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Lunes 18.10.2021 - Última actualización - 25.10.2021 - 1:56
16:30

Javier Martínez

"Es para gente que tiene mucho aguante"

El mítico fundador de Manal pasó días atrás por Santa Fe de la mano de Pino Callejas, en el marco de la gira presentación de su último disco, “Darse cuenta”. Ante la requisitoria de El Litoral, el artista contó su visión de la profesión desde sus 57 años de carrera, sin guardarse nada.

Martínez plantea que los músicos de rock argentinos no piensan a la actividad como una fuente laboral, y que se requiere un cambio de mentalidad. Crédito: Manuel FabatíaMartínez plantea que los músicos de rock argentinos no piensan a la actividad como una fuente laboral, y que se requiere un cambio de mentalidad.
Crédito: Manuel Fabatía

Martínez plantea que los músicos de rock argentinos no piensan a la actividad como una fuente laboral, y que se requiere un cambio de mentalidad. Crédito: Manuel Fabatía

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Javier Martínez "Es para gente que tiene mucho aguante" Javier Martínez, el mítico fundador de Manal pasó días atrás por Santa Fe de la mano de Pino Callejas, en el marco de la gira presentación de su último disco, “Darse cuenta”. Ante la requisitoria de El Litoral, el artista contó su visión de la profesión desde sus 57 años de carrera, sin guardarse nada. El mítico fundador de Manal pasó días atrás por Santa Fe de la mano de Pino Callejas, en el marco de la gira presentación de su último disco, “Darse cuenta”. Ante la requisitoria de El Litoral, el artista contó su visión de la profesión desde sus 57 años de carrera, sin guardarse nada.

 

El histórico músico argentino Javier Martínez, referente del blues y el rock en castellano, está girando por el país (el turno de Santa Fe fue el domingo 3 de octubre, en Tribus Club de Arte) para mostrar las canciones de su nueva producción discográfica “Darse cuenta”, realizada junto a Pino Callejas, con una banda que se completa con Guillermo Trapani, en teclado; Pablo Saravia, en bajo; y Lucho Dragone, en trompeta y trombón.

 

Con el objetivo de conocer más sobre su presente, sus 57 años de carrera y su visión de la profesión, El Litoral dialogó con el fundacional artista, que no se guardó nada en la conversación.

 

 

Compañeros: en la formación con la que visitó Santa Fe, junto a Pino Callejas (al centro), Guillermo Trapani, Pablo Saravia y Lucho Dragone.Foto: Manuel Fabatía

 

 

En movimiento

 

 

-¿Cómo estás viviendo esta posibilidad de volver a los escenarios después del aislamiento?

 

-Por suerte ya volvimos el año pasado, en Bueno Aires, en un local que tiene mucho nivel y trayectoria que es Lucille, que está en Palermo, tiene una estructura de teatro. Después tocamos en Mr. Jones, casi sobre fin de año, y después vinimos acá a San Luis en el verano, e hicimos tres fechas en Córdoba. Hicimos como 20 conciertos en Merlo (San Luis), ya este año.

 

-En diciembre había sido la celebración de la reunión del disco “Corrientes”, del 93.

 

-Claro, con ellos estuve tocando. No exactamente con la misma formación pero con los tipos más importantes, que son Pino Callejas, el guitarrista, y en ese momento Patán (Vidal, en teclados). Después tocamos en Mr. Jones con esas formación. Después vinimos a San Luis: hicimos como 20 días un concierto diario, en un local en la avenida principal de Merlo que se llama Lennon.

 

Después vinieron tres conciertos en Córdoba en el verano de este año, que fueron en Río Cuarto, en Córdoba capital y en Capilla del Monte, en el Valle de Punilla.

 

-Con Pino y con Patán, entre otros, grabaste “Darse cuenta”.

 

-Exactamente.

 

-Un disco que se grabó a lo largo de bastante tiempo. ¿ Cómo fue ese proceso? 

 

-Se empezó a grabar en 2006 en un estudio que habíamos montado en la casa de Pino en Ciudadela; En ese momento estaba viviendo ahí, montó un estudio en la casa y lo empezamos a usar. Y quedó como en archivo: hicimos otras cosas, terminamos tocando todos en otras formaciones. Hubo una dispersión, pero la amistad no se perdió.

