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Sábado 08.01.2022 - Última actualización - 7:16
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Historias que duelen e interpelan

Vivir sin identidad: el problema de los santafesinos que nunca tuvieron DNI

El caso de Federico Monges, que pasó 31 años sin documento, expuso una realidad que atraviesa mucha gente de los barrios del cordón oeste de la ciudad. "Lo tramitó una comunidad entera de gitanos indocumentados, tres familias, tres generaciones", ejemplificó Salomé Gómez, desde la Defensoría Zonal de barrio Yapeyú.

Exclusión y pobreza son las marcas, los estigmas, de estos barrios postergados históricamente del cordón oeste de la ciudad, como Yapeyú, donde viven los Exclusión y pobreza son las marcas, los estigmas, de estos barrios postergados históricamente del cordón oeste de la ciudad, como Yapeyú, donde viven los "nadies".
Crédito: Mauricio Garín

Exclusión y pobreza son las marcas, los estigmas, de estos barrios postergados históricamente del cordón oeste de la ciudad, como Yapeyú, donde viven los "nadies". Crédito: Mauricio Garín

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Historias que duelen e interpelan Vivir sin identidad: el problema de los santafesinos que nunca tuvieron DNI El caso de Federico Monges, que pasó 31 años sin documento, expuso una realidad que atraviesa mucha gente de los barrios del cordón oeste de la ciudad. "Lo tramitó una comunidad entera de gitanos indocumentados, tres familias, tres generaciones", ejemplificó Salomé Gómez, desde la Defensoría Zonal de barrio Yapeyú. El caso de Federico Monges, que pasó 31 años sin documento, expuso una realidad que atraviesa mucha gente de los barrios del cordón oeste de la ciudad. "Lo tramitó una comunidad entera de gitanos indocumentados, tres familias, tres generaciones", ejemplificó Salomé Gómez, desde la Defensoría Zonal de barrio Yapeyú.

El caso de Federico Monges, un joven de Villa del Parque que pasó 31 años de su vida sin Documento Nacional de Identidad (DNI), al margen del sistema y sin acceso a los beneficios que otorga el amparo del Estado, puso la lupa en el tema. Hay una gran cantidad de casos similares al de Federico que ocurrieron y siguen ocurriendo en la ciudad de Santa Fe. Gente que transita por la vida sin identidad. Y que en la mayoría de los casos -sociales- precisan la asistencia de organismos e instituciones que los ayuden a garantizar el cumplimiento de sus derechos.

 

"Todo el tiempo viene gente que no tiene Documento Nacional de Identidad", dice Salomé Gómez, a cargo de la Defensoría General Zonal N° 1, que depende del Poder Judicial de la Provincia, y está ubicada en calle 12 de Octubre y Neuquén, en barrio Yapeyú. Esto es en el extremo noroeste de la ciudad, donde no sobra nada: "Son muchos los santafesinos que nunca tuvieron DNI. Acá los atendemos, los escuchamos y les brindamos la asistencia que necesitan", cuenta la abogada.

 

El radio jurisdiccional para atender las demandas de la población no se limita a barrio Yapeyú, sino que la Defensoría General Zonal N° 1 tiene competencia territorial en Loyola Norte y Sur, San Agustín 1 y 2, La Ranita, Santa Marta, Barrio Norte, Abasto, Nuevo Horizonte, Monseñor Zaspe, Los Troncos, Estanislao López, Eva Perón, Marcos Bobbio, Acería y La Tablada; es decir, en gran parte del extremo noroeste santafesino.

 

Desde todos esos barrios concurren a la Defensoría las vecinas y vecinos que nunca tramitaron su Documento Nacional de Identidad. Los "nadies". Muchas veces llegan motivados por la necesidad de insertarse en el mundo escolar o laboral, o para tramitar algún beneficio social. "Hay infinidad de ejemplos", dice Gómez. "No hace mucho tiempo llegó una comunidad gitana entera de indocumentados. Tres familias, tres generaciones. Les tuvimos que tramitar el DNI a todos", recuerda la funcionaria pública al frente del organismo que abraza y contiene a miles de santafesinos en los barrios del cordón oeste.

