Opinión: OPIN-02 El psicoanálisis en el cine
Por Carlos E. Giusti (*)


El próximo ciclo de Psicoanálisis y Cine estará precedido en esta ocasión por el estreno, el viernes 30 de agosto, del film "Sigmund Freud. La creación del psicoanálisis", dirigido por E. Kapnist, según textos de E. Roudinesco.

Esta nueva confluencia del Cine y el Psicoanálisis, con el hilo conductor de Sigmund Freud, coincide con la presentación de Litoral Agrupación Psicoanalítica de Santa Fe.

La historia de "El psicoanálisis en el cine" comenzó en 1925, con el intento de Samuel Goldwin, productor de cine en Hollywood, de convencer a Freud para que "comercialice sus estudios y escriba una historia para la pantalla, o viaje a América y ayude a conmover los corazones de este país" (según un reportaje realizado al magnate cinematográfico). En principio, le solicitaba su colaboración en una película "de amor" sobre Antonio y Cleopatra, ofreciendo un cachet de 100.000 dólares. Un escueto titular del New York Times da cuenta de su respuesta: "Freud ignora a Goldwin. El psicoanalista vienés no está interesado en la oferta cinematográfica" (24/1/1925).

En el mismo año, Hans Neumann de la UFA-Film, convenció a los psicoanalistas H. Sachs y K. Abraham para que asesoraran y supervisaran el guión de "El misterio (o Secretos) de un alma. Una obra intimista de corte psicoanalítico", dirigida por G.W. Pabst, donde se reconstruía un caso publicado por Freud exponiendo su curación mediante el tratamiento psicoanalítico.

A pesar de que Freud siempre mantuvo su oposición, otros discípulos, A.J. Storfer y S. Bernfeld, intentaron producir desde la Editorial Psicoanalítica Internacional un filme "oficial", ofreciendo a diversas compañías el guión que habían escrito para difundir, en una ficción, los desarrollos del psicoanálisis. El proyecto no llegó a concretarse debido a la falta de apoyo y a las divergencias que produjo entre los miembros de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

En una carta a K. Abraham, Freud decía: "No creo posible la representación plástica de nuestras abstracciones (teorizaciones), aunque sea un poco respetable" (9/6/1925). Y dos meses después refirmaba su posición, escribiéndole a S. Ferenczi: "En asuntos cinematográficos se desarrollan temas banales... impedir la filmación es tan imposible como prohibir las cabezas rapadas, pero así como yo no me hago rapar la cabeza, tampoco quiero tener ninguna relación personal con ninguna película" (14/8/1925).

Ya en la década del cincuenta, la Universal-International Pictures realizó una película biográfica-testimonial que evidenciaba el interés que la industria cinematográfica mantenía ante la creciente popularidad del psicoanálisis. La película se llamó "Freud. Pasiones secretas", con John Huston como productor y director, y Montgomery Clift, una de las estrellas del momento, en el papel del joven médico e investigador en el campo de las "enfermedades nerviosas". La narración muestra la insistencia del deseo de Freud, enfrentando el carácter enigmático de una verdad que se dispuso a escuchar en el síntoma y el sufrimiento humano. Lo que se mantenía silenciado hasta el momento, otorgando a las manifestaciones histéricas y a otros trastornos neuróticos, el carácter de simulaciones más o menos intencionales. En sus escenas, es posible constatar el costoso recorrido de construcción de la teoría psicoanalítica en sus primeros tiempos, basada paso a paso en la experiencia clínica, atravesando todo tipo de resistencias interpuestas por el saber médico, las condiciones económicas, raciales y sociales que imperaban a fines del siglo XIX. Algunas escenas oníricas muestran también el valor de los sueños como "la vía regia de acceso al inconsciente", realizando Freud su propia experiencia, lo que lo posibilitó su interpretación en los pacientes. Los encuentros con Charcot y Breuer escalonan las referencias necesarias que guían al intrépido "conquistador" de territorios desconocidos y vedados -como el inconsciente, la sexualidad infantil, la transferencia-. Y, por eso mismo, la inevitable separación de quienes ya no podían acompañarlo en ese camino. Los pacientes que se intercalan en la ficción, presentan rasgos reconocibles de algunos de los "casos" que integran la historia del psicoanálisis: Ana O., Mis Lucy R., el hombre de los lobos, Elisabeth Von R.. Una frase con la que finaliza la película expone el pragmatismo que tiñó y aún desvirtúa el "psicoanálisis norteamericano", transformando el "conócete a ti mismo" de la antigüedad griega, en una consigna yoica próxima a la voluntad: "este conocimiento está ahora a nuestro alcance. ¿Lo utilizaremos? Esperemos que así sea". The End.

