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Sábado 04.12.2021 - Última actualización - 06.12.2021 - 10:58
14:58

Miguel Rep

A la altura del mito popular

El artista presentó en la Feria del Libro de Santa Fe (invitado por el Ministerio de Cultura provincial) su libro “Diego, nacido para molestar”, su rescate de la figura de Diego Armando Maradona. En la entrevista con El Litoral, el dibujante desanduvo sus reflexiones sobre el 10, como así también sobre otros personajes que trabajó, como Eva Perón y Borges.

“No estaba dejando un legado, un ejemplo: todo el tiempo dijo ‘no soy ejemplo de nada’. Todo el tiempo se reía de sí mismo, en eso es muy distinto a Evita: ella trabajaba para estampita de la política; trabajaba para la Patria, era una estampita patriota”, sostiene Rep. Crédito: Pablo Aguirre“No estaba dejando un legado, un ejemplo: todo el tiempo dijo ‘no soy ejemplo de nada’. Todo el tiempo se reía de sí mismo, en eso es muy distinto a Evita: ella trabajaba para estampita de la política; trabajaba para la Patria, era una estampita patriota”, sostiene Rep.
Crédito: Pablo Aguirre

“No estaba dejando un legado, un ejemplo: todo el tiempo dijo ‘no soy ejemplo de nada’. Todo el tiempo se reía de sí mismo, en eso es muy distinto a Evita: ella trabajaba para estampita de la política; trabajaba para la Patria, era una estampita patriota”, sostiene Rep. Crédito: Pablo Aguirre

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Miguel Rep A la altura del mito popular El artista presentó en la Feria del Libro de Santa Fe (invitado por el Ministerio de Cultura provincial) su libro “Diego, nacido para molestar”, su rescate de la figura de Diego Armando Maradona. En la entrevista con El Litoral, el dibujante desanduvo sus reflexiones sobre el 10, como así también sobre otros personajes que trabajó, como Eva Perón y Borges. El artista presentó en la Feria del Libro de Santa Fe (invitado por el Ministerio de Cultura provincial) su libro “Diego, nacido para molestar”, su rescate de la figura de Diego Armando Maradona. En la entrevista con El Litoral, el dibujante desanduvo sus reflexiones sobre el 10, como así también sobre otros personajes que trabajó, como Eva Perón y Borges.

 

En el marco de la XXVII Feria del Libro de Santa Fe organizada en conjunto con la Municipalidad y la Universidad Nacional del Litoral, el Ministerio de Cultura de la provincia auspició la llegada de Miguel Rep para presentar su libro “Diego, nacido para molestar”, su mirada desde la ilustración y el humor de la figura de Diego Armando Maradona. En diálogo con El Litoral, el artista repasó su mirada sobre el personaje, como así también otros símbolos argentinos que retrató, como Eva Perón y Jorge Luis Borges.

 

 

Desde adentro

 

-¿Cómo se arranca a pensar un libro sobre Diego, en el primer año después de Diego?

 

-Se supone que con Diego todo es fluido porque siempre fluido: siempre supimos de Diego, siempre actué en consecuencia con los aspectos de su vida pública (ya sea futbolística como de escándalos de sus declaraciones) por mis dibujos. Siempre fue uno de los temas de mis reacciones, mínimas pero hubo. Así que Diego no es una irrupción en mi vida creativa, con la cual tengo que hacer un libro, con el cual nunca trabajé, nunca lo pensé: siempre lo pensé, es un compañero de ruta. Uno es Valdano en el “gol del siglo”: “Diego, Diego”, y se la pasa a Burruchaga.

 

Cuando llega esa fecha nadie estaba preparado para que ocurriera. Uno estaba preparado para desastres de su vida sanitaria, pero que iba a resucitar de nuevo, otra resurrección. Ese día no nos dio ni tiempo para desear la resurrección: fue noticia su muerte. Eso es importante porque cuando yo recibo (como todos recibimos) esa siesta la noticia no hubo ni tiempo para chequear si era verdad o no, fue inmediato. Mi reacción ese día fue “qué hago mañana para Página 12”. Y no solo ese día, sino que los días sucesivos trabajé con Diego como tema para elaborar la pérdida de un compañero generacional; y para elaborar la pérdida de algo que estaba conmocionando al país y de alguna manera al mundo. No podía hacer una tira sobre astronautas, o que se descubrió un pozo petrolero: tenía que ser sobre Diego.