 

Entonces cuando nos volvimos a juntar, que fue este año con Pino, dijimos: “Bueno lo llevamos a un estudio”. Pino lo bancó, la remasterización y remezcla; le hicimos algunos toques, le grabamos algunas cosas más y se mezcló. Después me moví, conseguí una compañía, Fonocal, para editarlo. Para hacer el evento de Lucille pusimos una publicidad en la Mega, y salimos a tocarlo ya este año; en invierno; pero bueno ya habíamos tocado en 2020 y en el verano.

 

-Claro, salió este año.

 

-Sí, todavía no hemos podido llegar a ponerlo en difusión como queremos: queremos que suene en la radio, pero todavía no pudimos ponerlo en rotación tres veces por día. Si tenés algún contacto, hablemos de negocios.

 

-(Risas).

 

-¿Por qué los argentinos, cuando uno dice “hablemos de negocios”, se ríen?

 

-Hay un tema con tarifar las cosas: cuando preguntás cuánto sale algo todos te dicen “y...”.

 

-Y no te lo dicen. hay como una vergüenza. Vos decís “hablemos de negocios” y se traban: “No sé, dejame mirarlo, después te digo, llamame mañana”. Hay algo en el inconsciente colectivo cristiano, bíblico. Hay que leer “Los enemigos del comercio”, de Antonio Escohotado, donde se explica que eso viene milenariamente de la religión. Si vos haces negocios sos un hijo de puta; el que ganó la guita “uh, a quién habrá cagado para tener la casa que tiene”.

 

Cómo inconsciente colectivo, este pueblo (como todos los pueblos católicos) tiene un mal pensamiento con respecto a la prosperidad.

 

-Eso se mete en la realidad de los artistas.

 

-De los artistas y de todo el mundo: Cuando me compré una casa vino mi tío Alberto; le dije: “Tío, me compré una casa”; contestó: “¿A quién cagaste?”. O sea que yo solamente me voy a comprar una casa si cago a alguien. ¿Te das cuenta la mierda que tiene el catolicismo en la cabeza? ¿Cómo no vamos a ser pobres? ¿Cómo no vamos a tener el país lleno de garcas? ¿Cómo no vamos a estar gobernados por garcas? Hay que cambiar esa mentalidad: no va, muchachos.

 

 

 

 

Desvíos

 

-También está eso de “vos tocá, que yo te doy difusión”. ¿Cuántas veces perdieron los artistas por eso de no saber ponerle precio?

 

-Porque les enseñaron de chicos (la culpa la tienen sus padres) que la carrera artística no es negocio y no se puede vivir del arte: andá a preguntarle a los Rolling. Los ingleses pueden ganar plata con el rock, los argentinos no.

 

-¿Cómo se hace, desde tu experiencia y tu carrera?

 

-¿Todavía hay que explicar que podés vivir de la música? preguntale a la Sole, si querés que te dé algún ejemplo argentino; preguntale a Palito Ortega.

 

-Hay algunos géneros en los que es más fácil.

 

-No son géneros más fáciles; no hay ningún género fácil. ¿Vos decís que la cumbia es más fácil que el rock? Subite al escenario y toca cumbia. El folclore es recontra complicado.

 

-No de tocar, sino de monetizar, de vivir de la actividad.

 

-Es mentira. Yo estoy en la música profesional desde mis 18 años, tengo 75. Vos vivís de la música si tenés un manager y un empresario que te venda y te haga vivir de la música; aunque toques el “Arroz con leche”, la Quinta de Beethoven o cualquier cosa. Si tenés un empresario que te vende, vos vivís de la música.

 

En el rock hay un montón de equipos que no han ganado nunca un mango porque no han sabido poner un hombre de negocios de verdad. Y ha venido un chanta: “Yo te vendo”; y lo único que han hecho es gastarse la poca que ganaron tomando merca. Y así les va: ¿dónde están ahora todos esos vivos que tomaban merca? En la nada.

 

Los folcloristas son gente que viene de la Tierra, el folclore es la tierra adentro, y vienen de un género más antiguo de nuestro país. Entonces tienen sentido común y sentido del humor, y son lógicos: tienen un tipo que los vende. Andá a preguntarle a Los Nocheros si tienen problemas de plata. ¿Y los rockeros que tienen? Los rockeros están todos muertos de hambre: no ganaron una moneda en su puta vida.

