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Lunes 19.04.2021 - Última actualización - 13:46
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Mirada desde el sur

Los que mandan en Rosario

En el Gran Rosario son 800.000 votantes plañideros con la hambruna cerca y el laburo lejos. La Región Rosario está en oferta. Crédito: Fernando NicolaEn el Gran Rosario son 800.000 votantes plañideros con la hambruna cerca y el laburo lejos. La Región Rosario está en oferta.
Crédito: Fernando Nicola

En el Gran Rosario son 800.000 votantes plañideros con la hambruna cerca y el laburo lejos. La Región Rosario está en oferta. Crédito: Fernando Nicola

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Mirada desde el sur Los que mandan en Rosario

Un libro lejano, de José Luis Imaz, tenía un título que aún se recuerda: "Los que mandan"; un libro de Eudeba, su autor un sociólogo recibido en Rosario y discípulo de Gino Germani, el mejor, el que se fue por no aguantar al peronismo.

 

Claramente, en Rosario, van por un lado los que mandan y por otro los que detentan el poder político, que es más circunstancial. Los que mandan en algunas ocasiones -pocas- suelen ser los mismos, en la mayoría de los casos hay un pacto, porque son diferentes, como es diferente una clase social de un individuo providencial. Tan simple como eso.

 

Es interesante en democracia, esto es desde 1983 en adelante, cómo es el juego de Poder y Mando en la sociedad rosarina en su conjunto.

 

En algún momento el Arzobispado tenía un poder que desafió un curita (El Padre Ignacio) y luego los vientos laicos fueron deshilachando.

 

No todos los intendentes entraban de igual modo a la Bolsa de Comercio, su poder y sus 50 acciones.

 

"El Yeti", "el Tordo", para citarlos con sus seudónimos más peregrinos, manejaban fiscales, jueces y expedientes como herederos de una historia tribunalicia, turbulenta saga que supo tener a Agustín Rodríguez Araya como protagonista en otras épocas. Tiempos en que "La UOM" era eso, un poder. El Jefe de Policía otro, inconmovible. El Gobernador -sea quien fuese- venía oficialmente solo dos veces a la semana.

 

El Poder, el Mando y la sociedad constituida, una historia que llega en un plano declinante a estos días apestados. Parece obvio, con los números electorales por delante y la memoria fresca por detrás, indicar que quien mejor la representó fue Horacio Daniel Usandizaga. La alianza más pétrea.

 

La impronta, livianamente reformista y claramente bucólica, de un socialismo pálido hizo que se confiase en Binner, mucho más fácilmente que en el verborrágico Héctor Cavallero. Que se renegase del peronismo cuando la renuncia de Usandizaga puso a la ciudad más importante de la provincia en situación de acefalía y naufragio.

 

Conviene recordar esto: la sociedad rosarina declama reformismo y progreso, pero vota tranquilidades y pocos sobresaltos. Eso es Javkin, tal vez el más claro heredero de un lenguaje pulcro, una conversación fluida y resoluciones racionales.

 

El peronismo parece olvidar que, desde 1983 en adelante, nunca conquistó Rosario y que el radicalismo, perdido en sus "sinrazones" por Usandizaga, no logró recuperar la ciudad y más, el radicalismo, fraccionado y en dispersión, no ha logrado equilibrarse después del resbalón de "el Vasco" (Usandizaga).

 

No era tonta la frase de "Chango" Funes explicándole a Reutemann: …"hay que llegar a Rosario con 100.000 votos de ventaja y sos gobernador". Sucedía.

 

Es este sujeto, el sujeto político Binner, el que pone una pátina levemente diferente y más extendida que la de Usandizaga. Prácticamente como "estampita" lo suyo sirvió a la continuidad socialista y, pese al almanaque que adhería a Bonfatti al reinado de Los Monos y el narcotráfico -su violencia y su código narco- la efigie de Binner salvó una gobernación. Una rareza de los números consagró a Lifschitz gobernador, pero ya la memoria no era la misma, ni tan firme ni tan seria. Finalmente desapareció. Personalmente lamentamos (lamento) el adiós temprano de Binner. Este socialismo no es aquel. El Siglo XXI y esta peste que dejó sin sábana a todos, mostró la desnudez del cuerpo socialista, tan enjuto como menguado.

