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El Litoral
Domingo 11.07.2010
13:50

Hallazgo de restos humanos en un predio del Ejército

Terminar las excavaciones en campo San Pedro demandará varios meses

Así lo confirmó a El Litoral el antropólogo forense que encabeza los trabajos en el campo cercano a Laguna Paiva. Los restos de 8 personas, hallados en la fosa común, se analizan en Buenos Aires. Pero las primeras denuncias son de 1984.



Hallazgo de restos humanos en un predio del Ejército Terminar las excavaciones en campo San Pedro demandará varios meses Así lo confirmó a El Litoral el antropólogo forense que encabeza los trabajos en el campo cercano a Laguna Paiva. Los restos de 8 personas, hallados en la fosa común, se analizan en Buenos Aires. Pero las primeras denuncias son de 1984. Así lo confirmó a El Litoral el antropólogo forense que encabeza los trabajos en el campo cercano a Laguna Paiva. Los restos de 8 personas, hallados en la fosa común, se analizan en Buenos Aires. Pero las primeras denuncias son de 1984.
Emerio Agretti
politica@ellitoral.com


El antropólogo Miguel Nieva, que dirige la búsqueda del Equipo Argentino de Antropología Forense en el campo San Pedro, consideró que los trabajos deberían extenderse “algunos meses más” del vencimiento del plazo original -en el corriente julio-, a los efectos de poder completar la inspección de ese predio del Ejército donde se hallaron restos humanos, presumiblemente de víctimas de la represión ilegal.

Nieva confirmó a El Litoral que los restos hallados en la fosa común encontrada el pasado 9 de junio en ese campo, ubicado en la zona de Campo Andino (a 15 km de Laguna Paiva) corresponden, en principio, a ocho personas. Según otras fuentes, se trataría de cinco hombres y tres mujeres jóvenes, aunque Nieva sostuvo que eso recién podrá quedar establecido con los exámenes que se están realizando en Buenos Aires.

Precisamente, por orden del juez federal Nº 2 de Santa Fe, Francisco Miño, los restos -que en al menos media docena de casos presentan lesiones en el cráneo compatibles con heridas de armas de fuego- fueron trasladados a la Capital Federal, donde se llevan a cabo los análisis genéticos para tratar de identificarlos.

“Esto va a llevar meses”, confió Nieva a este diario, y corroboró que, mientras tanto, el grupo que dirige, integrado por ocho personas, continúa con las tareas de “prospección y sondeo sistemático” de todo el predio, para establecer sitios de excavación. Recordó que se trata de “aproximadamente 100 hectáreas”, que en algunas áreas presentan dificultades, por estar lindantes con la laguna, lo que hace que el agua brote muy rápido.

Nieva explicó que la exploración previa se lleva a cabo con una pala especialmente diseñada, que permite “sacar muestras del terreno y hacer una lectura del subsuelo”, sin dañar el suelo.

El hallazgo

El hallazgo, tal como el propio Equipo de Antropología hizo notar oportunamente, “no tiene precedentes en el país”, por cuanto “es la primera vez que se encuentran restos humanos en un predio del Ejército”. Y que, además, por la utilización de cal para cubrir los cuerpos y la evidencia balística, “deja en evidencia el accionar de otra metodología, sin precedentes hasta ahora, del terrorismo de Estado”.

Sin embargo, los antecedentes que apuntan al campo San Pedro, utilizado en su momento para “realizar maniobras” del Ejército y entrenamiento de conscriptos y alumnos del Liceo Militar, y luego arrendado a particulares para su explotación agropecuaria, se remontan bastante más atrás de 2007, año en que comenzó el trabajo de los antropólogos -en el marco de la causa abierta por la denuncia de organismos de derechos humanos- y que, hasta mediados de este año, no había arrojado resultados.

De hecho, los comentarios sobre inhumaciones clandestinas datan de 1984, en la época en que se hallaba cerca de completar su cometido la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), formada por el entonces presidente Raúl Alfonsín con una comisión de notables -encabezada por Ernesto Sábato-, que finalizó su actuación el 20 de septiembre de ese año, con la entrega del célebre informe conocido como “Nunca Más”, sobre cuya base se llevó adelante el juicio contra los integrantes de las Juntas Militares.

Aquellas versiones habilitan la suposición de que podría haber más fosas, dados la reiteración de “maniobras” en ese campo y el hecho de que en aquella época solamente fuera utilizado por el Ejército.

Juan Carlos Adrover, que integraba la Conadep en representación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, y presidía la división del organismo que abarcaba desde la ciudad de Santa Fe para el norte de la provincia, recordó un episodio revelador.

El testimonio

En diálogo con El Litoral, el dirigente refirió al testimonio de un cuidador de ese campo -actualmente con ingreso vedado-, de apellido Castellanos, “un paisano de Santa Elena, Entre Ríos, que es el héroe de esta historia”, quien falleció antes de poder declarar ante el juez Miño.

Adrover relató que Castellanos, a quien accedió a través de Mario Pilo -también integrante de la Conadep- y un concejal radical de Laguna Paiva, era el encargado de la maquinaria de un contratista que trabajaba en la estancia San Pedro.

El trabajador rural refirió la práctica habitual del arribo al campo de personal de Inteligencia, lo que sistemáticamente implicaba que el personal debía dejar libre el lugar, y era trasladado en un camión a pasar la noche en dependencias del Regimiento de Infantería.

“Era común encontrar pozos o todo tipo de excavaciones; hay que tener en cuenta que es un campo de maniobras del Ejército, por lo que era normal que cavaran trincheras o casamatas. Pero nunca se tomaban el trabajo de taparlas, quedaban así nomás, los pozos al descubierto”, relató Castellanos en 2007, en una entrevista con organismos de derechos humanos, incorporada a la causa.

Pero, en la ocasión de referencia, dos cosas le habían llamado la atención: que hubiesen vuelto a tapar la zanja con tierra y que, en los días previos, se hubiesen traído varias bolsas de cal. Adrover dijo que Castellanos le contó haber encontrado en el campo “un zapato de mujer y una cadenita”.

Con estos elementos, el titular de la Conadep Santa Fe, acompañado por la secretaria de Actas -y ex detenida política- Myriam Ramón, realizó una incursión por el campo un domingo por la tarde, aprovechando que por entonces ya casi no se lo utilizaba.

Esta recorrida no dio frutos, pero -relata Adrover- “a los pocos días se presenta Castellanos en mi oficina, y me traía en un sobre un huesito. Me dijo que había cavado debajo del árbol, dio con el hueso, paró, volvió a tapar y me lo trajo. Yo se lo llevé a mi amigo Julio Piva, un patólogo muy conocido en Santa Fe (hoy fallecido). Él me dijo que era un hueso humano, correspondiente a la falange de un dedo humano, probablemente de mujer”.

La proximidad del final de la Conadep y el clima enrarecido por las rebeliones militares hicieron imposible una exploración formal desde el Estado, y aquel primer hallazgo no pasó de allí. Hasta que, entre otros casos, dio pie a nuevas denuncias y a la actual investigación judicial, que finalmente logró su cometido.

EAAF

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) es una organización científica, no gubernamental y sin fines de lucro, que aplica las ciencias forenses -principalmente, la antropología y arqueología forenses- a la investigación de violaciones a los derechos humanos en el mundo. Se formó en 1984 con el fin de investigar los casos de personas desaparecidas en la Argentina durante la última dictadura militar. Actualmente, el equipo trabaja en Latinoamérica, África, Asia y Europa.

Más información:
http://eaaf.org.




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