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Lunes 10.05.2021 - Última actualización - 19.05.2021 - 0:25
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Kris Alaniz

De cara al futuro, pero sin olvidar

La rapera cordobesa vuelve a la escena nacional, compartiendo el single y video de “Clones” con el reconocido freestyler Klan: ambos artistas le cantan algunas verdades a la comunidad de los géneros urbanos, y abren una oportunidad para dar vuelta la página y encarar nuevos proyectos, tal como se lo contó la artista a El Litoral.

 


“Hoy quiero arrancar con toda para volver, para que la gente sepa también que estoy de nuevo en las bandejas”, dice Kris desde una nueva madurez. Foto: Gentileza producción
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Kris Alaniz De cara al futuro, pero sin olvidar La rapera cordobesa Kris Alaniz vuelve a la escena nacional, compartiendo el single y video de “Clones” con el reconocido freestyler Klan: ambos artistas le cantan algunas verdades a la comunidad de los géneros urbanos, y abren una oportunidad para dar vuelta la página y encarar nuevos proyectos, tal como se lo contó la artista a El Litoral.   La rapera cordobesa vuelve a la escena nacional, compartiendo el single y video de “Clones” con el reconocido freestyler Klan: ambos artistas le cantan algunas verdades a la comunidad de los géneros urbanos, y abren una oportunidad para dar vuelta la página y encarar nuevos proyectos, tal como se lo contó la artista a El Litoral.  

 

Kris Alaniz vuelve al ruedo con “Clones”, su nuevo single y video, ya disponible en todas las plataformas digitales. El mismo cuenta con la participación de Klan, rapero y freestyler conocido por sus participaciones en El Quinto Escalón y la FMS. “Clones” es una canción dedicada a sus inicios en el hip hop, a los primeros artistas que sonaron en la juventud de Kris y Klan. El video fue dirigido por Guido Carmona.

 

Este retorno al origen es para la cordobesa una forma de volver al centro del ring, cerrar un ciclo y disparar la largada de una nueva etapa, tal como se lo contó a El Litoral.

 

 

 

 

Sumar

 

-¿Cómo surgió esta invitación a Klan?

 

-Con Klan los conocemos hace años arrancamos de hecho casi en la misma época; quizás él es un poco más nuevito, de la de la generación del medio de los raperos de la Argentina. Hace montón que nos conocemos, que nos cruzamos en plazas de batallas de freestyle, en eventos y demás; siempre tuvimos una energía súper copada. Y a mí me gustaba decir: “Bueno, ¿por qué no una canción con Klan, que nos conocemos hace un montón”; también yo tenía ganas de hacer algo bien clásico, bien rapero, Y quién mejor que él para hacerlo.

 

Con Klan compartimos mucho la militancia: en su momento estuvo dictando talleres de rap en los barrios, yo también siempre me manejo por la parte más social del movimiento. Entonces fue como que todo englobaba ahí, en que en que iba a ser un buen feat.

 

-Les pasan bastante facturas a los que no creyeron en ustedes o a los que no se animaron a dar los mismos pasos. ¿Cómo te sentís hoy que la historia demostró que el camino por el que te jugaste era el que correspondía para vos?

 

-La letra de Klan hace referencia un poco a que a que si le pones esmero y confiás mucho en vos y en lo que querés transmitir se puede realmente lograr algo copado con eso. Por mi parte planteo la situación de que no quiero ser mainstream; soy mujer, y quiero rapear, y quiero vestirme con ropa ancha, y quiero que en algún momento eso llegue a ser lo mainstream. Quiero rapear y quiero hacer lo mismo que hacen un montón de chabones que sí pueden pegarla.

 

-¿Charlaron un poco por dónde iba a ir el tema o fue saliendo?

 

-Lo charlamos un poco, fue como “hagamos algo bien rapero”; y ya decir eso a alguien de la vieja escuela es como “listo, ya sabés todo, por dónde tiene que ir”. Cuando juntamos las dos partes estuvo increíble.

 

 

Cambio de escena

 

-Pertenecieron a la cultura del hip hop cuando era una movida under, y ahora ven que muchos se quiere subir a este barco de los géneros urbanos.

 

-Sí, bueno eso pasa un montón, igual. Es algo con lo que se reniega y es algo con lo que uno se siente orgulloso.

 

-Al mismo tiempo no te vas a correr vos de tu lugar porque otro quiera estar ahí.