 

Empecé a pensarlo en esos días sucesivos, a elaborar esa perdida; y a la vez me llegó el ofrecimiento de Planeta para hacer el libro sucesor de “Evita, nacida para molestar”. Nunca hubiera pensado un libro de Diego, a ellos se les ocurrió que con el subtítulo de Evita podría hacer “Diego, nacido para molestar”. Como ya estaba trabajando dije: “Bueno capaz que tengo un Diego de largo aliento para contar; y solamente tengo que implicar mi vida”. ¿Cuándo apareció Diego en mi vida? En los mayores que yo apareció en Argentinos Juniors. El otro día me encontré con un socio vitalicio de Argentinos Juniors y le pregunté en el césped de la cancha: “Decime vos que estuviste ese partido (y a vos te lo creo) para dónde pateaba Diego en el segundo tiempo, cuando le hizo el caño al de Talleres”. “Para allá”. “Bueno, gracias: me pusiste en situación, porque a los demás no les creo”.

 

En esas instancias, el Bichito y los Cebollitas no estuve, pero sí en el Mundial del 79, cuando Diego y su troupe ganan ese festival futbolístico que fue Japón, le ganan a Rusia y fue un juego como yo no había visto nunca, sobre todo de la mano de Diego. A partir de ahí Diego nunca se apagó del todo: Después Boca...

 

-Después ya fue un personaje más expuesto.

 

-Noticia corriente: de El Gráfico, después de los diarios, después de los diarios del mundo; hasta llegar al cénit que es el Mundial 86, con Inglaterra y con Alemania. A partir de ahí hay que administrar cómo es el retiro, pero lo administró muy bien: no solo futbolísticamente sino también con sus apariciones públicas y sus frases; y sus peleas con el poder. Esas que justifican que se llame “Nacido para molestar”. Con el fútbol solamente no hubiera alcanzado, hubiera sido “Nacido para maravillarnos, para entretenernos, para embellecer”. Pero molestar es todo lo de después.

 

-Nunca hubiera podido no molestar.

 

-No: él era fiel a su origen, era un resentido y solo le restaba molestar a los que a él no le caían bien, y a lo que no le caían bien a su clase; que es la mayoría del mundo. Son las instituciones a las que perteneció y que lo hicieron famoso: la FIFA, la AFA, el medio periodístico: el conocía muy bien el medio periodístico, y por eso lo criticaba y algunos lo consideraban un traidor.

 

Así que peleándola desde adentro del sistema fue molesto. Otros somos molestos fuera del sistema, y no molestamos tanto porque estamos afuera. Grito y (João) Havelange no me escucha, o no me escucha (Chiqui) Tapia. Puedo llegar a pegar un grito que moleste en algún ámbito en el que esté implicado. Diego estaba implicado estado ahí y sacaba la alfombra para que se caigan los poderosos. Y eso es muy hermoso, porque él no olvido nunca sus orígenes: eso es lo que estamos festejando. Para mí es un ser luminoso, y por eso hice un libro sobre un ser luminoso, no sobre la oscuridad en la cual también se empantanó.

 

 

Claroscuros

 

-Eva tenía ciertas zonas, como cuando la dibujaste teniendo sexo con su marido.

 

-Que no es zona oscura.

 

-Pero hubo gente que se ofendió, había un pudor. Con Diego no está ese problema.

 

-No, en mi libro no.

 

-Para nadie, posiblemente.

 

-No, ahora hay mucho problema con Diego: lo están agitando para el Lado Oscuro. El Darth Vader de Diego está muy presente; pero no en mi libro, ni en mis lecturas, ni en mis declaraciones. De ese que hable la prensa amarilla, en todo caso las víctimas, y la sede judicial. Pero no es el Diego que a mí me asombró, el que nos facilitó la vida, y que nos hizo felices; y que lo hizo muy tristes también, de una manera colectiva y pública. En la vida privada no estuve cerca, no me importa tanto; le tiene que importar a las posibles víctimas, a la justicia, y  a las futuras generaciones: cuál es el Diego que van a elegir celebrar. Nosotros celebramos una combo total: no sé si está bien, pero es así.

 

-También hay una cierta injusticia en la comparación, porque Eva es un mito que está enraizado en el pasado. Diego no es un mito viviente pero por un año.

 

-Es presente puro. Es muy difícil hacer el libro, porque es algo fresco. Podría haber terminado antes el libro: tenía una fecha en abril; pero elegí sacarlo en octubre para pensarlo más. El pueblo puede no pensarlo: puede vivirlo, puede llorarlo, puede reírlo; pero nosotros al dejar constancia de libro o de cultura que queda tenemos que pensarlo más: los ensayistas, la gente de la literatura, la gente del arte y los humoristas en este caso. No es gritar un gol, no es presente puro, es historia viva e historia muerta.

