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Sábado 09.10.2021 - Última actualización - 14:14
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Tribuna de Opinión

"…A esta película, ya la vi…"

Escuela Ceferino Namuncurá. Crédito: Archivo El LitoralEscuela Ceferino Namuncurá.
Crédito: Archivo El Litoral

Escuela Ceferino Namuncurá. Crédito: Archivo El Litoral

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Tribuna de Opinión "…A esta película, ya la vi…"

Por Pedro Bayugar

Secretario General de SADOP Santa Fe

 

Los hechos de abusos, de parte de los poderosos con relación a los más débiles, de los adultos contra los menores, de los maestros con sus alumnos, son siempre categóricamente repudiados.

 

Cuando se trata de abusos sexuales, la crítica y el rigor de la condena social es mucho mayor, sobre todo si tiene a menores como víctimas.

 

Desde ningún punto de vista se puede soslayar una condena a este tipo de hechos, pero claro, nuestra condena como meros ciudadanos no puede ir más allá de los pronunciamientos de la Justicia y esta Justicia (sí, con mayúscula) no es la que nos podemos arrogar nosotros o nadie por su propia mano, precisamente porque ya no será Justicia, en todo caso será un ajusticiamiento más parecido a un atropello, a otro vejamen o a una cabal venganza.

 

Este jueves pasado nos anoticiamos de una denuncia contra un docente, un profesor de Educación Física, de la Escuela Ceferino Namuncurá, en la que se lo acusa de un supuesto abuso sexual a una alumna, de aproximadamente 5 años.

 

Los hechos, las circunstancias, los padres, nuevos hechos y más padres y otras niñas violadas, todo es parte de la crónica periodística que algunos medios siguieron con detallada progresión.

 

Hablé con el acusado, como también con otras/os docentes del establecimiento. Todos esperanzados en que la Justicia diga su palabra, la que vale en estos casos.

 

Intervino el Ministerio de Educación, a través de funcionarios del Servicio Provincial de Enseñanza Privada, lo único que aportaron fue, como siempre, el desplazamiento, el apartamiento del docente, trasladándolo a algún otro lugar desconocido.

 

El docente fue inmediatamente detenido.
 

Los “padres”, vecinos, amigos, se hicieron presentes en el domicilio del denunciado y allí hicieron todo tipo de tropelías, pintadas, incendio, destrucción y absurdo ensañamiento con unas mascotas.
 

Todo esto también relatado por varios medios, sin que se colara en sus escritos ni una sola palabra crítica hacia esta actitud de los llamados padres de las víctimas (que ahora ya son varias), como si esa conducta fuera la correcta, la buscada, la plausible actitud de los que buscan justicia.

 

Hace ya varios años, cuando acusaron a un docente del nivel primario por un imaginario abuso a una de sus alumnas, de la misma escuela Ceferino Namuncurá, dicho docente (al que llamaremos Juan) fue desplazado por el Ministerio de Educación, su casa fue también incendiada por los padres, amigos y vecinos de la supuesta víctima, la Justicia se pronunció absolviendo a Juan, pero éste nunca más pudo volver a dar clases en su escuela de origen.

 

En otra escuela, la San Luis Gonzaga, una docente fue acusada por los padres y las madres de querer envenenar a sus hijos con un “jabón picante”, esta docente fue desplazada por el Ministerio de Educación, las madres se agolparon en la puerta de la Escuela clamando justicia, llegaron con su reclamo hasta las puertas del MPA, también en este caso la Justicia dispuso el archivo de las actuaciones por inexistencia de delito, pero la Maestra del “jabón picante”, sigue olvidada en algún lugar que le eligieron los funcionarios de Educación…

 

Podría mencionar varios casos de docentes absueltos, condenados por “los padres” o los medios, sin atenuantes ni derecho de defensa, olvidados por el Ministerio de Educación en distintos lugares del sistema educativo, sin sustanciación de sumario alguno, sin sanción disciplinaria, pero estancados en el lugar del desplazamiento, sin futuro ni reparación.

 

No podríamos decir que en este último caso, del profesor acusado del Jardín Ceferino Namuncurá, vaya a suceder lo mismo, pero hasta ahora todo parece sacado del mismo libreto, aún a riesgo de equivocarme.

 

Hubo uno o varios abusos a menores y esto debe ser investigado, no debe quedar ninguna duda, pero si la movilización de supuestos padres va a determinar los pasos de la Justicia, si las y los docentes van a tener que asumir estos “riesgos” sin otra alternativa, estamos frente a un momento liminar, entre la Justicia, la democracia o el sálvese quien pueda.
Seguimos creyendo en la Democracia y en la Justicia, como la gran mayoría de las/os argentinas/os, pese a todo…, pero sabemos también que las condenas dispuestas por los medios de comunicación, que las condenas sociales así logradas, son muy difíciles de revertir…, casi imposible.

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