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Domingo 09.05.2021 - Última actualización - 10.05.2021 - 15:52
23:09

Cada uno regó la "quintita" para sobrevivir...

El "Barba" y el "Vasco" jugaron al "Yo Yo": cuidaron el "kiosquito"

Eduardo Domínguez, ya clasificado a cuartos de final, mantuvo su invicto personal contra Unión y nunca arriesgó para ir por los tres puntos. Juan Manuel Azconzábal, a pesar de que sabía que se quedaba afuera de todo si no ganaba, no pareció demasiado preocupado tampoco.

Uno por uno es negocio. Los dos entrenadores, Domínguez y Azconzábal, protagonistas de un imaginario pacto de Uno por uno es negocio. Los dos entrenadores, Domínguez y Azconzábal, protagonistas de un imaginario pacto de "no agresión" en el clásico de Santa Fe. El "Barba" tiene el contrato de renovación arriba de la mesa en Colón; el "Vasco" seguirá siendo el DT de Unión.
Crédito: Manuel Fabatía

Uno por uno es negocio. Los dos entrenadores, Domínguez y Azconzábal, protagonistas de un imaginario pacto de "no agresión" en el clásico de Santa Fe. El "Barba" tiene el contrato de renovación arriba de la mesa en Colón; el "Vasco" seguirá siendo el DT de Unión. Crédito: Manuel Fabatía

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Cada uno regó la "quintita" para sobrevivir... El "Barba" y el "Vasco" jugaron al "Yo Yo": cuidaron el "kiosquito" Eduardo Domínguez, ya clasificado a cuartos de final, mantuvo su invicto personal contra Unión y nunca arriesgó para ir por los tres puntos. Juan Manuel Azconzábal, a pesar de que sabía que se quedaba afuera de todo si no ganaba, no pareció demasiado preocupado tampoco. Eduardo Domínguez, ya clasificado a cuartos de final, mantuvo su invicto personal contra Unión y nunca arriesgó para ir por los tres puntos. Juan Manuel Azconzábal, a pesar de que sabía que se quedaba afuera de todo si no ganaba, no pareció demasiado preocupado tampoco.

En el clásico más parejo y "empatero" del Mundo Fútbol, este Colón-Unión en Santa Fe les resultó una espléndida zona de confort para los dos entrenadores, que salieron ilesos del derby ciudadano. Así las cosas, tanto el dueño de casa Eduardo Domínguez como el debutante/visitante Juan Manuel Azconzábal, durmieron sin pastillas en la noche del domingo 9 de mayo. Pensaron mucho más en ellos que en los sueños y las necesidades de sus muchos hinchas de cada lado. Los dos, el "Barba" y el "Vasco", jugaron al "Yo Yo": regaron la "quintita", cuidaron el "kiosquito" y renovaron el plazo fijo. Les cerró, a ellos dos, por todos lados. A sus clubes y a sus hinchas, por lo visto en las repercusiones del post, no les pareció lo mismo. Todo lo contrario.

 

Colón, siendo más equipo en todo, con más individualidades y "liberado", nunca fue al frente con todo. Unión, ni siquiera conocedor que se quedaba afuera de todo por los resultados ajenos, salió a quemar naves para ir a buscar el arco de Burián en los diez minutos finales. Si cada perro se parece al dueño, cada equipo se parece a su técnico. O a lo que quieren sus técnicos. Y acá ninguno de los dos técnicos se "rasgó las vestiduras" para buscar ganar el clásico.

 

Eduardo Domínguez, que lo tomó en descenso al equipo y lo metió en cuartos de final, tiene espaldas en Colón y lo sabe. Juan Manuel Azconzábal, que jugó maquilló el clásico de visitante con Vera, Comas, Zenón y Portillo, todos ilustres desconocidos hace meses, sabía que "no perdiendo" estaba fuera de cualquier peligro o temblor.

 

 

 

 

El puntito "salvador" para cada lado los hizo ganar en el "Yo Yo", regaron la "quintita" y aseguraron el "kiosquito". Nadie se detendrá en pensar que Azconzábal no superó ninguna etapa deportiva desde que llegó (Copa Sudamericana, Copa Maradona, Reclasificación y Copa de la Liga, todos objetivos tachados) al fútbol profesional de Unión y apenas cosechó un poco más del 40 por ciento de los puntos. Y nadie le objetará a Domínguez el evidente y sostenido "bajón" en el rendimiento del juego de su equipo, además del pésimo manejo que hizo de las ventanas de reemplazo en el clásico, fundamentalmente dejando morir a los delanteros sin pode respirar.

 

Faltó grandeza, rebeldía, hambre de gloria. Ninguna revolución se hace sin ir al frente. Ninguna tortillas se cocina sin romper los huevos. Y ningún clásico se gana sin atacar. De los últimos diez clásicos, seis empates. Como si todos, en la semana previa, sabíamos lo que iba a pasar pensando en los dos "jefes" de equipo. Si la ciudad alguna vez fue "Cordial", el empate clásico fue más que cordial para los dos entrenadores. En un país, donde entre la malaria y el Covid hacen crecer la desocupación, tanto el "Barba" como el "Vasco" regaron la quintita, jugaron el "Yo Yo" y cuidaron el "kiosquito".

 

Al paso que vamos en Santa Fe, en la capital mundial del empate con los clásicos Colón-Unión, si no hay galope...se nos para el corazón. Al paso que vamos, un día de éstos nos vamos a infartar de aburrimiento viendo un clásico.

 

 

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