 

-También Eva es un personaje que construyó en vida su propia narrativa, de la que fue muy consciente, y dejó bastante cerrado el personaje. También hubo gente que agitó su supuesto lado oscuro.

 

-Evita al ser de otra generación, mujer, y mujer del poder, tuvo una construcción y un sentido mucho más histórico y generoso, menos individualista. Ella se entregó a un sujeto histórico, que Diego no lo tuvo que hacer: sufrió su intimidad y sufrió su cuerpo; era un presente perpetuo en ese sentido. No estaba dejando un legado, un ejemplo: todo el tiempo dijo “no soy ejemplo de nada”. Todo el tiempo se reía de sí mismo, en eso es muy distinto a Evita: ella trabajaba para estampita de la política; trabajaba para la Patria, era una estampita patriota.

 

Pero Diego es héroe más contemporáneo, conocedor autoconsciente de cuáles son las heroicidades, las maravillas, los buenos ejemplos y los malos. Decía: “Si yo no me hubiera drogado hubiera mejor jugador, ¿sabés qué jugador hubiera sido?”. Eso es tener autoconciencia de sí mismo, y no es dejar un legado de un tipo que fue diente de leche. Evita dejaba un legado de “Soy pura en política; mi enemigo es claro, nunca voy a voy a negociar con el enemigo, el enemigo malo y nosotros estamos de lado del bien”. Diego no se ponía del lado del bien; creo que la única situación que el veía como del lado del bien era la belleza que había dado en el césped.

 

-Sabía cuáles eran los malos.

 

-“Los malos son los que combaten a la clase de la que vengo: a los que quieren más desigualdad: en el fútbol y en la villa, en las ciudades y en la historia”. Tenía claro que estaba del lado bueno de la sociedad, pero no en lo personal. Se consideraba un mal ejemplo: “La pelota no se mancha”. Consideraba que cuando estaba activo y no era presa de sus vicios, de su torcimiento por problemas personales o de sus raíces neuróticas, no era ejemplo. Era ejemplo en todo caso en los sindical del fútbol y la belleza que había generado, y la sonrisa que le había arrancado a la gente pobre, humilde.

 

-El bien era una cosa que ejercía: “Me sigo jugando por estos”; a diferencia de otros que vienen de la misma extracción y terminaron...

 

Trabajando para el poder. Sí, desde Pelé hasta Tévez: son gente que no ha sido fieles a su origen. No sé si lo han pensado mucho, pero han encontrado una zona de comodidad en arroparse con los poderosos. Este encontró una zona de comodidad cerca de lo suyos: los suyos de Fiorito; los suyos de Napoli; los suyos del sur. Él encontró ahí el abrigo y el abrazo verdadero. Encontró en Havelange, en (Julio) Grondona, en (Corrado) Ferlaino, en Juan Pablo II un abrazo falso; un abrazo que lo utilizaba. Sabía muy bien que era un símbolo fotografiable, y que habría puertas; lo que creo que nunca se olvidó es de esa solidaridad que en alguna manera en la niñez le brindó su clase, y se la brindó a sus hermanos y a sus padres.

 

Eso no se lo olvidó nunca. Es lo que nosotros celebramos: somos clasistas con Diego. Sabemos que el enemigo lo detesta y que celebró su muerte por razones puramente discursivas. Diego decía las cosas; era anti hipócrita, era un tipo sin miedo.

 

 

Afirma el artista: “Hay una clase media que está subyugada, que sigue maravillándose y sigue usando la camiseta 10 en homenaje a Diego. Hay otra clase media (que por ahí no es nacional y popular) que se pone contenta cuando fracasa el plan morocho de la vida, o el plan ‘peruca’ de la vida”.Foto: Pablo Aguirre

 

 

Memorias y olvidos

 

 

-Hay un componente en nuestras clases medias (y no tan medias) que se regodea en la caída del ídolo que nació humilde pero anduvo con las mujeres más deseadas, tuvo plata, anduvo en Ferrari. Cuando lo ven tropezar hay un resentimiento de “viste que eras negro”.

 

-“El esclavo me sirvió mientras tenía dientes y músculos; una vez que se jubila mejor tirarlo al río”. Eso en la clase dominante está: “Lo disfrutamos mientras corre, mientras hace goles, mientras nos da guita (porque Diego fue un negocio siempre), pero cuando ya no es más útil para nosotros mejor verle la caída”. Se lo vio en (José María) Gatica, en (Ringo) Bonavena, en varios personajes previos.