 

-No, lógico. Igual todos tuvimos una etapa de corrernos. En el 2018 muchos raperos dejaron de hacer música. La cantidad de raperos que hay ahora (hablo de raperos más 90, no de trap) no es ni la mitad de lo que había antes. Muchos pibes y pibas dejaron de hacer hip hop; un poco porque en el 2018 fue como el boom del trap y todos quedamos medio descolocados. Porque 2017 y 2018 fueron los años con más movimiento en cuanto a la cultura rapera: venían a tocar muchísimas bandas de afuera; bandas que vos de pibe escuchabas y decías “nunca en mi vida voy a compartir escenario con esta gente” Como Saïan Supa Crew, una banda legendaria de Francia; de Estados Unidos vino a tocar Afu-Ra o DJ Premier, compañeros pudieron telonearlo. Son las cabezas del hip hop en la historia.

 

Después fue el boom del hip hop en habla hispana y empezaron a venir artistas como Canserbero: el último show que hizo lo dio en Argentina, antes de su muerte; Akapellah, Lil Supa, Neutro Shorty: había mucho movimiento, y habían muchos festivales internacionales que nos estábamos peleando por telonear: Anita Tijoux, Portavoz.

 

Y de repente en 2018 se cortó todo, empezó la movida trap, y todos dijimos “Guou, ¿qué pasó?”. Veníamos subiendo, compartiendo escenario con gente de afuera, raperos de acá ya habían empezado a compartir escenario también afuera: Fianru, yo, el Teika, fuimos los primeros en tocar en Perú, en Chile, en Ecuador.

 

Entonces de repente este se frenó todo y todos dijimos “¿qué está pasando?”. Fue una ola de depresión en 2018: parar y preguntarnos: “¿Qué queremos hacer, por dónde queremos ir?”. De hecho dejé de tocar todo ese año; me fui a vivir a Chile y volví a arrancar ahora. Entonces también “Clones” va por ese lugar: “Seguimos estando, seguimos haciendo música, seguimos de pie”.

 

 

Evolución

 

-Alguna vez contaste que descubriste el rap medio por casualidad, escuchando a dos freestylers chilenos que conociste en Tucumán. ¿Cómo fue el salto de esa experiencia a decir “quiero hacer esto y arrancar”?

 

-Súper emocionada iba a mostrarle las canciones que escribía a estos dos freestylers de Chile y me decían: “Tus canciones son rap: no estás cantando, estás más rapeando qué otra cosa”: escribía un montón. Ahí fue cuando empecé a escuchar música hip hop clásica, empecé a curtir la movida, y empecé a escribir con formato rap.

 

Desde ese momento hasta ahora crecí un montón: me volví productora, me hago mis propias pistas, que es algo que parece una boludez; pero cuando tenés ganas de escribir y no tenés un beat, tenés que entrar a Internet para usar una pista de YouTube, es un garronazo tremendo. De repente tener la herramienta y decir “bueno yo quiero ir por ahí, quiero que la pista suene más o menos por acá”; me pongo a trabajar la pista, después me pongo a escribir, me grabo. Muchos muchos colegas se metieron a pulir su freestyle, yo decidí pulirme desde el lado de la producción.

 

-Ser una creadora integral de la música. Hay otros que son solamente raperos y dependen de un productor que ponga algo abajo. Acá el producto integral es tuyo.

 

-Exacto, Es difícil porque tenés todo el laburo para vos: sos el único ahí tirando todo esa magia; ahora en pandemia para mí es un gol producirme yo sola. No necesito más a nadie que a mí, con la disciplina de sentarme todos los días dos o tres horas a trabajar algún beat y empezar a producir algo.

 

Me pongo a pensar y digo: “Qué flash, tenía 19, 18 años y precisaba de un productor para poder hacer mi música; hoy en día tengo 31 y me hago mis propias pistas y laburo mi propia música”; estoy muy independizada.

 

-Acá en “Clones” trabajaste con Nicolás Romano.

 

-Lo llamé y le dije: “Quiero algo bien 90”. Nico venía trabajando con Ysy A: es el productor de las pistas de sus mejores temas; pero es de nuestra generación, antes era rapero, tenía su crew con Kraneando Actividad. Compartimos escenarios muchas veces los tres (Klan, Nico y yo) y en ese momento empezó a producir, y se lanzó en 2018 a laburar trap a full: con Ysy A y Duki.

