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Viernes 03.09.2021 - Última actualización - 18.09.2021 - 0:40
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Memorias de Santa Fe

La visita a la ciudad del "Walt Disney criollo" que creó el primer largometraje animado de la historia

A Quirino Cristiani se lo recuerda por haber realizado en 1917 “El apóstol”, una sátira sobre Hipólito Yrigoyen, 20 años antes que Disney y su “Blancanieves y los siete enanitos”. En 1935, estuvo en la capital provincial.

“Disney fue grande, pero yo llegué primero”, aseguró Cristiani en una entrevista que concedió en su vejez. En efecto, “El Apóstol” llegó varios años antes que “Blancanieves y los siete enanitos”, que de todos modos fue el primer largometraje de animación sonoro y en color. Crédito: proyectoidis.org“Disney fue grande, pero yo llegué primero”, aseguró Cristiani en una entrevista que concedió en su vejez. En efecto, “El Apóstol” llegó varios años antes que “Blancanieves y los siete enanitos”, que de todos modos fue el primer largometraje de animación sonoro y en color.
Crédito: proyectoidis.org

“Disney fue grande, pero yo llegué primero”, aseguró Cristiani en una entrevista que concedió en su vejez. En efecto, “El Apóstol” llegó varios años antes que “Blancanieves y los siete enanitos”, que de todos modos fue el primer largometraje de animación sonoro y en color. Crédito: proyectoidis.org

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Memorias de Santa Fe La visita a la ciudad del "Walt Disney criollo" que creó el primer largometraje animado de la historia A Quirino Cristiani se lo recuerda por haber realizado en 1917 “El apóstol”, una sátira sobre Hipólito Yrigoyen, 20 años antes que Disney y su “Blancanieves y los siete enanitos”. En 1935, estuvo en la capital provincial. A Quirino Cristiani se lo recuerda por haber realizado en 1917 “El apóstol”, una sátira sobre Hipólito Yrigoyen, 20 años antes que Disney y su “Blancanieves y los siete enanitos”. En 1935, estuvo en la capital provincial.

 

Nacido en Italia casi al unísono con el cinematógrafo, en el ocaso del siglo XIX, Quirino Cristiani llegó a la Argentina en 1900. En estas latitudes, hizo historia. Gracias a la vasta experiencia que adquirió dibujando caricaturas de humor político, en 1917 realizó “El Apóstol”. Esta sátira sobre el entonces presidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen, además de convertirse en un éxito de público tras su estreno el 9 de noviembre de aquel año, está considerada como el primer largometraje de dibujos animados de la historia. Veinte años antes de que el célebre Walt Disney hiciera lo propio con “Blancanieves y los siete enanitos”. 

 

Foto: www.historiahoy.com.ar

 

Aunque dos incendios, a fines de los ‘50 y principios de los ‘60 destruyeron la mayoría de sus obras, lo cual hizo difícil para los investigadores un análisis concienzudo de su lugar en la historia de la animación, Cristiani está considerado un pionero. Además de un personaje algo excéntrico, alejado durante años del universo del cine y revalorizado recién al final de su vida, cuando fue galardonado en su país de origen como “precursor italiano del cine animado mundial”, recibió una pensión vitalicia del gobierno argentino y fue homenajeado en una muestra realizada por la Escuela Panamericana de Arte, un año antes de su fallecimiento, el 2 de agosto de 1984. 

 

 

Foto: Archivo

 

A orillas de la Setúbal

 

 

Este singular personaje estuvo en la ciudad de Santa Fe en noviembre de 1935, lo cual quedó registrado en la página 4 de la edición de El Litoral del viernes 8 de noviembre y en la página 3 de la edición de El Orden del 11 de noviembre de ese mismo año. En la noticia publicada por El Litoral, Cristiani aseguraba que el porvenir de los dibujos animados no se perfilaba tanto “en su aspecto humorístico y caricaturesco como en su faz pedagógica o didáctica”. Al respecto, recordaba que había realizado “dos cintas quirúrgicas para el Dr. Arce de las cuales se vendieron copias a la Universidad de Medicina de París, para ser exhibidas a los estudiantes”. Por su parte, bajo el título “Unos minutos de charla con Q. Cristiani”, El Orden reproducía una breve entrevista en la cual el “Walt Disney criollo” hablaba del porvenir de los dibujos animados, además de expresar “cariñosas frases” dedicadas a la memoria del recordado caricaturista “Mono” Taborda.   

 

Foto: Hemeroteca Digital Castañeda

 

“Cristiani dejó por unos días la resonante y afiebrada Buenos Aires y se vino a nuestra tranquila ciudad, en donde cuenta con la simpatía de cuantos han tenido oportunidad de celebrar, a través de la pantalla cinematográfica, las muestras de su ingenio en el difícil género de los dibujos animados”, decía la crónica de El Orden. Y daba cuenta de la visita de cortesía de Cristiani a las oficinas: “vinculado al ambiente periodístico, en el que hasta el año 1917 actuó asiduamente como dibujante de los principales rotativos y revistas porteñas, no quiso emprender el regreso sin antes acercarse a nuestro diario”. 

 

 

La animación nacional

 

En su paso por Santa Fe, el ilustrador señalaba que, a su juicio, el dibujo animado en Argentina ofrecía un “rico filón” a mediados de la década de 1930. Pero indicaba que para entrar en ese mundo había que estar predispuesto a sobreponerse a las dificultades. “A poco que se mejoren los elementos técnicos de que ahora se dispone, nuestro país podrá producir películas de dibujos animados que habrán de contribuir a afirmar el prestigio de la cinematografía nacional. Si en vez de los aparatos rudimentarios de que se vale todavía, la cinematografía nacional tuviera los elementos que hoy se aplican en Estados Unidos, otro sería el panorama de nuestra incipiente industria”, manifestaba.

 

Foto: Hemeroteca Digital Castañeda

 

El recuerdo del “Mono” Taborda

 

Cristiani recordaba también sus primeros trabajos en el terreno de la animación y dejaba unas palabras a Diógenes Taborda, recordado caricaturista y humorista fallecido en 1926, que había colaborado en el libreto de “El apóstol”. Filme que, cabe recordarlo, estaba centrado en el entonces presidente Hipólito Yrigoyen y narraba en forma de sátira su ascenso al cielo para buscar los truenos del dios Júpiter y limpiar la ciudad de Buenos Aires de la inmoralidad y la corrupción. “Pobre ‘Mono’. Era un gran dibujante y un mejor amigo”, decía el director referido a su antiguo colega.

 

Foto: Hemeroteca Digital Castañeda

 

Finalmente, adelantaba sus intenciones de realizar un viaje a Estados Unidos en 1936 para conocer los últimos avances del género y presentar algunas de sus historietas a los estudios. “El viaje permitirá cumplir un antiguo deseo, estrechar la mano de Walt Disney”, cierra. Lo concreto es que Quirino Cristiani, un precursor en su terreno, robustece la amplísima lista de visitantes ilustres del ámbito de la cultura que tuvo la ciudad de Santa Fe durante el siglo XX, que incluye nombres como Arthur Rubinstein, Jacinto Benavente y Jorge Luis Borges.

 

 

El gran logro de Disney

 

Walt Disney estrenó en 1937 “Blancanieves y los siete enanitos”, el primer largometraje creado por la factoría de dibujos animados que había creado años antes. La película, que adapta el cuento de los hermanos Grimm, no es el primer largometraje de animación de la historia del cine, un logro que pertenece a Cristiani, pero marcó un avance en el terreno de la animación por sus innovaciones técnicas y artísticas.

 

 

 

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