 

-Sí, pero lo pensaba en las clases que lo envidian en base a resentimiento, porque alguien con plata no tiene resentimiento porque la tiene toda. Pensemos en Monzón: terminó preso en la misma cárcel donde quizás hubiera terminado si no triunfaba como boxeador.

 

-“¿Viste que iban a terminar así?”: esa es la moraleja de la clase media. “Son negritos, estos terminan siempre así”. Diego lo postergó: duró 60 año, que no es poco para un cuerpo tan castigado y una psiquis tan atormentada; y la fama tan desquiciada. Sesenta años son muchos para alguien así; el último año fue una penuria absoluta, y justifica eso: “¿Viste cómo termina esto negritos? Por la clase dirigente de mierda”.

 

Pero hay una clase media que absorbió un Diego luminoso y que no lo olvida. No está toda la clase media pensando como el final de (Nicolino) Locche o de Gatica, o de (René) Houseman. Hay una clase media que está subyugada, que sigue maravillándose y sigue usando la camiseta 10 en homenaje a Diego. Hay otra clase media (que por ahí no es nacional y popular) que se pone contenta cuando fracasa el plan morocho de la vida, o el plan “peruca” de la vida.

 

-Pablo Alabarces dice que Maradona era el peronismo cuando no se podía hacer peronismo.

 

-En la dictadura, en el menemismo. Es porque mama el peronismo en los 60 en la villa. Peronismo residual, resistente; altares de Evita habían en la villa. La solidaridad estaba en la villa, porque alguien le cuidaba las nenas a la Tota cuando iba a parir. Había una solidaridad, y habían pleno empleo en la villa (que significaba plena changa): siempre había algo para llevar.

 

-La villa no era la de hoy.

 

-No era la villa de la dictadura para acá: entraron a sangre y fuego, a matar peronistas, sindicalistas, y terminó siendo la villa no solidaria (alguna solidaridad hubo); pero sacando al padre (Carlos) Mugica y tratando de meter el neoliberalismo, el individualismo y la droga, que es lo que hoy prima.

 

Tévez es hijo de eso: de salvarse de Fuerte Apache como una excepción, a ver si arrima a los rubiecitos, cosa que hizo. Diego nunca olvidó a los morochos, a los guaraníes, a los salteños: se paraba y los homenajeaba, les celebraba el gol a ellos, no a Macri.

 

-Tenés la disciplina del trabajo diario. ¿Cómo se piensa un trabajo para un libro, que nos de un dìa para el otro?

 

-Un libro se piensa como una cápsula del tiempo, que va a quedar el lomito en las bibliotecas y que vas a ser siempre consultado: “A ver qué había hecho Miguel, a ver si aguanta lo que hizo”. Hay una conciencia histórica de esto va a “esto va a quedar, guarda, no es lo mismo que todos los días”. Diego creo que aguanta en ese tema: creo que va a crecer como creció Evita; que va aguantar porque es de verdad.

 

Entonces me puse a trabajar sobre un personaje que es la argentinidad pura; y que va aguantar. Lo que hago es darle una lectura hoy, con la edad que tengo, el año que pasó. Tiene una distancia, porque sé lo que es trabajar sobre la distancia del muerto: he trabajado sobre amigos célebres de la literatura que han muerto. Tengo una complicidad del trabajo con la muerte, y de ver a qué personajes les puedo dar vida a pesar de que ya pasaron a la historia. En eso no desconfío de mi mirada sobre Diego: no creo que me mande demasiados mocos.

 

Creo que lo que va a pasar con el tiempo es que voy a reinterpretar a mi propio Diego, y voy a encontrar nuevas zonas. Pero de este libro estoy seguro que no me voy a arrepentir: es un Diego madurado por la compañía de ser un congeneracional suyo.

 

 

Una de las ilustraciones que integran el libro.Foto: Gentileza Rep

 

 

Argentinidades

 

 

-¿Cómo te interpeló Eva, siendo que no la viviste?

 

-A Evita ningún otro dibujante la trabajó, ningún humorista hizo humor: ella no permitía, y los “creyentes” de Eva, los que la santificaron, no se permitieron humor. Lo que veía era que había un lugar, quería desde la vereda de Eva hacer esa aproximación humanista que es el humor y el dibujo. Pero ya con una Eva bastante terminada: no es lo mismo no lo mismo nacer en el 61 que en 48, donde la viviste. Tengo una distancia histórica, una lectura desde de lo nacional-popular, desde el partido del reparto y desde el feminismo. Con eso confío que hice una Evita que va a aguantar en mí con el tiempo. No asegura nada: por ahí cambio y me vuelvo un reaccionario, una mierda de tipo, y digo: “¿Qué hizo ese tarado de Miguel cuando tenía 58 años?”.

