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Miércoles 15.09.2021 - Última actualización - 21:31
20:30

Ningún jugador "salva la ropa"

Todos pisaron el charco en el que se embarró el entrenador

No hubo nadie para rescatar en el rendimiento individual. Los desaciertos se sucedieron y el resultado está a la vista: Unión fue un equipo híbrido, confundido y deshilachado, sin figuras que sobresalgan.

Apaolaza defiende bien la pelota ante la marca de Dylan Gissi, que debutó como titular pero que no anduvo bien. Reconoció, después del partido, que el cabezazo del segundo gol (el de Del Prete) se podría haber evitado. Crédito: Luis CetraroApaolaza defiende bien la pelota ante la marca de Dylan Gissi, que debutó como titular pero que no anduvo bien. Reconoció, después del partido, que el cabezazo del segundo gol (el de Del Prete) se podría haber evitado.
Crédito: Luis Cetraro

Apaolaza defiende bien la pelota ante la marca de Dylan Gissi, que debutó como titular pero que no anduvo bien. Reconoció, después del partido, que el cabezazo del segundo gol (el de Del Prete) se podría haber evitado. Crédito: Luis Cetraro

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Ningún jugador "salva la ropa" Todos pisaron el charco en el que se embarró el entrenador No hubo nadie para rescatar en el rendimiento individual. Los desaciertos se sucedieron y el resultado está a la vista: Unión fue un equipo híbrido, confundido y deshilachado, sin figuras que sobresalgan. No hubo nadie para rescatar en el rendimiento individual. Los desaciertos se sucedieron y el resultado está a la vista: Unión fue un equipo híbrido, confundido y deshilachado, sin figuras que sobresalgan.

No hubo un solo jugador de Unión que "salvara la ropa". Todos por debajo de su nivel, desconcertados, desbordados y sin esa rebeldía que a veces resulta necesaria ante la adversidad. Hace algunas semanas, Unión perdía en el 15 de Abril ante Talleres, pero al menos el equipo mostraba una actitud "contestataria" que lo llevó a ponerse al borde del empate. Y que no se consiguió por aquél error -admitido por el propio Nazareno Arasa, árbitro del partido- del claro penal en perjuicio de García que fue ignorado. Nada de eso existió esta vez. Unión quedó sometido, perplejo, derrotado desde muchísimo antes de cumplirse el minuto 90 ante un rival que en el segundo tiempo se dedicó a "balconear" el partido.

 

 

Moyano (5) no pudo apartarse del flojo nivel general. No pudo evitar ninguno de los dos goles y apenas si logró interceptar un par de disparos posteriores. Quizás pueda buscarse en el primer tiempo de Vera (5) como algo para rescatar, sobre todo por la importancia de algunas proyecciones para generar, al menos, un par de centros que inquietaron a Andújar, pero con algunos problemas en el retroceso. Gissi (4) tuvo problemas cuando lo encararon en el mano a mano haciendo prevalecer la mayor velocidad y no consiguió darle solidez en el juego aéreo. Brítez (4) no pudo escapar de las generales de la ley, lo mismo pasó con Corvalán (4), al margen de algún intento por empujar al equipo -no concretado- y lo propio pasó con Esquivel (4), que fue sustituido al término del primer tiempo y que nunca pudo desbordar ni generar una sociedad con Insaurralde por el sector izquierdo.

 

En la mitad de la cancha se vio lo peor de Unión. Portillo (4) terminó perdido en la cancha, complicado por la movilidad de Del Prete, un jugador de buen pie que supo escaparle a la marca. Cañete (4) no encontró en ningún momento su lugar en la cancha, se replegó demasiado para buscar la pelota y transitó sectores intrascendentes y sin gravitación. Esto hizo que los de arriba quedasen desconectados. La idea era que tanto Borgnino (4) como Insaurralde (4) bajaran por los costados. Como Estudiantes manejaba la pelota, si Unión conseguía recuperarla no podía avanzar en bloque porque quedaban todos demasiado lejos del área rival. Y Cordero (4) tampoco pesó en todo el tiempo que el técnico lo dejó en la cancha (hasta los 30 minutos del segundo tiempo.

 

 

Márquez (4) entró en el inicio del segundo tiempo para jugar de enganche, replegado, a veces arrancando muy de atrás. Es cierto que el "Cuqui" tiene buen manejo de pelota y es un jugador inteligente; pero básicamente, es delantero. Y pisó pocas veces el área, porque la idea era que no se estacione arriba y que trate de ser un nexo, seguramente con la idea de que Cañete tenga un intérprete para jugar al fútbol. Zenón (4), mientras tanto, tuvo la posibilidad de inquietar cuando recibió dos pelotas largas (una de Márquez y otra de Gissi), pero no alcanzó a dominar bien el balón y esas chances -porque en ambas estaba habilitado- se diluyeron. Y los tres cambios finales (Nardoni, González y García) no aportaron demasiado. Quizás haya sido Gastón González el que más entró en juego por el costado izquierdo, pero peleando mucho por la posesión de la pelota y sin pesar en la zona de definición.

 

Unión fue un equipo híbrido, sin respuesta ante la adversidad, exento de rebeldía y que no supo vender cara la derrota como le pasó ante Talleres. Agravó el panorama desconcertante del partido con Vélez. Y sembró de dudas el futuro y la confianza hacia un entrenador al que cuesta entender.

 

Esta jugada fue muy polémica. Marco Borgnino tenía ganada la posición y cuando enfrentaba a Andújar fue desestabilizado. El árbitro estaba cerca y no cobró nada. Foto: Luis Cetraro

 

Gimnasia

El próximo rival de Unión será Gimnasia y Esgrima La Plata. El partido irá el lunes a las 13.30 en el estadio del bosque platense y será dirigido por Diego Abal.

 

Merecidas distinciones a Grassi y a Magnín

Antes de iniciarse el partido, el presidente del club, Luis Spahn, entregó dos merecidas distinciones. Se trata de dos hombres del club que recibieron su correspondiente camiseta. Uno de ellos es el nadador Santiago Grassi, que recientemente participó en los Juegos Olímpicos y que estuvo hace unos días brindando charlas a los chicos que están dando sus primeros pasos.
El otro fue Sergio Magnín, a quién Spahn le entregó la camiseta con el número 28, referido a la cantidad de años que Magnín estuvo trabajando como kinesiólogo en la institución.
Sergio acudió a la cita vestido como si fuera un día normal de trabajo. Seguramente, una gran melancolía y emoción habrá recorrido su cuerpo en virtud de lo mucho que dio y que quiere a esta institución en la que vivió momentos de gran felicidad y también otros de profunda tristeza durante todo este tiempo.

 

"Gary" Insaurralde intenta hacerse de la pelota ante la marca de "Corcho" Rodríguez, el buen volante central de Estudiantes que hizo un partido aceptable junto con Zuqui en ese sector de la cancha. Foto: Luis Cetraro

 

"Los goles de ellos fueron previsibles y solucionables"

 

Juan Manuel Azconzábal habló luego del partido, se fastidió y hasta se lo vio poco tolerante con algunas preguntas, sobre todo cuando se insistió en dos aspectos: 1) la posición en la cancha de Cañete; 2) el aspecto anímico de los jugadores. Esto dijo el técnico tatengue:

 

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