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Lunes 20.09.2021 - Última actualización - 24.09.2021 - 0:14
13:05

Jóvenes Pordioseros

Un bicho de escenario

La banda liderada por Cristian “Toti” Iglesias se presentará el sábado en el Mercado Progreso, con La Lengua de Edgar y Los Rogers como soportes. En diálogo con El Litoral, el histriónico vocalista repasó parte de su historia y su presente en movimiento.

“Cuando subo al escenario vuelvo hacer el pibe que tiene 20 años: me pasa eso en mi mente”, afirma Toti después de años en la ruta. Crédito: Gentileza Leandro Olivo“Cuando subo al escenario vuelvo hacer el pibe que tiene 20 años: me pasa eso en mi mente”, afirma Toti después de años en la ruta.
Crédito: Gentileza Leandro Olivo

“Cuando subo al escenario vuelvo hacer el pibe que tiene 20 años: me pasa eso en mi mente”, afirma Toti después de años en la ruta. Crédito: Gentileza Leandro Olivo

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Jóvenes Pordioseros Un bicho de escenario Jóvenes Pordioseros, la banda liderada por Cristian “Toti” Iglesias se presentará el sábado en el Mercado Progreso, con La Lengua de Edgar y Los Rogers como soportes. En diálogo con El Litoral, el histriónico vocalista repasó parte de su historia y su presente en movimiento. La banda liderada por Cristian “Toti” Iglesias se presentará el sábado en el Mercado Progreso, con La Lengua de Edgar y Los Rogers como soportes. En diálogo con El Litoral, el histriónico vocalista repasó parte de su historia y su presente en movimiento.

 

Jóvenes Pordioseros vuelve a Santa Fe: será el próximo sábado 25 de septiembre desde las 19, en el Mercado Progreso (Balcarce 1625), con La Lengua de Edgar y Los Rogers como bandas invitadas. Las localidades pueden adquirirse en www.entradasclandestinas.com.

 

Antes del desembarco, El Litoral conversó con el vocalista y fundador Cristian “Toti” Iglesias, para repasar parte de la historia de la banda y sus ganas de seguir adelante.

 

 

Salir del encierro

 

-De vuelta a Santa Fe de gira, habías venido antes de la pandemia. ¿Cómo viviste este tiempo de parates y regresos? Una época muy complicada para todos.

 

-La verdad es que fueron momentos muy difíciles. La banda está de gira todos los fines de semana; Incluso cuando no hay fecha de Jóvenes Pordioseros Por ahí vamos y enchufamos en el bar de un amigo, para amigos. Creo que hay cuatro o cinco fines de semana, aparte de navidad y todo eso, en que la banda no está tocando. Por más qué no haya nada estipulado para la banda, nos juntábamos con amigos en un bar y tocábamos; yo viajé a Mendoza a tocar con unos pibes de allá, que se llaman Lupus. En lo que es el gran Buenos Aires también tengo unos amigos y tocábamos.

 

Estoy siempre en movimiento, y esto me sacudió un poco la mente: encontrarme en mi casa sin hacer nada; tampoco la pandemia me incentivó a componer.

 

-Tuviste que frenar la moto de golpe.

 

-Fue terrible para mi mente. Porque primero decíamos con los pibes: “Por ahí no dura más de tres meses”. Cuándo llegó la Gripe A también amenazaron con cerrar cosas, pero duró poquito. Pensábamos que iba a ser algo así. Después no pude componer nada, estaba sin trabajar: Fue muy difícil también esa parte, no solamente lo que es mental y emocional con la música, sino que también es nuestro trabajo. Nos encontramos un año y medio sin un centavo, con todos lo ahorrado ya vacío. Para los músicos fue difícil. Encima tengo una hija de dos años, prácticamente nació en pandemia.

 

-Ámbar, nació un poquito antes.

 

-Cuándo empezó a entender las cosas no podía salir.

 

-Fueron de los primeros en salir a tocar; incluso hiciste shows solo.

 

-Sí, Siempre estoy intentando cosas. Más allá de que me gusta estar de gira, que me hace bien al alma, soy un bicho de escenario: Es dónde mejor me siento, en cualquier escenario estoy cómodo, hago que sea mi casa: “soy yo” (risas). Me voy adecuando a los formatos; cuando tuvimos que hacer streamings también, hicimos. A mí la verdad que tocar acústico solo no me convence: me gusta enchufar (risas).

 

 

“La verdad que necesitaba salir a tocar. El streaming lo habíamos hecho, pero no estaba la gente ahí”, cuenta el cantante.Foto: Gentileza Leandro Olivo

 

 

Antes y ahora

 

 

-En agosto pudieron estar en Jujuy Rock, debe ser de los primeros festivales en bastante tiempo.

