Nuevo impulso a la relación
de EE.UU. con América latina
Por Luis Torres de la Llosa (AFP)
El presidente electo George W. Bush afirmó que la integración con América latina será una prioridad de su gobierno, pero le espera una ardua batalla en el Congreso para conquistar el "fast track" que necesita para negociar una zona hemisférica de libre comercio.
La mayoría de los analistas en Washington coinciden en que para demostrar su compromiso hacia la región Bush debe rápidamente definir una estrategia destinada a conseguir este año la "vía rápida" y revivir la negociación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
"No va a ser fácil", comentó Michael Shifter, vicepresidente del organismo independiente Diálogo Interamericano, con sede en Washington, al anticipar resistencias en el partido demócrata y, en menor grado, en el propio partido republicano, mayoritario en el Congreso.
El calendario pondrá de todas formas a América latina en la agenda de Bush inmediatamente después de su llegada a la Casa Blanca el 20 de enero.
El ALCA, zona libre de barreras aduaneras de Alaska a Tierra del Fuego, que se espera crear para el 2005, será el tema central de la III Cumbre de las Américas, que se efectuará en abril próximo en Quebec (Canadá), a la que asistirán todos los mandatarios del hemisferio salvo el cubano Fidel Castro.
El fast track "es una de las prioridades del presidente", dijo Ari Fleischer, portavoz de Bush, quien la semana pasada nombró a Robert Zoellick como representante de Comercio, cargo clave para la negociación del ALCA.
La "vía rápida" permite al presidente negociar acuerdos comerciales y someterlos posteriormente al Congreso, que puede aprobarlos o rechazarlos, sin introducirle modificaciones.
El presidente Bill Clinton lo obtuvo para negociar el acuerdo de libre comercio de América del Norte (TLC) con México y Canadá, pero luego fracasó dos veces en su intento por renovarlo, principalmente a raíz de reticencias en el ala izquierda de su partido demócrata, que teme una fuga de puestos de trabajo hacia países con mano de obra más barata.
Aún sin "fast track" Estados Unidos decidió iniciar la negociación de una eliminación mutua de barreras comerciales con Chile, sin esperar el ALCA, suscitando fricciones con el Mercosur y especialmente con Brasil.
"Lo importante era demostrar que al menos en el área comercial -que estaba congelada-, las cosas se están empezando a mover, pero es un paso que no es suficiente", comentó Shifter.
Según el experto, si Bush desea enviar una señal de compromiso fuerte a América latina, debe actuar rápidamente en tres frentes: el ALCA, la renovada relación con México y un replanteo de la política hacia Colombia.
"Bush debe responder de manera favorable y positiva a algunas de las ideas que el presidente Vicente Fox adelantó en materia de inmigración (fronteras abiertas) y lucha antidrogas" (terminar con la controvertida certificación), comentó el experto.
Colombia será otra prioridad en el despacho oval: la llegada de Bush a la Casa Blanca coincide con la prueba de fuego de la estrategia respaldada por Estados Unidos y la ofensiva de fumigación y operativos antidroga en el Putumayo, zona del sur de Colombia fronteriza con Perú y Ecuador con fuerte presencia guerrillera.
Según Shifter, Bush "deberá responder al nerviosismo que existe en América latina sobre lo que está haciendo Estados Unidos, y comenzar a hablar de otras opciones".
Cuba, una espina para Estados Unidos en el continente, seguirá alimentando debates en Washington entre partidarios de modificar la política de embargo y la línea dura anticastrista, que afirma haberse fortalecido tras la victoria electoral de Bush.
"Los adversarios al embargo contra Cuba van a chocar contra un muro de ladrillos" en el Congreso, advirtió la semana pasada el ultraconservador Jesse Helms, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Los expertos especulan además sobre un posible endurecimiento de Washington con Hugo Chávez, pero el presidente venezolano seguirá disponiendo del arma del petróleo para impulsar una política exterior independiente que no siempre complace a Washington.