 

Dije: “Quiero laburar con alguien que ya tenga un sonido profesional, que sea de los pibes de mi generación y que entienda bien el sonido rapero del cual queremos trabajar”. Qué mejor persona que Nico para poder hacerlo. Aparte el amor que nos tenemos los tres; está buenísima la conexión: nos vimos crecer, hace 11 años que somos colegas de la música y amigos, y ya es como trabajar con tus hermanos. Juntarnos y fanear a Klan, o pedirle una foto, no existe: amamos lo que hace, amamos verlo ahí arriba, porque lo vimos muy abajo en serio y de repente verlo ahí arriba para nosotros es un orgullo. Después 11 años seguimos acá y seguimos rimando, mucho mejor que antes.

 

 

 

 

Puertas cerradas

 

-Decís: “Me cancelaste porque no podías callarme / Ahora pagaste por Spoti pa’ escucharme”. ¿Te sentiste cancelada muchas veces por ser auténtica?

 

-Cuando saqué mi disco “Vagabunda original” en 2016 no sabía lo que era el feminismo, sólo sabía que había un montón de cosas que pasaban en el movimiento rapero que me pasaban a mí y a colegas y no me gustaban. Cuando decido escribir sobre eso y lanzar un disco que tenía mucha bajada de línea feminista pero yo no sabía, ahí me cancelaron: eventos que no me invitaban porque supuestamente yo era muy feminista. Hasta el día de hoy hay eventos los cuales yo no puedo participar por feminista y por antirracista.

 

Miedo de las productoras, “demasiado rebelde”. Te tildan desde ese lugar y te empiezan a cerrar las puertas. Por eso también fue mi crisis en 2018: “¿Por dónde quiero ir? ¿Qué quiero hacer?”.

 

-En el video se te ve escribiendo y descartando. ¿Sos de trabajar las letras una y otra vez o una vez que arrancás fluyen?

 

-Me baja una línea y necesito en este momento darlo todo; después ya comienzo a retomar la canción y la empiezo a modificar. Cuando éramos pibes nos juntábamos un sábado o domingo a comer un asado; entrar al estudio y elegir una pista: el que se sumaba se sumaba, y a la semana ya salió el tema. Teníamos esa dinámica de sentarte y en 20 minutos escribir una canción y grabarla.

 

Ahora estoy trabajando con productores y todo el tiempo “grabamos pero esto es maqueta”. Estoy acostumbrada a que la primera grabación sea la que quede: “Por qué maqueta, lancémoslo así como está”. Tengo que acostumbrarme también a ese tipo de dinámica. En “Clones”: yo había laburado una pista maqueta que se la envié a Klan y él grabó sobre ese beat. Después se lo enviamos a Nico y lo transformó todo, ya le dio como un sonido más profesional.

 

-Ya llevás 11 años de carrera. ¿Cómo te parás hoy frente al camino recorrido?

 

-Hoy estoy más segura. Escucho mucho de todo en mi casa: salsa, bossa, amo el tango. De repente un día me levanto y estoy escuchando un fado, música clásica. Y me decían: “Vos tenés que hacer una sola cosa, no podés hacer todo”, porque producía mis canciones en mis discos, son muy diferentes: de repente hay una pista rapera con un sample de bossa nova; vas a encontrar neo soul, “salsa rap”.

 

Lo re pensaba: “Quizás tienen razón, quizás tengo que ir por un solo lugar”. Pero hoy en día los pibes te hacen un trap y después te hacen un reggaetón, una cumbia, y ya no hay etiquetas para la música: ya se rompió eso de que tenés que hacer una sola cosa y nada más. Desde ese lugar me siento un poco más firme: antes lo hacía un poco con culpa, y hoy en día ya lo hago más liberada.

 

 

Unir fuerzas

 

-Compartiste escenarios con figuras de la música como Pedro Aznar y Eruca Sativa (que te invitaron al escenario de Cosquín Rock, una participación muy explosiva). ¿Qué devolución sentís de estos artistas?

 

-Nunca había tocado en un escenario tan profesional como cuando toqué con Eruca en Cosquín: si bien había participado en festivales con mucha gente para artistas internacionales, en la movida del rap siempre es muy underground todo. Y cuando fui a Cosquín fue como: “Guau, esta banda me dio lugar a mí para que venga y tire data en este escenario”.