 

-Hoy tocamos de nuevo en Jujuy. Mirá cómo son las cosas: no voy nunca a la prueba de sonido, y ahora quería ir (risas).

 

-Ya habían ido este año, esa vez tocaron con Los Espíritus.

 

-Hay lugares donde tenemos amigos organizadores que cada vez que organizan algo nos llaman; después otros con los que no tenemos tanta confianza no nos meten tanto. Unos productores en San Luis también: iba como 15 veces al año. Pero sí vinimos, hicimos Tilcara. Pero yo disfruto de todos los lugares a donde voy; amo profundamente el país: te lo digo y se me pone la piel de gallina. Tengo una cosa en el pecho con el país y con su gente, me han dado tanto cariño en estos años. Contamos 20 años pero desde el primer demo; antes de eso ya tenía siete años más de tocar.

 

Y la verdad que necesitaba salir a tocar. El streaming lo habíamos hecho, pero no estaba la gente ahí. En Santa Fe me acuerdo la primera vez que fuimos, no me acuerdo si fue 2002 ó 2003: hicimos un bar y después un festival. No me acuerdo el nombre, pero tengo todo anotado lo de esa época. Tengo un libro con los nombres de los lugares y las fechas el horario antes escribía todo.

 

- Alguna vez dijiste que querías hacer un documental con Bebe Contepomi.

 

-Sí, le dije sí tenía ganas de relatarlo, me dijo que sí. Lo quiero mucho a él y sé que es mutuo. Tengo unos VHS del año 99 en adelante de nosotros tocando en bares cargando equipos en la playa todo lo que fue la primera gira que hicimos en la costa: Gesell, Mar del Plata y algún otro lugar más; Azul creo. En dos meses hicimos 98 recitales, y me parece que está bueno hacer un documental de esa etapa.

 

-En 2019 sacaron “Viva el rock and roll”, un álbum en vivo, festejando el aniversario del primer demo. Pudieron girar con eso ese verano y después vino todo lo que sabemos. “Late”, que es el último de canciones nuevas, es de 2017. ¿Se pudo en algún momento pensar en canciones nuevas?

 

-Por suerte yo ya tenía: soy un tipo que está siempre ahí guitarreando, con mi acústica a todos lados. A veces vamos en un micro nueve horas, los otros se ponen a dormir y yo me quedo las nueve horas guitarreando. En la pandemia no me pintó componer, pero ya tenía como ocho.  Me dijo la gente de Pop Art, la compañía, que hagamos los primeros demos para grabar a principios del año que viene, y en abril sacar el próximo disco: el nombre que se me ocurre es Argentina.

 

-Por lo que decías recién.

 

-Sí me encanta, sentir lo propio: ya estamos a la altura de sacar un disco que se llame así.

 

 

 

 

Otros tiempos

 

-Pasaste todas las épocas: del cassette que vendía Cristina en la playa a esta era digital.

 

-Es loco: nosotros vendíamos el cassette en mano. Somos de la generación del cassette, pero como banda somos de la generación del CD. Ahora está todo esto de Spotify, todo lo digital;  no le escapó a esto; me parece que está buenísimo que la gente tenga la música ahí. No es lo mismo que escuchar un vinilo pero bueno, la juventud escucha ahí.

 

Empezamos con el cassette en la playa a tres pesos. Decíamos: “Hola, somos una banda de Villa Lugano”, empezábamos con un tema de los Rolling Stones, y un par de temas nuestros como para que la gente se vaya enganchando. Eso era para hacernos conocidos: tocábamos cuatro veces por día: una plaza, un bar a la noche y dos playas. Ahora es más fácil subir un tema y que en un segundo te escuchen de Catamarca a Tierra del Fuego; también hace que las bandas no salgan a hacerse ver: que crean que subiendo una canción ya está.

 

Si hoy tuviera la edad que tenía en 2001 no sé qué haría para hacerme conocer. Tengo entendido que ya Gesell no es lo mismo: que no te dejan tocar, que no es rockero como antes. La última vez que fui de vacaciones ya no había bandas de rock tocando.

 

-No sabemos si hay alguna banda joven que pueda aguantar ese ritmo, ni si tiene los lugares, como decís.

 

-No están los lugares y no sé qué banda lo haría. En esa época ibas a un parador y había bandas esperando para tocar desde las 12 del mediodía hasta las 7 de la tarde. Era un rato para que puedan tocar todos: 35 minutos, 40, alguna que ya tenía nombre un poco más. Cuando fui la última vez ya no había ninguna; no estaban más los paradores de mi época, habían agrandado la playa, tiraron todo.

 

Muchas bandas de esa época se peleaban porque también hay que convivir: nosotros estábamos muy mentalizados. Vi muchas bandas que si lo saludaba una piba al cantante ya se agrandaban; después terminaban re estrellitas y cuando volvían a sus lugares de origen la banda se separaba.

