Pantallas & Escenarios: PAN-01

Una película para guardar en el corazón

El rostro de Ada Falcón, que inspiró esta maravilla. FOTO: AGENCIA TÉLAM.. 
Por Juan Carlos Arch


Conservar la memoria es sin duda un tema clave para los argentinos, no sólo en la faz política e ideológica, que es en donde más se nota y más se ha avanzado, sino también en nuestra geografía y personajes, en la gente que brilló un momento, generó cosas y luego fue presa del olvido. Que el cine sea un arma ideal para rescatar esto es tan cierto como que muchos cineastas están convencidos de que ése puede ser el rol fundamental del cine de estos días. Entre ellos están Sergio Wolf y Lorena Muñoz, autores de esta bella y cálida película destinada a que sepamos quién fue Ada Falcón.

Narrada con clima de filme policial y con un detective buscando rastros, pistas de una mujer a las que pocos de sus contemporáneos conocieron o recuerdan, el filme avanza sobre la base de conjeturas, datos, algunas escasas precisiones y fundamentalmente siguiendo una hermosa voz y el destello de un par de bellos ojos verdes, que nuestro pesquisa (que no es otro que el mismo Wolf) confiese que hubo de imaginarlos pues todas las fotos y fragmentos de filmes que encontró eran en blanco y negro.

Esta cantante, concreta y misteriosamente vinculada a Francisco Canaro, uno de los grandes directores de orquestas típicas de la época (años 40), se recluyó en plena fama en un convento y abandonó no sólo su carrera, sino todo contacto social. Nadie la vio nunca más, salvo quienes hicieron esta maravillosa película, que lograron la entrevista del final, pues Ada murió poco tiempo después. Pero el rastreo de Wolf/Muñoz es emocionante y certero. No solamente aportan información, sino que lo hacen bajo un eje de respeto y amor notables.

Mientras la voz de Ada Falcón acaricia nuestros oídos, nos vamos enterando de la personalidad de una mujer que prefirió marginarse antes que entregar una parte de sí misma y resignar una posición frente a la vida. Pasado y presente alternan en una estructura fílmica que utiliza al tiempo como visagra de todo lo que expone. Así vemos los lugares en donde creció Ada, antes y después de su paso, los testimonios de quienes la conocieron o se interesaron por ella, la fría geometría del cementerio en donde reposa y la mansedumbre de cada lugar que la contuvo.

Lo emocionante es ver cómo todo esto se imbrica con lo perdido y lo irrecuperable, cómo se entronca con la vida misma. La cumbre del filme está en sus minutos finales, con ese primer plano lateral de Ada Falcón viéndose a sí misma en un viejo filme por televisión. Puede decirse sin temor a equivocaciones que es uno de los más bellos planos del cine, una de esas cosas que uno no podrá olvidar jamás, ver a esa anciana repasar su vida, casi gritar de amor y tal vez tardía rebeldía y responder finalmente que si algo amó alguna vez, son ahora sus recuerdos.

Tocante, cálida como pocas, ver esta película es algo reconfortante y vital, comprobar que estamos vivos pese a todo y que en la memoria habitan realidades y fantasmas y que el misterio, en este caso el de Ada Falcón, nos lleva por un camino que no tendría que tener fin.

"Yo no sé qué me han hecho tus ojos"


(Idem, Argentina, 2003); Dirección y guión: Sergio Wolf y Lorena Muñoz; fotografía: Segundo Cerrato, Federico Ransenberg y Marcelo Levintman; montaje: Alejandra Almirón; música: temas cantados por Ada Falcón; asistente de cámara: Juan Pablo Melibovsky; sonido: Alejandro Alonso, Cote Alvarez, Gaspar Scheuer y Diego Bernaud. Participan como ellos mismos: Sergio Wolf, Aníbal Ford, Rolando Goyaud, José Martínez Suárez, Miguel Ciacci y Ada Falcón; duración: 64m. Presentada por Cine Ojo en el América.

Calificación: Muy Buena.