 

-Salvo excepciones.

 

-Salvo excepciones que son gente lógica. ¿Por qué? Porque el rockero se hizo de izquierda, pero de la izquierda idiota, no de la izquierda inteligente. La que está de moda ahora es la izquierda idiota. Entonces les enseñaron que si sos un artista no podés ganar plata, tenés que perder plata. Si ganás plata la tenés que regalar.

 

Son una banda de idiotas los rockeros, una colección de idiotas. Y así les va. Me refiero a los rockeros argentinos; los de Norteamérica y los de Inglaterra son más vivos que el hambre.

 

 

 

 

Vivencia personal

 

-¿Cómo se hace para enfocar la cabeza en que esto es un laburo, es en serio, y además tener la pila para seguirla?

 

-Se hace haciéndolo. Si vos no te das cuenta de que esto es un laburo, es un negocio y es en serio, dedícate a otra cosa.

 

-¿Cómo se desarrolla una carrera, desde tu experiencia?

 

-Poniendo huevos. Mucho huevo, y más huevo. Y huevo, huevo huevo. Y ganas y fe. Y después poniendo mucho esfuerzo: estudiando técnica cuatro horas por día, subiendo al escenario y rompiendo todo tocando. No tomando merca, no escuchando estúpidos, todo esos que vienen Y te dicen: “¿Vos sabés lo que tenés que hacer?”. “Sí, yo sé lo que tengo que hacer: no escucharte a vos”.

 

La experiencia es intransferible. Esa es una idea falsa que inventaron los empresarios exitosos norteamericanos para vender libros de autoayuda. “Cómo hacer amigos y triunfar en los negocios”: 1950, Dale Carnegie. Y todos compraron ese libro: ¿te creés que aplicaron algo de lo que enseña el tipo ahí? Lo tenés que saber hacer vos, no hay una fórmula; yo no tengo una fórmula, esto no es una ciencia exacta ni es una mecánica onda “¿Vos querés preparar un Mercedes Benz? Tenés que hacer esto y esto”.

 

Esto no es así. ¿Querés que te vaya bien en una actividad? Poné los huevos, fijate lo que tenés que hacer, bancátela, insistí; sé indiferente al fracaso, empeñate, no te deprimas y seguí a fondo. Es la perseverancia, no hay otra. Los alquimistas sabían convertir el plomo en oro, nosotros no. Ellos sí y se hicieron millonarios: compraron una tonelada de plomo y la transformaron en oro.

 

Es así, muchachos, hay que laburar: no va a venir nadie a decirte “tenés que hacer esto, tenés que hacer lo otro”. Hay que abandonar la infancia. “Mamá, ¿qué tengo que hacer con este pibe Carlitos de la vuelta, que me pega?”. “Andá y pegale”: si tu madre es una madre como debe ser, un padre. “¿Te pegó? Bueno, andá y metele una patada en el culo y arruináselo, devolvele la trompada”.

 

-Alguno te va a decir “si es un laburo pierdo mi costado artístico”.

 

-Si alguno cree que el costado artístico no es laburo y que está mal ganar plata con eso es un estúpido. Que vaya a buscar un puesto de cadete en una farmacia: no sirve para esto. Todo trabajo debe ser pagado. Eso es ético y moral: nadie trabaja gratis. El artista que piensa que el arte es gratis, que vaya a una casa de música y le diga al dueño que le regale la guitarra que está colgada en la pared; a ver lo que le dice el dueño.

 

Hay que dejar el amateurismo: en el rock hay mucho amateur. Pero que se confundan el amateurismo con la realidad es peligrosísimo. Esto es una profesión: querés tocar, tocá. No cobrás, no vas a durar. “Sí, pero no hay plata”; bueno, entonces no vengo, toco en la calle y pido una moneda con la gorra, es más digno.

 

Los tipos que tocan gratis son unos hijos de puta que están arruinando su propia carrera y están jodiendo a la profesión. ¿Por qué tocás gratis, flaco? ¿Porque tu papá te da de morfar? ¿Porque tu papá te compró la guitarrita, hijo de puta?

