó polémica. Desde la incorrección política, marcó nuevas pautas para el cine británico. En 2017 se estrenó una secuela, que sigue a los protagonistas dos décadas más tarde.  

 

Si una de las postales perdurables del cine de la década del ‘70 es la de Alex DeLarge y sus “drugos” vestidos de blanco con sombreros típicamente ingleses recorriendo Londres con sed de “ultraviolencia” en “La naranja mecánica”, en los ‘90 para encontrar imágenes de tal potencia hay que buscar en las maniobras que Mark Renton y sus amigos desarrollan para conseguir drogas, alcohol y emociones fuertes en los suburbios de Edimburgo, retratados en “Trainspotting”. Este film, que se estrenó en Inglaterra e Irlanda hace justo 25 años, el 23 de febrero de 1996, se convirtió en obra de culto, hizo de sus actores figuras reconocidas a nivel mundial y colocó a su director, Danny Boyle entre los artistas británicos a prestar más atención. 

 

 

Un par de años antes, en 1994, Boyle había dirigido “Tumba al ras de la tierra”, comedia negra de módicas pretensiones, pero valorada al punto que obtuvo en los Premios BAFTA el galardón al mejor film británico. Con el mismo equipo creativo, se propuso adaptar la obra de Irvine Welsh (autor que aparece en la película como el hombre que le vende supositorios de opio al protagonista) y filmó “Trainspotting” en 1995 con un bajo presupuesto y actores relativamente desconocidos. 

 

Más allá de los vericuetos de la trama, “Trainspotting” se sostiene por sus personajes, jóvenes adictos que viven en una especie de mundo paralelo signado por las adicciones. De hecho, el póster promocional creado en 1996 ponía énfasis en este aspecto, mostrando a cada uno de ellos con sus peculiaridades. El narrador es Mark Renton (Ewan McGregor, en el papel que lo convirtió en estrella) quien da inicio al film con un impresionante monólogo mientras escapa junto a su amigo Spud de unos guardias de seguridad tras cometer un robo. En esa escena, muy imitada, Renton explica que, a diferencia de las personas que eligieron una vida de estabilidad financiera y posesiones materiales él por su parte escogió vivir como un heroinómano.

 

 

Forma y contenido

 

La vigencia que tiene la película de Boyle a 25 años de su estreno se explica por varias razones. Pero el valor principal es que tiene sustancia en su mensaje y a la vez está filmada de un modo audaz, con un cuidadoso montaje. Respecto al contenido, logra captar el clima de la época (unos ‘90 en los cuales el mundo cambiaba a pasos agigantados tras la caída del Muro de Berlín) a través de unos veinteañeros que están conformes en su inconformismo y de una sociedad sumida en un materialismo que no parece tener freno, a tono con el aparente triunfo del capitalismo salvaje. A la vez, muestra las terribles consecuencias del consumo de drogas, pero sin condenar moralmente a los adictos. El director se limita a mostrar la degradación a la que son capaces de someterse. 

 

En relación a la forma, el montaje juega con el ritmo acelerado, acorde a la música diegética aparece a lo largo de la película. Hay continuos flashbacks y flashfoward y un uso expresivo de larguísimos planos y primero planos. También es interesante la cantidad de recursos que utiliza Boyle para transmitir la distorsión de la realidad de los distintos personajes, al situar al espectador en sus puntos de vista.

 

 

Referencias

 

“Trainspotting” contiene además una serie de guiños que engrosan su condición de obra de culto. Hay algunos dirigidos al cine de los ‘70, a películas como “La naranja mecánica” (en la actitud despreocupada y rebelde de los personajes) y “El exorcista” (en la truculenta escena del bebé). De hecho, dicen que Boyle les proyectaba estos films a los actores para ayudarlos en la creación de sus respectivos roles. Y hay otras referencias apuntadas a figuras de la cultura popular: uno de los integrantes del grupo de Renton es un especialista en Sean Connery, al punto de que todo el tiempo cita películas y datos biográficos del actor escocés. 

 

Foto: Film4 Productions, Figment Film, The Noel Gay Motion Picture Company

 

El otro punto altísimo del film que celebra hoy un cuarto de siglo desde su estreno es la banda sonora, considerada por diversos medios especializados como una de las mejores de la historia del cine. Incluye la impresionante “Lust for Life” de Iggy Pop y composiciones de Brian Eno, Primal Scream y Lou Reed, que no solo suenan de fondo sino que son comentarios sobre las imágenes. Cómo señaló el crítico Peter Bradshaw, por todas estas cuestiones “Trainspotting” fue “el único intento británico de los ‘90 capaz de responder a películas como ‘Goodfellas’ o ‘Pulp Fiction’”.

 

 

En 2017 Boyle reunió a los mismos actores para filmar una segunda parte del film, que transcurre veinte años después de los hechos narrados en la primera. Antes del estreno (en una entrevista concedida al diario La Nación) el propio director había señalado: “creo que tanto yo como los actores sentimos una enorme responsabilidad y una obligación de honrar a ‘Trainspotting’ por el modo en que transformó nuestras carreras”. La secuela está bien. Es disfrutable. Pero no se le rendirá culto. 

 

Foto: Film4 Productions, Figment Film, The Noel Gay Motion Picture Company

 

Autor:

Juan Ignacio Novak
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