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Domingo 09.05.2021 - Última actualización - 21:07
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Se asiste a una natural aceleración de los cambios

Juncos, sauces y alisos, son los nuevos habitantes del ¿río? Setúbal

La permanencia de la bajante del río Paraná favorece el crecimiento de árboles y otras formas de vida en las nuevas superficies que emergieron. Se consolida la "nueva" laguna Setúbal como un río. "Nos guste o no, los cambios se están produciendo, son importantes y deben ser considerados a mediano y largo plazo", advierte la Lic. en Biodiversidad, Zuleica Marchetti.

26.04.21. Así se ve ahora la laguna, con la nueva vegetación que crece de forma acelerada en sus márgenes. Crédito: Fernando Nicola26.04.21. Así se ve ahora la laguna, con la nueva vegetación que crece de forma acelerada en sus márgenes.
Crédito: Fernando Nicola

26.04.21. Así se ve ahora la laguna, con la nueva vegetación que crece de forma acelerada en sus márgenes. Crédito: Fernando Nicola

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Se asiste a una natural aceleración de los cambios Juncos, sauces y alisos, son los nuevos habitantes del ¿río? Setúbal La permanencia de la bajante del río Paraná favorece el crecimiento de árboles y otras formas de vida en las nuevas superficies que emergieron. Se consolida la "nueva" laguna Setúbal como un río. "Nos guste o no, los cambios se están produciendo, son importantes y deben ser considerados a mediano y largo plazo", advierte la Lic. en Biodiversidad, Zuleica Marchetti. La permanencia de la bajante del río Paraná favorece el crecimiento de árboles y otras formas de vida en las nuevas superficies que emergieron. Se consolida la "nueva" laguna Setúbal como un río. "Nos guste o no, los cambios se están produciendo, son importantes y deben ser considerados a mediano y largo plazo", advierte la Lic. en Biodiversidad, Zuleica Marchetti.

La permanencia de la pronunciada bajante del río Paraná tiene un evidente impacto en la ciudad. Quienes se acerquen a la orilla de la laguna Setúbal o a cualquier tramo de los ríos y arroyos secundarios del sistema Paraná podrán observar a simple vista el vertiginoso crecimiento, avance y consolidación que tuvo la vegetación en los últimos años. Cambia el paisaje.

 

Esa transformación natural del ambiente tiene a su vez un impacto cultural, si se entiende el paisaje como cultura. Hay economías que giran a su alrededor y, en consecuencia, una comunidad. Ya los pueblos originarios desarrollaban su vida a la orilla de los ríos que conforman el humedal, como los Quiloazas, por ejemplo, en la Setúbal.

 

Ante la aparición de las primeras especies vegetales en la orilla de la laguna, como los alisos de río (Tessaria integrifolia), "que es una de las dos especies pioneras colonizadoras de los bancos de cauce de este sistema fluvial", apunta la Lic. en Biodiversidad especializada en Ecología de la Vegetación, Zuleica Marchetti (UNL-Conicet), la Municipalidad señalizó con carteles la zona para intentar proteger su crecimiento.

 

"Aquí está naciendo un bosque", dice el cartel colocado entre la vegetación junto a la playa Este. "Este paisaje contiene árboles que pueden formar un bosque. Es un ecosistema en estado inicial que se está desarrollando. Por eso es central que lo cuidemos entre todos", instruye más abajo.

 

Lo cierto es que al caminar por la Costanera ya se puede ver un paisaje distinto, más verde. Y algunos árboles, los más grandes, ya "tapan" la vista de la laguna con sus copas. El bosque avanza. La isla se vino a vivir a la ciudad.

 

-¿Hay zonas que deben preservarse y no están señalizadas? ¿Hasta dónde se debe preservar esta vegetación que está "ganando" la orilla de la Setúbal? -consultó El Litoral a la Lic. Marchetti.

 

-Cuando se elige una zona para preservar bajo determinados criterios, se evalúan diferentes aspectos, tales como la presencia de una especie que está en peligro de extinción, o si es una reserva de agua dulce, por ejemplo. En el paisaje de humedales en el que estamos, el entorno de la Setúbal es una muestra representativa muy chica de lo que ocurre en el resto del Paraná. En ese sentido, es un paisaje muy heterogéneo. En distintos tramos cambia la calidad del agua, el tipo de sedimento y la vegetación. Esa cualidad lo transforma en un ecosistema muy diverso que cumple gran cantidad de funciones ambientales. Este es un motivo por el cual se podría proponer alguna figura de protección, ya que los humedales están identificados a nivel internacional desde hace muchos años como ecosistemas de sumo interés para el planeta, por los numerosos servicios ecosistémicos que brindan a la sociedad.

 

-¿Cómo actúa la vegetación en estos cambios?

 

-La presencia de la vegetación genera muchos cambios en muy corto plazo. Es un proceso que se acelera más de lo que creemos. Las plantas arraigadas a los márgenes (lo que normalmente reconocemos como canutillares, cataizales o camalotales incluso) reducen la velocidad del agua y propician que el material que viaja en suspensión -que son limos y arcillas- decante al fondo. Ello contribuye a que los canales se vayan cerrando y se acelera así el proceso de cambios. Una vez que el cauce se cierra por esa sedimentación comienza un proceso que se conoce como terrestralización, que es la transformación del pantano acuoso en un sistema terrestre. Allí se suceden diferentes comunidades de vegetación, de acuerdo a la cantidad de agua, lo que puede culminar en un bosque consolidado.

 

La vegetación cumple un rol trascendental que muchas veces no se lo considera, y son fenómenos que está ocurriendo en diferentes cauces de la región, y en algunos de los que alimentan la laguna. Ya se ve desde la Costanera Oeste. Se está elevando el nivel de la laguna y se están colonizando los bancos de arena. Cuando el nivel del río se reestablezca, el flujo de agua y sedimentos será distinto, tendrá nuevos obstáculos que superar (la vegetación ya consolidada). Nos guste o no, los cambios se están produciendo, son importantes y deben ser considerados a mediano y largo plazo. 

