Edición del Viernes 05 de setiembre de 2003

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Nosotros: NOS-04
Nosotros
El "Rayo" alemán dijo basta
Horacio Humoller decidió colgar los botines. En esta charla con Nosotros, cuenta qué pasó en el descenso de Unión.


Carlos Trullet era, en ese 1989 en Unión, el ayudante de campo de Zuccarelli. Y cuando hablábamos de cómo jugaba ese equipo, Trullet decía: "Cuando Tognarelli salía jugando la pelota por la derecha, Altamirano se la tocaba a Tomé, éste la hacía correr hacia el otro lado para Mauri, bajaba Rabuñal o Madelón a recibir y Humoller empezaba a picar por el lateral izquierdo. Cuando el "Gringo' ponía la quinta y llegaba hasta el fondo, tanto Echaniz como el "Pepe' Castro sabían cómo debían picar y adónde para buscar el centro y tratar de definir". Dicho así, en la teoría, parece muy fácil. Y en la práctica también lo era, sobre todo contando con un jugador de las condiciones físicas de Horacio Humoller, que había llegado silenciosamente de Esperanza, se había ganado tímidamente un lugar en el equipo que luego descendió, pero explotó a partir de aquel equipo que logró el ascenso ante Colón.

-¿Por qué decidiste colgar los botines, Horacio?, ¿Fue el descenso con Unión, las lesiones o se te fueron las ganas de jugar?

-El último partido que jugué fue ante Racing y ese día estaba haciendo un buen partido, hasta que me desgarré. Después, cuando iba a volver a jugar -creo que contra River- me volvió a pasar lo mismo. Sin dudas que las lesiones fueron las que me llevaron a madurar esta decisión.

-¿El descenso no incidió?

-No. Si bien yo sabía que era uno de los riesgos, cuando decidí venir a Unión nunca pensé que se iba a dar como se dio. Para ser claro: a mí nunca me gustó molestar o sentirme como que estoy de más en un lugar. Y eso fue lo que me pareció en Unión a partir del momento en que empezaron las lesiones. No es que quiera apuntarle culpas a nadie, al contrario, porque me fui muy bien del club.

"Unión es un club sufrido"


-La impresión que tengo es que el equipo no era tan malo para irse al descenso. ¿Dónde hay que buscar los responsables, Horacio?

-Los directivos, los técnicos que pasaron y los jugadores debemos hacer cada uno su análisis. Unión es un club sufrido porque todos los años empezó la temporada pensando en el descenso. Y cuando se juega así, llega un momento en que no da para más. Fijate cómo fueron las cosas que hasta la penúltima fecha tuvimos chances de salvarnos. Y después, mirando lo que fue la Promoción, seguro que nos hubiésemos quedado en primera. Pero sin dudas que a la categoría la perdimos en Santa Fe.

-¿Se puede hablar de alguna razón por la cual se fue Craviotto del club?

-Todavía no entendí su decisión de irse. En el vestuario, después de aquel partido con Newell's, nos dijo a los jugadores lo mismo que después le dijo a los periodistas. Es decir, que no le encontraba la vuelta al equipo y que no entendía cómo podíamos superar a los equipos grandes y fuertes, y perder contra los débiles. Supongo que se fue por otros motivos, que realmente desconozco.

-¿Manifestó en algún momento su descontento con el profesionalismo del plantel?

-Nunca. En una ciudad chica como la nuestra, hay cosas que se van agrandando, pero ese plantel de Unión no era difícil de manejar.

-¿Pensás que fueron cuestiones estrictamente futbolísticas?

-Pienso que no, pero no me preguntés cuáles porque no lo sé. Por eso digo que no me quedó en claro su alejamiento.

-¿Pondrías la mano en el fuego por ese plantel?

-Yo no pongo las manos en el fuego por nadie, porque no sé qué hacía cada jugador cuando terminaba el entrenamiento. Cada uno es responsable de sus actos. Si alguno no se comportó como un verdadero profesional, yo no soy quién para andar cuidándolo.

-Muchos dijeron que era un plantel sin caudillos. ¿Pensás que hubiese sido la solución?

-No creo. Cuando la cosa viene mal, cualquier excusa es válida. No sé a qué se refirió Malvicino, en su momento, cuando dijo eso. Por allí pensaba que era necesario tener un tipo adentro del plantel que se pelee con todos y que controle la vida privada de sus compañeros. A mí nadie me tiene que decir cómo debo comportarme, porque me cuido solo.