 

Era muy importante porque no era sólo ir a pisar Cosquín, era ir y pedir por un cupo femenino. Y después de esa recital comenzó a insistirse mucho más en la Ley de Cupo y se aprobó. No voy a decir que gracias a mí tenemos la Ley de Cupo; pero fue él fue la gota que rebalsó: ya se venía hablando y pidiendo un montón sobre el cupo femenino en los festivales y ahí fuimos y lo dimos todo con las pibas de Eruca; y todas las entrevistas que nos hicieron después se inclinaron para esa temática, y el por qué de mi participación en el escenario.

 

Remil agradecida, porque podrían haber invitado a cualquier freestyler y decidieron invitarme a mí, porque escucharon “Vagabunda original” y la canción “Latinoamérica”.

 

-También compartiste con figuras de la movida urbana a nivel latinoamericano, como Akapellah o Al2 El Aldeano. ¿Te sentís parte de una movida que excede a nuestro país?

 

-Casi: podría haber sido si yo no hubiese bajado los brazos en 2018; creo que hoy estaría muy posicionada. Pero cuando frenás vas para atrás, no es que quedas ahí. Todos mis colegas tuvieron los reconocimientos que merecían, y yo me perdí en el momento más importante de Argentina, donde el género urbano estaba en el ojo de las empresas, los sellos y los managers.

 

Recuerdo estar en Perú y que me llegue un mensaje para ser protagonista de una película realizada por el Incaa y demás y yo no estaba en la Argentina (risas); y así miles: que me escribieran para tocar en festivales importantes como el Buenos Aires Trap, y yo no estaba.

 

Hoy quiero arrancar con toda para volver, para que la gente sepa también que estoy de nuevo en las bandejas.

 

 

 

 

Luchas pendientes

 

-Produjiste el compilado “Malas Lenguas” y la competencia de Malas Tripas, iniciativas para impulsar a las artistas femeninas de hip hop. Es todavía una escena muy dominada por los hombres.

 

-Sí, todavía seguimos siendo muy pocas, pero no tan pocas como antes: éramos cuatro, seis con Actitud María Marta. hoy en día ya fácil contás 50 raperas en la Argentina, eso para mí ya es una locura.

 

De repente hoy me considero más antirracista que feminista; el feminismo me hizo crecer un montón ideológicamente y me dio mucho muchas herramientas con las cuales poder manejarme y defenderme. Pero todavía hay una lucha ahí olvidada que es la antirracista; también gran parte del feminismo peca mucho de racista. Entonces hay una lucha más profunda y más vieja.

 

-Qué loco que estemos hablando de racismo dentro del ambiente del hip hop; un contrasentido, siendo que viene de afroamericanos.

 

-En Argentina pensamos que todos venimos de los europeos, “porque mi bisabuela era de Hungría y mi abuelo italiano y blablablá”; pero como que nunca nos va a dar orgullo decir que venimos de África o que venimos de los originarios.

 

Me ha pasado de encontrarme con algún músico que me pregunté: “¿Qué hacés?”. “Hip hop, ¿y vos?”. “Folclore” y se ríe, como burlándose del folclore argentino. Nos da vergüenza hasta nuestra propia música.

 

Antes el rap lo hacíamos gente que veníamos de barrios bajos: Klan ha cantado en los trenes para pedir monedas casi toda su adolescencia. El Negro Núcleo, de El Triángulo Estudio, recién hoy dice: “Soy un afroargentino que empezó hacer hip hop sin saber que era afro, pero el hip hop lo llamaba y empezaba a escribir sobre su barrio y sobre la falta de oportunidades y demás y hoy en día te das cuenta y te cierra todo”.

 

 

Cambio de etapa

 

-Ahora “Clones” ya está en la calle. ¿Estás trabajando en próximos lanzamientos?

 

-“Clones” fue como “Hola acá estoy” y ahora ahora estoy en producciones con mucho contenido y cosas muy novedosas. Se vienen se vienen laburitos súper hermosos: un feat con Alika, otro con Gimena Álvarez Cela, una tecladista que ha tocado con todas las bandas de rock nacional: es una capa fuerte muy invisibilizada. Empieza a lanzar ahora su carrera solista; la última producción de ella como banda fue Milhojas: una banda indie increíble. Ahora va a lanzar Shima, su nuevo proyecto y me invitó a hacer un tema que vamos a lanzar a fines de este mes.

 

“Clones” (Klan piensa lo mismo) es un cierre a todo lo que éramos cuando fuimos pibes. Ahora terminó la Kris enojada contra el mundo y se viene lo nuevo.

 

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Ignacio Andrés Amarillo
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