 

En ese espacio que pertenece al Estado y está enclavado en medio de un territorio hostil de la ciudad, allí donde las calles son una polvareda y las necesidades abundan, además de brindar asistencia legal y administrativa, además de brindar contención social, hay orejas para escuchar los problemas de la gente, hay huertas comunitarias y talleres para intentar alcanzar otra realidad posible.

 

Burocracia

 

"Si bien estos casos ocurren muy a menudo, disminuyeron en la pandemia", cuenta la abogada al frente de la Defensoría Zonal N° 1, que no es la única de la ciudad sino que hay otras cuatro más, desplegadas en distintos barrios, allí donde cunden las demandas sociales.

 

En las cárceles de Santa Fe, 6.418 presos de un total de 7.171 no tienen DNI. La foto es sólo ilustrativa. Foto: Archivo/ Flavio Raina

 

 

-¿Cómo asisten a la gente indocumentada?

 

-Se inicia un trámite judicial, se realiza una investigación para recabar los datos necesarios, y a partir de allí se comienza a trabajar junto al Gabinete de Identificaciones y distintos organismos estatales para obtener toda la información necesaria.

 

-¿Cuánto tiempo demanda el trámite para obtener el DNI en estos casos?

 

-Depende de millones de factores. Hablamos de gente de barrios muy carenciados. Hay trámites que deben realizar ellos de forma personal, como por ejemplo una ficha dactiloscópica. Entonces las variables son millones: la problemática social y familiar, para trasladarse por la ciudad, todo lo que trajo la pandemia, el grado de analfabetismo, etcétera. A veces llega gente a la que se le explica todo varias veces y nunca lo terminan. Y aquí la comunicación para que entiendan con claridad lo que deben hacer es crucial. El servicio es facilitarles todo esto. Y el tiempo que demanda depende de todas estas variables.

 

Morir sin identidad

 

Más adelante, Gómez cuenta una historia que ejemplifica lo antedicho. Es la historia de una señora que se acercó a la Defensoría junto a sus cuatro hijos a tramitar por primera vez los DNI de todos. "Nunca nadie los había registrado. Era una señora de 63 años con aspecto de una de 100", dice la abogada. En la entrevista con las trabajadoras, la mujer contó el motivo que la llevó a iniciar el trámite: "Mi temor es morirme y que en la lápida diga NN". Un escalofrío recorrió el cuerpo de su interlocutora. "Nos partió el alma", confiesa Gómez.

 

"A esa señora, lo primero que le tuvimos que decir es que se quede tranquila, que su lápida tendrá su nombre, tenga o no DNI", explica la funcionaria judicial.

 

Ya en el plano de las conjeturas, la pregunta es: ¿cómo puede ocurrir que una persona nacida viva no sea inscripta y tenga su DNI? "Si nació en un hospital público, adonde hay una dependencia del Registro Civil, lo único que se puede deducir es que esa mamá se levantó de la cama y se fue con su bebé a su casa, sin darle importancia al certificado de nacido vivo que le expidió el médico partero y sin iniciar el trámite", piensa Gómez. "No se me ocurre pensar otra cosa, porque acá la realidad supera a la ficción. Después podemos fantasear o hacer millones de conjeturas, pero la realidad es ésta".

 

"Por eso en nuestra labor es fundamental la comunicación. Nunca dar por sobreentendido algo con la persona a la que se le brinda atención. Porque después nos pasa que la gente que quiere tramitar un beneficio social, va al banco en lugar de ir al Anses", ejemplifica. "Entonces, trabajar en estos barrios tiene todo esto. 'Si te dan un anticonceptivo no te lo pongas en la vagina, sino tragalo...'. Nos ha pasado esto también, cuando falla la comunicación. Parece una pavada pero no lo es. Y todas estas cosas son vitales a la hora de lograr el acceso a la Justicia y al cumplimiento de sus derechos. El operador judicial tiene que entenderlo así".

 

"Andaba de parranda..."