-Algunos decían que Capria, por ejemplo, puede ser caudillo adentro de la cancha, pero no afuera por personalidad.

-¿Sabés qué pasa?, si uno es un tipo tranquilo no lo podés cambiar de un día al otro para que se transforme en un "hijo de mil" y ande a los gritos, peleándose con todos o persiguiéndolos para ver qué hace de su vida privada. Me parece que para imponer ese tipo de disciplina están el técnico y los dirigentes.

"El grupo era bueno"


-¿De ese "carro", que era Unión, tiraron todos para adelante?

-El grupo era bueno. Como en todos lados, los más grandes teníamos más afinidad, pero eso no implica que haya división, sino que es algo natural y que sucede en todos los grupos.

-¿Qué es lo mejor que te dio el fútbol y qué fue lo que te quitó en tu vida?

-Lo mejor fue la carrera, haber jugado en primera y haber hecho lo que me gusta y, además, pagándome bien. No siento que me haya sacado nada, al contrario, me dio más de lo que pensaba.

-¿Cuál fue el técnico que te marcó?

-En un momento difícil, fue Ricardo Gareca. Yo venía de México, no andaba bien y él se la jugó conmigo poniéndome en otra posición, y allí resurgí y volví a tener confianza.

-¿Gareca fue más que Zuccarelli para vos?

-El "Flaco" también, por supuesto. No me puedo olvidar de él porque ascendimos ganándole a Colón y porque después de haber jugado un año en Primera me pude ir a México. Fueron dos años excelentes para mí. Es obvio que Humberto también fue muy importante.

-Si tuvieses diez años menos, serías un jugador buscado a nivel mundial por la ausencia de carrileros zurdos.

-Yo ya tuve mi época y no me puedo quejar. Creo que un tipo que logra ascender con Unión ganándole a Colón, y con Talleres ganándole a Belgrano, no se puede quejar. Hoy se juega mucho con línea de tres atrás y se inventan puestos. Aparecen delanteros jugando de carrileros, o defensores que van al medio. Es difícil encontrar jugadores que marquen bien y sean productivos atacando, como por ejemplo pasa con Sorín.

-Sin entrar en comparaciones, ¿no te parece que aquel Humoller del 89 o el 90 hubiese descollado hoy en esos equipos que juegan con línea de tres y ponen volantes laterales de ida y vuelta?

-Sí, me parece. Quizás hoy hubiese sido un jugador muy buscado. Pero ya viví mi tiempo y te repito que no reniego de todo lo que me dio el fútbol. Hoy también ha crecido el marketing y el negocio, se habla mucho más, hay más programas y la exposición pública es alevosamente mayor. A algunos, eso le gusta. Y a otros no. Yo siempre traté de tener un perfil bajo y defendí lo mío donde debe ser, que es adentro de la cancha.

Su recorrido


Horacio Andrés Humoller nació en Humboldt, el 12 de diciembre de 1966. Jugó en Unión desde 1985 hasta 1990, compartiendo aquellos planteles con el "Beto" Acosta, Toresani, Passet, Catinot y Marcelo López, entre otros, más algunos "veteranos" como el "Chango" Cárdenas y Mario Alberto.

Descendió en 1988, en aquella recordada final ante Racing de Córdoba en la Bombonera, pero fue partícipe del ascenso al año siguiente, cuando el equipo de Zuccarelli venció a Colón en las dos finales.

Tras haber jugado un año en la máxima categoría con Unión, fue transferido al Toluca de México, donde jugó desde mediados de 1990 hasta 1994. Luego pasó al Atlante, donde permaneció durante tres temporadas.

Su retorno a la Argentina se dio para participar en Talleres de Córdoba, desde 1997 hasta el año pasado, consiguiendo varios lauros, como por ejemplo el ascenso ganado a partir de la victoria obtenida en la final con Belgrano, la obtención de la copa Conmebol en 1999 y la participación en la Libertadores, además de un par de buenas campañas en la máxima categoría.

Regresó a Unión donde descendió en la última temporada y abandonó el fútbol a los 36 años.

¿Futuro periodista?


Su pasado como futbolista está muy fresco todavía, pero la vida sigue, y Horacio Humoller cree que no debe desperdiciar toda la experiencia y los conocimientos que acumuló en sus años de jugador.

"No me veo como técnico, por eso quisiera dedicarme a una actividad afín con lo que hice. No me disgusta la posibilidad de incursionar en el periodismo deportivo", dice el "Gringo", a quien tampoco le apasiona demasiado el mundo de los negocios.

Enrique Cruz (h)





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