Por Teresa Pandolfo - tpandolfo@ellitoral.com
Días atrás pudo entreverse como “una luz al final del túnel” el hecho de que la Legislatura se hubiera convertido en el ámbito de tratativas para alcanzar un consenso básico entre las partes políticas, para levantar definitivamente las medidas de fuerza. Hasta la redacción de “Apuntes...” ese consenso no se había logrado, pero lo más grave aún dentro de este panorama de emergencia es que ni desde el gobierno ni desde las cámaras legislativas se hizo un llamado desinteresado a la reflexión.
¿Por qué esta reflexión se hace necesaria?
Porque o se dictan clases o se concluye que el servicio educativo, sea de gestión privada u oficial, no sirve para sus fines y, entonces, un mes más o un mes menos de enseñanza resulta igual porque en la escuela no se aprende nada.
Lo mismo respecto de los estamentos administrativos. ¿Sirve para el funcionamiento del Estado la administración escalafonada que hoy tenemos? ¿O, por el contrario, es necesario montar una estructura política paralela que reemplace al personal escalafonado en los distintos aconteceres y actividades?
Ni qué decir de los hospitales y centros de salud. Nunca se dio una situación de puertas cerradas, en que no se permitió el acceso de quienes querían trabajar, aunque la dirigencia sindical dijera en los medios de prensa lo contrario.
Por los menos en las tres últimas décadas no se había visto al servicio público de salud con la falta de higiene, de insumos y de atención como en la semana que dejamos atrás, comprendiendo en esta situación todo el arco: desde la atención primaria hasta la terapia intensiva y los servicios especiales. No puede darse un nuevo paro en la semana que comienza en iguales condiciones que las anteriores.
La decadencia siempre termina siendo grotesca y en esta provincia sus dirigentes, ¿cayeron en ella?
¿Cuál es el trasfondo?
¿Cómo justificar con palabras la huelga salvaje cuando fueron efectivizados en tiempo y forma los sueldos, no hay promesa de descontar días de huelga y se goza de la estabilidad laboral? Lo que se debate es el porcentaje de un aumento. No hay justificativo para jugarse a todo o nada.
¿O es que al vagón de obtener mayores recursos fiscales para levantar el paro estatal se han cargado también los propósitos de extender las estructuras públicas, de dudosa eficacia, cuya posibilidad de concreción en todo su alcance peligró cuando se rechazó la reforma impositiva?
De no ser éste el objetivo último, no se entienden las actitudes gubernamentales, incluso las palabras del gobernador a periodistas de Rosario cuando el jueves pasado les contestó: “Si nosotros queremos llevar adelante un proceso de cambio en la provincia y que haya actividades todos los días, indudablemente tenemos que responder a las demandas que hoy tienen los trabajadores”.
Según el registro de las declaraciones arrimado por prensa oficial, el doctor Hermes Binner está justificando el paro, lo cual en términos de gobierno es un sinsentido, porque la provincia no ha incumplido en nada con respecto a sus agentes. Sólo está ofreciendo un incremento de sueldos que no satisface las aspiraciones.
Después de esas palabras, ¿cómo analizar los hechos? Hasta debería esperarse que los integrantes del gabinete encabezaran las movilizaciones de los docentes o se sumaran a las asambleas activas de la UPCN y de ATE.
Para la Casa Gris, ¿es tan fuerte la necesidad ideológica de gravar la actividad privada actualmente exenta de Ingresos Brutos, considerando que no es que la industria, el agro o la construcción no paguen impuestos?
La situación muestra, por un lado, un haber dejado hacer sin intervenir, pero también un trasfondo de perversidad.
Para los medios
Esta periodista creyó que dos semanas de huelga iban a ser un plazo suficiente para que los gremios mostraran sus dientes y el sector político, con seriedad, se sentara a consensuar políticas públicas necesarias.
Sería injusto desconocer los esfuerzos de algunos legisladores por arrimar salidas. No se puede esperar que quienes provienen de los ámbitos sindicales sean los que lleven las negociaciones a un punto de equilibrio entre presión impositiva y gasto salarial.
Pensar que un mayor esfuerzo fiscal debe ir integralmente para financiar la política salarial sin que se concrete un análisis de calidad de los resultados obtenidos en los servicios estatales no es sólo decadente y perverso, también está fuera de toda órbita, en el mundo de las democracias con economías libres.
Mañana se producirá la reunión del gobernador Binner con el presidente del Partido Justicialista, senador Ricardo Spinozzi. Creer que se necesita de una cumbre protocolar para resolver un conflicto (ya se conocen las posiciones de cada uno) es disminuir los papeles y las responsabilidades de gestión que les corresponden al gobierno y a la oposición.
Cuando hay grandeza en las personas y en sus propósitos, cuando se persigue un objetivo superador para la provincia, sus agentes públicos y todos sus habitantes, entonces los temas de Estado se conversan y se alcanzan consensos fuera de las circunstancias de excepción. Se lo hace en los ámbitos naturales de la función y por los canales normales de interacción estatal.
La huelga que sacude a Santa Fe ha desnudado miserias y desconsideraciones; ha puesto de relieve la poca importancia que los gremios y el gobierno le asignan al Estado santafesino en sí y, en el plano personal de los dirigentes, muestra su limitado margen intelectual y escasos principios rectores.
La Argentina actual es un mapa desintegrado en el que prima el sálvese quien pueda. En él, la provincia de Santa Fe suma su decadencia.