 

Nosotros estábamos dos meses: aprendimos a convivir. No digo que no nos peleáramos, pero siempre tuvimos en la cabeza que no era ni por plata, ni por mujeres, ni por fama. Era primero porque estar en casa era un gasto para nuestras familias: si podíamos tocar aunque sea por una pizza ya estamos conformes, porque no gastábamos en nuestras casas. Después era por el amor inmenso que le teníamos y le tenemos al rock: después de una pelea nos abrazábamos, tomábamos un trago; nunca nos dejamos llevar por si no saludaban tres chicas o algún pibe nos pedía un autógrafo (en esa época había fotos con rollo). Era efímero eso, queríamos hacernos conocidos con la banda pero por amor al rock.

 

 

En movimiento

 

-Pasaron muchos años y muchos integrantes; ahora sos papá. ¿Cómo renovás la energía  y mantenés la cabeza enfocada? ¿Cómo se hace para seguir durante más de 20 años en la ruta y qué no te coma la cabeza otra cosa?

 

-Después de querer que nos conozcan y que la gente se divierta pasó a ser más profesional, pasó a ser nuestro trabajo. Cuando empezamos a tener más edad también tuvimos más responsabilidades: no es lo mismo los 18, 20, que cuando tenés treinta y pico, o ahora que somos todos cuarentones. Cuándo teníamos 27 ya nos profesionalizamos: ya tenés un asistente al que se le paga; y tenés otras responsabilidades en tu casa, nuestras madres y padres se empezaron a hacer más grandes y uno siempre quiere ayudar. Después otra cosa es cuando ya vivís solo, porque cuando hice la primera gira vivía con mi mamá y con mis abuelos.

 

Calculo que el hacerte un poco más profesional te responsabiliza, y eso hace que tengas en mente que tenés que estar en marcha siempre. Tuve mis altibajos mentales de cansarme, de decir “no puedo más” pero es más físico, por ahí cuando te duele todo y decís “¿por qué tanto esfuerzo?”, porque no todo es color de rosa. Una vez fuimos a tocar a Uruguay, todo en un día y medio: viajamos, hicimos notas, tocamos. Fuimos en un barquito y después en un micro de tres horas; un hotel que se venía abajo, la pieza no tenía ventanas. A las cinco de la mañana tomamos el micro de vuelta para tomar el barquito. Volví a mi casa al otro día a las cuatro de la tarde todo sin dormir porque se atrasa el micro, esperás el barquito una hora al sol.

 

Por ahí va a un lugar donde no te conocen tanto, viene el dueño y te dice: “No alcanzó la plata”; Eso también te va a castigando la mente. Pero al otro día me pasa que amo tanto lo que hacemos, el rock, que todo vuelva a cero y vuelvo a empezar con ganas. No considero la edad que tengo, no festejo mi cumpleaños, eso también debe ser; tampoco Navidad ni Año Nuevo: me quedo en casa súper solo (porque obviamente mi familia festeja), con unas papas fritas y un vaso de cerveza. Y su Así que no haya cumplido años nunca Cuando subo al escenario vuelvo hacer el pibe que tiene 20 años: me pasa eso en mi mente.

 

-Aparte lo convertiste en un trabajo pero seguís teniendo pasión.

 

-No hacemos lista de temas; si bien son los mismos temas (a veces me pinta tirar alguno muy viejos que no son tan conocidos), no hay un orden: puedo abrir con “Descontrolado” (que es el más conocido) y no esperar al final, porque me pinta ahí. Eso hace también que todo sea distinto, porque ni la banda sabe qué va a pasar.

 

 

 

 

Sangre tropical

 

-Bueno, te esperamos por Santa Fe.

 

-Estoy muy feliz de que nos volvamos a encontrar. Voy a hacer un tema de Los Lamas, porque es Santa Fe (risas). Soy fanático de la cumbia santafesina: escucho Los Lamas, Los Leales, y ya me quiero abrir una cerveza.

 

-Escuchás bandas históricas.

 

-No está mal que ahora el trap esté a pleno, que haya músicos que toquen ese estilo. Pero me aburre un poco escuchar la música hecha por computadora, el ritmo sobre todo, no hay un tipo tocando un instrumento de percusión o batería.

 

Me gusta ese estilo de cumbia porque se escucha la percusión a pleno. Me pasa también cuando escucho cumbia norteña: ¿viste el disco más conocido de Sombras, el que tiene “La ventanita”? Vos escuchás a ese percusionista y hay sangre; escuchas ese disco que es “Boquita de caramelo” y hay un percusionista increíble que lo está dejando todo; aparte de que el Dany Agostini canta como los dioses. Por eso me gustan Los Leales y Los Lamas: porque a los instrumentos los hacen sangrar, tienen vida.

 

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Autor:

Ignacio Andrés Amarillo
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