 

Más adelante Gómez cuenta otra de las historias de vida que pasan por la Defensoría. Es la historia de un tal Caballero, el vecino que se enteró de que estaba muerto cuando fue a votar. ¿Cómo es esto? Cuando quiso elegir presidente, hace dos años, le dijeron que no figuraba en el padrón porque estaba muerto. "Lo que pasó es que había muerto otra persona y lo enterraron con su identidad. Entonces hubo que explicar que el muerto no era él, y luego la Justicia tuvo que verificar quién era la persona que había fallecido", relata Gómez.

 

"Cuando fuimos a la policía para que le tomen las huellas dactilares nos preguntaron: '¿Entonces, el muerto quién es?'. Yo les dije: 'No lo sé, pero a este señor lo tengo vivo, acá está'", agrega. Desopilante.

 

Presos indocumentados

 

Otro costado llamativo del tema es la gran cantidad de reclusos que cumplen condena en las cárceles santafesinas y no tienen Documento Nacional de Identidad. Esto mismo fue lo que le ocurrió a Federico Monges, que pasó por el penal de Coronda y cumplió una condena de 5 años (4 efectivos) sin tener DNI. Y cuando salió libre seguía indocumentado. El caso de Federico no es la excepción. Son la gran mayoría los reclusos que hoy viven en los penales y no tienen documentos. Muchos. Algunos lo perdieron y no volvieron a tramitarlo. Otros nunca lo tuvieron.

 

De acuerdo a un reciente relevamiento realizado por el Servicio Penitenciario -al que El Litoral tuvo acceso-, son 6.418 (de un total de 7.171) los presos sin DNI alojados en las 11 unidades penitenciarias de la provincia (ver gráfico). En la cárcel de Las Flores, por ejemplo, hay 1.169 presos sin DNI (de un total de 1.334). En Coronda son 1.703 indocumentados (de un total de 1.863). En Recreo, 9 de 12. Y en la cárcel de mujeres, 50 de un total de 63. Y esto es sólo en los penales de la región. Aunque la foto en el resto es la misma.

 

En el relevamiento, lo que se hizo fue determinar quiénes tiene DNI físico y quiénes no. "Esto no quita que la persona detenida cuente con DNI en poder de los familiares. Si bien se los insta a que el familiar lo acerque a la unidad, son muy pocos los que lo hacen, por lo tanto mientras dura su detención, no se cuenta con el DNI en la Unidad", aclararon desde el Servicio Penitenciario.

 

"Cuando se inscriben a algún ciclo lectivo de educación o participan de alguna capacitación laboral o cooperativa, es indispensable contar con el DNI, por lo que si la familia no lo acerca a la unidad, se coordina con el Registro Civil la tramitación de una nueva credencial de DNI", explicaron.

 

Foto: Infografía El Litoral

 

 

 

Registro Civil

 

Cabe señalar que desde el 15 de enero de 2021 se reformó la Ley de Registro Civil (Ley N° 26413) por Ley N° 27611, a través de la cual se dispuso que las inscripciones tardías para obtener el DNI se tramiten directamente en el Registro Civil. Esta disposición se reglamentó recién el 14 de agosto pasado. Sin embargo, todavía se siguen realizando este tipo de trámites en la Defensoría General Zonal, además de brindar la atención o derivar a los vecinos hacia las dependencias a donde necesiten realizar distintos tipos de trámites.

 

En 2021, el Registro Civil tramitó 309.990 DNI. En la comparación entre el 2019 y el 2021, son 20.000 DNI más que los gestionados hace dos años (290.275). Ante la consulta de El Litoral, el Registro informó que durante este año que termina en esa dependencia se hicieron sólo 60 trámites de personas indocumentadas que nunca habían sido inscriptas, de los cuales 20 trámites se encuentran en curso.

 

Vivir sin documentos imposibilita el acceso a la salud, a los beneficios sociales, al trabajo y por sobre todo a la identidad, un derecho impostergable. Tramitar que todos y todas las santafesinas tengan su DNI debería ser algo urgente. Una deuda del Estado, que muchas veces intenta estirar sus brazos para alcanzar a los más necesitados y no alcanza. Nunca alcanza cuando la demanda y la postergación histórica es grande.

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