 

 

 

 

En el cajón

 

-Cuando estaban las cosas medio cerradas, armaste un trío con Hernán Castellanos y Maxi Delli Carpini y grabaste en Romaphonic “Encuentro en el estudio”.

 

-Eso no fue el año pasado, fue antes. El año pasado salió la edición, pero la grabación es de cuatro años atrás.

 

-¿Por qué se demoró tanto en salir?

 

-Llamalo a Fonocal y preguntáselo. ¿Vos te creés que terminás de grabar y una compañía te lo edita? No es soplar y hacer botellas, es difícil. La industria es la industria: a ellos les chupa un huevo que vos seas Javier Martínez, ven si es negocio editarlo. Si no chau.

 

La industria es completamente fría, inhumana y le chupa un huevo el arte, y se cagan en la música. Es más, le tienen bronca a los músicos. Y tienen razón, porque los músicos son unos giles perdedores, son solamente talentosos tocando: ahí está todo mi respeto. Pero en la vida no han tenido un padre y una madre como hacen falta, que les explicaran qué la música también es una manera de ganarse el pan y la respeten.

 

-De todos modos es un garrón tener guardado cuatro años el master. ¿Cómo se lidia con eso? “Hice una inversión...”

 

-¿Qué importa? Hay gente que tardó muchos años en editar. Vos terminaste el disco, lo editaste y lo sacás, ¿y? Te lo metés en el orto. Si no está sonando en una radio, ¿vos te creés que tu disco existe? Lo tenés en la mano, ¿qué hacés? ¿Se lo das a 20, 30 amigos tuyos? Sos un gil. El disco funciona cuando suena en la radio, y si no lo podés poner en la radio no existís. Esto es un negocio como otro cualquiera, la radio es la vidriera.

 

-Y te la cobran.

 

-¿Y cómo no te la van a cobrar? Si la casa de música te cobra los instrumentos, ¿te asombrás de que haya que pagar la difusión? Esto no es un hobbie, esto es un negocio.

 

 

 

 

Adversidad

 

-¿Cómo se convive con eso?

 

-Como convive todo el mundo. ¿Cómo convive la gente que trabaja en la Nasa, conquistando el espacio, con esa tecnología, y se ganan el sueldo? ¿Cómo conviven los artistas de Hollywood filmando películas donde se hacen mierda, donde hay escenas de peligro y algunos no quieren contratar dobles, y se caen de un caballo? Después viene el gran sueldo, sí. ¿Cómo conviven esos tipos que hacen construcciones y arriesgan su vida? ¿Cómo conviven los ingenieros civiles que van al Himalaya y hacen un dique, arriesgando su vida ellos y sus obreros? (y alguno tiene un accidente y muere). Esto no es diferente: esto es para hombres, no es para maricas.

 

Hago una dura crítica de esa mentalidad, pero la hago por pura lealtad y compañerismo. Despierten, boludos. Yo también fui así, lo digo con fundamentos porque también pasé por el idealismo, por pensar que ganar plata y tener éxito  te sacaban la onda. Tener éxito te da un montón de onda, andá a preguntarle a los Rolling: son multimillonarios hace 50 años y cada vez tienen más onda.

 

-También te tocó una época donde la competencia era menos feroz.

 

-La época en la que empecé era peor que esta, porque nadie sabía lo que era el rock, y todos los demás estaban conspirando para destruirnos a nosotros; que éramos los hippies, los atorrantes, los borrachos, todo mal. Viví una época mucho más complicada que esta. “¿Ustedes qué hacen?”. “Rock”. Te venía a buscar la policía.

 

Nadie la tienen fácil en esta profesión: hoy los pibes que quieren llegar deben tener 800.000 problemas, porque la industria te garca, nadie te da bola, todo es poner guita y que no pase nada; hay un montón de garcas que agarran la guita y no hacen lo que te prometen: es un desastre.

 

-A eso iba: para el que empieza hoy es muy duro.

 

-Sí, pero cuando empecé yo también era muy duro. Nunca fue fácil. ¿Vos te creés que Gardel la tuvo fácil o Los Beatles? Es todo muy difícil, por eso digo que es para gente que tiene mucho aguante.

 

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