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Domingo 26.09.2021 - Última actualización - 18:48
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Columna de neurociencias

Voy a buscar algo y me olvido, vuelvo y me acuerdo: ¿por qué?


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Columna de neurociencias Voy a buscar algo y me olvido, vuelvo y me acuerdo: ¿por qué?

Se debe al denominado “efecto umbral” en el cerebro, normal de manera eventual, durante toda la vida. Pero puede ser potenciado, por disminución de la atención y/o alteraciones en la memoria. Explico primero lo fisiológico (normal) y luego signos de alerta.

 

Se encuentra sentado cómodo en el sillón del living, necesita buscar algo en la habitación, se dirige a ella y al llegar... “¿qué era lo que venía a buscar?”. Regresa al living y de la nada, vuelve a recordar. Como si su cerebro se estuviera burlando.

 

Para que esto suceda, debió salir de un espacio y dirigirse a otro distinto. Generalmente atraviesa alguna puerta, o “umbral”, de ahí su denominación “efecto umbral”.

 

En el cerebro, la memoria se construye con muchas asociaciones, como ser el medio físico que nos rodea. Al pasar una puerta, el ambiente cambia e ingresan nuevos estímulos, para nuevas memorias. Si el pensamiento a retener, se almacena de manera transitoria para un fin utilitario (memoria del trabajo), pueden quedar atrás todas las asociaciones que lo sostenían. Luego con el retorno al mismo espacio, retorna el pensamiento.

 

Este proceso se intensifica con el cerebro agotado. La sobreexigencia desmedida tareas intelectuales y no dormir correctamente, son causas frecuentes. También desvíos atencionales, ya sea por otros pensamientos propios o causas externas.

 

La atención se utiliza tanto para almacenar el recuerdo, como para recuperarlo. Mayor ansiedad o angustia por un problema, mayor desvío y menor capacidad de guardado, o recuperación de datos. Estas causas naturales, son las que exacerban este efecto umbral, en distintos momentos.

 

Cuando aún regresando al punto de partida, no vuelve el recuerdo, debe ser tomado como un signo de alerta si no son hechos eventuales, sino que por el contrario, la frecuencia va en aumento. Algunas veces, estos déficits serán percibidos por la misma persona, otras, será alguien que se preocupe y se lo refiera.

 

En estos casos y en los que el “efecto umbral”, llega al punto de interferir en su vida diaria, realice la consulta neurológica. Teniendo en cuenta los procesos fisiológicos, se realizará el diagnóstico diferencial, con la disminución en las capacidades cognitivas.

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