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Jueves 13.05.2021 - Última actualización - 14.05.2021 - 15:04
17:07

La próxima campaña será el 15 de mayo

Para reparar, donar, reutilizar: colectaron unos 1.700 kilos de "chatarra electrónica"

Televisores o computadoras viejas -entre otros electrodomésticos- van a la nueva planta de procesamiento de aparatos eléctricos en desuso. Lo que se puede arreglar, se dona a instituciones. Y los elementos reciclables va a Dignidad y Vida Sana.

Los aparatos electrónicos deben entregarse completos: no se aceptan desarmados ni partes de éstos. Crédito: GentilezaLos aparatos electrónicos deben entregarse completos: no se aceptan desarmados ni partes de éstos.
Crédito: Gentileza

Los aparatos electrónicos deben entregarse completos: no se aceptan desarmados ni partes de éstos. Crédito: Gentileza

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La próxima campaña será el 15 de mayo Para reparar, donar, reutilizar: colectaron unos 1.700 kilos de "chatarra electrónica" Televisores o computadoras viejas -entre otros electrodomésticos- van a la nueva planta de procesamiento de aparatos eléctricos en desuso. Lo que se puede arreglar, se dona a instituciones. Y los elementos reciclables va a Dignidad y Vida Sana. Televisores o computadoras viejas -entre otros electrodomésticos- van a la nueva planta de procesamiento de aparatos eléctricos en desuso. Lo que se puede arreglar, se dona a instituciones. Y los elementos reciclables va a Dignidad y Vida Sana.

Ese televisor "armatoste" de tubos catódicos que junta tierra en un rincón de la casa; aquel gabinete de CPU enorme que terminó haciendo de mesita en un rincón de la casa; la vieja impresora inkjet o "de tres puntos" que ocupa espacio: toda esta "chatarra electrónica", que técnicamente se llama Aparatos Eléctricos y Electrónicos en Desuso (AEES), ahora puede ser donada, en piezas enteras, por los vecinos de la ciudad.

 

Ocurre que el municipio puso en marcha la planta de AEES, que está ubicada en el Complejo Ambiental. Y las colectas no se hacen ni a tontas ni a locas: la primera campaña tuvo lugar en el Distrito Este, y allí se reunieron unos 1.700 kilos de estos elementos electrónicos en sólo tres horas. Y la segunda será el 15 de mayo, en el Distrito Norte). Hay un cronograma para que la ciudadanía vaya a un lugar y en un determinado horario a depositar sus viejos electrodomésticos.

 

Lo interesante de esto es que, por un lado, parte de esa vieja chatarra recibida puede repararse y donarse a instituciones sociales; también, hay piezas valiosas que pueden entrar al mercado de la economía circular como repuestos; muchos elementos pueden ir a reciclaje y, finalmente, la gente dejará de tirar sus viejos electrodomésticos en la vereda. Éstos tienen componentes contaminantes (plomo, por ejemplo), con lo cual hay también una ganancia para el medioambiente.

 

"Apuntamos al rubro de baja escala: pequeños electrodomésticos (telefonía, audio, TV y equipos informáticos), que se maneja en hogares, instituciones y pequeños comercios. No a los AEEs de áreas estatales ni de grandes locales comerciales. Para la ciudad, el 50% de este rubro equivale a unas 1.500 toneladas anuales. Y estimamos que por año, podremos recolectar entre un 10 y 15% (sobre ese 50%) de estos equipos electrónicos en desuso, que es más o menos el promedio nacional", le dice a El Litoral Edgardo Seguro, secretario de Ambiente municipal.

 

Cómo es el proceso

 

Lo primero a saber: en cada campaña, la gente tiene que llevar sus AEEs enteros. Hay cosas que no se reciben: cartuchos de tóner, pilas, baterías, tampoco equipos desarmados, porque son residuos peligrosos. Al momento de la recepción, se evalúa cada elemento electrónico para ver qué condiciones está.

 

 

Luego, todo el material se traslada a la planta de clasificación de AEEs. Allí se hace una revisión de cada equipo. "Si algo sirve (un televisor, una computadora vieja), se trata de reparar para volverlo a poner en el circuito de utilización. Hay un registro de instituciones sociales con necesidades de infraestructura para funcionar. Y a éstas se les dona un aparato que se puede recuperar", explica el funcionario.

 

Y si el equipo no tiene posibilidades de recuperarse, se procede a su desmantelamiento (desensamble). Aquí hay una porción interesante de materiales que todavía sirven (la fuente de un ventilador viejo o engranajes, por ejemplo). Estas piezas podrían servir para reparar otros aparatos similares.

 

Con respecto a este último punto, "se hace un almacenamiento o acopio de piezas que pueden servir para arreglar otros aparatos que irán entrando a la planta. Y como hay un mercado de la reparación en la ciudad, esas piezas podrían ser susceptibles de comercialización por parte de la Asociación Dignidad y Vida Sana", añade.

 

Finalmente, quedan los materiales que ya no son insumos para reparar sino que se van a desguazar: plásticos, metal, hierro, aluminio y cobre de buena calidad. Eso ingresa en el mercado del reciclado y queda en manos de Dignidad y Vida Sana. Algunos plásticos tiene inhibidores de llama y no son aceptados en el reciclaje. Esto va al relleno sanitario, no al sistema de recuperación/reciclaje.

 

El proceso de desensamble está a cargo de personal municipal y de integrantes de la Dignidad y Vida Sana que fueron capacitados. Foto: Gentileza

 

De cada equipo total, hay sólo un 2% de residuos peligrosos. Los equipos informáticos los tienen. Si se descartaran enteros (si se tirara una computadora completa), habría enormes volúmenes de chatarra acumulada. "Desensamblados, tenemos una potencialidad de recuperación del 80% de materiales e insumos, y queda una pequeña porción peligrosa", dice Seguro.

 

Así, tras el desensamble, lo que queda como peligroso por su toxicidad son pilas, baterías, plomo (que está en los monitores viejos, por ejemplo). "Ese material va al relleno de seguridad -aclara el secretario-. Hay convenios firmados con las empresas de tratamientos de residuos peligrosos, y se mandan al sur de la provincial".

 

Lo que queda de material tóxico pero que tiene valor son las plaquetas electrónicas. Éstas se separan y se mandan a operadores especializados, porque ese material tiene destino de exportación, pues cuenta con metales valiosos (platino, por ejemplo) que no se recuperan en el país.

 

En la Planta se desempeñan técnicos y personal municipal que realizan una primera evaluación de cada uno de los aparatos recibidos. Además, trabajan cinco integrantes de la Dignidad y Vida Sana (mediante la firma de un convenio de iniciativa comunitaria firmado con la Asociación) que fueron capacitados por el municipio para el desarme y la clasificación de electrónica.

 

Legislación

La planta AEES cuenta con un marco normativo establecido en las leyes nacionales 24.051 y 23.922. Además existen las leyes provinciales (Nº 11.717 de Ambiente y Desarrollo Sustentable y Nº 13.940 de RAEEs), así como las Ordenanzas locales N° 12.738 y 12.739, de 2020.

 

El cronograma de recepción

Las próximas campañas de recolección para que la gente pueda llevar sus AEEs responden al siguiente cronograma:

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Luciano Andreychuk
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