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Sábado 09.10.2021 - Última actualización - 15:36
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Argentina y la falta de "punch" para ganar en Asunción

La pistola estaba cargada pero con balas de fogueo

No hay dudas de que merecimos más que el empate, tampoco que el arquero fue la gran figura del partido, pero el principal problema es que se jugó "sin 9".

 Crédito: Archivo El Litoral
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Argentina y la falta de "punch" para ganar en Asunción La pistola estaba cargada pero con balas de fogueo No hay dudas de que merecimos más que el empate, tampoco que el arquero fue la gran figura del partido, pero el principal problema es que se jugó "sin 9". No hay dudas de que merecimos más que el empate, tampoco que el arquero fue la gran figura del partido, pero el principal problema es que se jugó "sin 9".

El invicto de 23 partidos, la base que parece afirmarse cada día más, un Messi que se identifica plenamente con el equipo y rendimientos individuales que siguen provocando admiración y alivio, son los elementos que definen a esta selección. Haber empatado con Paraguay, injustamente porque mereció ganar, deja un sinsabor para los que priorizan el resultado por encima de todo; pero no debe convertirse en una preocupación, salvo porque hubo un déficit que provocó el empate -o que impidió la victoria-: la ausencia de un "9" de área.

 

Todo pasó por una cuestión estratégica. Sin Lautaro Martínez y convencido de que debía jugar Joaquín Correa, Scaloni ordenó jugar por abajo. Incluso, cuando el equipo tenía amplias chances de desborde por afuera, el final de ese tipo de jugadas era siempre el mismo: un pase atrás o un centro a rastrón, nada de jugar por arriba. Máxime ante un equipo de histórico buen juego aéreo, como es el paraguayo.

 

El partido se debió ganar. Incluso, se debió ganar en el primer cuarto de hora, cuando Messi armó dos o tres jugadas estupendas y Correa mostró que esta vez andaba con "balas de fogueo". Si Argentina hubiese estado fino en la definición -y Anthony Silva no se hubiese atajado todo lo que pasó cerca de él- el resultado habría sido diferente, porque Argentina dejó sentado la diferencia de jerarquía entre los dos equipos. Incluso de velocidad, cuando Paraguay se animó un poco ("Dibu" Martínez tuvo dos atajadas clave) y aparecieron espacios. Pero no alcanzó.

 

Los movimientos posteriores que hizo Scaloni giraron en un mismo sentido. La entrada de Papu Gómez y hasta la del propio Nicolás González -en este caso con un juego más vertical- fueron para continuar por la misma senda, la del toqueteo hasta que aparezca algún espacio por dónde atacar. El partido se estacionó en ese cuadro de situación y no varió: Paraguay replegado y Argentina en pleno monitoreo de las inmediaciones del área para esperar el momento justo para cambiar el ritmo y atacar. No tuvo contundencia. Y se encontró con un arquero que parecía imbatible.

 

 

 

 

 

 

La impresión que uno tiene es que la mayoría de los partidos serán como el del jueves. Los dos que se vienen -ante Uruguay y Perú en la cancha de River- no distarán demasiado de lo que se vio en el Defensores del Chaco. Rivales ordenados en defensa, juntando mucha gente, rodeando lo máximo posible a Messi con una clara intención de escalonarse en la marca y sabiendo que si Argentina tiene espacios, se convierte en un equipo realmente peligroso.

 

Hay arquero (un gran hallazgo), se encontró un "2" de mucha jerarquía como el Cuti Romero, la dupla De Paul-Paredes tiene razón de ser y luego, las sociedades futbolísticas que se puedan crear del medio hacia arriba son las que van a definir el grado de jerarquía que pueda alcanzar el equipo, no exento de la genialidad de un Messi que cuando se ilumina es demasiado para cualquiera.

 

Los 19 puntos cosechados (5 victorias y 4 empates), el invicto, el segundo puesto detrás del imparable Brasil y el partido todavía pendiente de definición con los propios brasileños, enmarcan a estas Eliminatorias como poco dificultosas hasta el momento aunque no por ello hay que dejar de mirarlas con atención y enfocarse en no resignar absolutamente nada. En otras oportunidades, nos alcanzó con 31 o 32 puntos para ir al Mundial. No estamos lejos. Si aprovechamos estos dos partidos que faltan de la triple fecha, nos acercaremos bastante a ese objetivo. Sería bueno, porque en la doble fecha de noviembre nos esperarán dos partidos bravísimos: con Uruguay en el Centenario de Montevideo y con Brasil en Buenos Aires.

 

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