 

Advirtamos de un fenómeno político. Hay una suma necesaria. Más desnudos y con más alaridos, andan a los gritos los radicales adhiriendo al socialismo y cabe la pregunta. Poder y Mando… ¿quién lo tiene?

 

Agregado necesario: el Gran Rosario, los 800.000 votantes plañideros con la hambruna cerca y el laburo lejos. La Región Rosario está en oferta.

 

Los sujetos políticos, los actores que en el sur pululan, no alcanzan la dimensión aquella y puede decirse que este siglo (todos los mencionados son análogos y profesionales de la política según regulaciones del Siglo XX) se encuentran en franca retirada.

 

Asombran, por tanto, las ofertas de un partido de cuadros, como el socialismo, que tiene pocos adherentes, poca masa y que, pese a ser de personalidades con pasado universitario esto es, con capacidad de análisis y adaptación, no logra ubicarse en este Siglo. El socialismo sirve para demostrar dos cosas. Las ideas envejecen. El oportunismo no desaparece.

 

Plantados en el sur los actores políticos, de escaso rango provincial y muy poco respeto nacional, tratan de acomodar el cuerpo ante La Peste y la falta de vallados para las influencias… televisivas, mediáticas, las influencias nacionales que desacomodan el Poder y el Mando. En circunstancias finales el sur vota sus hombres, no los que define el poder mediático central de una u otra vertiente.

 

Las empresas nacionales con valor y asiento regional, el descalabro de Vicentín, el juego de divisas de los puertos, sus negocios, sus peajes y sus misterios de barcazas y contenedores (remember "Vino Caliente") las cuestiones de "católicos" y "evangélicos" (cuidado, ambos grupos de fe atraviesan los cuadros políticos con vehemencia), la agenda de temas nacionales que envilece, atrasa, perturba y traiciona la discusión de cuanto verdaderamente importa regionalmente y, sentados sobre el Mando Efectivo de la Región Rosario, la Droga y sus Muchachos. La suma da el Poder Regional. Eso está en juego en el 2021.

 

Es sobre este cuadro que debe ensayarse la pregunta. Llegó la Peste. Estamos en guerra. Quiénes fueron los generales para una serie de batallas que hasta ahora fueron perdidas y quiénes los generales del porvenir para el orden en un tiempo guerrero y desordenado, donde la economía, la salud, la instrucción sistemática y la Educación vienen en mengua. La pregunta es una: ¿la Peste quita Poder y Mando? ¿Lo reformula y distribuye de otro modo? ¿Cómo influirá la Nación sobre la Región? ¿Qué poder ejerce la ciudad de Santa Fe?

 

No es casualidad que el emblema comercial de la ciudad (Esquina de Sarmiento y Córdoba, tienda La Favorita, después sucursal de Falabella) esté a los tumbos. El pasado inmigrante, los 75.000 créditos familiares, las compras en cuotas, el ahorro… todo a la deriva. Recordemos que la "ciudad socialista" comprendía la deriva y la muerte del centro urbano.

 

Finalmente los símbolos están en discusión, en retirada o lo dicho: en cuarto menguante. Noche sin luna sobre el río Paraná a la altura de El Monumento. Falta el cartelito de alquiler tanto para el Poder como el Mando. Esta Peste, que quitó las sábanas, se llevó el relato. Sin relato no hay magia, sin magia todo duele un poco más.

 

La sociedad rosarina declama reformismo y progreso, pero vota tranquilidades y pocos sobresaltos. Eso es Javkin, tal vez el más claro heredero de un lenguaje pulcro, una conversación fluida y resoluciones racionales.

 

La agenda de temas nacionales que envilece, atrasa, perturba y traiciona la discusión de cuanto de verdad importa regionalmente y, sentados sobre el Mando Efectivo de la Región Rosario, la Droga y sus Muchachos.

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