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Sábado 03.04.2021 - Última actualización - 18:05
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Entender que el jugador no es un robot

¿No es momento de parar la pelota y mejorar las formas?

La gran mayoría de los jugadores queda en el camino, con un sueño truncado y sin saber realmente qué hacer, porque debería estar mejor tratada esta problemática habitual de los que no llegan a cumplir sus sueños.

Los hermanos Mauro y Bruno Pittón, cuando fueron transferidos a San Lorenzo, junto al autor de esta nota y representante de ambos jugadores. Crédito: Archivo El LitoralLos hermanos Mauro y Bruno Pittón, cuando fueron transferidos a San Lorenzo, junto al autor de esta nota y representante de ambos jugadores.
Crédito: Archivo El Litoral

Los hermanos Mauro y Bruno Pittón, cuando fueron transferidos a San Lorenzo, junto al autor de esta nota y representante de ambos jugadores. Crédito: Archivo El Litoral



Entender que el jugador no es un robot ¿No es momento de parar la pelota y mejorar las formas? La gran mayoría de los jugadores queda en el camino, con un sueño truncado y sin saber realmente qué hacer, porque debería estar mejor tratada esta problemática habitual de los que no llegan a cumplir sus sueños. La gran mayoría de los jugadores queda en el camino, con un sueño truncado y sin saber realmente qué hacer, porque debería estar mejor tratada esta problemática habitual de los que no llegan a cumplir sus sueños.

Por Alan Poch

(Agente de jugadores. Representante, entre otros, de los hermanos Bruno y Mauro Pittón)

Nota publicada en su cuenta de twitter @alanipoch

 

El fútbol es el deporte más popular del mundo. Genera pasión, amor, alegrías, tristezas, abrazos con desconocidos, opiniones, discusiones y muchas cosas más. Es muy lindo pero también a veces muy cruel, es acá donde me quiero detener porque considero que se debería, de una vez por todas, parar la pelota y pensar qué cosas están bien y cuáles están muy mal. Hay muchas cosas que están mal y que podrían mejorarse en este deporte, como en cualquier otro y como en cualquier ámbito. Siempre hay cosas por corregir y se pueden lograr con tiempo y trabajo, pero hay otras que no deberían ocurrir más porque provocan que nunca se crezca y sea muy difícil mejorar.

 

Formar una familia unida no es nada fácil, se construye día a día. Gestionar una gran empresa es difícil, mientras más grande, más difícil. Gestionar un club de fútbol es muy complicado. Estar al frente de un plantel, también. Todo tiene sus complicaciones en la vida, todo se va formando con aciertos y errores. El que crece mucho, se esfuerza para hacerlo, y mientras más lo hace, más responsabilidades y complejidades tendrá. Dicho esto, me parece muy importante que todos entendamos que el fútbol no es sálo lo que se ve de afuera. En mi opinión, los más importantes en este deporte son los jugadores y los hinchas, lo demás es secundario. Sí, tienen su importancia los cuerpos técnicos, dirigentes, periodistas, agentes, empleados del club, etcétera, pero los más importantes son quienes juegan y quienes están siempre, pase lo que pase. Para que todos convivan en el mejor ambiente posible y los clubes estén en contínuo crecimiento, se requiere un respeto extremo entre todas las partes. Desde el diálogo hasta las acciones, demostrando y cumpliendo el rol de cada uno de la mejor manera posible. Entendiendo que toda persona puede tener errores, pero el compromiso y profesionalismo en todas las áreas debe ser el máximo.

 

 

En el fútbol, los más bastardeados son los jugadores. De afuera se ve que tienen la mejor vida, se cree que todos ganan muy bien, que pueden comprarse lo que quieran, trabajar algunas horas por día, al retirarse no trabajar más y muchas otras cosas que se escuchan de quienes nunca tuvieron la oportunidad de vivir de cerca lo que es la carrera de un jugador profesional. Soy de los que piensa que mientras más se quiere progresar, en todos los sentidos, más hay que trabajar. Pero a su vez, mientras más se trabaja y más logros se dan, llegan más complicaciones y más responsabilidades. También, seguramente, más observado y criticado será la persona. El mejor ejemplo son los jugadores. Todos ven "lo lindo" y critican, pero pocos saben en detalle el sufrimiento que pasan en sus carreras. Primero, para llegar a ser profesionales, desde los 12 años hasta los 21 deben actuar como si ya lo fueran sin ganar dinero, trabajar todos los días, estar lejos de sus familias, perderse muchas cosas y sufrir bastante siendo muy jóvenes. A los 21, los pocos que lo logran, obtienen su primer contrato cobrando el mínimo. La gran mayoría queda en el camino, con un sueño truncado y sin saber realmente qué hacer, porque debería estar mejor tratada esta problemática habitual de los que no llegan a cumplir sus sueños. Primero psicológicamente, ya que apostaron años de su vida, mucho sacrificio y no lo logran, segundo salir mínimamente preparados para trabajar, estudiar y enfrentar la vida lejos del fútbol.