 

Con Diego es otra cosa, porque he corrido todas esas décadas con él, y no es una lectura a la distancia como con Eva. Eva para mí es una foto sepia, blanco y negro; Diego es una foto color, como las realidades que viví. Evita es un tema que trabajé y hablé mucho cuando salió el libro, es un tema bastante terminadito en mí. Mi Diego, el que elaboré como dibujante, es el que estoy pensando, porque ya lo hice, y lo pienso con el público. Mi Diego sí que no es un modelo terminado, porque sigue imprimiendo en la vida de hoy.

 

-También trabajaste con la figura de Borges, que no era nacional-popular, era antiperonista y antifútbol.

 

-No tengo mucho para decir, con Borges, salvo que cada vez que lo leo me da una satisfacción absoluta: creo que no hay no hay mejor escritor para mí. Y luego me gusta que es un tipo que es muy argentino: es muy pampeano, muy bonaerense, muy de la gauchesca. Muy de los márgenes de Europa, que es lo que siempre quiso conquistar y nunca pudo: no conquistó el Premio Nobel, un frustrado. Ahí hay una situación de Borges que, a pesar de la belleza que dio, también era un perdedor. Evita era una perdedora, Diego también, a pesar de haber levantado los triunfos: mirá como terminó. Y Borges de alguna manera es un perdedor: porque no ganó el Premio Nobel, porque todo lo que leyó no le dio la recompensa final.

 

-Ser antiperonista y antifútbol no lo libró de ser argentino.

 

-Es re argentino, del otro lado. Precisamente porque es anti todo lo popular se acercó y lo estudió tanto. Mucha de su nutrición es lo popular: la gauchesca, los guapos, los arrabales. Borges no es de la clase alta, es mentirita eso. Borges es de clase media que pudo ir a Ginebra de niño, y tuvo la educación elitista porque la mamá era alguien formada; pero siempre se cagó de hambre: tenía que pucherear haciendo artículos para Crítica, el informe del yogur La Martona con Bioy Casares, porque no tenía un mango. Iba todas las noches a comer a los de Bioy porque no tenía guita. El departamento en Maipú y Marcelo T. de Alvear era chiquito. Pudo haber tenido mucha guita si vivía 20 años años más, los derechos de autor hoy son tremendos. Aparte es incuestionado: es el mejor escritor del siglo XX.

 

Bueno, Diego es el mejor jugador de todos los tiempos, lo que pasa es que la guita le iba y le venía, la vivió; la literatura no daba tanta guita como el fútbol. Aprovechó las mieles que le dio ser el hombre más popular de todos los tiempos, más popular que Los Beatles y que Jesús.

 

-Los Beatles lo decían con respecto a Jesús.

 

-Lennon, el más molesto de ellos, decía: “Los Beatles son más populares que Jesús”. Y yo creo que Diego es mucho más que esos otros. Ya lo estoy cotejando: me faltan los algoritmos nada más.

 

 

Silencios

 

-Cerrás la etapa de este libro. ¿Hay un libro de esta envergadura en propuesta?

 

-No había voluntad de una serie “Nacidos para molestar”. Pero si jugamos (porque me están preguntando) quiénes otros son “para molestar”, haría Charly García seguro, el Che (Guevara), y Lennon; me falta ahora empezar a ver qué mujeres “Nacidas para molestar”: pero las hay, además de Evita.

 

-Muerto Diego, Charly es el último al que le perdonamos todo, no está corrido con las cancelaciones.

 

-Ya está perdonado Charly. Pueden aparecer cosas, pero en el caso de Charly tiene tanto humor que tiene un escudo protector ahí. Es un humor de sí mismo y de protección contextual. No sé Diego que hubiera hecho; de hecho en vida no lo han hostigado tanto, aprovecharon que está muerto y no pude responder. Hoy respondería a eso sin miedo, y batiendo a varios. Son unos hijos de puta: ahora se aprovechan a batir porque no tienen quién les responda. En vida les hubiera dicho: “¿Vos me decís eso? ¿Querés que te diga...”.

 

-“...dónde estabas vos esa noche?”.

 

-Exactamente: a eso le tenían miedo. Por eso muchos se aliviaron el 25 de noviembre de 2020: porque Diego dejó de ser esa tromba anti hipócrita y sin miedo. Ahora lo defiende el pueblo, y lo defiende el libro.

 

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