https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Miércoles 05.01.2022 - Última actualización - 14:55
14:53

Desprecio al otro

Postpandemia al volante: arrancamos peores

Las expectativas en medio de la incertidumbre inicial de la pandemia de coronavirus radicaban en el resultado social al superarla. Dos años después no mostramos signos de mejoría y el desprecio a la vida humana sigue vigente mientras la culpa y la solución está en manos de todos.

 

 Crédito: Gentileza
Crédito: Gentileza

Crédito: Gentileza

El Litoral en Google News



Desprecio al otro Postpandemia al volante: arrancamos peores Las expectativas en medio de la incertidumbre inicial de la pandemia de coronavirus radicaban en el resultado social al superarla. Dos años después no mostramos signos de mejoría y el desprecio a la vida humana sigue vigente mientras la culpa y la solución está en manos de todos.   Las expectativas en medio de la incertidumbre inicial de la pandemia de coronavirus radicaban en el resultado social al superarla. Dos años después no mostramos signos de mejoría y el desprecio a la vida humana sigue vigente mientras la culpa y la solución está en manos de todos.  

Tres días ya se hicieron lugar en el 2022. “Manejaba borracho y chocó a dos personas que esperaban el colectivo en Constitución”. “Atropelló y mató a una nena de 10 años en Merlo que salía de misa”. “Estaba drogado el conductor que mató una ciclista en Palermo”. Tres accidentes rimbombantes en ese tiempo se cuelan en los titulares. Muchos más hay sin trascendencia. ¿Algo en común? El alcohol y las drogas en el cuerpo de los culpables. ¿Algo más? La mayoría se fugó sin ayudar a sus víctimas. La falta de empatía es doblemente mayor.

 

El concepto de humanidad  tiene entre sus acepciones la de una persona sensible y compasible ante las desgracias de otros de su especie. Rápidamente, en la línea discurrida en este texto, podemos preguntarnos ¿Dónde está la humanidad de quien no se interpela a través de la solidaridad con quien padece un mal que lo tiene por autor? ¿Cómo es posible que no le exploten los nervios y la conciencia mientras huye después de haber desmembrado a una niña que cruzaba la calle de la mano de su abuela? El miedo puede hacernos seres despreciables. La bibliografía básica indica que esa reacción puede anular nuestras facultadas de decisión y razonamiento. Quizá por eso, un conductor rodeado de una sociedad consumista, líquida y casi despojada de sentimientos pueda enajenarse de la humanidad que su familia, amigos o alguna persona le generó alguna vez para escapar, vencido por el miedo a las represalias, ante la tragedia presentada al frente de su parabrisas. 

 

De ninguna manera busca el autor atenuar la responsabilidad del victimario y justificarlo como una mártir del sistema. En ese sentido podría argumentarse también que los efectos de la droga y el alcohol son los responsables de una disminución en sus capacidades y consecuente desenlace (de hecho, para la Ley es un atenuante). Pues bien, una persona se caracteriza – siempre desde un análisis básico de los conceptos, por creerse innecesario profundizar – por su capacidad de observar, asimilar y analizar, mientras está sujeta a derechos y obligaciones; ergo es su responsabilidad haber ingerido esas sustancias transgresoras de su naturalidad por propia voluntad y  a sabiendas de que luego deberían conducir hacia otro lugar, con todo lo que ello implica para sí y el entorno que sea parte de su camino. Con las obligaciones y carga emocional que también le requerirá en caso de que la situación se vaya de sus entorpecidas manos.
Tampoco pretende el autor recargar las tintas sobre el circunstancial victimario. Ese que no tuvo la cuota de suerte que la inmensa mayoría tuvo cuando tomó un volante luego de una fiesta, por ejemplo. Y al hablar de masas es cuando se vuelve imprescindible un mea culpa general. En la mayoría de las tragedias de tránsito con narcóticos u otras sustancias como parte, hay al menos una persona que no tuvo el coraje – o la empatía – de sugerir al potencial asesino que lo que estaba a punto de hacer era temerario y no recomendable. Si el consejo no hubiere alcanzado, el Estado también ofrece alternativas para impedir la tragedia. Una simple acción puede volver a uno un héroe para otro, sin saberlo jamás ninguno de los dos. Desgraciados aquellos que celebraron como hazaña el conducir ebrios. 

 

Arrancó el 2022. De la peor forma para centenares de familias debido a quienes debían arrancar. ¿Será el momento de analizar un cambio integral? Podría haber una cátedra obligatoria  en los tres niveles básicos de la educación argentina avocada al rol del conductor y del peatón; un desarrollo avanzado en los exámenes prácticos para la obtención de la licencia de conducir; un mecanismo de penalización judicial distinta para quienes consuman y conduzcan ¿Es momento del consumo cero al volante? ¿La salida no está en la conciencia social y habrá que disminuir la capacidad mecánica de los vehículos? Son interrogantes, las respuestas hay que buscarlas o exigirlas para que no sea tarde y estemos, el resto,  perdidos: antes que nos maten o matemos.

Autor:

El Litoral en Google News





#Temas de HOY: Inseguridad en Santa Fe  Rosario  Pase sanitario  Coronavirus  Clima en Santa Fe  Colón  Unión