 

Los que llegan a primera y comienzan sus carreras como profesionales, en principio tienen que afianzarse, debutar no es llegar. Muchos debutan y luego quedan en el camino, no son fáciles los cambios de juvenil a jugador de primera, no todos lo soportan. Porque arrancan las presiones más grandes, las críticas buenas que pueden confundir, las malas que tiran abajo a cualquier ser humano, mucha gente que se acerca en las buenas, pocos en las malas. Deben comprender rápidamente que todos piensan que son extraterrestres y no personas, que no pueden estar mal, tener problemas extra laborales y que les afecten en su vida diaria, etcétera. El que sobrevive a todo eso, puede seguir progresando y empezar a ganar más dinero. En clubes más grandes, más presiones. Semanas buenas por buenos resultados, semanas de mierda porque nada sale. Críticas por todos lados porque son robots que no pueden equivocarse o tener días malos, fantasmas de versiones que se inventan en momentos malos, mensajes por redes sociales, insultos, periodistas hablando todo el día de ellos. ¿Cómo se sobrevive a esto? Muchos no lo logran, la cabeza es casi todo en el fútbol. Estás mal, es imposible que algo salga bien. Estás bien, no te para nadie. La gran mayoría no entiende esto y con ciertas actitudes terminan haciendo un gran daño.

 

 

Los jugadores siempre quieren ganar, que les vaya bien, vivir días tranquilos, que se hable bien de ellos. Nadie, pero absolutamente nadie, quiere que les vaya mejor que ellos mismos. Hace un tiempo, el gran profesor Fernando Signorini, en una conferencia decía algo así: "Si todos los que insultan o les gritan a los jugadores, se exigieran la misma perfección en la vida todos los días, no tendríamos en el país los problemas que hay". No estaría mal pensar, tengas la profesión que tengas, cómo sería si todo el tiempo se habla de tus errores, de lo que hiciste, de lo que no, de lo que tenés que hacer o de cómo lo haces.

 

Los jugadores tienen exposición, grandes responsabilidades y deben saber manejar algunas situaciones, pero son personas y no pueden soportar cualquier cosa. Es fácil criticar de afuera sin saber lo que pasa por dentro de la otra persona. De cualquier persona, ya sea un jugador, un técnico o un trabajador de cualquier rubro. En el caso de directores técnicos también trabajan todos los días con sus colaboradores para lograr buenos resultados, estudiando y analizando todo, pero pueden tener errores o que algo no salga tal cual lo planificado, es fútbol, nadie más que ellos quieren ganar para tener unas horas tranquilas. Todos tenemos errores y críticas que, si son constructivas y con respeto, suman. Las críticas con falta de respeto, sin conocer en profundidad lo que pasa en la vida del otro, no suman y no deben ocurrir con nadie. No hay dudas que hay errores de ciertas personas públicas que repercuten en muchos y está muy bien realizar críticas constructivas, exigir responsabilidad, compromiso, profesionalismo, pero nada habilita a hacerlo faltando el respeto u olvidándose que son personas. Cada uno de los que critica de mala manera, insulta, escribe por redes sociales sin pensar en lo que puede generar en el otro y en los problemas que puede estar atravesando, son los que también tienen errores, equivocaciones con el prójimo, con su familia, en su trabajo, días buenos, días malos, épocas donde todo sale bien y otras donde no sale nada.

 

 

¿Quién es perfecto? Entonces hay que tener un poco de empatía. No es fácil vivir así, es más difícil de lo que muchos piensan. Críticas y fanatismo que no dejan tranquilo a nadie. Tenemos los dos mejores ejemplos de todo esto, Maradona y Messi, los mejores jugadores del mundo en distintas épocas. Los criticamos, los enloquecemos, no los dejamos vivir tranquilos. El que tanto criticó a Maradona por su vida, sus adicciones, sus errores de padre, de marido, de amigo, ¿alguna vez se puso a pensar en detalle lo que fue la vida de Diego? Un niño humilde que salió de una villa, que sacó a su familia adelante, que ayudó siempre a todos, que de la nada y dándose todo muy rápido pasó de Fiorito a tomar el té en el Palacio de Buckingham, que lo sigan cámaras y gente las 24 horas. ¿Cómo no enloquecer? ¿Cómo no equivocarse? ¿Todos actuaríamos bien ante esa situación? Después nos rasgamos las vestiduras ante alguna fatalidad, hablando de que hay que mejorar las formas. Hay casos de sobra, de jugadores y ex jugadores que terminan quitándose la vida por no saber sobrellevar una situación, o muchas, a lo largo de sus vidas.