En el campo de la ficción, Alfred Hitchcock fue uno de los primeros cineastas que no sólo se caracterizó por "hacer extraño el contenido más trivial", como señala S. Zizek, sino que transformó algunas conceptualizaciones psicoanalíticas en escenas cinematográficas. Entremezclados en una trama subjetiva y policial, en "Cuéntame tu vida" (1945), Ingrid Bergman encarna a una aprendiz de psicoanalista que intenta resolver el enigma de la amnesia del galán Gregory Peck y del crimen que produjo un "trauma". El diseño de las escenas que intentan representar las fantasías y contenidos inconscientes fue realizado por Salvador Dalí, confeso admirador de Freud y su teoría. En otras películas: "Festín diabólico", "Vértigo", "Psicosis", "Marnie, la ladrona", "Frenesí", como las más representativas, es explícita la referencia psicoanalítica en la concepción del "conflicto inconsciente" que atraviesa a los personajes, introduciendo el suspenso no sólo en la resolución de la historia sino también en lo incognoscible de la dimensión subjetiva.

Woody Allen constituye otro paradigma del psicoanálisis en el cine, con su personaje neurótico-edípico-hipocondríaco eternamente psicoanalizado. "Dos extraños amantes", "Manhattan", "Hanna y sus hermanas", "Interiores", "La otra mujer" y el episodio de "Historias de New York", entre otras, quizás sean sólo variaciones sobre algunos pocos temas estructurales del sujeto de un tiempo y lugar que él encarna.

La lista de películas que mantiene vigente hasta hoy la presencia de "El psicoanálisis en el cine" podría continuar, aunque es innumerable. Pero en la "Intersección del psicoanálisis y el cine" existe un espacio que ninguno de ellos puede cubrir, por eso la insistencia en un dispositivo que sí haga posible su encuentro.

La programación del Ciclo de Psicoanálisis y Cine X, sobre "El niño y los otros" (II) propone su renovación, una vez más: el 6/9 se verá: "Inteligencia artificial", de S. Spielbergh, con la participación del psicoanalista Carlos Giusti; el 13/9: "Felicidad", de T. Solondz, con la participación de la psicoanalista Martha Serenelli; el 20/9: "La lengua de las mariposas", de J.L. Cuerda, con la participación del psicoanalista Oscar Pellegrini; 27/09: "Ni uno menos", de Z.Yimou, con la participación de la psicoanalista Mónica Medovoy; 04/10: "Mi vida en rosa", de A. Berliner, con la participación de la psicoanalista Sonia Campana; 11/10: "Niños del cielo" de M. Mejidi, con la participación de la psicoanalista Alba Bielsa.

En el Foro Cultural Universitario, 9 de julio 2154, a las 20, con entrada libre y gratuita.

Organizan: Secretaría de Extensión/Dirección de Cultura UNL/ Cine Club Santa Fe/ Litoral-Agrupación Psicoanalítica de Santa Fe.

Presentación de las películas: Juan Carlos Arch, realizador y crítico de cine. Coordinación e interlocución: Laura Corral y Carlos Giusti.

(*) Psicoanalista. Coordinador del Espacio de Extensión de Litoral Apdes.