 

Bosque. El cartel colocado por la Municipalidad dice: "Este paisaje contiene árboles que pueden formar un bosque. Es un ecosistema en estado inicial que se está desarrollando. Por eso es central que lo cuidemos entre todos".Foto: Pablo Aguirre

 

Monitoreo

 

 

Marchetti trabaja en ecología y manejo de la vegetación, y en la actualidad se encuentra focalizada en el rol que cumple la vegetación acuática arraigada, en la formación y evolución de los ambientes que coloniza. Desde la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (Fich-UNL), la especialista se dedica a la evaluación de la potencialidad de dicha vegetación para controlar la erosión de márgenes en cauces del sistema fluvial del Paraná.

 

"En lo que a la vegetación se refiere, no hay una especie en extinción ni procesos exclusivos de la laguna, que en mayor o menor medida no se registren en otros sitios de este vasto sistema fluvial; pero como el humedal que es, y como sistemas reconocidos internacionalmente, por todos los beneficios que brinda a la ciudad, sería interesante respetar los cambios naturales que el mismo paisaje va generando", argumenta.

 

-¿Qué tipo de vegetación es la que se observa a simple vista desde la Costanera?

 

-Es la que está en gran parte del sistema fluvial y llega a la ciudad por los distintos canales que alimentan la Setúbal. Además de los juncales (Schoenoplectus californicus), a los que solemos estar más acostumbrados y que están más asociados al paisaje del bajo de los Saladillos (por Laguna Paiva), ya se registran bosquecitos muy tupidos de alisos de río (Tessaria integrifolia) y sauces (Salix humboldtiana), que son las dos especies que primero colonizan los nuevos terrenos emergidos.

 

Si el río mantiene bajo sus niveles, estos bosquecitos comenzarán a complejizarse con la incorporación de otras especies (seibos, aromitos, laureles, etcétera), que generalmente vemos cuando nos adentramos por el Leyes o el Zanja Brava. Además de las especies leñosas, se forman comunidades acuáticas integradas por camalotes, canutillos, repollitos y otras, tanto flotantes como arraigadas, que en conjunto forman entramados sumamente heterogéneos.

 

 

-También aparecen otras especies animales.

 

-Como cualquier nuevo ambiente, este hábitat comienza a ser colonizado por especies animales, insectos, anfibios, aves, y se empieza a generar un ecosistema distinto al que estamos acostumbrados a ver cuando vamos a la playa, por lo que un choque visual es inevitable.

 

-A simple vista, lo que cambia es el paisaje...

 

-Es comprensible el natural rechazo que genera esta vegetación en la gente. Hasta no hace mucho íbamos a la playa y veíamos arena y agua. De repente volvemos a ir y nos encontramos con un juncal y un bosquecito. Ello genera rechazo. Porque estamos percibiendo un cambio muy importante en muy poco tiempo. El poder observar cómo la vegetación avanza, coloniza y modifica el ambiente, cómo un sistema reacciona ante el cambio que produce la bajante pronunciada y prolongada del río -en un cambio tan acelerado- es un proceso que en lo personal me interesa mucho seguir de cerca.

 

-No sólo cambia la orilla y la costa. El geólogo Carlos Ramonell (Fich-UNL) ya había anticipado hace unos años en una publicación en El Litoral que la laguna Setúbal avanza hacia una transformación en un río principal y cauces secundarios en forma deltaica.

 

-Esto es el inicio de un proceso en el que se reduce la superficie de agua y la laguna tiende a canalizarse. Se fijan los sedimentos que se depositan y de repente tenemos un bosque. Entonces, habrá una pulseada entre lo que la ciudad esté dispuesta a permitir en cuanto al avance y modificación de la Setúbal y lo que el río quiera hacer. Estamos hablando del tercer río más importante de América y uno de los diez más importantes del mundo. Y si Santa Fe quisiera respetar sus playas como eran antes tendrá que hacer grandes esfuerzos. Sino deberemos acostumbrarnos a la idea de este cambio: no más un gran espejo de agua sino uno más chiquito con otro paisaje.

 

Avanza. "La presencia de la vegetación genera muchos cambios en muy corto plazo. Es un proceso que se acelera más de lo que creemos", advierte la Lic. en Biodiversidad, Zuleica Marchetti.Foto: Manuel Fabatia

 

-¿Nos quedaremos sin playas?

 

 

-A lo mejor, la estrategia se plantee en respetar y preservar esos ambientes en algunos sectores de playa, con el esfuerzo que ello implica para poder seguir ofreciendo el servicio de playas libres, en los sectores en donde los procesos de colonización sean menos importantes. Pero debemos entender que esto llegó para quedarse. Hay datos que así lo sustentan y proyecciones que confirman esta tendencia. Habrá que analizar cómo lo percibe la gente y qué interpreta la gestión política respecto de lo que se debe hacer en consecuencia. ¿Respetamos lo que hace el río? ¿Negociamos áreas para seguir teniendo playas? Quizá esa sea una posibilidad.

 

-¿La consolidación de estas nuevas tierras que emergieron pueden ser en el futuro una tentación para el avance de la ciudad?

 

-Detrás de los cambios vienen las oportunidades, para bien y para mal. Es necesario un ordenamiento territorial, porque mientras hay agua no hay problema, pero cuando surgen nuevas islas aparecen intereses sumamente variados (ganaderos, inmobiliarios, etcétera) y la ciudad deberá estar alerta ante este "semillero" de oportunidades.

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Nicolás Loyarte
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