 

Todos debemos mejorar desde nuestro humilde lugar, todos somos parte de esto. Como en toda profesión y actividad, hay quienes lo hacen bien, más o menos y mal. En el fútbol pasa lo mismo, hay dirigentes que deben mejorar sus formas, se pueden defender los intereses de un club (los cuales considero que son muy importantes y hay que respetarlos siempre) sin olvidarse que el jugador es una persona y no un producto, periodistas que deben criticar constructivamente y olvidarse de la crítica o rumor que no sirve y solo genera más problemas porque los hinchas consumen lo que ellos dicen, mismo caso para periodistas partidarios que son muy importantes para los clubes pero a veces mezclan la pasión del hincha con el periodismo y forman opiniones en la gente, que luego se equivocan y hacen mucho daño en el jugador. Agentes de jugadores que deben pensar que no se gestiona la carrera de una cosa sino que hay una persona con sentimientos y momentos buenos, malos, difíciles. Hinchas, quienes son muy importantes y a los cuales más se les entiende las críticas pero deben hacerlo con respeto y comprendiendo que los jugadores no son robots y quieren dar lo mejor para luego descansar tranquilos y en paz. Técnicos, que más allá de la presión que manejan, que no se puede tener contentos a 30 personas de un plantel y que son los primeros que pagan cuando las cosas andan mal, pensar que lo psicológico ayuda mucho cuando se trabaja con personas, el diálogo, las acciones, no deben dar explicaciones pero pueden hablar y hacer sentir importantes a todos.

 

 

Hace 60 años, José María Minella, DT Campeón con River en varias oportunidades, decía: "¿Psicología en el fútbol? Claro. No hay que improvisar táctica ni humanamente. Al sacar a un jugador hay que explicarle y además saber cómo es su vida, o puedo debilitarlo mentalmente y arruinar su carrera". Y sí, también puede haber jugadores que deban mejorar desde su lugar, entendiendo todo lo que este deporte genera y estando a la altura del profesionalismo que merecen sus carreras. Pero no hay nada más gratificante para cualquier persona, que le reconozcan su trabajo, que lo está haciendo bien, que están contentos con él, en el trabajo que sea. Lo mismo pasa por la cabeza de ellos, quieren dar siempre todo y obtener buenos resultados para tener a sus hinchas contentos, igualmente tendrán errores y podrán tener días malos. Entre todos, dirigentes, periodistas, agentes, hinchas, cuerpos técnicos y jugadores, debemos luchar por un fútbol mejor. Por cuidar a los juveniles, a los profesionales, por ser respetuosos con los hinchas, cuidar al máximo los intereses de los clubes (los cuales son importantes para la sociedad en general con todo lo que aportan a una ciudad, un pueblo, un barrio) y también entender a los jugadores, acompañarlos, escucharlos, estar siempre cerca, desde que arrancan sus carreras hasta el día que logran una estabilidad laboral o tranquilidad luego de sus retiros, porque sus carreras no terminan en el último partido, son jugadores toda la vida.

 

Todo puede mejorar y debe mejorar. Tenemos todo para seguir creciendo, hace falta cambiar muchas cosas y seguir trabajando en otras. Desde mi humilde lugar siempre intentaré presentar proyectos a quién corresponda, pensando en los juveniles, en los que no llegan, en los ex jugadores, en cuidar los clubes pero también pensar en los jugadores como personas, en generar recursos del propio deporte para reinvertirlos en cuestiones importantes como ayudar a juveniles que tienen muchas condiciones y no tienen el apoyo económico para esperar por años su primer salario, dejando una ventana abierta a cualquier vivo que se les acerca.

 

 

Pero también hay cosas que son humanas y que dependen de cada uno de todos los que amamos el fútbol, ojalá podamos entenderlo y día a día mejorar. Muchas cosas no cambiarán nunca porque son propias del deporte y otras deben mejorarse. Algunas necesitan tiempo y trabajo, ya que son cambios estructurales y no se dan de un día para el otro. Las que sí se pueden cambiar rápidamente son las que tienen que ver con cómo actuamos todos los que de alguna u otra forma estamos vinculados al fútbol, ya sea por trabajo, gusto, pasión o lo que fuera, todos debemos cambiar por igual para aportar el granito de arena y que nuestro querido fútbol no pare nunca de crecer. Además, lo más importante, que todos los principales actores puedan trabajar en paz, dando lo mejor y sin sufrir cosas que nadie sufre en otro ámbito.

 

Para terminar, me gustaría hacerle llegar una última opinión a cada jugador que pueda estar pasando un mal momento. Mientras esperamos el cambio, hay que entender que si Maradona y Messi recibieron millones de críticas en sus carreras, con insultos y faltas de respeto, cualquiera puede recibirlas. Hay que comprender que cuando la crítica no es constructiva y es con falta de respeto, esconde un desahogo por otro problema de quien la hace, maldad por querer hacer daño o simplemente diversión de lo que puede generar. Por más difícil que sea, hay que trabajarlo, entenderlo y no darle el gusto a nadie, no debe afectar. Muchos de los problemas mencionados son difíciles de cambiar pero nada es imposible. Con pequeños cambios de cada uno en el día a día, esfuerzo y constancia, todo es posible.

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